{"id":8613,"date":"2018-06-07T09:21:40","date_gmt":"2018-06-07T07:21:40","guid":{"rendered":"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/?p=8613"},"modified":"2018-06-03T13:24:51","modified_gmt":"2018-06-03T11:24:51","slug":"la-lucha-del-textil-en-bangladesh-cinco-anos-despues-de-la-tragedia-de-rana-plaza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/?p=8613","title":{"rendered":"La lucha del textil en Bangladesh cinco a\u00f1os despu\u00e9s de la tragedia de Rana Plaza"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/descarga.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8614 alignleft\" src=\"http:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/descarga.jpg\" alt=\"\" width=\"258\" height=\"195\" \/><\/a>El derrumbe del Rana Plaza se cobr\u00f3 m\u00e1s de mil vidas y dej\u00f3 al descubierto el desprecio de la gerencia por la seguridad de los trabajadores. Marienna Pope-Weidemann informa de la lucha por conseguir mejores condiciones para los trabajadores de la industria textil en Bangladesh.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace hoy cinco a\u00f1os, Rosina Atker lleg\u00f3 a trabajar, como de costumbre, con su madre y su hermana a las ocho de la ma\u00f1ana. Pero nunca volvi\u00f3 a casa. Rosina era trabajadora textil en el edificio Rana Plaza. Estaba embarazada de cuatro meses en ese momento. Cuando lleg\u00f3 al trabajo, su hermana le pregunt\u00f3 al encargado si se pod\u00edan ir a casa; el edificio no parec\u00eda seguro y todo el mundo ve\u00eda las grietas de los muros. Pero les dijeron que \u00abno se preocuparan y siguieran trabajando\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, las autoridades locales hab\u00edan recomendado el d\u00eda anterior que se suspendieran todas las actividades de las f\u00e1bricas. A los empleados del banco y las tiendas de las plantas bajas se les dijo que se quedaran en casa. Pero obligaron los trabajadores textiles a permanecer bajo amenaza de despido. Solo unas horas m\u00e1s tarde, el edificio se derrumb\u00f3 y cientos de trabajadores quedaron atrapados en su interior.\u00a0Los equipos de rescate tardaron cinco d\u00edas en encontrar el cuerpo sin vida de Rosina entre los escombros.\u00a0Ella fue una de las m\u00e1s de 1100 personas que murieron en el derrumbe del Rana Plaza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tragedia del Rana Plaza descubri\u00f3 al mundo el coste real del desprecio de la industria de la moda por los derechos de los trabajadores. Pronto se supo que el derrumbe se pod\u00eda haber evitado, que el peso de la maquinaria y el personal superaba en m\u00e1s de seis veces el peso que el edificio pod\u00eda aguantar. Hab\u00edan ignorado el peligro deliberadamente, no solo los jefes de las f\u00e1bricas, sino tambi\u00e9n las marcas de moda que hab\u00edan realizado auditor\u00edas del edificio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una ola de indignaci\u00f3n se extendi\u00f3 a lo largo y ancho del mundo. M\u00e1s de un mill\u00f3n de personas se manifestaron, protestaron y firmaron peticiones.\u00a0War on Want\u00a0[\u2018Guerra contra la Necesidad\u2019, una organizaci\u00f3n con sede en Londres] trabaj\u00f3 con los sindicatos sobre el terreno para conseguir indemnizaciones para las familias de los heridos y muertos en el derrumbe del Rana Plaza y para movilizar a la gente en el Reino Unido. M\u00e1s de 150 grandes marcas y minoristas, fuertemente presionados por la opini\u00f3n p\u00fablica, se adhirieron al llamado Acuerdo de Seguridad de Bangladesh, una iniciativa liderada por los sindicatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Acuerdo de Bangladesh fue un acuerdo tripartito pionero entre el gobierno, las empresas y los trabajadores. Ha sido la primera vez que las firmas y los minoristas, que ganan miles de millones a costa de los trabajadores textiles, han aceptado una negociaci\u00f3n colectiva con ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En febrero de 2014, el acuerdo cubr\u00eda a 1600 f\u00e1bricas. Las f\u00e1bricas estaban ya obligadas legalmente a someterse a inspecciones independientes y transparentes, a financiar las reparaciones que fueran obligatorias y el derecho de los trabajadores a negarse a trabajar bajo condiciones no seguras, a tener acceso a un sindicato y a emprender acciones colectivas cuando no se cumplieran los est\u00e1ndares de seguridad. Todos y cada uno de los puntos del Acuerdo daban un giro hist\u00f3rico a los p\u00e9simos antecedentes de la industria, conformados por acuerdos voluntarios sin poder y autoevaluaciones herm\u00e9ticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la imagen de la ropa desparramada sobre un cementerio de hormig\u00f3n roto no bast\u00f3 para convencer a todo el mundo. Algunas marcas se negaron a aceptarlo. Las primeras fueron GAP y\u00a0Walmart, empresa matriz de Asda. En su lugar, promovieron su propia iniciativa para competir con este acuerdo: un plan basado en el anterior enfoque voluntario que se centraba en la responsabilidad corporativa, en lugar de en los derechos de los trabajadores; el sistema que le hab\u00eda fallado a Rosina, a su hijo nonato y a otras 3600 personas que hab\u00edan muerto o hab\u00edan resultado heridas en el derrumbe del Rana Plaza. No estaban solos: el Gobierno del Reino Unido lider\u00f3 a los pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea que se opon\u00edan a un tratado vinculante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En enero de ese a\u00f1o, los sindicatos, en representaci\u00f3n de los trabajadores textiles de Bangladesh, alcanzaron un pacto de 2,3 millones de d\u00f3lares con una multinacional de la industria de la moda, de la que no conocemos su identidad, sobre los retrasos en las reparaciones de riesgos de seguridad en sus f\u00e1bricas. Cinco a\u00f1os despu\u00e9s de que se introdujera el acuerdo, se ha demostrado que merece la pena y el sindicato ha demostrado que es posible traducirlo en acciones que salvan vidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan as\u00ed, conseguir aquel acuerdo les cost\u00f3 luchar durante dos a\u00f1os. Y adem\u00e1s nos muestra una importante verdad: los acuerdos nunca ser\u00e1n suficiente si no van acompa\u00f1ados del derecho de los trabajadores a organizarse y a utilizar esos acuerdos para luchar por defender sus vidas y sustentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese objetivo a\u00fan est\u00e1 lejos de alcanzarse. En Bangladesh, el acuerdo ha conseguido que las f\u00e1bricas sean m\u00e1s seguras, pero los derechos a constituir y unirse a sindicatos y a ponerse en huelga todav\u00eda se enfrentan con una represi\u00f3n brutal. El a\u00f1o pasado, miles de trabajadores salieron a las calles para exigir que se les doblara el sueldo y poder as\u00ed acercarse a un salario digno. Se encontraron con que fueron detenidos y encausados, y miles de trabajadores acabaron en las listas negras de la industria. Los salarios de la industria textil de Bangladesh siguen siendo demasiado bajos como para cubrir las necesidades b\u00e1sicas y se sigue obligando habitualmente a los trabajadores, que a\u00fan no tienen derecho a sindicarse, a hacer horas extraordinarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los trabajadores a los que afecta han respondido al reto de una forma innovadora. En los lugares en que se les niega que constituyan un sindicato, los comit\u00e9s de empresa de seguridad y salud laboral, introducidos por el Acuerdo de Bangladesh, se ha utilizado como punto de partida para que los trabajadores empiecen a organizarse y como base para la constituci\u00f3n de sindicatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Sri Lanka, por ejemplo, en donde trabajamos en colaboraci\u00f3n con Free Trade Zones and General Services Employees Union (sindicato de empleados de zonas de libre comercio y servicios generales), el gobierno y las empresas han contenido la formaci\u00f3n de comit\u00e9s de seguridad y salud laboral, pero los trabajadores del textil han seguido adelante con \u00abcomit\u00e9s en la sombra\u00bb. Apoyamos esos grupos informales, que participan en la formaci\u00f3n en la f\u00e1brica no solo en lo relativo a la seguridad y salud laboral, sino tambi\u00e9n en lo relativo a los derechos de los trabajadores y en el derecho a constituir un sindicato. Y aunque no los reconozcan, los sindicatos est\u00e1n comenzando a emerger.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una verg\u00fcenza que la idea del respeto por los derechos humanos y laborales b\u00e1sicos sea opcional cuando las marcas de moda obtienen miles de millones de beneficios anuales. El Acuerdo ha sido un paso importante y el pacto al que llegaron en enero demuestra que se puede utilizar para obligar a las compa\u00f1\u00edas a pagar por poner en peligro las vidas de sus trabajadores. Pero cuando se trata de anteponer las personas a los beneficios, ya sea en lo relativo a salud y seguridad o a un salario justo, estas empresas siempre se esfuerzan en proteger sus rendimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ese motivo, el acuerdo por s\u00ed solo no va a proteger a los trabajadores. Es valioso siempre y cuando el trabajador de la f\u00e1brica lo haga cumplir y tenga el derecho organizarse para conseguir dignidad y justicia.<\/p>\n<p>Fuente:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.elsaltodiario.com\/industria-textil\/lucha-textil-bangladesh-cinco-la-tragedia-rana-plaza\">https:\/\/www.elsaltodiario.com\/industria-textil\/lucha-textil-bangladesh-cinco-la-tragedia-rana-plaza<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El derrumbe del Rana Plaza se cobr\u00f3 m\u00e1s de mil vidas y dej\u00f3 al descubierto el desprecio de la gerencia por la seguridad de los trabajadores. Marienna Pope-Weidemann informa de la lucha por conseguir mejores condiciones para los trabajadores de &hellip; <a href=\"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/?p=8613\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-8613","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-accion-social","post_format-post-format-gallery"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8613","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8613"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8613\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8615,"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8613\/revisions\/8615"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8613"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8613"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cgtcantabria.org\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8613"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}