{"id":7792,"date":"2017-11-09T15:01:44","date_gmt":"2017-11-09T13:01:44","guid":{"rendered":"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/?p=7792"},"modified":"2017-11-09T15:01:44","modified_gmt":"2017-11-09T13:01:44","slug":"errekaleor-un-barrio-okupado-desafia-al-consistorio-de-vitoria-gasteiz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/?p=7792","title":{"rendered":"Errekaleor, un barrio okupado desaf\u00eda al consistorio de Vitoria-Gasteiz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><i>Una experiencia de okupaci\u00f3n se ha convertido en una realidad y en un proyecto comunitario tras cuatro a\u00f1os de vida. A pesar de las amenazas de desalojo, la autogesti\u00f3n forma parte ya de la capital alavesa.<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>A. Flores.\u00a0<a class=\"spip_in\" href=\"http:\/\/www.ecologistasenaccion.org\/article93.html\">Revista Ecologista n\u00ba 93<\/a>.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00e1bado, 3 de junio. M\u00e1s de 10.000 personas avanzan bajo la lluvia en una de las manifestaciones m\u00e1s concurridas que Vitoria-Gazteiz recuerda. Entre las naves industriales de Uritiasolo y los campos que rodean la ciudad asoma una antigua barriada fruto del desarrollismo franquista de finales de los 50 y construida para alojar a los miles de jornaleros que emigraron a la capital vasca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras m\u00e1s de cuatro horas la manifestaci\u00f3n entra en Errekaleor (r\u00edo seco en euskera). Diez personas encaramadas a los tejados encienden, una a una, bengalas rojas. \u201cBienvenidas y gracias\u201d parecen decir&#8230; El silencio de la manifestaci\u00f3n se rompe al grito de \u201dErrekaleor, bizirik!\u201d (Errekaleor, vivo, vive).<\/p>\n<dl class=\"spip_document_25897 spip_documents spip_documents_center\">\n<dt><a href=\"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/nueva_imagen-8-f0e8b.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-7793 size-full aligncenter\" src=\"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/nueva_imagen-8-f0e8b.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"334\" srcset=\"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/nueva_imagen-8-f0e8b.jpg 500w, https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/nueva_imagen-8-f0e8b-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/dt>\n<dt class=\"spip_doc_titre\"><strong>Fachada de Errekaleor, barrio okupado de Vitoria-Gasteiz.<\/strong><\/dt>\n<\/dl>\n<p style=\"text-align: justify;\">Definida en la Wikipedia como la experiencia de autogesti\u00f3n m\u00e1s grande del Estado espa\u00f1ol, Errekaleor se ha convertido en el tal\u00f3n de Aquiles del consistorio vasco. En especial de Gorka Urtaran, el ahora alcalde de Gasteiz y miembro del Partido Nacionalista Vasco, que amenaza cada vez con m\u00e1s insistencia con desalojar el barrio. Y es que, sin renunciar ni vaciar de contenido su discurso autogestionario, anticapitalista y feminista, Errekaleor ha generado en sus cuatro a\u00f1os de vida una ola de apoyo por parte de personalidades y colectivos de todo tipo, dentro y fuera del Pa\u00eds Vasco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que comenz\u00f3 como soluci\u00f3n habitacional se ha consolidado como proyecto pol\u00edtico y comunitario. Actualmente da cobijo a m\u00e1s de 150 personas y cuenta con infraestructuras como el Gaztetxe (local para los j\u00f3venes), cine, front\u00f3n, imprenta o biblioteca, abiertas a todas las vecinas de la ciudad. Muestra de ello fue la exposici\u00f3n organizada en enero en el Gaztetxe que acogi\u00f3 la obra de 25 creadores de Gazteiz bajo el nombre:\u00a0<i>\u00bfWhat is revolution?<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia comunitaria de Errekaleor no es nueva. Sin embargo, y frente a comunidades asentadas en zonas rurales, Errekaleor se ubica en el per\u00edmetro urbano de Vitoria-Gasteiz. Los planes urban\u00edsticos, intereses inmobiliarios y estrategias pol\u00edticas de una ciudad de m\u00e1s de 244.000 habitantes sacuden constantemente la barriada. Sin embago, la cercan\u00eda con la ciudad y las sinergias generadas con esta han convertido a este barrio en un agente m\u00e1s del movimiento popular. \u00abErrekaleor vive de Vitoria y Vitoria vive de Errekaleor\u00bb dice Unai, vecino de esta barriada<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Autogesti\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El corte definitivo de luz que Iberdrola llev\u00f3 a cabo el pasado 18 de mayo gener\u00f3 una ventana de oportunidad para la asamblea barrial. \u00abLa idea de la autogesti\u00f3n en todos los aspectos de nuestra vida siempre estuvo ah\u00ed\u00bb, comenta Unai. Y explica que \u201ces a ra\u00edz del corte de luz cuando nos hemos visto obligadas a ser autosuficientes energ\u00e9ticamente\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pasado 22 de julio finaliz\u00f3 la campa\u00f1a de crowdfunding que se inici\u00f3 para financiar la construcci\u00f3n del proyecto de suministro de energ\u00eda renovable. Consiguieron 108.821 euros, m\u00e1s del 100\u00a0% de lo que solicitaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa jugada de desgaste de Iberdrola, en connivencia con el gobierno municipal, ha generado un doble efecto que no esperaban\u00bb, apunta Isone, vecina del barrio. \u201dEl corte de luz ha fomentado din\u00e1micas comunitarias, como las comidas y cenas que se organizan en la plaza del pueblo\u201d, dice la activista. Adem\u00e1s sostiene que \u201cse han reforzado las redes de apoyo y solidaridad con las vecinas de la ciudad, de Euskadi y del resto del Estado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Impulsado por el corte de luz, el grupo de trabajo ErrekaEnergy ha finalizado el plan de autoabastecimiento energ\u00e9tico en el que llevan trabajando varios meses. La implantaci\u00f3n de las 550 placas solares proveer\u00e1 a las viviendas y zonas comunes de 50 kilovatios de potencia, con lo que Errekaleor se convertir\u00e1 en la instalaci\u00f3n el\u00e9ctrica renovable aislada m\u00e1s grande de la Pen\u00ednsula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fieles a una idea integral de ecologismo, la estrategia para alcanzar la soberan\u00eda energ\u00e9tica no define \u00fanicamente el c\u00f3mo del suministro, sino que plantea cambios en los paradigmas de consumo. Con la nueva infraestructura, el barrio pretende consolidar la vida en colectivo. \u201dVamos a dar un paso m\u00e1s y a prescindir de ciertos servicios en las viviendas como cocinas el\u00e9ctricas, lavadoras, frigor\u00edficos&#8230;, para tenerlos en zonas comunes\u201d, explica Estitxu Vilamor, otra vecina de Errekaleor. Aclara que as\u00ed el consumo el\u00e9ctrico por persona \u201cser\u00e1 mucho m\u00e1s eficiente y menor que el que se da en la actual sociedad\u201d. Por su parte Unai a\u00f1ade: \u201cTenemos tan integrados y asumidos ciertos valores capitalistas que no nos damos cuenta del absurdo que supone tener una lavadora en cada casa\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre todas las infraestructuras productivas destaca la panader\u00eda, con una amasadora industrial y un horno, donde se elabora y hornea pan tres veces por semana. Una parte se queda para autoconsumo del barrio, la otra se vende a dos bares del centro de la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es que el autoabastecimiento alimentario es desde el principio una de las se\u00f1as de identidad del colectivo que produce todo lo que puede dentro, de forma aut\u00f3noma. El huerto fue el primer movimiento y ya ocupa un terreno de tres hect\u00e1reas con el que se abastece a todo el barrio. El c\u00edrculo se cierra con la apuesta por el reciclaje: \u201cTenemos muy buena relaci\u00f3n con varios comerciantes y hortelanos de la ciudad, que nos ayudan al reciclaje de comida que, de otra manera, acabar\u00eda en la basura\u201d, dice Isone, residente tambi\u00e9n en Errekaleor. Adem\u00e1s asegura que \u201cestas din\u00e1micas fortalecen las relaciones m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras del barrio\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Valores feministas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cConstruir en Errekaleor unas relaciones basadas en valores feministas es la mejor aportaci\u00f3n que podemos hacer a la sociedad vasca\u201d. As\u00ed se manifestaba el colectivo en su p\u00e1gina de Facebook a ra\u00edz de las agresiones sexistas en las fiestas patronales de Vitoria-Gasteiz de 2015. Y conclu\u00edan: \u201cHacemos una apuesta firme por una sociedad feminista\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con este prop\u00f3sito naci\u00f3 Rkmeak, grupo feminista no mixto. \u201cSe cre\u00f3 por una necesidad b\u00e1sica de encuentro entre mujeres, como espacio para compartir el barrio, ya que al principio las mujeres eran muy pocas\u201d, analiza Estitxu. La activista se\u00f1ala que enseguida \u201cse detect\u00f3 que aunque se supone, o se espera, que Errekaleor es un barrio feminista, todav\u00eda formamos parte de este sistema heteropatriarcal y tampoco aqu\u00ed nos libramos de reproducir ciertos roles\u201d analiza Estitxu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A medida que el proyecto crec\u00eda, las mujeres del barrio vieron la necesidad de iniciar un proceso feminista que aborde la cuesti\u00f3n de manera mucho m\u00e1s profunda y transversal. En medio de todo esto, el barrio se vio sacudido por una agresi\u00f3n sexista que puso en evidencia que este proceso es necesario. \u201cCosas que en teor\u00eda son muy b\u00e1sicas, como no poner en duda la palabra de las agredidas o el hecho de socializar la agresi\u00f3n, no han sido tan simples\u201d afirma Estitxu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y concluye que al final ese camino ha dado sus frutos y se ha marcado un precedente en el barrio y en la ciudad\u201d. Mientras, a pesar de las continuas amenazas de desalojo, la vida en Errekaleor se impone.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una experiencia de okupaci\u00f3n se ha convertido en una realidad y en un proyecto comunitario tras cuatro a\u00f1os de vida. A pesar de las amenazas de desalojo, la autogesti\u00f3n forma parte ya de la capital alavesa. A. Flores.\u00a0Revista Ecologista n\u00ba &hellip; <a href=\"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/?p=7792\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-7792","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-accion-social","post_format-post-format-gallery"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7792","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7792"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7792\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7794,"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7792\/revisions\/7794"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7792"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7792"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7792"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}