{"id":8006,"date":"2018-02-12T16:50:22","date_gmt":"2018-02-12T14:50:22","guid":{"rendered":"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/?p=8006"},"modified":"2018-02-12T11:53:43","modified_gmt":"2018-02-12T09:53:43","slug":"el-consumo-de-la-felicidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/?p=8006","title":{"rendered":"El consumo de la felicidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><i><a href=\"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/carteles_consum_felic-01-1a6f1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-8007 alignleft\" src=\"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/carteles_consum_felic-01-1a6f1-220x300.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/carteles_consum_felic-01-1a6f1-220x300.jpg 220w, https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/carteles_consum_felic-01-1a6f1.jpg 439w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/a>La autora del texto analiza la relaci\u00f3n entre el consumismo y la crisis ecosocial. Pero \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n tiene la sociedad de consumo con la felicidad? \u00bfPuede ayudar la b\u00fasqueda de la felicidad a generar sociedades m\u00e1s sostenibles y justas?<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Charo Mor\u00e1n. \u00c1rea de Consumo de Ecologistas en Acci\u00f3n.\u00a0Revista Ecologista n\u00ba 94.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una sociedad marcada por la centralidad de los indicadores econ\u00f3micos y por el crecimiento continuo, podr\u00edamos pensar que es este factor el que m\u00e1s efectos tiene en la felicidad de las personas. El economista Richard Easterlin<span class=\"spip_note_ref\">\u00a0[1]<\/span>, compar\u00f3 la evoluci\u00f3n de los ingresos y la percepci\u00f3n de felicidad. Demostr\u00f3 que el aumento de riqueza lleva aparejado un incremento de satisfacci\u00f3n hasta un cierto umbral pero que una vez superado este, la felicidad no crece paralelamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, el incremento de riqueza que se produjo en Estados Unidos entre 1945 y 1974, que duplic\u00f3 el Producto Interior Bruto (PIB),\u00a0<strong>no supuso un aumento relevante en la tasa de felicidad<\/strong>\u00a0de su poblaci\u00f3n. Su teor\u00eda sugiere que, una vez que las necesidades b\u00e1sicas est\u00e1n cubiertas, las pol\u00edticas deber\u00edan centrarse en aumentar la satisfacci\u00f3n a trav\u00e9s de medidas de articulaci\u00f3n comunitaria y de redistribuci\u00f3n de la riqueza y no en el crecimiento econ\u00f3mico. En este sentido, \u201cla econom\u00eda de la felicidad\u201d, pone en cuesti\u00f3n la teor\u00eda tradicional econ\u00f3mica que afirma que cuanto mayor sea el nivel de ingresos de un individuo, mayor ser\u00e1 su nivel de felicidad y da \u00e9nfasis a la importancia de la felicidad social, que se da en entornos solidarios, equitativos, afianzados en la comunidad, con menor polarizaci\u00f3n social y violencia estructural, y que suponen calidad de vida de todas las personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La bulimia consumista<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poseemos una media de 10.000 objetos frente a los 236 que poseen las comunidades de los indios Navajo<span class=\"spip_note_ref\">\u00a0[2]<\/span>. Somos Di\u00f3genes de lo nuevo, de la acumulaci\u00f3n compulsiva de cosas y experiencias que se alimenta fomentando la insatisfacci\u00f3n cr\u00f3nica. M\u00e1s dinero, m\u00e1s endeudamiento, m\u00e1s cosas, m\u00e1s deprisa, m\u00e1s lejos, m\u00e1s joven, m\u00e1s ef\u00edmero\u2026 Una pesada mochila de metas que nunca se alcanzan, del tener en vez del ser. Una rueda sin fin que se basa en la p\u00e9rdida de autoestima y, tambi\u00e9n, en el ego\u00edsmo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cultura consumista, aproximadamente en 20\u00a0% de la poblaci\u00f3n mundial, es hegem\u00f3nica pero no \u00fanica en el planeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras culturas ponen en el centro la vida en vez de los indicadores econ\u00f3micos y las tasas de consumo. Tres ejemplos: La isla de Niue en el Pac\u00edfico, en la que se promueve una semana laboral de cuatro d\u00edas, destinando el tiempo restante a labores comunitarias, a los cuidados o al ocio; el pa\u00eds de But\u00e1n, cuya pol\u00edtica est\u00e1 regida por el\u00a0<strong>\u00cdndice de Felicidad Bruta<\/strong>\u00a0a trav\u00e9s de los valores colectivos y los v\u00ednculos con la naturaleza y, por \u00faltimo, las constituciones de Ecuador y Bolivia, que desarrollan el paradigma del Buen Vivir, Sumak Kawsay, que supone poner en el centro a la comunidad en armon\u00eda con la tierra, la Pacha Mama. Son ejemplos que combaten una vida marcada por el mercado y la monetizaci\u00f3n creciente de todos los \u00e1mbitos de nuestra vida, una referencia para redise\u00f1ar nuestras formas de vida de una forma m\u00e1s sencilla en lo material, pero m\u00e1s plena y sostenible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cooperar y no competir<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sociedad de consumo se alimenta del individualismo y de la competitividad, lo que en algunos sectores se ha denominado el darwinismo social, basado en la idea de la supervivencia del m\u00e1s apto para la sociedad de mercado. Sin embargo, numerosos autores consideran esto una falsedad cient\u00edfica. La intensa socialidad y el trabajo cooperativo de Homo sapiens, ha sido, y es, su \u00e9xito adaptativo como especie. En palabras de Frans de Waal, psic\u00f3logo y primat\u00f3logo:\u00a0<strong>\u201cLa vida en grupo no es una opci\u00f3n, es una estrategia de supervivencia\u201d,<\/strong>\u00a0para la bi\u00f3loga Lynn Margullis: \u201cLa vida no se hizo para competir, sino para trabajar unidos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestras neuronas espejo, responsables de la empat\u00eda, de la percepci\u00f3n de lo que sienten los dem\u00e1s, demuestran que la interdependencia social est\u00e1 en nuestro ADN. Para Michel Tomasello, psic\u00f3logo social: \u201cEl ser humano es altruista desde su nacimiento y s\u00f3lo a trav\u00e9s del entorno cultural se puede modificar su comportamiento hacia el individualismo\u201d. El ego\u00edsmo supone ir en contra de nuestro comportamiento como especie y, por tanto, genera insatisfacci\u00f3n e infelicidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro aspecto ser\u00eda la relaci\u00f3n de nuestros v\u00ednculos con el territorio, con la naturaleza. Vivir en ciudades hace que estemos presentando s\u00edntomas del d\u00e9ficit de naturaleza<span class=\"spip_note_ref\">\u00a0[3]<\/span>, que llevan consigo un conjunto de alteraciones provocadas por la vida en entornos artificiales tales como estr\u00e9s, hiperactividad o merma del rendimiento cognitivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan Richard Louv, \u201cCuanta m\u00e1s tecnolog\u00eda usamos, m\u00e1s necesitamos a la naturaleza\u201d. Y podr\u00edamos a\u00f1adir: \u201cCuanto m\u00e1s enganchados a las pantallas y m\u00e1s amigos virtuales tenemos m\u00e1s solos estamos\u201d. Nuestro bienestar depende, por tanto, de\u00a0<strong>vivir en armon\u00eda<\/strong>\u00a0con la biosfera y con el resto de las personas del planeta. De nuestra ecodependencia e interdependencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La medida de la felicidad tiene cierta dificultad. Existen factores subjetivos, culturales, momentos vitales\u2026 de dif\u00edcil cuantificaci\u00f3n. En cualquier caso existe la evidencia de que la vida social, el sentido que le damos a la vida, tener un proyecto vital ilusionante y disponer de tiempo libre para lo importante son factores fundamentales para ser felices. Todo lo contrario a lo que nos ofrece\u00a0<strong>el mercado: individualismo,<\/strong>\u00a0vidas vac\u00edas y tiempo para ir al centro comercial, la catedral del consumismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfQu\u00e9 necesitamos para ser felices?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el economista chileno Max Neef, las necesidades humanas son finitas y universalizables (subsistencia, identidad, participaci\u00f3n, ocio, conocimiento\u2026), y lo que var\u00eda culturalmente es la forma en que las satisfacemos. As\u00ed, para cubrir nuestra necesidad de subsistencia, podemos optar por alimentos precocinados comprados en una gran superficie o participar en un grupo de consumo de productos locales, de temporada y ecol\u00f3gicos. En ambos casos conseguimos el n\u00famero de calor\u00edas necesarias para nutrirnos pero los efectos sobre nuestra salud, el planeta, la distribuci\u00f3n de la riqueza y la participaci\u00f3n comunitaria son diferentes y, por tanto, generadoras de dispares situaciones de bienestar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las corporaciones nos ofrecen estilos de vida con satisfactores mercantilizados que nos conducen a vidas llenas de nada. Estamos sometidos a unos\u00a0<strong>3.000 impactos publicitarios diarios<\/strong>\u00a0que anuncian que un todoterreno nos da libertad, unas deportivas de marca identidad, un perfume \u00e9xito social y una bebida azucarada felicidad. Por el contrario, se trata de una forma de consumo que s\u00f3lo hace felices a las cuentas de resultados de las grandes multinacionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Construir alternativas de consumo cooperativas [[\u00a0Ingenios de Producci\u00f3n Colectiva], basadas en la complejidad relacional pero sencillas en lo material nos aportar\u00e1n un mayor bienestar y, por ende, mayor sostenibilidad y justicia social. Grupos de consumo, econom\u00eda local, finanzas \u00e9ticas, cooperativas de energ\u00eda renovable, grupos de ayuda mutua, alternativas de ocio no monetizado, talleres de costura, de arreglo de muebles\u2026 son opciones que ponen sentido a nuestra vida, a nuestro alcance, m\u00e1s creativas y empoderadoras, para desarrollar estilos de vida arm\u00f3nicos con la vida plena, los cuidados y conscientes de los l\u00edmites del planeta.<\/p>\n<table class=\"spip\">\n<thead>\n<tr class=\"row_first\">\n<th id=\"id4734_c0\">Pensar antes de comprar<\/th>\n<\/tr>\n<\/thead>\n<tbody>\n<tr class=\"row_odd odd\">\n<td style=\"text-align: justify;\" headers=\"id4734_c0\">El\u00a0<a class=\"spip_in\" href=\"https:\/\/www.ecologistasenaccion.org\/rubrique262.html\"><strong>D\u00eda sin Compras<\/strong><\/a>\u00a0es una jornada internacional de huelga de consumo que se celebra el \u00faltimo viernes de noviembre, todos los a\u00f1os, desde hace veinticinco, coincidiendo con el llamado Viernes Negro. Esta iniciativa apoyada por Ecologistas en Acci\u00f3n, critica el modelo de producci\u00f3n y consumo a medida de las grandes empresas. El Viernes Negro, que ha colonizado nuestras ciudades, es uno de los d\u00edas de mayor consumo en EE UU, en el que las grandes cadenas animan a comprar, en un modelo en el que la mayor parte de los productos se fabrican a miles de kil\u00f3metros, en condiciones de semiesclavitud. Mientras, la publicidad incide en falsas necesidades y vincula la compra con la felicidad.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Fuente:<a href=\"https:\/\/www.ecologistasenaccion.org\/article35619.html\">\u00a0https:\/\/www.ecologistasenaccion.org\/article35619.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La autora del texto analiza la relaci\u00f3n entre el consumismo y la crisis ecosocial. 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