{"id":3697,"date":"2015-08-03T08:22:00","date_gmt":"2015-08-03T06:22:00","guid":{"rendered":"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/?p=3697"},"modified":"2015-08-03T08:22:00","modified_gmt":"2015-08-03T06:22:00","slug":"apuntes-introductorios-sobre-el-ecofeminismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/?p=3697","title":{"rendered":"Apuntes introductorios sobre el ecofeminismo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El Ecofeminismo es una corriente de pensamiento y un movimiento social que explora los encuentros y posibles sinergias entre ecologismo y feminismo. A partir de este di\u00e1logo, pretende compartir y potenciar la riqueza conceptual y pol\u00edtica de ambos movimientos, de modo que el an\u00e1lisis de los problemas que cada uno de los movimientos afronta por separado gana en profundidad, complejidad y claridad (Puleo, 2011). Es una filosof\u00eda y una pr\u00e1ctica que defiende que el modelo econ\u00f3mico y cultural occidental se ha desarrollado de espaldas a las bases materiales y relacionales que sostienen la vida y que \u201cse constituy\u00f3, se ha constituido y se mantiene por medio de la colonizaci\u00f3n de las mujeres, de los pueblos \u201cextranjeros\u201d y de sus tierras, y de la naturaleza\u201d (Shiva y Mies, 1997:128).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera vez que aparece el t\u00e9rmino ecofeminismo es en 1974 con la publicaci\u00f3n del libro Feminismo o la muerte de Francoise D\u00b4Eaubounne. Ella apuntaba que exist\u00eda una profunda relaci\u00f3n entre la sobrepoblaci\u00f3n, la devastaci\u00f3n de la naturaleza y la dominaci\u00f3n masculina y que para salir de la espiral suicida de producci\u00f3n y consumo de objetos superfluos y ef\u00edmeros, de la destrucci\u00f3n ambiental y la alienaci\u00f3n del tiempo propio, era preciso cuestionar la relaci\u00f3n entre los sexos. (Cavana, Puleo y Segura, 2004). Para D\u00b4Eaubounne, el control del propio cuerpo es el comienzo del camino no consumista, ecologista y feminista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este primer ecofeminismo no despert\u00f3 gran inter\u00e9s en Francia, pero s\u00ed encontr\u00f3 cierto eco en Norteam\u00e9rica y en Australia, por ejemplo en el trabajo de Ynestra King que realiza un interesante an\u00e1lisis de las diferentes relaciones de dominaci\u00f3n interconectadas y la posici\u00f3n hist\u00f3rica de las mujeres respecto a esa dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/10366139_682260845180279_1032587980920582329_n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3698\" src=\"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/10366139_682260845180279_1032587980920582329_n.jpg\" alt=\"10366139_682260845180279_1032587980920582329_n\" width=\"960\" height=\"540\" srcset=\"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/10366139_682260845180279_1032587980920582329_n.jpg 960w, https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/10366139_682260845180279_1032587980920582329_n-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/a>Igualmente, durante la d\u00e9cada de los setenta ten\u00edan lugar en varios pa\u00edses de la periferia manifestaciones p\u00fablicas de mujeres en defensa de la vida. La m\u00e1s emblem\u00e1tica fue la del movimiento Chipko, en la India. Tambi\u00e9n en el mundo anglosaj\u00f3n se desarrollaban numerosas actividades feministas pacifistas impulsadas por el v\u00ednculo entre las mujeres y la defensa de la vida. As\u00ed por ejemplo, las manifestantes de Greenham Common ejercieron una gran presi\u00f3n alrededor de las bases de misiles y centros de investigaci\u00f3n militar, organizado actos no violentos, como el tejido de redes con las que cerrar las entradas de abastecimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos movimientos fueron abordando la problem\u00e1tica de las relaciones entre las personas y con la naturaleza desde visiones muy diferentes, originando varias corrientes que nos obligan a hablar de ecofeminismos. Simplificando mucho la variedad de propuestas ecofeministas, se podr\u00eda hablar de dos corrientes: ecofeminismos esencialistas y ecofeminismos constructivistas (Cavana, Puleo y Segura, 2004).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ecofeminismos de corte esencialista, denominados tambi\u00e9n cl\u00e1sicos, entienden que las mujeres, por su capacidad de parir, est\u00e1n m\u00e1s cerca de la naturaleza y tienden a preservarla. Esta corriente tiene un enfoque ginecoc\u00e9ntrico y esencialista que encontr\u00f3 un fuerte rechazo en el feminismo de la igualdad, que renegaba la vinculaci\u00f3n natural que hab\u00eda servido para legitimar la subordinaci\u00f3n de las mujeres a los hombres. Las ecofeministas cl\u00e1sicas otorgan un valor superior a las mujeres y a lo femenino y reivindican una \u201cfeminidad salvaje\u201d. Consideran a los hombres como cultura, en el sentido roussoniano al hablar de la cultura como de degradaci\u00f3n del buen salvaje. Este ecofeminismo presenta una fuerte preocupaci\u00f3n por la espiritualidad y el misticismo y defiende la idea de recuperar el matriarcado primitivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este primer ecofeminismo pone en duda las jerarqu\u00edas que establece el pensamiento dicot\u00f3mico occidental, revalorizando los sujetos antes despreciados: mujer y naturaleza. Las primeras ecofeministas denunciaron los efectos de la tecnociencia en la salud de las mujeres y se enfrentaron al militarismo, a la nuclearizaci\u00f3n y a la degradaci\u00f3n ambiental, interpretando \u00e9stos como manifestaciones de una cultura sexista. Petra Kelly es una de las figuras que lo representan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A este primer ecofeminismo, cr\u00edtico de la masculinidad hegem\u00f3nica, siguieron otros propuestos principalmente desde el Sur. Algunos de ellos consideran a las mujeres portadoras del respeto a la vida. Acusan al \u201cmal desarrollo\u201d occidental de provocar la pobreza de las mujeres y de las poblaciones ind\u00edgenas, v\u00edctimas primeras de la destrucci\u00f3n de la naturaleza. En esta amplia corriente encontramos a Vandana Shiva, Mar\u00eda Mies o a Ivonne Guevara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cr\u00edticos con el esencialismo del ecofeminismo cl\u00e1sico, surge el ecofeminismo constructivista. Desde este enfoque, se defiende que la estrecha relaci\u00f3n entre mujeres y naturaleza se sustenta en una construcci\u00f3n social. Es la asignaci\u00f3n de roles y funciones que originan la divisi\u00f3n sexual del trabajo, la distribuci\u00f3n del poder y la propiedad en las sociedades patriarcales, las que despiertan esa especial conciencia ecol\u00f3gica de las mujeres. Este ecofeminismo denuncia la subordinaci\u00f3n de la ecolog\u00eda y las relaciones entre las personas a la econom\u00eda y su obsesi\u00f3n por el crecimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta l\u00ednea, Bina Agarwal (Agarwal, 1996) se\u00f1ala que el papel de las mujeres en la defensa de la naturaleza es importante porque son las que se preocupan por el aprovisionamiento material y energ\u00e9tico, no porque les guste particularmente esa tarea ni por predisposici\u00f3n gen\u00e9tica, sino porque son ellas las que est\u00e1n obligadas a garantizar las condiciones materiales de subsistencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin restar valor a muchas de las aportaciones, an\u00e1lisis y luchas sociales que se han derivado de los ecofeminismos de corte esencialista, esta introducci\u00f3n se sit\u00faa en un ecofeminismo constructivista. Este ecofeminismo es deudor de todos los campos de pensamiento en los que el feminismo ha deconstruido muchos de los dogmas dominantes, mostrando que existen formas de entender la historia, la econom\u00eda, la ordenaci\u00f3n del territorio, la politolog\u00eda, o la vida cotidiana que pueden permitir construir otras formas de relaci\u00f3n y organizaci\u00f3n emancipadoras para todas las personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de las diferencias de enfoques, todos los ecofeminismos comparten la visi\u00f3n de que la subordinaci\u00f3n de las mujeres a los hombres y la explotaci\u00f3n de la Naturaleza son dos caras de una misma moneda y responden a una l\u00f3gica com\u00fan: la l\u00f3gica de la dominaci\u00f3n y del sometimiento de la vida a la l\u00f3gica de la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Un ecofeminismo cr\u00edtico y constructivista<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ecofeminismo somete a revisi\u00f3n conceptos clave de nuestra cultura: econom\u00eda, progreso, ciencia\u2026 Considera que estas nociones hegem\u00f3nicas han mostrado su incapacidad para conducir a los pueblos a una vida digna. Por eso es necesario dirigir la vista a un paradigma nuevo que debe inspirarse en las formas de relaci\u00f3n practicadas por las mujeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde los puntos de vista filos\u00f3fico y antropol\u00f3gico, el ecofeminismo permite reconocernos, situarnos y comprendernos mejor como especie, ayuda a comprender las causas y repercusiones de la estricta divisi\u00f3n que la sociedad occidental ha establecido entre Naturaleza y Cultura, o entre la raz\u00f3n y el cuerpo; permite intuir los riesgos que asumen los seres humanos al interpretar la realidad desde una perspectiva reduccionista que no comprende las totalidades, simplifica la complejidad e invisibiliza la importancia material y simb\u00f3lica de los v\u00ednculos y las relaciones para los seres humanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desarrolla una mirada cr\u00edtica sobre el actual modelo social, econ\u00f3mico y cultural y proponen una mirada diferente sobre la realidad cotidiana y la pol\u00edtica, dando valor a elementos, pr\u00e1cticas y sujetos que han sido designados por el pensamiento hegem\u00f3nico como inferiores y que han sido invisibilizados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Posiblemente todos los ecofeminismos est\u00e9n de acuerdo con King, cuando afirma que: \u201cdesafiar al patriarcado actual es un acto de lealtad hacia las generaciones futuras y la vida, y hacia el propio planeta.\u201d (Agra, 1997)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde parte del movimiento feminista, el ecofeminismo se ha percibido como un posible riesgo, dado el uso hist\u00f3rico que el patriarcado ha hecho de los v\u00ednculos entre mujer y naturaleza (Cavana, Puleo y Segura, 2004). Esta relaci\u00f3n impuesta se ha usado como argumento para mantener la divisi\u00f3n sexual del trabajo. En la misma l\u00ednea advierte Celia Amor\u00f3s contra lo que ella denomina la pr\u00e1ctica de una \u201cmoral de agravios\u201d (Amor\u00f3s, 1985) con respecto a las mujeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta moral de agravios, para Amor\u00f3s, se produce cuando lo que se pide y se exige no es el cambio de estatus de las mujeres, sino simplemente el respeto y consideraci\u00f3n a las tareas que ellas realizan. Para un ecofeminismo constructivista, no se tratar\u00eda de exaltar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">lo estereotipado como femenino, de encerrar a las mujeres en un espacio reproductivo, aun cuando fuese visible, neg\u00e1ndoles el acceso al espacio p\u00fablico. Tampoco se trata de responsabilizarles en exclusiva de la ingente tarea del cuidado del planeta y la vida. Se trata de hacer visible el sometimiento, se\u00f1alar las responsabilidades y corresponsabilizar a hombres y mujeres en el trabajo de la supervivencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el feminismo ha denunciado c\u00f3mo la naturalizaci\u00f3n de la mujer ha servido para legitimar el patriarcado, el ecofeminismo plantea que la alternativa no consiste en desnaturalizar a la mujer, sino en \u201crenaturalizar\u201d al hombre, ajustando la organizaci\u00f3n pol\u00edtica, relacional, dom\u00e9stica y econ\u00f3mica a las condiciones materiales que posibilitan la existencia. Una \u201crenaturalizaci\u00f3n\u201d que exige un cambio cultural que convierta en visible la ecodependencia para mujeres y hombres (Herrero y otros, 2006).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Algunas bases conceptuales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No pretende este ep\u00edgrafe agotar la amplitud de temas que forman parte de la preocupaci\u00f3n del ecofeminismo, como son la deconstrucci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n de las miradas emancipadoras, la conciencia cr\u00edtica de la tecnolog\u00eda y la ciencia, la cr\u00edtica al mito del progreso indefinido, la bio\u00e9tica, el culto al trabajo, la producci\u00f3n, o la concepci\u00f3n de riqueza hegem\u00f3nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este avance, solamente van a ser abordados aquellos que forman parte del di\u00e1logo que establece la econom\u00eda ecol\u00f3gica con la econom\u00eda feminista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ecofeminismo denuncia c\u00f3mo los ciclos vitales humanos y los l\u00edmites ecol\u00f3gicos quedan fuera de las preocupaciones de la econom\u00eda convencional. Esta denuncia trastoca las bases fundamentales del paradigma econ\u00f3mico capitalista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contribuye a desmantelar el artificio te\u00f3rico que separa humanidad de naturaleza; establece la importancia material de los v\u00ednculos y las relaciones; se centra en la imanencia y vulnerabilidad de los cuerpos y la vida humana; y otorga papel esencial a la producci\u00f3n y a la reproducci\u00f3n como elementos indisociables del proceso econ\u00f3mico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Una econom\u00eda que crece de espaldas a la ecodependencia y a la interdependencia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida de las personas tiene dos insoslayables dependencias: la que cada persona tienen de la naturaleza y la de otras personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los seres humanos obtenemos lo que precisamos para estar vivos de la naturaleza: alimento, agua, cobijo, energ\u00eda, minerales\u2026 Por ello, decimos que somos seres ecodependientes: somos naturaleza. Sin embargo, a pesar de la evidente dependencia que las personas tenemos de la Naturaleza, el ser humano en las sociedades occidentales ha elevado una pared simb\u00f3lica entre \u00e9l y el resto del mundo vivo, creando un verdadero abismo ontol\u00f3gico entre la vida humana y el planeta en el que \u00e9sta se desenvuelve.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de progreso se relaciona, en muchas ocasiones, con la superaci\u00f3n de aquello que se percibe como un l\u00edmite. La dominaci\u00f3n sobre la naturaleza toma cuerpo en la obsesi\u00f3n por eliminar los obst\u00e1culos que impidan la realizaci\u00f3n de cualquier deseo. Cualquier l\u00edmite que impida avanzar en este dominio se presenta como un reto a superar. La modificaci\u00f3n de los l\u00edmites de la naturaleza ha sido vivida como una muestra de progreso. En la cara oculta de la superaci\u00f3n de los l\u00edmites se sit\u00faa la destrucci\u00f3n, agotamiento o deterioro de aquello que necesitamos para vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero adem\u00e1s, cada ser humano presenta una profunda dependencia de otros seres humanos. Durante toda la vida, pero sobre todo en algunos momentos del ciclo vital, las personas no podr\u00edamos sobrevivir si no fuese porque otras dedican tiempo y energ\u00eda a cuidar de nuestros cuerpos. Esta segunda dependencia, la interdependencia, con frecuencia est\u00e1 m\u00e1s oculta que la anterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las sociedades patriarcales, quienes se han ocupado mayoritariamente del trabajo de atenci\u00f3n y cuidado a necesidades de los cuerpos vulnerables, son mayoritariamente las mujeres, porque ese es el rol que impone la divisi\u00f3n sexual del trabajo en ellas. Este trabajo se realiza en el espacio privado e invisible de los hogares, organizado por las reglas de instituci\u00f3n familiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si no se politiza el cuerpo y su vulnerabilidad, no podemos ver la centralidad del trabajo de quienes se ocupan del mantenimiento y cuidado de los cuerpos vulnerables ni la necesidad de que el conjunto de la sociedad, y por supuesto los hombres, se responsabilicen de estas tareas. En las sociedades occidentales cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil reproducir y mantener la vida humana, porque el bienestar de las personas encarnadas en sus cuerpos no es una prioridad (Carrasco 2009).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asumir la finitud del cuerpo, su vulnerabilidad y sus necesidades, es vital para comprender la esencia interdependiente de nuestra especie, para situar la reciprocidad, la cooperaci\u00f3n, los v\u00ednculos y las relaciones como condiciones sine qua non para ser humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ignorancia de estas dependencias materiales (eco e interdependencia) se traduce en la noci\u00f3n de producci\u00f3n y de trabajo que maneja la econom\u00eda convencional y que ha contribuido a alimentar el mito del crecimiento y la fantas\u00eda de la individualidad. El ecofeminismo, al analizarlas conjuntamente, ayuda a comprender que la crisis ecol\u00f3gica es tambi\u00e9n una crisis de relaciones sociales.<\/p>\n<p><strong>Una producci\u00f3n que no tiene en cuenta el sostenimiento de la vida<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reducci\u00f3n del valor a lo exclusivamente monetario configura aquello que forma parte del campo de estudio econ\u00f3mico. Esta reducci\u00f3n expulsa del campo de estudio de la econom\u00eda a la complejidad de la regeneraci\u00f3n natural y todos los trabajos humanos que no forma parte de la esfera mercantil. Sin ser contabilizados por la vara de medir del dinero, pasan a ser invisibles. La producci\u00f3n pasa a ser exclusivamente aquella actividad en la que se produce un aumento del excedente social medido exclusivamente en t\u00e9rminos monetarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Razonar exclusivamente en el universo abstracto de los valores monetarios ha cortado el cord\u00f3n umbilical que une la naturaleza y la reproducci\u00f3n cotidiana de la vida con la econom\u00eda. Hemos llegado al absurdo de utilizar un conjunto de indicadores que, no solamente no cuentan como riqueza bienes y servicios imprescindibles para la vida, sino que llegan a contabilizar la propia destrucci\u00f3n como si fuera riqueza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el punto de vista ecofeminista, la producci\u00f3n tiene que ser una categor\u00eda ligada al mantenimiento de la vida y al bienestar de las personas (P\u00e9rez Orozco 2007), es decir, lo producido, debe ser algo que permita satisfacer necesidades humanas con criterios de equidad. Hoy, se consideran como producciones la obtenci\u00f3n de artefactos o servicios que son socialmente indeseables desde el punto de vista de las necesidades y del deterioro ecol\u00f3gico. Igualmente, se considera como producci\u00f3n lo que es simplemente extracci\u00f3n y transformaci\u00f3n de materiales finitos preexistentes. Distinguir entre las<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">producciones socialmente necesarias y las socialmente indeseables es imprescindible y los indicadores monetarios al uso (como el Producto Interior Bruto) no permiten discriminar entre ambas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al visibilizar la dependencia de la econom\u00eda de la naturaleza y de los trabajos ligados al cuidado de la vida humana, se derrumban las fronteras entre la producci\u00f3n y la reproducci\u00f3n, socavando de esta manera el patriarcado capitalista.<\/p>\n<p><strong>Una mirada ecofeminista sobre el concepto de trabajo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noci\u00f3n de trabajo acu\u00f1ada en las sociedades industriales se reduce a la tarea que se realiza en la esfera mercantil a cambio de un salario. Todas las funciones que se realizan en el espacio de producci\u00f3n dom\u00e9stica de forma no remunerada, aunque garantizan la reproducci\u00f3n social y el cuidado de los cuerpos pasan a no ser nombradas, aunque obviamente siguen siendo imprescindibles y explotables, tanto para garantizar la supervivencia como para fabricar una \u00abmercanc\u00eda\u00bb muy especial: la mano de obra (Carrasco 2009).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La nueva econom\u00eda transform\u00f3 el trabajo y la tierra en mercanc\u00edas y comenzaron a ser tratados como si hubiesen sido producidos para ser vendidos. Pero ni la tierra ni el trabajo son mercanc\u00edas porque, o no han sido producidas \u2013 como es el caso de la tierra \u2013 o no han sido producidas para ser vendidas \u2013 como es el caso de las personas. Polanyi advierte que esa ficci\u00f3n resultaba tan eficaz para la acumulaci\u00f3n y la obtenci\u00f3n de beneficios como peligrosa para sostener la vida humana. Se puede entender el alcance de esta Gran Transformaci\u00f3n si se recuerda que \u00abtrabajo no es m\u00e1s que un sin\u00f3nimo de persona y tierra no es m\u00e1s que un sin\u00f3nimo de naturaleza\u00bb (Polanyi 1992)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La nueva noci\u00f3n del trabajo exigi\u00f3 hacer el cuerpo apropiado para la regularidad y automatismo exigido por la disciplina del trabajo capitalista (Federeci 2010). El cuerpo se convierte en una maquinaria de trabajo, fortaleciendo las nociones previas que la Modernidad hab\u00eda asentado. La regeneraci\u00f3n y reproducci\u00f3n de esos cuerpos no son responsabilidades de la econom\u00eda que se desentiende de ellas, releg\u00e1ndolas al espacio dom\u00e9stico. All\u00ed, fuera de la mirada p\u00fablica, las mujeres se ven obligadas a asumir esas funciones desvalorizadas a pesar de que sean tan imprescindibles tanto para la supervivencia digna como para la propia reproducci\u00f3n de la producci\u00f3n capitalista(Carrasco 2009). Desde este punto de vista, podemos defender que las mujeres efect\u00faan una mediaci\u00f3n con la naturaleza en beneficio de los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mies propone reformular el concepto de trabajo defini\u00e9ndolo como aquellas tareas dedicadas a la producci\u00f3n de vida. Cristina Carrasco (Carrasco, 2001) profundiza estas propuesta cuando se\u00f1ala que es preciso reorganizar todos los trabajos y corresponsabilizar a los hombres y al conjunto de la sociedad de esos trabajos que han realizado a lo largo de la historia las mujeres. Se trata de un trabajo repetitivo y c\u00edclico intensivo en tiempo, que libera a los hombres &#8211; y a algunas mujeres &#8211; para hacer trabajos menos esenciales y en muchas ocasiones da\u00f1inos para las propias personas y para la naturaleza. De esta forma, se plantea tambi\u00e9n la ruptura de la dicotom\u00eda que separa el trabajo reducido al empleo, del resto de los trabajos que sostienen cotidianamente la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde este punto de vista, el trabajo s\u00f3lo puede ser productivo en el sentido de producir excedente econ\u00f3mico mientras pueda obtener, extraer, explotar y apropiarse trabajo empleado en producir vida o subsistencia. La producci\u00f3n de vida es una precondici\u00f3n para la producci\u00f3n mercantil. El trabajo de las mujeres es esencial para producir las<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">propias condiciones de producci\u00f3n. Por ello, el capitalismo no puede mantenerse sin el patriarcado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La valorizaci\u00f3n del cuidado lleva a la econom\u00eda feminista a acu\u00f1ar la idea de sostenibilidad de la vida humana (Carrasco, 2001) bajo un concepto que representa un proceso hist\u00f3rico complejo, din\u00e1mico y multidimensional de satisfacci\u00f3n de necesidades que debe ser continuamente reconstruido, que requiere de recursos materiales pero tambi\u00e9n de contextos y relaciones de cuidado, proporcionados \u00e9stos en gran medida por el trabajo no remunerado realizado en los hogares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestra opini\u00f3n, este concepto se relaciona dentro de la idea m\u00e1s amplia de sostenibilidad ecol\u00f3gica y social. De acuerdo con Bosch, Carrasco y Grau (2005:322) entendemos la sostenibilidad:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cComo proceso que no s\u00f3lo hace referencia a la posibilidad real de que la vida contin\u00fae \u2013en t\u00e9rminos humanos, sociales y ecol\u00f3gicos\u2013, sino a que dicho proceso signifique desarrollar condiciones de vida, est\u00e1ndares de vida o calidad de vida aceptables para toda la poblaci\u00f3n. Sostenibilidad que supone, pues, una relaci\u00f3n arm\u00f3nica entre humanidad y naturaleza, y entre humanas y humanos. En consecuencia, ser\u00e1 imposible hablar de sostenibilidad si no va acompa\u00f1ada de equidad\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Recomponiendo un espacio seguro de vida para la humanidad desde el ecofeminismo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las dimensiones ecol\u00f3gica y feminista son imprescindibles para transformar la concepci\u00f3n y la gesti\u00f3n del territorio y para reorganizar los tiempos de la gente&#8230; Sin ellas, es imposible alumbrar un modelo compatible con la biosfera y que trate de dar respuesta a todas las diferentes formas de desigualdad. Se esbozan a continuaci\u00f3n, de una forma somera, algunas pautas imprescindibles para orientar desde una perspectiva ecofeminista las transiciones hacia un modelo econ\u00f3mico, cultural y pol\u00edtico que permita la sostenibilidad de la vida humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El punto de partida es la inevitable reducci\u00f3n de la extracci\u00f3n y presi\u00f3n sobre los ciclos naturales. En un planeta con l\u00edmites, ya sobrepasados, el decrecimiento de la esfera material de la econom\u00eda global no es tanto una opci\u00f3n como un dato. Esta adaptaci\u00f3n puede producirse mediante la lucha por el uso de los recursos decrecientes o mediante un proceso de reajuste decidido y anticipado con criterios de equidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una reducci\u00f3n de la presi\u00f3n sobre la biosfera que se quiera abordar desde una perspectiva que sit\u00fae el bienestar de las personas como prioridad, obliga a plantear un radical cambio de direcci\u00f3n. Obliga a promover una cultura de la suficiencia y de la autocontenci\u00f3n en lo material, a apostar por la relocalizaci\u00f3n de la econom\u00eda y el establecimiento de circuitos cortos de comercializaci\u00f3n, a restaurar una buena parte de la vida rural, a disminuir el transporte y la velocidad, a acometer un reparto radical de la riqueza y a situar la reproducci\u00f3n cotidiana de la vida y el bienestar en el centro del inter\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La econom\u00eda convencional valora exclusivamente la econom\u00eda del dinero y formaliza la abstracci\u00f3n del Homo economicus como sujeto econ\u00f3mico (My economy). Frente a esta concepci\u00f3n, el ecofeminismo se centra en la \u201cWe economy\u201d, una econom\u00eda centrada en la satisfacci\u00f3n de las necesidades colectivas. Se trata de buscar nuevas formas de socializaci\u00f3n, de organizaci\u00f3n social y econ\u00f3mica que permitan librarse de un modelo de desarrollo que prioriza los beneficios monetarios sobre el mantenimiento de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abandonar la l\u00f3gica androc\u00e9ntrica y biocida obliga a responder a las preguntas ineludibles: \u00bfQu\u00e9 necesidades hay que satisfacer para todas las personas? \u00bfCu\u00e1les son las producciones necesarias y posibles para que se puedan satisfacer? \u00bfCu\u00e1les son los trabajos socialmente necesarios para ello?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Responder a estas preguntas implica el cambio radical de la econom\u00eda, de la pol\u00edtica y de la cultura. Se trata por tanto de abordar un proceso de reorganizaci\u00f3n del modelo productivo y de todos los tiempos y trabajos de las personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abordar esta transici\u00f3n con criterios de equidad, supone abordar la redistribuci\u00f3n y reparto de la riqueza, as\u00ed como una reconceptualizaci\u00f3n de la misma. En un planeta f\u00edsicamente limitado, en el que un crecimiento econ\u00f3mico ilimitado no es posible, la justicia se relaciona directamente con la distribuci\u00f3n y reparto de la misma. El acceso a niveles de vida dignos de una buena parte de la poblaci\u00f3n pasa, tanto por una reducci\u00f3n dr\u00e1stica de los consumos de aquellos que m\u00e1s presi\u00f3n material ejercen sobre los territorios con sus estilos de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ecofeminismo, poco a poco, va calando en los an\u00e1lisis de otros movimientos sociales y pol\u00edticos. Creemos que esta mirada resulta imprescindible para realizar un an\u00e1lisis material completo del metabolismo social y establecer diagn\u00f3sticos m\u00e1s ajustados sobre la crisis civilizatoria. Esta mirada es central para ayudar a dise\u00f1ar las transiciones necesarias hacia una sociedad m\u00e1s justa y compatible con los l\u00edmites de la naturaleza.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/boletin.hegoa.efaber.net\/mail\/37\/12552\">http:\/\/boletin.hegoa.efaber.net\/mail\/37\/12552<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Ecofeminismo es una corriente de pensamiento y un movimiento social que explora los encuentros y posibles sinergias entre ecologismo y feminismo. 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