{"id":3788,"date":"2015-08-28T12:05:56","date_gmt":"2015-08-28T10:05:56","guid":{"rendered":"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/?p=3788"},"modified":"2015-08-28T12:06:55","modified_gmt":"2015-08-28T10:06:55","slug":"mujeres-y-capitalismo-una-reflexion-a-tres-erres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/?p=3788","title":{"rendered":"Mujeres y capitalismo. Una reflexi\u00f3n a tres \u201cerres\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Muchas violencias en los sistemas capitalistas est\u00e1n relacionadas con el desprecio a la vida, a lo que vive, a lo que palpita. Como bien lo ha explicado la te\u00f3rica feminista Silvia Federici, lo que produce vida debe ser convertido en lo que produce ganancias. De ah\u00ed la apropiaci\u00f3n salvaje que busca el capitalismo de los cuerpos femeninos y de la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/unnamed1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-3789 alignleft\" src=\"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/unnamed1.jpg\" alt=\"unnamed\" width=\"350\" height=\"295\" srcset=\"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/unnamed1.jpg 350w, https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/unnamed1-300x253.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>A la memoria de Nadia Dominique, Olivia Alejandra,<\/em><br \/>\n<em>Yesenia Atziry y Mil\u00e9 Virginia.<\/em><br \/>\n<em>A la entereza de Mirtha Luz.<\/em><\/p>\n<p><strong>Nuestras distintas miradas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pensador y artista brit\u00e1nico John Berger lo dibuja con enorme claridad. En sus estudios sobre las formas en que nos miramos como personas, particularmente en <em>Ways of Seeing<\/em> (<em>Formas de ver<\/em>), Berger ha observado que, en nuestras sociedades contempor\u00e1neas, no es lo mismo mirar a un hombre que mirar a una mujer. Si un hombre aparece, miramos en \u00e9l lo que nos puede hacer o lo que nos puede dar. Si una mujer aparece, miramos en ella lo que podemos o lo que no podemos hacerle (Berger, 1990: 45-46). En nuestra interpretaci\u00f3n de lo dicho por Berger, calculamos, medimos, hacemos cuentas y nos acomodamos para sobrevivir. Si se trata de un hombre, tendr\u00e1 nuestro miedo, nuestro respeto en funci\u00f3n de lo que \u00e9l tenga. Si se trata de una mujer, no tendr\u00e1 nada. Pensaremos o sentiremos lo que tenemos para ella y haremos c\u00e1lculos sobre qu\u00e9 tanto puede permitirnos hacerle. Si el hombre no tiene nada y no puede lastimarnos ni beneficiarnos, decidiremos si lo despreciamos o lo ignoramos. A la mujer la despreciaremos o la ignoraremos en autom\u00e1tico. El miedo o el respeto que ella nos infunda depender\u00e1 de lo que diga o haga\u2026 tal vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta diferencia fundamental que ha observado Berger est\u00e1 construida cultural, pol\u00edtica, social y econ\u00f3micamente sobre nuestras percepciones y marca nuestra postura frente al mundo. \u201cPerspectiva de g\u00e9nero\u201d, dir\u00e1n los feminismos. \u201cCorrelaci\u00f3n de fuerzas\u201d, pensar\u00e1n los machismos. A la ofensiva, ellos, midi\u00e9ndose en su arena de combate contra hombres y mujeres. A la defensiva, elllas, tambi\u00e9n contra hombres y mujeres pero, sobre todo, contra ellas mismas, contra nosotras mismas y en una arena que no dise\u00f1amos porque nuestra masa muscular no sue\u00f1a cada noche con vivir en guerra. De ese modo, las mujeres parecemos destinadas a medir todos nuestros actos en funci\u00f3n de la imagen que se espera que proyectemos para satisfacer la mirada de otros y de otras, de preferencia, sin incomodar esa mirada hasta un punto tal en que se nos vaya la vida. Entender esta perspectiva diferenciada para hombres y mujeres, una que espera recibir algo bueno o algo malo y otra que simplemente espera hacer da\u00f1o si se dan las condiciones necesarias para hacerlo, ayuda a pensar c\u00f3mo se han ido definiendo nuestras diferencias fabricadas en el mundo patriarcal que habitamos, \u00e9se que hoy atraviesa su fase capitalista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un an\u00e1lisis aparte merecen las ni\u00f1as y los ni\u00f1os dentro de esas sociedades capitalistas. Al no inscribirse en el esquema de combate de quienes nos pueden hacer algo, nos pueden ofrecer algo o se pueden defender de algo que podemos hacerles, ni\u00f1as y ni\u00f1os son vistos m\u00e1s bien como seres inacabados que no merecen siquiera el tratamiento que se \u201cconcede\u201d a las mujeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si profundizamos nuestra reflexi\u00f3n sobre lo que explica Berger respecto de nuestras miradas, veremos que no todos los hombres se ajustan a ese esquema de respeto y miedo determinado por el g\u00e9nero. En un sistema de dominaci\u00f3n capitalista encabezado por hombres blancos, adultos y adinerados, tambi\u00e9n ser\u00e1n vistos de otra manera, o incluso invisibilizados, aqu\u00e9llos que no se ajusten a la m\u00e9trica que calcula el poder de un hombre en funci\u00f3n de su color de piel, su edad y sus cuentas bancarias. De ah\u00ed el sost\u00e9n de muchos racismos, de todos los desprecios y de tantas xenofobias. Visto as\u00ed, tambi\u00e9n habr\u00e1 mujeres temidas o respetadas a primera vista. Ser\u00e1n pocas, pero las habr\u00e1. Una de ellas posee una fortuna obscena, vive en el Reino Unido y se llama Isabel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Surgen varias dudas despu\u00e9s de leer ese an\u00e1lisis de Berger. \u00bfC\u00f3mo queremos que nos miren? \u00bfC\u00f3mo queremos mirar a otras y otros? \u00bfPor qu\u00e9 nos importa tanto esa mirada? \u00bfPor qu\u00e9 esa obsesi\u00f3n con el miedo o el respeto? \u00bfPara qu\u00e9? Mientras la Antropolog\u00eda, la Sociolog\u00eda y la Biolog\u00eda responden esas dudas, los mecanismos de funcionamiento econ\u00f3mico mundial, y m\u00e1s puntualmente el sistema capitalista dominante en nuestro planeta, han encontrado en la importancia de esa mirada diferenciada un campo altamente redituable en su proyecto de mercantilizaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este an\u00e1lisis de nuestras miradas hecho por Berger se public\u00f3 en 1972, partiendo del mundo del arte y la fotograf\u00eda y cuando la imagen como categor\u00eda de juicio contra un ser humano comenzaba a tener una importancia destacada en el mundo del entretenimiento, la publicidad y los medios masivos de comunicaci\u00f3n. Sin embargo, en treinta o cuarenta a\u00f1os, muchas cosas han cambiado. Los prototipos y estereotipos de belleza occidental fabricados a conveniencia de la industria de la moda y dictados desde alg\u00fan <em>penthouse<\/em> en Europa y los Estados Unidos no s\u00f3lo persisten sino que han encontrado un catalizador formidable en la tecnolog\u00eda inform\u00e1tica. El fundamento de nuestras miradas diferenciadas se sostiene, pero la importancia que se le da a nuestra imagen en las sociedades capitalistas crece cada d\u00eda. Basta con recordar la g\u00e9nesis del Libro de Rostros o <em>Facebook<\/em> para corroborar estos dos hechos. El exitoso futuro de la idea de Mark Zuckerberg qued\u00f3 trazado desde su primera noche en el lujoso<em>campus<\/em> de Cambridge de la Universidad de Harvard, cuando unos alumnos tuvieron acceso a las fotograf\u00edas de unas alumnas (incluida la novia de Zuckerberg) y pudieron intercambiar en la red sus calificaciones al f\u00edsico de sus compa\u00f1eras. Se tecnologiz\u00f3, as\u00ed, el ofensivo y humillante jueguito de nuestros compa\u00f1eros de la secundaria en los a\u00f1os setenta que pegaban cartulinas en el pizarr\u00f3n de clases durante el recreo para que, al volver del descanso, las mujeres del grupo nos vi\u00e9ramos calificadas p\u00fablicamente por nuestra apariencia. Y sin importar nunca la de ellos, claro, \u00e9sa que no habr\u00eda llegado al menos uno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bf\u00dasense y t\u00edrense? No necesariamente<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas violencias en los sistemas capitalistas est\u00e1n relacionadas con el desprecio a la vida, a lo que vive, a lo que palpita. Como bien lo ha explicado la te\u00f3rica feminista Silvia Federici, lo que produce vida debe ser convertido en lo que produce ganancias. De ah\u00ed la apropiaci\u00f3n salvaje que busca el capitalismo de los cuerpos femeninos y de la tierra, as\u00ed como el control del cuerpo de las mujeres como un instrumento para la acumulaci\u00f3n (v\u00e9ase Federici, 2010). Y como las normas de comportamiento del sistema capitalista chocan de frente con los \u00edmpetus libertarios, tambi\u00e9n tenemos violencias contra la homosexualidad, la juventud, la creaci\u00f3n, el pensamiento, el arte. Pero la mayor\u00eda de las violencias capitalistas encajan sus ra\u00edces en su basamento patriarcal y est\u00e1n relacionadas con el sexo, con las satisfacciones o con las frustraciones que \u00e9ste genera en lo m\u00e1s profundo de nuestros cuerpos y nuestras mentes, con la prohibici\u00f3n de su disfrute en todas las religiones y con el terror a la vagina dentada que a\u00fan no superamos como sociedades primitivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La violencia de g\u00e9nero y las respuestas que recibe esa violencia han ido modific\u00e1ndose en las \u00faltimas d\u00e9cadas. A pesar de que en todo el mundo se tiene trabajo feminista organizado, la violencia contra las mujeres crece exponencialmente porque crece exponencialmente la violencia en todos los \u00e1mbitos y contra todos los seres humanos, hombres y mujeres. Vivimos dentro de un conflicto estructural en el que somos arrasadas como uno de los grupos humanos m\u00e1s vulnerables en esa guerra generalizada, y sin importar que seamos la mitad de la poblaci\u00f3n. Aunque proliferan los tratados internacionales en materia de derechos para mujeres, ni\u00f1os y ni\u00f1as, sus resultados no son los esperados. Ninguno de esos tratados funciona a cabalidad porque todos viven la contradicci\u00f3n de haber surgido en entornos institucionales que no tienen planeado suicidarse. En un pa\u00eds como M\u00e9xico, por ejemplo, acatar verdaderamente las disposiciones de una alerta de g\u00e9nero en cualquier estado equivaldr\u00eda a desmantelar los pactos econ\u00f3micos y pol\u00edticos que mantienen la maquinaria capitalista funcionando. Eso no va a ocurrir. Y por si fuera poco, esa maquinaria ha descubierto maneras para respetar la tradici\u00f3n milenaria de usarnos y tirarnos, pero con mayores ganancias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el an\u00e1lisis de c\u00f3mo respondemos las mujeres a esa mirada que nos agrede en cualquier parte, sirven como herramientas en esta reflexi\u00f3n los procesos del tratamiento moderno que se da a las mercanc\u00edas que pueden ser \u00fatiles despu\u00e9s del uso y antes del desecho, por lo que no deben desaprovecharse. Las tres \u201cerres\u201d, les llaman: reducir, reutilizar, reciclar. No se trata ya del \u201c\u00fasense y t\u00edrense\u201d que desperdicia los desechos. Se trata de formas pol\u00edtica, social y hasta ecol\u00f3gicamente aceptadas que nos envuelven en una vor\u00e1gine de sinsentidos que, por un lado, en espacios amplios, desmoronan nuestra autoestima y, por otro, en espacios reducidos, desarticulan nuestras luchas y ya ni siquiera necesitan obstaculizarlas, como ocurr\u00eda en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX. Por si fuera poco, somos las propias mujeres en espacios privilegiados (como la academia, las ONGs o las instituciones) quienes muchas veces asumimos estoicas la declaratoria no escrita del feminismo como palabra maldita. En tanto, millones y millones de mujeres siguen siendo vistas, por los dem\u00e1s y por s\u00ed mismas, como una subespecie humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Red\u00fazcanse<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Kikky vive en Nueva York, en uno de los barrios m\u00e1s adinerados de la gran urbe. No conoce el aroma de la tierra mojada por la lluvia ni se ha detenido jam\u00e1s a observar c\u00f3mo funciona perfectamente un hormiguero. Naci\u00f3 en el piso 18 de un edificio elegante y hoy habita un piso 52. Mientras m\u00e1s lejos se encuentre del suelo, mejor. Est\u00e1 a punto de cumplir 32 a\u00f1os, pero se averg\u00fcenza del tiempo vivido, de su aspecto natural, de sus colores y texturas, de su cabello. Se averg\u00fcenza hasta de sus ojos. Es por eso que, aunque tiene una salud envidiable, ha padecido cinco operaciones innecesarias, car\u00edsimas y dolorosas. Ya no recuerda sus propias u\u00f1as, siempre postizas. Los implantes mamarios y el col\u00e1geno en los labios han borrado de su memoria la emoci\u00f3n er\u00f3tica de un buen beso. Cada veinte d\u00edas somete su cuero cabelludo a un ritual de tortura voluntaria que incluye dosis brutales de amoniaco y altas temperaturas a tan s\u00f3lo cinco cent\u00edmetros de su cerebro. Si se mira en una fotograf\u00eda de su infancia, ya no se reconoce. Nunca ha trabajado ni ha tomado decisiones. No tiene proyectos. No estudia nada. No aprende, no ense\u00f1a, no genera, no transmite nada. Gasta m\u00e1s de ocho mil d\u00f3lares mensuales en ropa de moda, bolsas de marca, zapatos disfuncionales, tratamientos cosm\u00e9ticos y operaciones est\u00e9ticas. No le interesa la diferencia entre un planeta y una estrella. Hiroshima, Nagasaki y sus aniversarios no le mueven una fibra. Y encima, el b\u00f3tox.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Su vida perfecta incluye un marido pat\u00e9tico. Un hombre que no la ama y a quien no ama, con quien firm\u00f3 un excelente contrato marital. \u00c9l le paga una cantidad fija mensual y ella le ofrece todo tipo de servicios. Hoy regresa emocionada a su departamento porque ha logrado tramitar la espera de su cuarto hijo. La competencia con las vecinas es dura. Mientras m\u00e1s criaturas procr\u00eden, menos tentadores ser\u00e1n sus maridos, menos posibles y redituables ser\u00e1n sus divorcios. Por eso la moda en su lujos\u00edsimo barrio es llenarse de beb\u00e9s. Kikky va por el cuarto y lo celebra brindando con sus odiadas vecinas. Sus medidas corporales despu\u00e9s de cuatro nacimientos seguir\u00e1n siendo perfectas. Nunca ha cometido la estupidez de embarazarse y despedazar su figura. Kikky es una de las mujeres neoyorquinas que, en la \u00faltima d\u00e9cada, han optado por la fertilizaci\u00f3n <\/em>in vitro<em> y el alquiler de vientres sudamericanos para asegurar c\u00f3modamente su patrimonio sin necesidad de estr\u00edas. Ni siquiera ha tenido que amamantar a nadie porque tambi\u00e9n hay leche materna en el mercado.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se calcula que una mujer estadunidense de la zona Upper East Side de Nueva York gasta, en promedio, 95 mil d\u00f3lares anuales en ropa, dietas, ejercicios para mejorar la imagen, cosm\u00e9ticos y tratamientos est\u00e9ticos, es decir, unos 135 mil pesos mensuales (v\u00e9ase Wednesday Martin, 2015). Pero la industria de la belleza pl\u00e1stica no s\u00f3lo se mantiene de mujeres millonarias. Basta con ser clase media para alimentarla en todo el mundo. Seg\u00fan datos de la Sociedad Internacional de Cirug\u00eda Pl\u00e1stica Est\u00e9tica (ISAPS por sus siglas en ingl\u00e9s) en 2014 se practicaron a nivel mundial m\u00e1s de 20 millones de cirug\u00edas pl\u00e1sticas y tratamientos en la dermis, la mayor\u00eda para implantes de senos, levantamiento y transformaci\u00f3n de p\u00e1rpados, liposucciones (o extracci\u00f3n de grasa), lipoestructuraciones (o relleno con grasa), rinoplastia (o cirug\u00eda nasal) y aplicaciones de b\u00f3tox (<em>botulinum<\/em>), la toxina que paraliza los m\u00fasculos faciales e impide que se generen las l\u00edneas de expresi\u00f3n. M\u00e1s del 86% de las personas operadas y tratadas son mujeres (17 millones). El primer lugar en tratamientos lo tienen los Estados Unidos, con 4 millones de personas operadas en 2014. El segundo lugar, con 2 millones de operaciones, fue para Brasil. Les siguen Jap\u00f3n, Corea del Sur y M\u00e9xico. Aqu\u00ed cabe apuntar que el 80% de las mujeres que recurren a esos tratamientos se operar\u00e1 entre quince y veinte veces a lo largo de su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan ese mismo reporte de la ISAPS, las operaciones quir\u00fargicas m\u00e1s populares de los pa\u00edses punteros en gasto cosm\u00e9tico fueron: para Estados Unidos, aumento de senos y liposucci\u00f3n; para Brasil, liposucci\u00f3n y aumento de senos; para Jap\u00f3n y Corea del Sur, la blefaroplastia o modificaci\u00f3n de p\u00e1rpados y la rinoplastia o modificaci\u00f3n de nariz, pues desde hace diez a\u00f1os impera la moda de transformar los caracter\u00edsticos rostros asi\u00e1ticos en rostros de mujer cauc\u00e1sica o blanca; para M\u00e9xico, los procedimientos m\u00e1s solicitados fueron aumento de senos y liposucci\u00f3n. En cuanto a procedimientos cosm\u00e9ticos no quir\u00fargicos, el primer lugar, en todos los pa\u00edses punteros y no, lo tiene la aplicaci\u00f3n de b\u00f3tox. El Reporte Estad\u00edstico de Cirug\u00eda Pl\u00e1stica 2014 que edita la Sociedad Estadunidense de Cirug\u00eda Pl\u00e1stica Est\u00e9tica (ASAPS por sus siglas en ingl\u00e9s) informa que solamente en EUA, y tan s\u00f3lo en 2014, la gente gast\u00f3 12 mil setecientos millones de d\u00f3lares (12,7 <em>billions<\/em> en ingl\u00e9s, unos 215 mil millones de pesos) en cirug\u00edas est\u00e9ticas que no eran necesarias para el cuidado de su salud. En otras palabras, estas cifras no incluyen gastos de ortodoncia ni de reconstrucciones por quemaduras o accidentes diversos. Pr\u00e1cticamente todas las mujeres que se someten a aumento de senos y liposucci\u00f3n, se aplican b\u00f3tox sin importar su rango de edad. Los datos indican que las mujeres comienzan a paralizar sus facciones y a inyectar sus labios a los diecinueve a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Reutil\u00edcense<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Afuera llueve. Zanira ya no puede respirar. Ya no quiere. El peso y el olor del hombre que la violenta sexualmente cada noche se han vuelto insoportables. Y luego el vientre tan abultado.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Zanira naci\u00f3 en el coraz\u00f3n de \u00c1frica hace trece a\u00f1os. Su infancia fue dif\u00edcil pero tranquila. Es la mayor de siete hermanos, cuatro mujeres, tres hombres. Aunque nunca se entendi\u00f3 bien con su madre, extra\u00f1a su violencia moderada. No sabe que su madre muri\u00f3 hace cuatro meses en el ataque a su comunidad. Y extra\u00f1a a sus hermanitas. No sabe que dos murieron en ese mismo ataque. No sabe de la sa\u00f1a con que las mataron. Pero a quien m\u00e1s extra\u00f1a es a su padre, un hombre magn\u00edfico. Zanira ignora que \u00e9l muri\u00f3 de tristeza hace dos meses pensando en ella y en su madre, en sus hijas muertas, en su dolor cotidiano, en su comunidad destruida y en su futuro inexistente.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Hace ocho meses que Zanira fue secuestrada por unos emisarios de Al\u00e1, junto con doscientas amiguitas que estudiaban en una secundaria cristiana. La batalla de los dioses y algunos de sus patriarcas las envolvi\u00f3 en p\u00f3lvora una madrugada mientras dorm\u00edan en su internado para se\u00f1oritas. Cada noche, con un hombre encima que se autoproclam\u00f3 su marido, Zanira maldice el haber menstruado tan temprano. Zanira vio partir hace seis meses a la mayor\u00eda de sus amigas. Se las llevaron como cargamento en cinco camiones militares. Eligieron a las que no menstruaban todav\u00eda. Zanira piensa que fueron devueltas a sus familias, que fueron liberadas tras una negociaci\u00f3n. Ignora que el destino de sus amigas fue la trata de ni\u00f1as. En ocasiones, ha lamentado que su pueblo no practicara la infibulaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mientras escucha a la distancia la oraci\u00f3n matutina de los hombres armados del campamento, Zanira se acomoda la estorbosa t\u00fanica y busca la estrella de la ma\u00f1ana que ya se marcha. Sabe que no es estrella sino planeta. Sabe que, en otros d\u00edas, puede verse por la tarde. Zanira se arrodilla en un espacio lodoso, sin aplastar su vientre, y posa sus manos en el suelo mirando al oriente, como si imitara a los que rezan. En realidad, est\u00e1 buscando el aroma de la tierra mojada por la lluvia para expulsar de su nariz el agrio olor de otra noche violenta. El velo que le cubre medio rostro no le nubla la mirada. Ella distingue a unos metros un hormiguero de los que tanto le gusta observar por su funcionamiento perfecto y din\u00e1mico. Sabe que est\u00e1 fuera del rango de peligro. Impregna sus pulmones de aire fresco y percibe los primeros rayos del sol.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cuando la secuestraron, Zanira hab\u00eda tenido un d\u00eda emocionante con una buena clase de c\u00e1lculo diferencial e integral, su materia favorita. Mientras se ensucia manos y t\u00fanica, la ni\u00f1a calcula que le quedan dos meses de embarazo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El negocio de la esclavitud moderna es boyante, tanto como el de las armas. Seg\u00fan datos del \u00cdndice de Esclavitud Global 2014 (GSI por sus siglas en ingl\u00e9s), se calcula que cerca de 36 millones de personas viven en condiciones de esclavitud, pues han sido secuestradas o enga\u00f1adas para ejercer actividades como prostituci\u00f3n, explotaci\u00f3n sexual, trabajos forzados, pr\u00e1cticas esclavistas, servidumbre y extracci\u00f3n de \u00f3rganos. Los pa\u00edses con los n\u00fameros m\u00e1s altos de personas esclavizadas son La India, China, Pakist\u00e1n, Uzbekist\u00e1n, Rusia, Nigeria, la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, Indonesia, Bangladesh y Tailandia. El mismo GSI apunta que, de acuerdo a c\u00e1lculos de la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT), las ganancias que genera la esclavitud a nivel mundial podr\u00edan alcanzar los 150 mil millones de d\u00f3lares anuales. Por su parte, el <em>Global Report on Traficking in Persons 2014<\/em>(Reporte Global sobre Tr\u00e1fico de Personas) de la Oficina de la ONU para Drogas y Delitos, presenta datos para el periodo comprendido entre 2010 y 2012. De las personas traficadas en 2011, el 49% fueron mujeres adultas y el 33% fueron ni\u00f1as y ni\u00f1os. De \u00e9stos, el 21% fueron ni\u00f1as, lo que totaliza 70% de mujeres, 12% de ni\u00f1os y 18% de hombres. Casi la mitad de las labores de esclavitud a nivel mundial se relacionan con el trabajo sexual (53%), mientras que el 40% de las personas son esclavizadas para realizar trabajos forzados. La participaci\u00f3n de las mujeres en el tr\u00e1fico de personas se ha incrementado en el \u00e1mbito de las secuestradoras o enganchadoras. El mismo reporte se\u00f1ala que, si bien s\u00f3lo un 10-15% por ciento de los delitos a nivel mundial son atribuidos a mujeres, en el caso del tr\u00e1fico de personas las cifras cambian. Las mujeres tienen una participaci\u00f3n de hasta 30% en la conducci\u00f3n y operaci\u00f3n de las bandas delictivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Datos recientes de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS, noviembre 2014) se\u00f1alan que el 35% de las mujeres a nivel mundial (m\u00e1s de mil millones de personas) han sufrido violencia sexual por lo menos una vez en su vida, y que el 38% de los asesinatos de mujeres los cometen sus propios compa\u00f1eros o esposos. El porcentaje de mujeres que comienzan su vida sexual a partir de una violaci\u00f3n, crece cada d\u00eda. El mismo informe de la OMS apunta que, en Bangladesh, el 71% de las mujeres recuerda haber tenido su primera experiencia sexual de manera forzada. En su bolet\u00edn m\u00e1s reciente, el Instituto de Investigaciones para la Paz Mundial de Estocolmo (SIPRI por sus en ingl\u00e9s) informa que la industria armamentista global gener\u00f3 ingresos por 1.8 billones de d\u00f3lares en 2014 (1.8 <em>trillions<\/em> en ingl\u00e9s, unos 30 billones 600 mil millones de pesos). Los pa\u00edses que m\u00e1s gastaron en compra de armas y mantenimiento de estructuras militares son los Estados Unidos, China, Rusia y Arabia Saudita. Y aunque no se pueden conocer con precisi\u00f3n los datos sobre comercio clandestino, se calcula que hasta un 20% de las armas circulan en el mercado alterno de organizaciones que trafican, al mismo tiempo, con personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Rec\u00edclense<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mayda ya domina por completo sus ejercicios de respiraci\u00f3n para controlar el estr\u00e9s. De su casa de cinco habitaciones, en la que vive sola, eligi\u00f3 la mejor ventilada, el estudio en planta baja, junto al jard\u00edn, para que el curso en l\u00ednea que le ense\u00f1\u00f3 a relajarse tenga los resultados \u00f3ptimos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mayda necesita perder los 38 kilos que le sobran, pero no piensa dejar de comer m\u00e1s all\u00e1 del hartazgo. Y le urge dejar de vomitar todo el tiempo, sobre todo ahora, con la buena noticia. Todav\u00eda no procesa la emoci\u00f3n de haber sido designada como Ministra de Asuntos Internos hace apenas unos d\u00edas. Ser\u00e1 la primera mujer en ocupar ese cargo en esta regi\u00f3n tan prometedora llamada Cono Sur. Y siendo tan joven. Apenas cuarenta. L\u00e1stima que esa emoci\u00f3n se haya visto un poco empa\u00f1ada por el esc\u00e1ndalo de corrupci\u00f3n de uno de sus mejores amigos que no tuvo la inteligencia de cuidarse. Pero el esc\u00e1ndalo pasar\u00e1 pronto o ser\u00e1 tapado por otro, piensa Mayda mientras inhala y exhala sentada en posici\u00f3n de flor de loto, con sus pies descalzos bien acomodados, mientras cuenta del diez al uno, mientras se felicita porque hoy s\u00f3lo vomit\u00f3 una vez, mientras piensa obsesivamente en comer y beber, mientras planifica cu\u00e1l ser\u00e1 el momento m\u00e1s adecuado para terminar con su pareja. Mayda tiene una novia pat\u00e9tica. Una mujer visceral que no mide las consecuencias de sus actos y que podr\u00eda perjudicar su carrera pol\u00edtica.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Por la ventana abierta del estudio, hoy sal\u00f3n de ejercicios, un aroma a tierra mojada entra a escena. El aroma de su precioso jard\u00edn trae a la memoria de Mayda recuerdos impresentables que rompen su concentraci\u00f3n. La cuenta de inhalaciones se ve interrumpida abruptamente. Mayda se levanta furiosa para cerrar la ventana pero algo la detiene. Es un piquete doloroso que siente de pronto en el pie derecho. Fue una hormiga. Mayda gira su rostro y observa que en la base de la puerta que da al jard\u00edn se est\u00e1 formando un hormiguero de funcionamiento perfecto y din\u00e1mico. Mayda estalla en ira y comienza a masacrar a las hormigas con lo que puede. En el proceso, arroja y despedaza casi todo lo que encuentra en el estudio. Por \u00faltimo, y llorando a mares, azota la ventana por donde ingresa ese aroma que le recuerda la primera vez que presenci\u00f3 un crimen \u201cpol\u00edtico\u201d junto a la piscina de un capo.<\/em> <em>Hace ya nueve a\u00f1os que Mayda se involucr\u00f3 con organizaciones criminales que le forjaron una exitosa carrera como regidora, diputada y ahora ministra. En realidad, ya no recuerda la mayor parte de los cr\u00edmenes que ha solapado, ni siquiera los que ha procurado, pero no puede olvidar el primero que presenci\u00f3. La mujer y el hombre asesinados eran sus amigos y fue ella quien los llev\u00f3 al matadero.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mayda se calma despu\u00e9s de unos minutos sentada en el piso. Ma\u00f1ana tiene una reuni\u00f3n important\u00edsima, tras la cual presentar\u00e1 en conferencia de prensa su programa de gobierno. La espinal dorsal del discurso que le prepararon es contundente: lucha frontal contra el feminicidio y el narcotr\u00e1fico.<\/em> <em>Mayda sale con cuidado del estudio para no cortarse los pies. Sube pesada y despacio a su habitaci\u00f3n con una botella de agua. Abre el caj\u00f3n de su bur\u00f3, donde la espera una caja con cuatro pastillas multicolores que le auguran una noche tranquila. Las toma todas juntas. Debe dormirse antes de que llegue la tentaci\u00f3n del v\u00f3mito.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>A la ma\u00f1ana siguiente, antes de salir de casa, Mayda se dirige al ba\u00f1o y aspira un poco de polvo blanco. Toma con indiferencia su morral urbano mejor conocido como Urban Satchel de la marca Louis Vuiton que le cost\u00f3 150 mil d\u00f3lares porque est\u00e1 hecho de\u2026 trozos de basura. Al bajar la escalera, se asoma al estudio y nota que las hormigas y el desorden se han ido. La se\u00f1ora que limpia su casa lleg\u00f3 muy temprano. Nunca se miran ni se saludan. \u00bfDe qu\u00e9 van a hablar si esa se\u00f1ora no conoce la diferencia entre un planeta y una estrella? Mayda camina indolente hacia el autom\u00f3vil donde la esperan un conductor y una joven brillante con dos maestr\u00edas, especialista en cargarle la bolsa y el celular. <\/em><em>Ser\u00e1 un d\u00eda soleado. La tierra mojada de su jard\u00edn se ir\u00e1 secando.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un estudio de Greenfield <em>et al.<\/em> (2011) informa que, en los Estados Unidos, el 90% de las personas que padecen des\u00f3rdenes alimenticios como anorexia y bulimia son mujeres; el 40% de ellas presenta, adem\u00e1s, adicci\u00f3n a drogas (il\u00edcitas y prescritas), sobre todo si han padecido violencia f\u00edsica y sexual. Mientras los hombres son los mayores consumidores de alcohol, coca\u00edna, hero\u00edna y mariguana, particularmente con fines recreativos, las mujeres llevan la delantera en consumo de sustancias antidepresivas y ansiol\u00edticas. Es por ello que, entre 1995 y 2005, se duplic\u00f3 el n\u00famero de mujeres que consumen metanfetaminas. Los datos espec\u00edficos sobre mujeres embarazadas sorprenden a expertos en el tema. Entre 1994 y 2006, el consumo de metanfetaminas entre mujeres norteamericanas embarazadas, se triplic\u00f3 (v\u00e9ase Greenfield <em>et al<\/em>., 2011). A nivel mundial, se calcula que las metanfetaminas generan ganancias anuales por m\u00e1s de 20 mil millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diversas estimaciones de expertos, en un contexto donde es casi imposible corroborar los datos, calculan que un kilogramo de coca\u00edna puede comprarse en Per\u00fa o en Colombia a un precio de 2 mil d\u00f3lares. Cuando ese kilogramo llegue a M\u00e9xico para su consumo, tendr\u00e1 un valor de casi 10 mil d\u00f3lares. Al cruzar la frontera norte y llegar a los millones de consumidores estadunidenses que lo esperan con ansia, ese kilogramo podr\u00e1 ser vendido hasta en 30 mil d\u00f3lares. Pero una vez cortada la droga y repartida en peque\u00f1as dosis para su mejor distribuci\u00f3n, el costo de ese kilogramo llegar\u00e1 a los 100 cien mil d\u00f3lares, con lo que habr\u00e1 incrementado en un 5,000% su valor de producci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La plusval\u00eda enloquecida de ese kilogramo, tan dif\u00edcil de entender como la de un bolso hecho de trozos de basura y con un precio de 150 mil d\u00f3lares, s\u00f3lo puede darse en sociedades capitalistas. \u00bfPero c\u00f3mo explicar esa plusval\u00eda? \u00bfC\u00f3mo entender que haya gente dispuesta a pagarla? \u00bfY c\u00f3mo entender la \u201cminusval\u00eda\u201d, utilitarista pero \u201cminusval\u00eda\u201d, de enormes franjas humanas que padecen la migraci\u00f3n, la explotaci\u00f3n sexual y laboral, la verg\u00fcenza de su ser natural? \u00bfQu\u00e9 necesidades no vitales est\u00e1n siendo disfrazadas de necesidades vitales como para que millones de personas inflen de esa manera el valor de un golpe de coca\u00edna o de un bolso cubierto de pl\u00e1stico roto y cajetillas usadas? Un an\u00e1lisis elocuente de los recursos utilizados en sus procesos de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n puede detallar los costos de materias primas y mano de obra requeridos para su fabricaci\u00f3n y su venta, o remitirnos a las leyes de la oferta y la demanda. Pero ning\u00fan modelo de an\u00e1lisis econ\u00f3mico y pol\u00edtico puede explicar, por s\u00ed mismo, las leyes que rigen el consumismo salvaje que nace de la vanidad contempor\u00e1nea, de nuestro hedonismo insaciable, de la crueldad autoasumida y aceptada, de esa inacabable sensaci\u00f3n de vac\u00edo que el mercado invita y obliga a llenar a toda costa, y a cualquier costo, y donde los hombres blancos, adultos y adinerados marcan mayoritariamente la pauta. \u00bfCu\u00e1les son las leyes que rigen hoy el mercado humano? Quiz\u00e1 alg\u00fan modelo de estudio que explore los m\u00e1s profundos terrores humanos, esos terrores que cimentan el patriarcado, pueda llevarnos un d\u00eda a entender c\u00f3mo llegamos a esto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Hay lum tujbil vitil ayotik <\/em><\/strong><strong>(\u201cest\u00e1 muy bonito como estamos\u201d)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Florelia no encuentra a su nieta menor. Escap\u00f3 despu\u00e9s de la comida, justo cuando empezaba la lluvia fresca que apenas dej\u00f3 de caer. Florelia lleva una hora buscando a su nieta de diez a\u00f1os para que la ayude a moler el ma\u00edz fresco que ya se remoj\u00f3 lo suficiente. La chamaca siempre se esconde a la hora de la molienda porque protesta y protesta de que sus hermanos varones pueden seguir jugando mientras ella muele. Florelia ya le explic\u00f3 que ellos tienen otros trabajos, pero su nieta no hace caso. Est\u00e1 terca en que quiere aprender a manejar un cami\u00f3n, por ejemplo. No entiende la ni\u00f1a que el embrague est\u00e1 hecho por hombres y para hombres y que le va a provocar calambres en la pantorrilla. Y no le importa. Adem\u00e1s, hay autom\u00e1ticos, dice. Es muy terca, piensa Florelia mientras camina por un tronco de ceiba desmayada sobre el r\u00edo, que hace las veces de puente.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Florelia pasa de los sesenta. Su cabello blanco va trenzado con firmeza. En el libro de arrugas de su rostro pueden leerse cien historias de lucha y de trabajo organizado. En el cuaderno de notas que lleva dentro del morral campesino tejido por sus manos invencibles, hay decenas de dibujos que esquematizan lo que Florelia no sabe escribir. Por la ma\u00f1ana, Florelia asisti\u00f3 a una reuni\u00f3n de mujeres mayas que tienen la piel de las mexicas, la fuerza de las maor\u00ed, la decisi\u00f3n de las samburu, la valent\u00eda de las kurdas, la dignidad de las munduruku. Mujeres que sue\u00f1an por las kiliwa, que lloran por las a\u00f3nikenk, que bailan y cantan por las afganas. Mujeres, que, sin conocerlas, rezan por las mats\u00e9s. En esa reuni\u00f3n hablaron las voces de mujeres escuchas que rend\u00edan informe sobre un evento pol\u00edtico donde, a nombre de sus pueblos, una voz de hombre que es muchas voces de mujeres y hombres le explic\u00f3 a mucha gente que <\/em>\u201chay lum tujbil vitil ayotik\u201d<em> (\u201cest\u00e1 muy bonito como estamos\u201d).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>A Florelia no le gusta cruzar el r\u00edo cuando acaba de llover y justo despu\u00e9s de la comida. El aroma a tierra mojada de esa hora en particular le recuerda sus a\u00f1os de juventud, cuando todav\u00eda exist\u00edan los patrones en las tierras rebeldes y liberadas en las que hoy habita. Aunque han pasado d\u00e9cadas, Florelia sigue temblando de rabia cada vez que recuerda que esas horas de la tarde, despuecito de la comida y de la lluvia, eran las favoritas de los tres hijos del patr\u00f3n para salir a hacer sus maldades.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pero Florelia olvida pronto su angustia porque viene pensando en algo raro y emocionante que escuch\u00f3 en la radio rebelde este mediod\u00eda. Dicen que acaban de retratar un planeta lejano y peque\u00f1o que ya no quer\u00edan que fuera planeta pero que ahora ya todo el mundo quiere que s\u00ed sea planeta porque hasta tiene un coraz\u00f3n con todo y manos agarr\u00e1ndolo, como diciendo que nos perdona. Florelia como que no lo cree, pero s\u00ed lo cree. Adem\u00e1s, tiene una pregunta que hacerle a su nieta.<\/em> <em>Cuando finalmente la encuentra, la ni\u00f1a est\u00e1 empapada, arrodillada y feliz, concentrad\u00edsima en el funcionamiento din\u00e1mico y perfecto de un hormiguero. Florelia la rega\u00f1a por haberla hecho caminar tanto, le advierte que tendr\u00e1 que lavar mucha ropa ma\u00f1ana, y recurre a la experiencia de sus a\u00f1os para no llegar a los gritos. Convence f\u00e1cilmente a su nieta de que regrese con ella para moler el ma\u00edz. Necesita que le explique algo, le dice. Florelia quiere entender la diferencia entre un planeta y una estrella, y su nieta la conoce bien, as\u00ed que echan acuerdo para que la ni\u00f1a le explique la diferencia a la abuela mientras muelen. A cambio, Florelia le contar\u00e1 a su nieta de un planeta lejano y peque\u00f1o que tal vez nos ha perdonado.<\/em><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Referencias:<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Berger, John, 1990, <em>Ways of Seeing<\/em>, Penguin Books, Londres. 176 p.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Federici, Silvia, 2010, <em>Calib\u00e1n y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulaci\u00f3n originaria<\/em>, trad. de Ver\u00f3nica Hendel y Leopoldo Sebasti\u00e1n Touza, Traficantes de sue\u00f1os, 368 p.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Greenfield, Shelly F., Sudie E. Back, Katie Lawson y Kathleen T. Brady, \u201cSubstance Abuse en Women\u201d, en <em>Psychiatric Clinics of North America<\/em>, Volumen 33, Tomo 2, pp. 339-355.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Martin, Wednesday, 2015, <em>Primates of Park Avenue. A memoir. <\/em>Simon &amp; Schuster, 256 p.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2014 Plastic Surgery Statistics Report<\/em>, ASPS National Clearinghouse of Plastic Surgery Procedural Statistics, documento en l\u00ednea:<a href=\"http:\/\/www.plasticsurgery.org\/Documents\/news-resources\/statistics\/2014-statistics\/plastic-surgery-statsitics-full-report.pdf\">http:\/\/www.plasticsurgery.org\/Documents\/news-resources\/statistics\/2014-statistics\/plastic-surgery-statsitics-full-report.pdf <\/a>, consultado en agosto de 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ISAPS International Survey on Aesthetic\/Cosmetic Procedures Performed in 2014, documento en l\u00ednea:<a href=\"http:\/\/www.isaps.org\/Media\/Default\/global-statistics\/2015%20ISAPS%20Results.pdf\">http:\/\/www.isaps.org\/Media\/Default\/global-statistics\/2015%20ISAPS%20Results.pdf<\/a>, consultado en agosto de 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>The Global Slavery Index 2014, <\/em>Hope for Children Organization, Australia, documento en l\u00ednea:<a href=\"http:\/\/d3mj66ag90b5fy.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/Global_Slavery_Index_2014_final_lowres.pdf\">http:\/\/d3mj66ag90b5fy.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/Global_Slavery_Index_2014_final_lowres.pdf<\/a>, consultado en agosto de 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Global Report on Traficking in Persons 2014<\/em>, UNODC, documento en l\u00ednea: <a href=\"https:\/\/www.unodc.org\/documents\/data-and-analysis\/glotip\/GLOTIP_2014_full_report.pdf\">https:\/\/www.unodc.org\/documents\/data-and-analysis\/glotip\/GLOTIP_2014_full_report.pdf<\/a>, consultado en agosto de 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cViolencia contra la mujer\u201d. Reporte sobre violencia de pareja y violencia sexual contra la mujer, Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, Nota descriptiva N.\u00b0 239, noviembre de 2014, documento en l\u00ednea: <a href=\"http:\/\/www.who.int\/mediacentre\/factsheets\/fs239\/es\/\">http:\/\/www.who.int\/mediacentre\/factsheets\/fs239\/es\/<\/a> , consultado en agosto de 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Stockholm International Peace Research Institute, bolet\u00edn de prensa del 13 de abril de 2015, documento en l\u00ednea:<a href=\"http:\/\/www.sipri.org\/media\/pressreleases\/2015\/milex-april-2015\">http:\/\/www.sipri.org\/media\/pressreleases\/2015\/milex-april-2015<\/a>, consultado en agosto de 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/cgt_chiapas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2099\" src=\"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/cgt_chiapas.jpg\" alt=\"cgt_chiapas\" width=\"250\" height=\"66\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchas violencias en los sistemas capitalistas est\u00e1n relacionadas con el desprecio a la vida, a lo que vive, a lo que palpita. 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