Categorías
Acción Social

CGT condena los ataques de grupos violentos conniventes con el poder contra las manifestaciones estudiantiles en México

La Confederación General del Trabajo (CGT) ha manifestado a través de un comunicado su repulsa y condena a los ataques violentos que sufrieron el pasado 3 de septiembre el alumnado organizado de México mientras reivindicaba en una manifestación pacífica mejores condiciones en las que poder realizar sus estudios.

La protesta había sido convocada por estudiantes de bachillerato del Centro de Ciencias y Humanidades Vallejo de la UNAM por una educación digna, cuando integrantes de uno de los grupos de choque denominado “porros” atacaron con palos y cócteles molotov a la juventud, provocando el desconcierto e hiriendo a decenas de personas.

Cabe señalar que los llamados “porros” en México son grupos de choque mercenarios que persiguen distintos intereses (políticos, económicos, etc.) que se integran en centros educativos y universidades con el objetivo de obstaculizar la vida estudiantil y que subsisten gracias a los apoyos del poder de turno.

En este sentido, la organización anarcosindicalista declara que las imágenes de estos ataques recuerdan al ‘Halconazo’ de 1971, donde estos grupos reaccionarios asesinaron a 120 estudiantes en otro ataque organizado contra las reivindicaciones educativas.

CGT considera que, tanto en el 2018 como en 1971, estos grupos siguen amparados por los gobiernos de turno que los utiliza contra la juventud organizada y crítica de México.

Por todo ello, la CGT ha mostrado su solidaridad con las heridas y perseguidas por luchar, y celebra que las manifestaciones por una educación digna en México hayan sido todo un éxito.

Gabinete de prensa del Comité Confederal de la CGT

Categorías
Acción Social

Obsoles ¿qué?

La obsolescencia de los productos es uno de los recursos de los que se sirve la sociedad de consumo para que no cese el ciclo de compra y descarte. Analizamos iniciativas que, desde las instituciones y la sociedad civil, intentan contrarrestar este sistema perverso y de consecuencias ambientales catastróficas.

Obsolescencia, según Wikipedia, es la caída en desuso de las máquinas, equipos y tecnologías motivada NO por un mal funcionamiento de éstos, sino por un insuficiente desempeño de sus funciones. En 1954, Brook Stevens, diseñador industrial estadounidense, acuñó el término dotándolo de contenido: «instalar en el comprador el deseo de poseer algo un poco más nuevo, un poco mejor, un poco antes de lo necesario».

Hace algunos años esta palabra era prácticamente desconocida para la mayoría de los consumidores, pero poco a poco se ha ido instalando en la conciencia colectiva, ya nadie pregunta obsoles ¿qué?, hoy se empieza a ser consciente de que el objetivo de la obsolescencia es exclusivamente el lucro económico, lucro que no solo no tiene en cuenta las necesidades de los consumidores, sino tampoco las repercusiones medioambientales de la producción y, mucho menos, las consecuencias desde el punto de vista de acumulación de residuos, con la contaminación que conllevan.

En la época en la que estamos instalados, la de “usar y tirar”, las reparaciones de productos han sido mínimas, porque, según se deducía de la publicidad era mucho más barato comprar un producto nuevo que arreglar el viejo. En esta afirmación no se tienen en cuenta otros costes no incluidos en el precio, como la contaminación medioambiental necesaria para la fabricación de nuevos productos, la acumulación de residuos eléctricos y electrónicos que se producen y su impacto en el planeta. La crisis económica en la que estamos inmersos ha conseguido que se replantee el “usar y tirar”, ya que a pesar de que han desaparecido los pequeños talleres que reparaban electrodomésticos y aparatos electrónicos, un fuerte movimiento está empezando a instalarse en la sociedad, por un lado como reacción al consumo desenfrenado practicado en otras épocas y por otro lado porque iniciativas, incluso desde la sociedad civil, están apostando por este tipo de trabajos que minoran (aunque sea a pequeña escala) el alto índice de paro existente en España. En definitiva, se está empezando a actuar de forma diferente.

Los consumidores están empezando a exigir más información por parte de los fabricantes para poder ejercer su derecho a un consumo responsable y, al mismo tiempo, se ha iniciado una presión importante hacia los gobiernos para exigir leyes que garanticen que las empresas no producen con criterios de obsolescencia.

Según el Consejo Económico y Social Europeo (CESE) –órgano de representación institucional tripartito, en el que están presentes empresarios, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil, expertos y universidades–, en su Dictamen CCMI/112, cabe distinguir varias formas de obsolescencia:

  • La obsolescencia programada propiamente dicha, consistente en prever una duración de vida reducida del producto, si fuera necesario mediante la inclusión de un dispositivo interno para que el aparato llegue al final de su vida útil después de un cierto número de utilizaciones.
  • La obsolescencia indirecta, derivada, generalmente, de la imposibilidad de reparar un producto por falta de piezas de recambio adecuadas o por resultar imposible la reparación (por ejemplo, en el caso de las baterías soldadas al aparato electrónico).
  • La obsolescencia por incompatibilidad, como es el caso, por ejemplo, de un programa informático que deja de funcionar al actualizarse el sistema operativo.
  • La obsolescencia psicológica, derivada de las campañas de marketing de las empresas, encaminadas a hacer que los consumidores perciban como obsoletos los productos existentes. No serviría de nada obligar a un fabricante de tabletas electrónicas a producir objetos cuya vida útil sea de diez años, si nuestros patrones de consumo hacen que deseemos sustituirlas cada dos años.

El CESE es taxativo: aboga por la prohibición total de los productos cuyos defectos se calculan para provocar el fin de la vida útil del apartado y más adelante el CESE recomienda a las empresas que faciliten la reparación de sus productos.

También en España hubo iniciativas, incluso anteriores al Dictamen del CESE europeo, en concreto:

El Consejo Estatal de Responsabilidad Social Empresarial español (CERSE) órgano consultivo cuatripartito, con representación de empresarios, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil y comunidades autónomas/municipios, aprobó en mayo del 2011 el Informe sobre Consumo Socialmente Responsable (elaborado en el marco del mismo). En él se establece la Definición de Consumo Responsable y Definición de la RSE en el sector consumo, especificándose “por RSE en el sector del consumo entendemos el papel de una empresa en el consumo responsable o sostenible, surge de los productos y servicios que ofrece, su ciclo de vida y cadena de valor y de la naturaleza de la información que proporciona a los consumidores y usuarios”, igualmente más adelante ese informe señala que es necesario “Ofrecer a los consumidores productos a través de: el ecodiseño de los productos y envases, de modo que integren aspectos ambientales que mejoren el comportamiento ambiental del producto a lo largo de todo su ciclo de vida”.

Francia se ha situado a la cabeza de los países que han iniciado una lucha contra la obsolescencia programada. El parlamento francés aprobó, en el marco de la Ley de Transición Energética, en 2014, castigar con penas de hasta dos años de prisión y multas de 300.000 € a las empresas que, con la excusa de las leyes de mercado y la supervivencia empresarial, violen las leyes de defensa del consumidor. Se establece en la norma la existencia de la obsolescencia programada, explicando que en ella se incluyen técnicas que introduzcan defectos, debilidades, paradas programadas, obstáculos para su reparación y limitaciones técnicas. Esta ley también incluyó medidas para luchar contra el despilfarro, y la reducción de residuos en origen.

Esperemos que de forma clara, en el marco del nuevo Ministerio de Transición Energética y Medio Ambiente y en colaboración con el resto de Ministerios que pueden aportar valor a la norma, se establezcan normas parecidas en nuestro país.

Mientras tanto, la sociedad civil va lanzando iniciativas para paliar de alguna manera las consecuencias adversas de la obsolescencia de los productos, por ejemplo Fundación FENISS a través del sello ISSOP (Innovación Sostenible sin Obsolescencia Programada), oAmigos de la Tierra, que puso en marcha una web para luchar contra la obsolescencia. Igualmente se han desarrollado diferentes campañas de sensibilización sobre este tema por parte de otras organizaciones como Ecologistas en Acción, Economistas sin Fronteras, AERESS, OCU, CECU y ASGECO.

Poco a poco en los ciudadanos se instala la conciencia sobre esta práctica y desde los gobiernos e instituciones europeas se plantean normas y leyes que avanzan en la línea de evitar que se siga produciendo con esos criterios. Avanzamos, muy lentamente, pero avanzamos.

OTRAS INICIATIVAS FRENTE A LA OBSOLESCENCIA

Las alternativas frente a la obsolescencia giran en torno a la reutilización o la reparación de los productos. En este sentido, Suecia ha reducido el IVA a las reparaciones, promoviendo esta práctica a través de una fiscalidad más favorable. También, cabe destacar la existencia del teléfono Fairphone diseñado para ser fácilmente reparado. Además, existen otras iniciativas importantes, como trabajo del británico Tom Cridland, que fabrica prendas de vestir con una duración garantizada de 30 años.

En cuanto a las alternativas colectivas, ya hay gran número en marcha, desde tiendas gratis de ropa, hasta mercadillos de trueque o segunda mano, cosatecas, etc. Cabe destacar, por novedosos, los repair cafés, lugares o reuniones de libre acceso donde todo gira en torno a reparar cosas juntos, laplataforma Ifixit, que impulsa el compartir conocimientos de cómo arreglar objetos, programas como No tires, Aprende y Repara de la Fundación FENISS, la campaña Millor que Nou, 100% Vell, iniciativas como la de Makea Tu Vida para el fomento de la reutilización creativa…

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/consumo-que-suma/obsoles-que

Categorías
Acción Social

Las empresas del Ibex35 crean una filial en un paraíso fiscal cada tres días

El Banco Santander vuelve a ser la empresa del índice con más filiales en estos territorios, con 225. La constructora de Florentino Pérez, ACS, es la segunda en este listado.

Todas las compañías del Ibex35, salvo Aena, tiene filiales en paraísos fiscales. Esa es a la conclusión a la que ha llegado un un estudio realizado por Oxfam Intermon. Las 34 empresas tenían, a finales de 2016, 996 filiales en estos territorios. El informe llega en medio de la tormenta mediática de los Paradise Papers y a solo 15 días de que se voten en el Parlamento Europeo las recomendaciones de la Comisión de investigación de los Panamá Papers.

El ritmo de creación de estas filiales en esos países parece meteórico. Desde 2009, el número de estas compañías en territorios opacos se ha multiplicado por cuatro, a un promedio de 103 filiales nuevas al año, o lo que es lo mismo, una empresa nueva cada tres días. “Un ritmo tenaz que muestra la intención de seguir utilizando estos territorios, que son claros aliados de la actual crisis de desigualdad, ya que suponen una vía de escape para que estas empresas reduzcan su aportación fiscal al mínimo”, comenta el director general de Oxfam Intermón, José María Vera.

Diez de las empresas del índice bursátil representan el 79% de esas casi 1.000 empresas en los paraísos fiscales. Banco Santander vuelve a ser, un año más, el campeón de la lista con 225 filiales en territorios opacos. La empresa de Florentino Pérez, ACS, está la segunda en el podio con 108 empresas. La petrolera Repsol es la tercera, con 93. Le siguen en la lista Arcelor Mittal, BBVA, Ferrovial, Iberdrola, Acciona, Iberia y Mapfre.

En cuanto al destino, las empresas del Ibex35, según Oxfam, siguen apostando por territorios con prácticas fiscales claramente agresivas pero que no figuran en el listado oficial de España. El Estado de EE UU, Delaware, destaca como el destino preferido en el Ibex5 concentrando casi la mitad de las filiales constituidas, 438 exactamente. Los tres territorios dentro Europa con una fiscalidad mucho más laxa son los siguientes en las preferencias de las empresas españolas. Holanda, cada vez más utilizada por multinacionales como Nike o la empresa española Inditex para gestionar los derechos de sus marcas y desviar beneficios, alberga 157 filiales de empresas del índice español. Irlanda 83 y Luxemburgo 80. Estos cuatro territorios concentran una de cada cuatro de las filiales identificadas.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/paraisos-fiscales/empresas-ibex35-santander-acs-repsol-filial-paraiso-fiscal

Categorías
Acción Social

Los pensionistas rechazan las “fórmulas magistrales” en el cálculo de las pensiones

La Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones subraya que la única forma de que las pensiones no pierdan poder adquisitivo es revalorizándolas con el IPC real.

Los alicantinos en marzo, los extremeños en mayo y de nuevo en Bilbao. Las movilizaciones de pensionistas han marcado todo el año y ahora continúan, de cara al próximo cierre del documento de recomendaciones para la reforma de las pensiones, a cargo de los grupos parlamentarios que conforman la Comisión del Pacto de Toledo.

“La única forma de que nuestras pensiones no pierdan poder adquisitivo es revalorizándolas con el IPC real y no con fórmulas mixtas que nadie entiende salvo quienes las idean”, defiendes desde la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones. Desde este colectivo, en el que convergen 250 plataformas de todo el Estado, han anunciado una serie de movilizaciones que tuvieron inicio ayer, 10 de septiembre, entre las que se cuenta el envío de cartas a los diputados en lsa que reclaman que estos apoyen la recomendación de subir las pensiones «siempre y para siempre indexadas como mínimo al IPC».

“De aplicarse de nuevo esta fórmula ‘magistral’ estaríamos otra vez ante un engaño mayúsculo, muy parecido al del tristemente famoso 0,25”. La coordinadora se refiere a uno de los puntos en cuestión en las recomendaciones para la reforma de las pensiones: la introducción de otros factores —además del troncal, IPC— como el PIB o los salarios, para minimizar subidas en las pensiones más altas en tiempos de crisis: una medida propuesta por Partido Popular, Ciudadanos, PDeCat y PNV.

Entre los años 2012 y 2017, la subida anual de las pensiones se limitó a, 0,25%, el mínimo marcado por la ley, cifras muy por debajo de las subidas del IPC, por lo que se tradujo en una pérdida constante de poder adquisitivo. La rebaja en las pensiones partía de la reforma realizada por el Partido Popular de Mariano Rajoy en 2012, que sustituía el IPC como índice para calcularlas por el Índice de Revalorización —que garantiza una subida mínima del 0,25% y máxima del IPC más 0,5%- y el Factor de Sostenibilidad.

En marzo, un acuerdo entre PP y PNV —para que este último partido apoyara los Presupuestos Generales del Estado— echaba por tierra la reforma del Ejecutivo de Rajoy, marcando un incremento del 1,6% para 2018 y 2019, retrasando la entrada en vigor del factor de sostenibilidad.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensiones/los-pensionistas-rechazan-las-formulas-magistrales-en-el-calculo-de-las-pensiones

Categorías
Acción Social Internacional

CGT recibe la visita de Julio Roberto Acosta en representación de la Unión de Trabajadores del Estado de la República Argentina

En el día de hoy, hemos recibido la visita de Julio Roberto Acosta en representación de la Unión de Trabajadores del Estado de la República Argentina.

En el distendido encuentro pudimos conocer de primera mano la reacción sindical argentina frente al anuncio de su Gobierno el pasado lunes de la supresión de once Ministerios, los temidos despidos en la administración pública y la previsible precarizacion de las condiciones laborales y sociales de la clase trabajadora.

Esta reunión ha permitido intercambiar impresiones y comparar la deriva política y legislativa que recae siempre en la pérdida de derechos y empeoramiento de las condiciones de vida de las personas, independientemente de los partidos que gobiernen, tanto a un lado como el otro del Océano.

Es por ello que es importante el conocimiento mutuo entre las organizaciones sindicales. Frente a la explotación y las políticas del Fondo Monetario Internacional, solidaridad combativa.

Secretaría de Relaciones Internacionales de CGT

Categorías
Amnistía Social

En apoyo a Jorge y Pablo

Este 4 de septiembre los compañeros de CNT-Logroño Jorge y Pablo tras pasar 6 años desde que ocurrieron los acontecimientos por los que son acusados y 5 meses desde la celebración del juicio, han recogido los 123 folios de la sentencia.

Han sido condenados:

– Jorge: 1 año por desordenes públicos.

– Pablo: 4 años y 9 meses por desordenes y atentado a la autoridad.

En respuesta a la sentencia del #NOCASO14N, CNT-Zaragoza convoca una CONCENTRACIÓN el próximo jueves día 6 de septiembre a las 18:00 horas en la Plaza de España. Desde CGT llamamos a participar y mostrar nuestro apoyo a Jorge y Pablo.

http://www.cgtaragon.org/en-apoyo-a-jorge-y-pablo

Categorías
Acción Social

La libertad no se gana en las urnas, sino con la lucha

Llega, de nuevo, el Once de Septiembre. Como cada año, desde la CGT queremos reiterar en esta fecha nuestro compromiso, tal como establecen nuestros acuerdos confederales, con la plena defensa del derecho a la libre determinación del pueblo catalán y del resto de los pueblos del mundo. En especial, de aquellos que luchan activamente para ejercer este derecho ante la opresión de los demás.

La autodeterminación, tal y como la entendemos las anarcosindicalistas, no simplemente de banderas ni de estados, sino esencialmente de un proceso de desmontaje de todo mecanismo de dominación autoritario existente. Venga del Estado, el capital o el patriarcado, y siendo sustituido por una red cooperativa basada en la solidaridad y apoyo mutuo de la clase trabajadora.

Dicho esto, no se nos escapa que la actual situación en Catalunya, en España y, de hecho, el conjunto de la UE dificulta cualquier paso para ejercer esta autogestión. Por un lado, el último año hemos experimentado un incremento de la dinámica represiva del Estado español. Una dinámica represiva que si bien, los y las libertarios, y una buena parte de los movimientos sociales y de lucha no hemos dejado de sufrir nunca desde la muerte del dictador Franco, los últimos meses se ha intensificado. Y sobre todo ha tocado a sectores sociales que no estaban acostumbrados a experimentarla. Aún recordamos los despliegues policiales masivos, las condenas judiciales, los múltiples encarcelamientos que, poco a poco, el paso de los días ha ido normalizando.

Pero tampoco queremos perder la perspectiva de que la represión y el monopolio de la violencia es una característica de todo Estado, sea cual sea el adjetivo que lo acompañe: español, catalán, europeo, etc. No olvidemos, tampoco, como la misma Generalitat ha estado detrás de montajes contra el tejido libertario catalán en fechas muy recientes. De escarnios contra activistas sociales como el caso Aturem el Parlament, o la represión policial por parte del Cuerpo de Mossos d’Esquadra, especialmente durante los momentos más duros de la Crisis.

Por eso cada año reiteramos que el ejercicio de la autodeterminación real se concreta en la autogestión cotidiana de todos los aspectos de la vida. Que no se puede construir una sociedad libre si las personas que la conforman no son plenamente libres.

Como ya hicimos hace casi un año, seguimos llamando a hacer frente de manera beligerante y activa a la intensificación de la represión del Estado y, en especial, a su normalización. Una represión que se concreta con gente en la cárcel por motivos políticos, en el exilio, en decenas de personas condenadas por ejercer la libertad de expresión en el conjunto del Estado, procesos judiciales abiertos, también contra sindicalistas, etc. Tampoco podemos obviar el incremento de la actividad de grupos fascistas, con quien a menudo hemos chocado en la calle, defendiendo centros sociales, o evitando palizas. Como ya ha sucedido muchas veces en el pasado, la represión en sus diferentes formas también nos toca directamente a nosotros, las y los anarcosindicalistas.

Tampoco podemos dejar de lado el papel de las élites catalanas, una parte de las cuales mantienen una aparente confrontación con el Estado español. Un conflicto que, sin embargo, no les impide promover, en el marco del propio Estado español, una ley de desahucios exprés ahora que el precio de alquileres y viviendas alcanza máximos históricos. Ni tampoco los dificulta confluir con la derecha española más rancia para oponerse al aumento de los impuestos para las rentas más altas. También es sintomática la reciente firma del IV Acuerdo Interprofesional de Catalunya entre la patronal catalana, y CCOO y UGT, bajo el apadrinamiento del Gobierno de la Generalitat. Tras la retórica y la escenificación teatral republicana del ejecutivo de Quim Torra, la realidad es que se promueve una copia casi literal de la AENC (Acuerdo Estatal de Negociación Colectiva).

Hacemos pues un llamamiento a no olvidar que, como la española, también la burguesía catalana es nuestro enemigo. Ya en el pasado acordaron promover en Catalunya, durante el primer gobierno de Artur Mas, las privatizaciones y los recortes más grandes jamás vistas en los servicios públicos, sólo superadas por las realizadas en Grecia en términos cuantitativos al presupuesto disponible. Unas medidas que con el tiempo se han ido asumiendo bajo la fórmula de presupuestos prorrogados o pactos por unos presupuestos excepcionales. Contra estos presupuestos, la CGT convocó una huelga en el sector de enseñanza hace un año y medio.También, a estas alturas, muchas plantas hospitalarias continúan cerradas mientras se derivan pacientes a la privada y no se han recuperado muchas de las inversiones sociales perdidas.

Este nuevo Once de Septiembre, como el resto de los días del año, hacemos un llamamiento para la lucha por la libertad. Una libertad que debe ser para todos los pueblos de todo el mundo y por el conjunto de las personas que habitamos el planeta. Una libertad que no será plena mientras tengamos un sistema económico que hace de la explotación de las personas y la depredación de los recursos, su base de funcionamiento. Una libertad que tampoco es posible bajo un Estado que monopolice las formas de acción colectiva y nos deje sólo a la mayoría unas pequeñas rendijas, a menudo bajo el fetiche de unas urnas.

Hemos tomado la humilde decisión de construir el futuro con nuestras manos. Por esa razón nos implicamos activamente en las organizaciones sociales de nuestros barrios y pueblos y que consolidamos el sindicato como forma de organización como trabajadores y trabajadoras para la confrontación directa contra el capitalismo. Sabemos que dependemos de nosotros y que, si estamos, nada nos podrá detener.

Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT de Catalunya

7 de septiembre de 2018

Categorías
Acción Social Internacional

300. Tercera y última parte: UN DESAFÍO, UNA AUTONOMÍA REAL, UNA RESPUESTA, VARIAS PROPUESTAS, Y ALGUNAS ANÉCDOTAS SOBRE EL NÚMERO “300”.

Tal vez algunas de las redes todavía piensan que estamos apoyando a los pueblos originarios. Van a ver, conforme avance el tiempo, que va a ser al revés: nos van a apoyar con su experiencia y sus formas organizativas, o sea, vamos a aprender. Porque si alguien hay experto en tormentas son los pueblos originarios, ya les han tirado de todo y ahí están, o aquí estamos, pues.

300.

Tercera y última parte:

UN DESAFÍO, UNA AUTONOMÍA REAL, UNA RESPUESTA, VARIAS PROPUESTAS, Y ALGUNAS ANÉCDOTAS SOBRE EL NÚMERO “300”.

  ¿Qué sigue?

  Remar contra corriente.  Nada nuevo para nosotras, nosotros, nosotroas, zapatistas.

  Nosotros queremos refrendar -lo consultamos con nuestros pueblos-: cualquier capataz va a ser enfrentado, cualquiera; y no sólo quien propone una buena administración y una correcta represión -o sea, este combate a la corrupción y el plan de seguridad basado en la impunidad-; también quienes detrás de sueños vanguardistas pretendan imponer su hegemonía y homogeneizarnos.

  No cambiaremos nuestra historia, nuestro dolor, nuestra rabia, nuestra lucha, por el conformismo progre y su caminar detrás del líder.

  Tal vez el resto lo olvide, pero nosotros no olvidamos que somos zapatistas.

  Y en y sobre nuestra autonomía -con esto que se está manejando de que sí se va a reconocer, o no se va a reconocer-, nosotros hicimos este razonamiento: la autonomía oficial y la autonomía real.  La oficial es la que reconozcan las leyes.  La lógica sería ésta: tienes una autonomía, ahora la reconozco en una ley y entonces tu autonomía empieza a depender de esa ley y ya no sigue sosteniendo sus formas, y luego, cuando va a haber un cambio de gobierno, entonces tienes que apoyar al gobierno “bueno”, y votar por él, promover el voto por él, porque si entra otro gobierno van a quitar la ley que te protege.  Entonces nos convertimos en los peones de los partidos políticos, como ha pasado con movimientos sociales en todo el mundo.  Ya no importa lo que se esté operando en la realidad, lo que se esté defendiendo, sino lo que la ley reconozca.  La lucha por la libertad se transforma así en la lucha por el reconocimiento legal de la lucha misma.

-*-

  Hablamos con nuestras jefas y jefes.  O más bien hablamos con los pueblos que nos dan el paso, el rumbo y el destino.  Con su mirada miramos lo que viene.

  Consultamos, y dijimos: bueno, si nosotros decimos esto ¿qué va a pasar?

  Nos vamos a quedar solos, nos van a decir que somos marginales, que estamos quedándonos fuera de la gran revolución… de la cuarta transformación o de la nueva religión (o como quieran llamarla), y vamos a tener que remar contra corriente otra vez.

  Pero no es nada nuevo, para nosotros y nosotras, eso de quedarnos solos.

  Y entonces nos preguntábamos, bueno, ¿tenemos miedo de esto de quedarnos solos?; ¿tenemos miedo de mantenernos en nuestras convicciones, de seguir luchando por ellas?; ¿tenemos miedo de que, quien estaba a favor, se ponga en contra?; ¿tenemos miedo de no rendirnos, de no vendernos, de no claudicar?; y finalmente concluimos: bueno pues nos estamos preguntando si es que tenemos miedo de ser zapatistas.

  No tenemos miedo de ser zapatistas y lo vamos a seguir siendo.

  Así fue que nos preguntamos y nos respondimos.

  Nosotros pensamos que junto con ustedes (las redes), con todo en contra, porque no tenían los medios, ni el consenso, ni la moda, ni la paga –ustedes tuvieron incluso que poner paga de su bolsillo-, que con todo eso, alrededor de un colectivo de originarios y de una mujer pequeña, chaparrita, ésa sí morena, del color de la tierra, denunciamos un sistema depredador y defendimos la convicción de una lucha.

  Y entonces estamos buscando a otras personas que no tengan miedo.  Así que les preguntamos a ustedes (las redes): ¿tienen miedo?

  Ahí lo vean pues, si sí tienen miedo, pues vamos a buscar en otro lado.

-*-

  Nosotros pensamos que debemos seguir del lado de los pueblos originarios.

  Tal vez algunas de las redes todavía piensan que estamos apoyando a los pueblos originarios.  Van a ver, conforme avance el tiempo, que va a ser al revés: nos van a apoyar con su experiencia y sus formas organizativas, o sea, vamos a aprender.  Porque si alguien hay experto en tormentas son los pueblos originarios, ya les han tirado de todo y ahí están, o aquí estamos, pues.

  Pero pensamos también -y les decimos claro, compañer@s- que no basta, que tenemos que incorporar a nuestro horizonte nuestras realidades con sus dolores y sus rabias, o sea, que tenemos que ir caminando hacia la siguiente etapa: la construcción de un Concejo que incorpore las luchas de todos los oprimidos, de los desechables, de las desaparecidas y asesinadas, de los presos políticos, de las mujeres agredidas, de la niñez prostituida, de los calendarios y geografías que trazan el mapa imposible para las leyes de probabilidad, las encuestas y las votaciones: el mapa contemporáneo de las rebeldías y las resistencias en todo el planeta.

  Si ustedes, junto con nosotros, vamos a desafiar la ley de probabilidad que dice que no hay ninguna chance, o muy pequeña, de que lo logremos, si vamos a desafiar las encuestas, los millones en las votaciones, y la numeralia que el Poder ofrezca para rendirnos o para desmayarnos, tenemos que hacer más grande el Concejo.

  Hasta ahora es sólo un pensamiento que expresamos aquí, pero queremos construir un Concejo que no absorba ni anule todas las diferencias, sino que las potencie en el andar con otroas, otros y otras que tengamos el mismo empeño.

  Con el mismo razonamiento, estos parámetros no debieran tener como límite la geografía impuesta por fronteras y banderas: debiera apuntar a hacerse internacional.

  Lo que estamos proponiendo es no sólo que el Concejo Indígena de Gobierno deje de ser sólo indígena, sino que también deje de ser nacional.

  Por lo tanto, nosotras, nosotros, nosotroas, como zapatistas que somos, proponemos que se lleve a consulta, además de todas las propuestas que se han vertido en este encuentro, lo siguiente:

1º.- Refrendar nuestro apoyo al Congreso Nacional Indígena y al Concejo Indígena de Gobierno.

2º.- Crear y mantener canales de comunicación abiertos y transparentes entre quienes nos conocimos en el andar del Concejo Indígena de Gobierno y su vocera.

3º.- Iniciar o continuar el análisis-valoración de la realidad en que nos movemos, haciendo y compartiendo dichos análisis y valoraciones, así como las propuestas de acción coordinadas que se deriven.

4º.- Proponemos el desdoblamiento de las Redes de Apoyo al CIG para, sin dejar el apoyo a los originarios, abrir ya el corazón a las rebeldías y resistencias que emergen y perseveran en donde cada quien se mueve, en el campo y la ciudad, sin importar las fronteras.

5º.- Iniciar o continuar la lucha que apunte a engrandecer las demandas y el carácter del Concejo Indígena de Gobierno, de modo que vaya más allá de los pueblos originarios e incorpore a trabajadores del campo y de la ciudad, y a l@s desechables que tienen historia y lucha propias, es decir, identidad.

6º.- Iniciar o continuar el análisis y discusión que apunte al nacimiento de una Coordinación o Federación de Redes, que evite el mando centralizado y vertical, y que no escatime el apoyo solidario y la hermandad entre quienes la forman.

7º y último.- Celebrar una reunión internacional de redes, como quiera que se llamen -nosotros proponemos que ahora nos llamemos Red de Resistencia y Rebeldía… y cada quien su nombre- en diciembre de este año, después de conocer y analizar y evaluar lo que decidan y propongan el Congreso Nacional Indígena y su Concejo Indígena de Gobierno (en su reunión de Octubre de este año), y también para conocer los resultados de la consulta a la que se llama en esta reunión -en la que estamos ahorita-.  Para esto ofrecemos, si les parece, espacio en alguno de los Caracoles Zapatistas.

  Nuestro llamado pues, no es sólo a los originarios, es a todoas, a todas y a todos quienes se rebelan y resisten en todos los rincones del mundo.  A quienes desafían los esquemas, las reglas, las leyes, los preceptos, los números y los porcentajes.

-*-

Anécdota uno.- En los primeros días de enero de 1994, la inteligencia del Ejército Federal estimaba la fuerza del autodenominado ezetaelene en “sólo” 300 transgresores de la ley.

Anécdota dos.- En el mismo año, y mientras Ernesto Zedillo Ponce de León y Esteban Moctezuma Barragán cocinaban la traición de febrero de 1995, el grupo Nexos (dedicado antes a cantar loas a Salinas de Gortari y después a Zedillo) se desesperaba y, en voz de Héctor Aguilar Camín, expresaba, palabras más, palabras menos: “¿Por qué no los aniquilan?  Sólo son 300”.

Anécdota tres.- Del informe de la mesa de registro en el Encuentro de Redes de Apoyo al CIG y su vocera, realizado en el caracol zapatista “Torbellino de Nuestras Palabras”, del 3 al 5 de agosto del 2018: “asistentes: 300”.

Anécdota cuatro: Ingresos de las 300 empresas más poderosas del planeta: ni idea, pero puede ser un 300, o cualquier número, seguido de un chingo de ceros, y luego “millones de dólares”.

Anécdota cinco.- Cantidades y porcentajes “alentadores”:

.- la diferencia cuantitativa entre 300 y 30, 113,483 (que son los votos que, según el INE, obtuvo el candidato AMLO) es: treinta millones, ciento trece mil, ciento ochenta y tres;

.- 300 es el 0.00099623 % de esos más de 30 millones;

.- 300 es el 0.00052993 % de los votos emitidos (56, 611,027);

.- 300 es el 0.00033583 % del padrón electoral (89, 332,032);

.- 300 es el 0.00022626 % del total de la población mexicana (132, 593,000, menos las 7 mujeres que, en promedio, son ultimadas diariamente –en la última década, en México y en promedio, una niña, jóvena, adulta o mujer de la tercera edad, fue asesinada cada 4 horas-);

.- 300 es el 0.00003012 % de la población del Continente Americano (996, 000,000 en 2017);

.- la probabilidad porcentual de destruir el sistema capitalista, es del 0.000003929141 %, que es el tanto por ciento de la población mundial (7, 635, 255,247 a las 19:54 hora nacional del 20 de agosto del 2018), que representan 300 (claro, si es que las supuestas 300 personas no se venden, no se rinden y no claudican).

  Oh, lo sé, ni la tortuga derrotando a Aquiles serviría de consuelo.

  ¿Y un caracol?…

  ¿La Bruja Escarlata?…

  ¿El gato-perro?…

  Deje usted eso, a nosotras, nosotros, zapatistas, lo que nos desvela no es el desafío que plantea esa ínfima probabilidad, sino cómo va a ser el mundo que siga; el que, sobre las cenizas aún humeantes del sistema, empiece a emerger.

  ¿Cuáles van a ser sus formas?

  ¿Se hablarán colores?

  ¿Cuál será su tema musical? (¿eh? ¿“la del moño colorado”?  Ni pensarlo).

  ¿Cuál será la formación del equipo, completado al fin, de Defensa Zapatista?  ¿Podrá alinear el osito de peluche de Esperanza Zapatista, haciendo mancuerna con el Pedrito?  ¿Le permitirán al Pablito portar su sombrero vaquero y al Amado Zapatista su casco de estambre?  ¿Por qué ese maldito árbitro no marca el claro fuera de lugar del Gato-perro?

  Y, sobre todo, y eso es fundamental, ¿cómo se va a bailar ese mundo?

  Por eso, cuando a nosotras, nosotros, zapatistas, nos preguntan “¿qué sigue?”… pues, ¿cómo le diré?… no respondemos luego, sino que tardamos en responder.

  Porque, viera usted, bailar un mundo da menos problemas que imaginárselo.

Anécdota seis.- Ah, ¿usted pensó que lo de “300” era por el filme del mismo nombre y por la batalla de las Termópilas, y ya se preparaba, vestid@ como Leónidas o como Gorgo (cada quien su modo), para gritar “¡Esto es Esparta!” mientras diezma las tropas de los “Inmortales” del rey persa Jerjes?  ¿No le digo?  Est@s zapatistas, como de costumbre, viendo otra película.  O peor aún, mirando y analizando la realidad.  Ni modos.

-*-

  Es todo…por ahora.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Moisés.                     Subcomandante Insurgente Galeano.

México, agosto del 2018.

Categorías
Acción Social Internacional

300. Segunda parte: UN CONTINENTE COMO PATIO TRASERO, UN PAÍS COMO CEMENTERIO, UN PENSAMIENTO ÚNICO COMO PROGRAMA DE GOBIERNO, Y UNA PEQUEÑA, MUY PEQUEÑA, PEQUEÑÍSIMA REBELDÍA.

Vemos rebeldías y resistencias, en primer término, de los pueblos originarios. Sería injusto nombrarlos a todos, pues siempre se correría el riesgo de omitir algunos. Pero su identidad resalta en su lucha. Ahí donde la máquina encuentra resistencia a su avance depredador, la rebeldía se viste de colores nuevos de tan antiguos y habla lenguas “extrañas”.

300.

Segunda parte:

UN CONTINENTE COMO PATIO TRASERO, UN PAÍS COMO CEMENTERIO, UN PENSAMIENTO ÚNICO COMO PROGRAMA DE GOBIERNO, Y UNA PEQUEÑA, MUY PEQUEÑA, PEQUEÑÍSIMA REBELDÍA.

  Del mundo bajamos al continente.

  Si miramos hacia arriba…

  Vemos los ejemplos de Ecuador, Brasil y Argentina, donde no sólo desplazan a los gobiernos supuestamente progresistas, sino que también los persiguen jurídicamente y, en su lugar, ascienden gobiernos entrenados como buenos capataces, o capataces obedientes al capital (aunque, seamos justos, son bastante torpes aún en su cinismo) para el nuevo reacomodo de la finca mundial, que son como Temer en Brasil, Macri en Argentina y en Ecuador, el que era bueno porque lo puso el ahora perseguido Correa (el de la “revolución ciudadana” –“de izquierda”, así lo vendió la intelectualidad progresista-) y ahora resulta que es de derecha, que es Lenin Moreno -paradójicamente se llama Lenin-.

  Bajo la vigilancia del Estado que se ha convertido en el policía de la región -Colombia-, y desde el cual se amenaza, se desestabiliza y se planean provocaciones que justifiquen invasiones de “fuerzas de paz”, en toda Sudamérica se vuelve a los brutales tiempos de la Colonia, ahora con el “nuevo” extractivismo, que no es sino el ancestral saqueo de recursos naturales, tipificados como “materias primas”, y que, en los gobiernos progresistas de la región, se avala y promueve como un “extractivismo de izquierda” -que viene siendo algo así como un capitalismo de izquierda o una izquierda capitalista o a saber qué quiere decir eso-, pero igual destruyen y despojan, sólo que es por una “buena causa” (¿?).  Cualquier crítica o movimiento opositor a la destrucción de los territorios de los originarios es catalogada como “promovida por el Imperio”, “de aliento derechista”, y demás equivalentes a “es un complot de la mafia del Poder”.

  En suma, en el continente, el “patio trasero” del Capital se extiende hasta el Cabo de Hornos.

  Pero si miramos hacia abajo…

  Vemos rebeldías y resistencias, en primer término, de los pueblos originarios.  Sería injusto nombrarlos a todos, pues siempre se correría el riesgo de omitir algunos.  Pero su identidad resalta en su lucha.  Ahí donde la máquina encuentra resistencia a su avance depredador, la rebeldía se viste de colores nuevos de tan antiguos y habla lenguas “extrañas”.  El despojo, también disfrazado de renta de la tierra, trata de imponer su lógica mercantil a quienes se refieren a la tierra como la madre.

  Estas resistencias son acompañadas por grupos, colectivos y organizaciones que, sin ser propiamente de los originarios, comparten con ellos empeño y destino, es decir, corazón.  Por ello sufren calumnias, persecuciones, encarcelamientos y, no pocas veces, la muerte.

  Para la máquina, los originarios son cosas, incapaces de pensar, sentir y decidir; así que no es ajena a su lógica automatizada el pensar que estos grupos en realidad “dirigen”, “usan” y “mal orientan” a esas “cosas” (los originarios) que se niegan a abrazar la idea de que todo es una mercancía.  Todo, incluyendo su historia, lengua, cultura.

  Para el sistema, el destino de los originarios está en los museos, las especialidades de antropología, los mercados de artesanías, y la imagen de la mano tendida esperando limosna.  Debe ser desesperante, para los teóricos y abogados de la máquina, ese analfabetismo que no entiende las palabras: “consumo”, “ganancia”, “progreso”, “orden”, “modernidad”, “conformismo”, “compra-venta”, “rendición”, “claudicación”.  Para alfabetizar a esos remisos de la civilización, son buenos los programas asistenciales que dividen y confrontan, los barrotes de la cárcel, el plomo y la desaparición.  Y sí, hay quien se vende y entrega a los suyos al verdugo, pero hay comunidades que se mantienen rebeldes porque saben que nacieron para la vida, y que las promesas de “progreso” esconden la muerte peor: la del olvido.

  Seguimos a Centroamérica (donde en Nicaragua se reedita Shakespeare, y la pareja Macbeth, Daniel y Rosario, se preguntan “¿Quién se iba a imaginar que el viejo (Sandino) tuviera tanta sangre en el cuerpo?” mientras intentan, en vano, limpiarse las manos en una bandera rojinegra), que se empieza a transformar, de un territorio olvidado (después de un saqueo despiadado), en un problema para el gran capital porque es un gran proveedor, y trampolín, de migrantes; y eso le va a asignar a México, y en concreto al sureste mexicano, el papel de muro.

  Y decidimos incluir a México en Centroamérica porque su historia lo llama a la América Latina y, aún en los mapamundis, Centroamérica es el brazo que se extienden quienes son hermanados por el dolor y la rabia.

  Pero a los gobiernos distintos que ha padecido y padecerá este país, y a su clase política, la vocación extranjera les lleva a admirar, imitar, servir y procurar “la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal que los desprecia” (José Martí, “Carta a Manuel Mercado”, 18 de mayo de 1895).

  Cuando Donald Trump dice que quiere construir el muro, todos están pensando en el Río Bravo, pero el capital está pensando en el Suchiate, el Usumancita y el Hondo.  En realidad el muro estará en México para detener a los que vienen de Centroamérica y esto tal vez pueda ayudar a entender por qué Donald Trump, el 1 de julio, saludó al Juanito Trump, que había ganado las elecciones en México.

  El sentido de un muro lo da su contraposición a “algo”.  Todos los muros se erigen contra ese “algo”; llámense zombis, extraterrestres, delincuentes, indocumentados, migrantes, “sans papiers”, ilegales, clandestinos, ajenos.  Los muros no son sino el símil de la puerta y las ventanas cerradas de una casa, que así se protege del extranjero, del extraño, del Alien que, en su diferencia lleva la promesa del apocalipsis final.  Una de las raíces de la palabra “etnia” la remite a “la gente extranjera”.

  En los planes del capital, el muro contra América Latina tendrá la forma del imposible cuerno de la abundancia y se llamará “México”.

  En la región sureste, como ya dijimos, se construye la primera etapa del muro de Trump.  La oficina “nacional” de Migración se seguirá comportando como subordinada de la Border Patrol; y Guatemala y Belice son la última estación antes de ingresar a la aduana de Norteamérica.  Esto convierte al sureste mexicano en una de las prioridades de conquista y administración.

  Por eso, en los nuevos planes “geopolíticos”, se ofrece crear un “colchón”, un “amortiguador”, un filtro que reduzca drásticamente la migración.  Se ofrece, así, un placebo para aliviar la pesadilla del capital: una horda de zombis (es decir, de migrantes) al pie de sus muros, amenazando sus formas de vida y “rayando”, en la indiferente superficie de hierro y concreto, el grafiti que señala:

“Tu bienestar está construido sobre mi desgracia”.

-*-

  En este país, llamado también “República Mexicana”, las pasadas elecciones federales consiguieron ocultar la realidad… por un instante: la crisis económica, la descomposición social (con su larga cauda de feminicidios), y la consolidación (a pesar de los supuestos “golpes mortales” al narco) de los Estados paralelos (o imbricados con el Nacional) del llamado “crimen organizado”.  Aunque por poco tiempo, los asesinatos, secuestros y desapariciones de mujeres de todas las edades, pasaron a segundo plano.  Lo mismo con la carestía y el desempleo.  Pero, apagándose ya el entusiasmo por el resultado electoral, la realidad vuelve a decir “aquí estoy, falta mi voto… y mi guadaña”.

  Sobre el horror que ha convertido a México en un cementerio y en el limbo, el no-lugar, de las desapariciones, no diremos mucho.  Bastaría atender a los medios para darse una vaga idea.  Pero una descripción, análisis y valoración más profunda, se puede encontrar en las participaciones de Jacobo Dayán, Mónica Meltis, Irene Tello Arista, Daniela Rea, Marcela Turati, Ximena Antillón, Mariana Mora, Edith Escareño, Mauricio González González y John Gibler, en el semillero de abril de este año, “Miradas, Escuchas, Palabras; ¿Prohibido Pensar?”, en el CIDECI de San Cristóbal de las Casas, Chiapas; y en sus escritos, crónicas, reportajes y columnas.  Y aun así, leer o escuchar sobre el horror cotidiano, es muy lejano a vivirlo como cotidianeidad.

  Al gran capital no le importan las desapariciones, los secuestros y los feminicidios.  Lo que le preocupa es SU seguridad y la de SUS programas.  La corrupción que le incomoda es la que recorta su ganancia.  Por esto es que se le propone “Yo voy a hacer un buen capataz, voy a tener a la peonada tranquila y contenta, vas a volver a tener la seguridad que los gobiernos pasados te escatimaron, vas a poder sacar lo que quieres sacar, y no te voy a robar nada”.

  Al sistema le sigue estorbando una cosa que es el Estado Nacional y le va a asignar cada vez más la única función para la que nace cualquier Estado, es decir, asegurar por medio de la fuerza, la relación entre dominadores y dominados.

  Los planes de desarrollo de los nuevos gobiernos en cualquier parte del mundo no son sino declaraciones de guerra particulares en los territorios donde esos planes de desarrollo se van a operar.

  Si se hablara sin palabrería hueca, se diría que se propone construir páramos y desiertos, y, al mismo tiempo, se construye ya la coartada para eludir la responsabilidad de esa destrucción: “te aniquilamos, pero fue por el bien de todos”.

-*-

  Me equivoqué.  Nosotros habíamos previsto que iba a haber un fraude electoral (y lo hubo, pero en otro sentido).  Habíamos previsto que López Obrador iba a ganar, pero que el sistema le iba a escatimar el triunfo con trampas.  Y estábamos pensando en cuáles eran las opciones del sistema después de ese fraude.  Según nuestro análisis, no les preocupaba un escándalo porque ya habían soportado el de la Casa Blanca, Ayotzinapa, la Estafa Maestra, las corrupciones en los gobiernos de los estados, y entonces en caso de que se hiciera un escándalo por un fraude, a Peña Nieto ni le iba ni le venía.  Pensamos que el dilema del sistema era elegir entre Meade y Anaya, elegir cuál era más de derecha, más eficaz para sus planes, quién de ellos sería un mejor capataz.

  Las posibilidades de una resistencia sostenida y radical del entonces candidato que iba a ser defraudado eran mínimas, entonces no iba a pasar nada de peligro para el sistema, pero sí iba a haber protestas.  Es la disculpa que les presento, porque pensando en eso es que retrasamos la convocatoria a las redes, porque creímos que iba a haber protestas, bloqueos y todo eso, y si los invitábamos a lo mejor se quedaban atorados en cualquier parte; por eso les llegó tarde la convocatoria, disculpen.

  Nosotras, nosotros, nosotroas, zapatistas, siempre nos preparamos para lo peor.  Si ocurre, estábamos preparados.  Si no ocurre, pues igual estábamos preparados.

  Entonces nosotros pensamos ahora, por lo que estamos viendo, que no nos equivocamos, que en efecto el sistema escogió, de entre los cuatro candidatos al que se propone como más eficiente, el señor López Obrador.   Y las pruebas de amor que dio el señor López Obrador, o que está dando este señor, para el gran capital, o sea para el finquero, son, entre otros, la entrega de los territorios de los pueblos originarios.  Sus proyectos para el sureste, por mencionar algunos, para el Istmo, para Chiapas, Tabasco, Yucatán y Campeche, son, en realidad, proyectos de despojo.

  Y lo principal que le preocupa a un gobierno que sale es la impunidad, no sus índices de popularidad.  Entonces el “voto” gubernamental debía orientarse a quien le garantizara el no ser perseguido.  Que el exilio o la cárcel no fueran el siempre necesario recurso de la legitimidad para el nuevo.  El nuevo capataz debía prometer (y probar) que no criminalizaría al capataz pasado.

  Pero no crean que el nuevo gobierno va a ser como cualquier otro capataz, con él viene el “nuevo” pensamiento único.

  Hay una especie de nueva religión que se está gestando.  Como que ya no basta la religión del mercado, que aparece en todos los lugares donde los gobiernos de derecha empiezan a hacerse del poder, sino que es como una especie de nueva moral que se impone con el argumento cuantitativo y que ataca el quehacer científico, el arte y la lucha social.

  Ya las luchas no son por una demanda, sino que hay luchas buenas y hay luchas malas.  Para ponerlo en un lenguaje que entiendan: están las luchas buenas y están las luchas que sirven a la mafia del poder, el arte “bueno” y el que sirva a la mafia del poder, el quehacer científico “correcto” y el que sirva a la mafia del poder.  Todo lo que no se guíe por el nuevo pensamiento único que se está normando, es parte del enemigo.  Y la fe, o la nueva fe que se está gestando ahora, necesitan de un individuo excepcional, por un lado, y una masa que lo siga.

  Esto ha pasado en otras partes de la historia mundial, y ahora va a empezar a pasar acá.  Por eso, a las críticas y señalamientos que hagan ustedes, o que hagamos nosotros, no se responde con argumentos sino se dice, por ejemplo, que somos groseros o que es que tenemos envidia.

  No dudamos de que haya gente que, honestamente, haya pensado que el cambio prometido, además de barato (sólo había que cruzar una boleta), apuntaría a un cambio real o “verdadero”.  Debe dar bronca que, en el panorama de allá arriba, se repitan los nombres de los criminales de antes, aunque hayan cambiado a guinda su color.

  Pero la vocación de derechas del nuevo equipo de gobierno es innegable.  Y su entorno “intelectual” y social reivindica sin rubor su tendencia autoritaria.  El guión que señalamos hace 13 años, en 2005, se está siguiendo al pie de la letra.  Quien fue ruin en la derrota, es ruin en la victoria.  Decir que el próximo gobierno es de izquierda o progresista, no es sino una calumnia.  Usamos entonces el símil del huevo de la serpiente.  Hay una película que se llama así, de Ingmar Bergman, y hay una parte donde un doctor (que, por cierto, lo interpretaba el actor de Kung Fu, David Carradine) explica que lo que está pasando en Alemania en ese entonces -que luego va a hacerse fascista- se puede ver como el huevo de una serpiente, que si lo ves a contraluz, se ve adentro lo que trae, y en ese entonces se estaba viendo adentro lo que ahora está pasando.

  Ustedes saben que todo el esfuerzo del Partido Movimiento de Regeneración Nacional, y de López Obrador y su equipo, desde el 1º de julio, es por congraciarse con la clase dominante y con el gran capital.   No hay ningún indicio (nadie se puede llamar a engaño), ningún indicio que diga que es un gobierno progresista, ninguno.  Sus principales proyectos van a destruir los territorios de los pueblos originarios: el millón de hectáreas en la Lacandona, el Tren Maya, o el corredor del Istmo que quieren hacer, entre otros.  Su franca empatía con el gobierno de Donald Trump es ya una confesión pública.  Su “luna de miel” con los empresarios y los grandes capitales está representada en los principales puestos de su gabinete y en sus planes para la “IV transformación”.

  Creemos que es claro que el beneplácito del Poder, del Dinero al “triunfo” de López Obrador, fue más allá del reconocimiento.  En el gran capital hay un verdadero entusiasmo por las oportunidades de conquista que se presentan con el programa de gobierno lopezobradorista.

  Tenemos algunos datos duros y muchos chismes (no se pueden comprobar) sobre lo sucedido en el pasado proceso electoral.  No los damos a conocer porque de ellos se podría deducir que hubo un fraude, y nada más alejado de nuestras intenciones que el intentar agriar la euforia que invade a los “30 millones”.

  Pero lo que nadie quiere señalar es que hubo una especie de “madruguete mediático”, tal y como sucedió en las anteriores elecciones: la de Calderón y la de Peña Nieto.  Es decir, no fueron “las instituciones” quienes dijeron quién ganó, sino los medios.  Cuando el Programa de Resultados Preliminares Electorales (PREP) apenas iniciaba, Televisa y TvAzteca ya decían quién era el ganador; unos minutos después, con menos del 1% de los votos contabilizados, el aval de Meade, de Anaya y de la Calderona.  Pasadas unas horas, el “camarada” Trump se congratula, y en la madrugada del día 2, el ya nombrable, Carlos Salinas de Gortari, se suma a las felicitaciones.  Sin conocerse los resultados oficiales, inicia el besamanos que el PRI convirtió en patrimonio nacional.  ¿Y el INE?  Pues cumpliendo la función para la que fue creado: ser el Patiño de la “democracia electoral”.  Las “instituciones” responsables del proceso se limitaron a seguir el alud mediático.

  La intelectualidad progresista que, en caso de que no fuera su líder, hubiera denunciado lo ocurrido como un “golpe de Estado mediático”, ahora suscribe, sin rubor alguno, el “haiga sido como haiga sido”: “ganamos, ya no importa cómo”.  El asunto es que todo parece indicar que el resultado fue negociado y acordado fuera de las urnas y del calendario electoral.  Pero ya nada de eso importa, el gran elector decretó: “Habemus Capataz, a seguir con los negocios”.

  Este nuevo pensamiento único va a suplir el argumento de la razón, por el argumento cuantitativo: “30 millones no pueden equivocarse”, que fue el que usó el padre no me acuerdo cómo se llama, ¿Solalinde?, ése (perdón, es que nunca lo pronuncio bien y el SubMoy siempre me está corrigiendo), y que se está usando a cada rato: “¿por qué se oponen a 30 millones?  Ustedes son apenas 300 personas y además son sucias, feas, malas y groseras”.  Bueno, hablan de ustedes (las redes), yo sólo soy grosero.

 Con esta nueva forma de fe (frente a ella, nosotros estamos insistiendo que falta el voto que vale, que es el voto de la realidad), es como se empieza a imponer en el imaginario colectivo la razón de la cantidad sobre el análisis y la razón argumentada.

  Y la historia se empieza a reescribir para convertirse en la nueva Historia oficial.  En ella, todos los movimientos sociales y políticos del pasado en realidad apuntaban a llevar a la presidencia a López Obrador.  Ya leímos que el movimiento del 68 no fue sino el antecedente del “fin de los tiempos”, 50 años después.  Ya leímos que se purifica a Manuel Bartlett y a criminales semejantes porque están del lado del ganador.  Ya leímos que Alfonso Romo es un empresario “honesto” que sólo tiene interés en mejorar a su prójimo.

  Ya leímos que, quienes ayer eran del PRI, del PAN, del PRD, del Verde Ecologista, o que se foguearon como militantes en la farándula, ahora son preclaros líderes de la IV transformación.  Y ya leímos también que ¡el alzamiento zapatista de 1994 fue el preludio del alzamiento “ciudadano” de 2018!  Y el líder ya indicó que se hagan elaboraciones teóricas sobre su ascenso al Poder.  No falta mucho para que los historiadores afines, modifiquen los libros de texto de historia.

 Advertimos que viene un alud, un tsunami, de análisis frívolos y chabacanos, de nuevas religiones laicas, de profetas menores -muy menores-, porque tienen la plataforma para hacer eso.  Habrá muchos sapos para quien quiera tragarlos.  Y. puesto que hablamos de neo religión, las ruedas de molino se democratizarán para que todos puedan comulgar.

  Aparecerán los nuevos “boy scouts”, los niños exploradores dispuestos a hacer el bien, aunque mirando bien a quién.

  Los “representantes de los ciudadanos” promoviendo la ciudadanización: lo que quieren los “autóctonos” (me cae que así nos dicen) es ser como quien los despoja.  Ser “iguales”, así sea en la fugaz temporalidad de la urna, y “libres” a la hora de firmar la concesión para la mina-hotel-vía férrea, el contrato de “empleo”, los pagos a plazos, el “apoyo firme a nuestro presidente”, la solicitud de “apoyo gubernamental”.

  Habrá un auge previsible de la gestoría pero, en lugar de recursos, tendrán interlocución.  Y eso vale, aunque no haya paga.  Porque el modelo de “ventanillas” se descentralizará.  Ya no se tendrá que ir a un edificio, formarse y darse cuenta, después de una larga fila, de que faltó la copia rosa.  Ahora la ventanilla irá a su lugar: “pida, nosotros vamos; como comprobante recibirá usted una promesa”.

  Si hay quien nada tiene, es probable que tenga la esperanza.  Los nuevos timadores se encargarán de administrar esa esperanza, de dosificar su aliento y de convertirla en la quimera que consuela pero no resuelve.

  Se reciclará el argumento que se usa en cierto sector de la lucha social, que dice que no es posible cambiar el sistema, que lo que hay que hacer es administrar o limar sus filos para que no lastimen mucho, o sea, que podemos convertirlos en buenos capataces, incluso llegar a crear un buen capitalismo, y que es posible cambiar al sistema desde dentro.

  Ya se adivina la figura a través del cascarón: se demanda la claudicación de la razón y el pensamiento crítico; el enaltecimiento del nacionalismo con base al autoritarismo “bueno”; la persecución de lo diferente; la legitimidad ganada por griterío; la neo religión laica; la unanimidad impuesta; la claudicación de la crítica; y el nuevo lema nacional: “Prohibido Pensar”.  En suma: la hegemonía y la homogeneidad que sustentan los fascismos que se niegan a reconocerse como tales.

-*-

  ¿Son conceptos que permiten entender (y actuar) los que se presentan a la mano?  ¿Términos como “ciudadanía”, “juventud”, “mujeres”, “progreso”, “desarrollo”, “modernidad”, “democracia electoral” como sinónimo de democracia?

  El término “ciudadano” no sirve como concepto para entender lo que sucede: “Ciudadano” es Carlos Slim, como lo es el campesino despojado por el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.  Lo es Ricardo Salinas Pliego, y quien vive en la calle después del terremoto de septiembre del 2017.  Lo es Alfonso Romo, y los miembros de la comunidad tzeltal que serán despojados de sus tierras para que pase un tren en el que los turistas se tomen “selfies”.

  Otro: “juventud”.  “Jóvenes” son las hijas de Peña Nieto, y las trabajadoras y estudiantes asesinadas.

  Otro: “mujeres”.  “Mujeres” son la Aramburuzavala, la Gonda, la Sánchez Cordero, la González Blanco Ortiz Mena, la Merkel y la May, y lo son las asesinadas de Ciudad Juárez, las violadas en cualquier rincón del mundo, las golpeadas, las explotadas, las perseguidas, las encarceladas, las desaparecidas.

  Todos los conceptos que eliminen la división o que no ayuden a entender una división de clase entre dominadores y dominados, son un engaño y permiten que convivan, en uno, unos y otros.  Esta transversalidad -que le dicen- entre el capital y el trabajo, no sirve para nada, no explica nada y lleva a una convivencia perversa entre explotador y explotado y, por un momento, parece que son lo mismo aunque no sea así.

  Viene también ese intento de volver al sistema de antes, ese salto imposible hacia atrás al “Estado de Bienestar”, al “Estado Benefactor” de Keynes, al viejo PRI (por eso alguien bromeaba que la primera transformación fue PNR; luego la segunda fue PRM; la tercera fue PRI, y ahora la cuarta transformación es PRIMOR).

  Y con eso viene la añeja discusión entre reforma y revolución.  Los “debates” entre los “radicales” que pugnaban por la revolución, y los “fresas” que estaban por un cambio gradual, por las reformas paulatinas hasta llegar al reino de la felicidad.  Esas discusiones se daban antes en los cafés.  Las ágoras de ahora son las redes sociales y se puede seguir ese ejercicio de autoerotismo en los “influencers” (o como se diga).

  Nosotros pensamos que ni siquiera es necesario discutir eso, porque la reforma no es posible ya; lo que destruyó el capitalismo ya no es salvable, ya no puede haber un capitalismo bueno (pensamos que nunca ha existido esa posibilidad), tenemos que destruirlo totalmente.

  Y parafraseando lo dicho por las zapatistas en el Encuentro de Mujeres que Luchan: no basta con prenderle fuego al sistema: hay que estar pendientes de que se consuma totalmente y sólo queden cenizas.

  De esto ya hablaremos en otra ocasión.  Por ahora sólo queremos señalar que la contrarrevolución social sí es posible  No sólo es posible, sino que va a acechar continuamente, porque van a tratar de aniquilar toda lucha externa a este proceso de domesticación que va a seguir  Va a tratar de ser arrasada, sobre todo con violencia.

  No sólo en marginación, no sólo en calumnias, sino que va a incluir los ataques paramilitares, militares, policiacos.

  Para todo aquel que desafíe estas reglas nuevas -que en realidad son las viejas- no va a haber amnistía, ni perdón, ni absolución, ni abrazos, ni fotos; va a haber la muerte y la destrucción.

  La lucha contra la corrupción (que no es otra cosa que la lucha por una buena administración del dominio) no sólo no incluye la lucha por la libertad y la justicia, sino que se le contrapone, porque con la coartada de la lucha contra la corrupción se pugna por un aparato de Estado más eficiente en la casi única función que detenta el Estado Nacional: la represión.  Pronto, ni ésa.

  El gobierno dejará de ser el capataz ladrón que se queda con varias vaquillas y toretes que no reporta al finquero.  El nuevo capataz no robará, le entregará al patrón la ganancia íntegra.

  Quieren devolverle al Estado Nacional, en este caso México, sus funciones reales.  Es decir, cuando se habla de que se necesita la seguridad, es la seguridad del capital; es la implantación y el perfeccionamiento de un nuevo estado policial: “voy a hacer bien las cosas porque voy a vigilar todo”.  La seguridad reclamada por la “ciudadanización” es, en los hechos, la reimplantación de un sistema policíaco, un muro modernizado y profesionalizado que sepa distinguir entre “los buenos” y “los malos”.

   Se profesionalizará la policía de la ciudad del Capital.  Ahí se reducirá el índice criminal y habrá policías “bell@s” que ayudarán a l@s ancian@s a cruzar la calle, buscarán a las mascotas extraviadas y verán que el tráfico sea amable para quien importa: los automóviles.

  Afuera, en la periferia, seguirá adelante el contubernio entre quien debe prevenir y perseguir el delito, y quien lo comete.  Pero, en compensación, se fomentará el turismo extremo: en la ciudad del Capital se organizarán “tours” y “safaris” para conocer esas raras creaturas que habitan las sombras; los turistas podrán tomarse una “selfie” con el joven detenido-golpeado-asesinado, con su sangre confundiendo los colores de los tatuajes, matando el brillo de los piercings y estoperoles, manchando el verde-morado-azul-rojo-naranja del cabello.  ¿Quién era?  ¿A quién le importa?  En una “selfie” todo lo que no sea el “yo” es pura escenografía, una anécdota, una emoción “fuerte” para lucir en el feis, en instagram, los chats, las autobiografías.  Y, en el altavoz del vehículo blindado, la guía de turistas, amable, advierte: “les recordamos que el consumo de tacos, tortas y demás garnachas son por su cuenta y riesgo; la empresa no se hace responsable de indigestiones, gastritis e infecciones estomacales.  Para quienes bajaron, aquí tenemos gel antibacterial”.

  El nuevo gobierno promete recuperar el monopolio del uso de la fuerza (que le fue arrebatada por el llamado “crimen organizado”).  Pero ya no sólo con las policías y ejércitos tradicionales.  También con los “nuevos” vigilantes: las nuevas camisas “pardas” o guindas, en las que se van a convertir los feligreses de la nueva religión laica; la masa que va a estar atacando a los movimientos sociales que no se domestiquen.  Los reciclados “batallones rojos” (ahora “guindas”, por la IV transformación) que habrán de completar la “limpieza” de suci@s, fe@s, mal@s y groser@s, y todo aquel que se resista al orden, el progreso y el desarrollo.

-*-

  Entonces seguimos bajando, pues, a ver cómo están resistiendo (junto a otras organizaciones, grupos y colectivos), nuestras comunidades, -ahorita aquí con nosotros está parte de la dirección colectiva del EZLN, 90 comandantas y comandantes, son más pero son los que nos están acompañando esta vez para honrar la visita de ustedes (las redes)-.

  Nosotros seguimos caminando con dos pies: la rebeldía y la resistencia, el no y el sí; el no al sistema y el sí a nuestra autonomía, que quiere decir que tenemos que construir nuestro propio camino hacia la vida.  El nuestro está basado en algunas de las raíces de las comunidades originarias (o indígenas): el colectivo, el apoyo mutuo y solidario, el apego a la tierra, el cultivo de las artes y las ciencias, y la vigilancia constante contra la acumulación de riqueza.  Eso, y las ciencias y las artes, son nuestra guía.  Es nuestro “modo”, pero pensamos que en otras historias e identidades, es diferente.  Por eso nosotros decimos el zapatismo no se puede exportar, ni siquiera en el territorio de Chiapas, sino que cada calendario y geografía tiene que seguir con su propia lógica.

  Los resultados de nuestro caminar están a la vista de quien quiera mirar, analizar y criticar.  Aunque, claro, nuestra rebeldía es tan, pero tan pequeña, que se necesitaría un microscopio o, mejor aún, un periscopio invertido para detectarla.

  Y tampoco es un ejercicio muy alentador: nuestras posibilidades son mínimas.

  No llegamos, ni de lejos, a los 30 millones.

  Tal vez sólo seamos 300.

Categorías
Acción Social Internacional

300. Primera parte: UNA FINCA, UN MUNDO, UNA GUERRA, POCAS PROBABILIDADES. Subcomandante Insurgente Moisés, SupGaleano

La máquina que, automatizada al tope y sin la participación humana, fabrica computadoras o celulares, se sostiene, no en el avance científico y tecnológico, sino en el saqueo de recursos naturales , y en la inhumana esclavitud de miles de ínfimas, pequeñas y medianas células de explotación de la fuerza de trabajo humana.

Participación de la Comisión Sexta del EZLN en el Encuentro de Redes de Apoyo al CIG y su Vocera.

(Versión ampliada)

Por razones de tiempo, la participación zapatista no fue completa.  Les prometimos que luego les mandábamos lo que faltó: aquí la versión original que incluye partes de la transcripción más lo que no se mencionó.  De nada.  No hay por qué darlas.

300.

Primera parte:

UNA FINCA, UN MUNDO, UNA GUERRA, POCAS PROBABILIDADES.

Agosto del 2018.

Subcomandante Insurgente Galeano:

  Buenos días, gracias por haber venido, por aceptar nuestra invitación y compartirnos su palabra.

  Vamos a empezar a explicar cuál es nuestro modo para hacer análisis y valoraciones.

  Nosotros empezamos por analizar qué pasa en el mundo, luego nos bajamos a qué pasa en el continente, luego nos bajamos a qué pasa en el país, luego en la región y luego en lo local.  Y de ahí sacamos una iniciativa y la empezamos a subir de lo local a lo regional, a lo nacional, al continente y al mundo entero.

  Según nuestro pensamiento, el sistema dominante a nivel mundial es el capitalismo. Para explicárnoslo y para explicarlo a otros, usamos la imagen de una finca.

  Le voy a pedir al Subcomandante Insurgente Moisés que nos platique de eso.

-*-

Subcomandante Insurgente Moisés:

  Bueno, entonces compañeros, compañeras, entrevistamos a compañeros y a compañeras bisabuelos y bisabuelas que estuvieron en su vida -algunos todavía están vivos y vivas-.  Esto es lo que nos contaron, que nos llevó a pensar -decimos ahora- que los ricos, los capitalistas, quieren convertir en su finca lo que es el mundo.

  Está el finquero, el terrateniente, el dueño pues así de miles de hectáreas de tierra, y ya eso cuando no está, pues el patrón tiene su capataz que es el que cuida la finca, y de ahí ese capataz busca su mayordomo que es el que va a ir a exigir que se trabaje su tierra; y ese capataz, ordenado por el patrón, tiene que buscar a otro que le llaman el caporal, que es el que cuida alrededor de la hacienda, de su casa, pues.  Entonces nos contaron de que en las fincas hay distintas cosas de lo que se hace ahí en la finca: hay finca ganadera, hay finca cafetalera, hay finca de caña, donde hacen panela, y de milpa y de frijol.  Entonces lo combinan, lo combinan eso; o sea en una finca de 10 mil hectáreas ahí está todo ahí, hay de ganadería, de cañería, de frijol, milpa.  Entonces toda su vida la gente está circulando ahí, trabajando ahí pues -lo que decimos los mozos o los baldíos, la gente que está sufriendo ahí-.

  De capataz, pues él completa su paga robándole al patrón de lo que produce la finca.  O sea que además de lo que le da el patrón, el finquero, el capataz tiene su ganancia de robar.  Por ejemplo, si nacen 10 vaquillas y 4 toretes, pues el capataz no reporta cabal, sino que le dice al patrón que sólo nacieron 5 vaquillas y 2 toretes.  Si el patrón se da cuenta de la tranza, pues lo corretea al capataz y pone a otro.  Pero siempre algo roba el capataz o sea que es la corrupción que dicen.

  Nos cuentan que cuando el capataz, porque no está el patrón, y entonces el capataz es el que queda, y cuando el capataz también quiere salir, entonces busca a alguien de los que tiene ahí, que sea igual como él de cabrón pues, de exigente pues; entonces mientras él va a echar su vuelta deja nombrado a alguien o sea, como que busca a su amigo que va a dejar a su cargo para luego llegar y tomar otra vez en su mano el capataz.

  Y entonces vemos eso, que el patrón no está, el patrón está en otro lado pues, el capataz es el que decimos así de que como los países o los pueblos que nosotros decimos, porque vemos que ya no es país pues; es el Peña Nieto como decimos, el capataz.  El mayordomo decimos que son los gobernadores, y los caporales los presidentes municipales.  Está estructurado de una manera en cómo van a dominar, pues.

  También vemos que ese capataz, mayordomo y caporal son los que exigen a la gente.   Y ahí en la finca nos cuentan los bisabuelos que ahí hay una tienda, que le dicen tienda de raya -así nos lo contaron pues- quiere decir que la tienda es ahí donde se endeuda; entonces los explotados, explotadas que están ahí, mozos o mozas como le decimos, pues,  entonces ya se acostumbraron de que ahí van a comprar su sal, su jabón, lo que necesita, o sea, no manejan dinero; tiene ahí el patrón su tienda y ahí es donde se enlistan, porque necesitan la sal, el jabón, el machete, la limadora o el hacha, entonces compran ahí, no es porque van a pagar con dinero sino con su fuerza de trabajo.

  Y nos cuentan los bisabuelos que su vida, tanto como mujeres y hombres, es que le dan lo poco para comer el día de hoy para que mañana continúa trabajándole al patrón, y así a lo largo de todas sus vidas que la pasaron.

   Y comprobamos lo que dicen nuestros bisabuelos porque cuando nosotros salimos en el 94, cuando fuimos tomando las fincas para sacar a esos explotadores, encontramos a capataces y a gentes acasillados, que están acostumbrados a eso lo que les dije de tiendas de raya, entonces esa gente acasillada nos dijeron que no saben qué van a hacer, que porque ahora dónde va a encontrar su sal, su jabón, porque ya no está su patrón.  Nos preguntaban a nosotros que ahora quién va a ser el nuevo patrón, porque quiere ir ahí porque no sabe qué hacer, porque dónde va a encontrar su jabón, su sal.

  Entonces nosotros les dijimos: ahorita estás libre, trabaja la tierra, es tuya, así como el patrón que te explotó ahora vas a trabajar, pero es para ti, para tu familia.  Pero entonces se resiste diciendo de que no, de que esta tierra es del patrón.

  Es ahí donde comprobamos que hay gente que ya está hallada pues a la esclavitud. Y si tienen su libertad, pues no saben qué hacer, porque sólo saben obedecer.

  Y esto que les estoy hablando es de hace 100 años, más de 100 años, porque nuestros bisabuelos -uno de ellos tiene más o menos como 125, 126 años ahorita, porque ya tiene más de un año que lo entrevistamos a ese compa- son los que nos cuentan.

  Entonces así lo vimos, que sigue eso.  Hoy pensamos que así está el capitalismo ahora. Quiere convertir en finca el mundo.  O sea, pero son los empresarios trasnacionales: “Voy a mi finca La Mexicana”, según lo que le antoja; “voy a mi finca La Guatemalteca, La Hondureña”, y así.

  Y va a empezar a organizar según su interés al capitalismo pues, así como nos cuentan nuestros bisabuelos, que en una finca hay de todo ahí, café, ganado, maíz, frijol, y en otra finca no, es puro nomás de caña para sacar panela, y en la otra pues otra cosa.  Así nos fueron organizando ellos, cada finquero pues.

  No hay patrón bueno, todos son malos.

  Aunque nos cuentan nuestros bisabuelos que nos cuentan de que hay unos buenos -dicen- pero a la hora de que nos toca analizarlo, pensarlo, verlo, simplemente porque no hay tanto maltrato físico, es lo que dicen nuestros bisabuelos eso de que entonces son buenos, porque no los chicotean pues; pero de explotados, explotadas, no hay salvación.  En otras fincas sí, aparte de que estás cansado ya del trabajo y si no les cumples más, pues los chicotean.

  Entonces pensamos que todo eso lo que les pasó es lo que va a pasar con nosotros, pero ahora sí ya no sólo nomás en el campo, sino en la ciudad.  Porque no es lo mismo el capitalismo de hace 100 años, 200 años, ya son diferentes su modo de explotación y no sólo nomás en el campo explota ahora sino también en la ciudad.  Y su explotación cambia de modo, decimos, pero igual es explotación.  Como que es la misma jaula de encierro, pero cada tanto la pintan, como que es nueva, pero es la misma.

  Pero como quiera hay gente que no quiere la libertad, sino que ya se halló a obedecer, y entonces sólo busca un cambio de patrón, de capataz, que no sea tan cabrón o sea que igual explote pero trate bien.

  Entonces nosotros no lo perdemos de vista eso porque viene, ya están empezando, y así.

  Eso es lo que nos llama la atención de que ¿será que hay otros, otras, que ven, piensan, comparan igual que así nos la van a hacer?

  ¿Y qué van a hacer estas hermanas y hermanos?  ¿Será que se conforman con un cambio de capataz o de patrón, o es que lo que quieren es la libertad?

  Eso es lo que me toca explicarles eso porque viene con lo que nosotros pensamos y vemos con los compañeros, compañeras, como Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

-*-

Subcomandante Insurgente Galeano:

  Entonces lo que nosotros vemos a nivel mundial es una economía depredadora.   El sistema capitalista está avanzando de forma de conquistar territorios, destruyendo lo más que pueda.  Simultáneamente hay un ensalzamiento del consumo.  Parece que el capitalismo ya no parece preocupado por quién va a producir las cosas, para eso están las máquinas, pero no hay máquinas que consuman mercancías.

  En realidad, este enaltecimiento del consumo, esconde una explotación brutal y un despojo sanguinario de la humanidad que no aparecen en la inmediatez de la producción moderna de mercancías.

  La máquina que, automatizada al tope y sin la participación humana, fabrica computadoras o celulares, se sostiene, no en el avance científico y tecnológico, sino en el saqueo de recursos naturales (la necesaria destrucción/despoblamiento y reconstrucción/reordenamiento de territorios) y en la inhumana esclavitud de miles de ínfimas, pequeñas y medianas células de explotación de la fuerza de trabajo humana.

  El mercado (ese gigantesco almacén de mercancías) contribuye a ese espejismo del consumo: las mercancías le aparecen al consumidor como “ajenas” al trabajo humano (es decir, a su explotación); y una de las consecuencias “prácticas” es darle al consumidor (siempre individualizado) la opción de “rebelarse” eligiendo uno u otro mercado, uno u otro consumo, o negándose a un consumo específico.  ¿No se quiere consumir comida chatarra?  No problema, los productos alimenticios orgánicos también están a la venta, y a un precio más elevado.  ¿No consume conocidos refrescos de cola porque son dañinos a la salud?  No problema, el agua embotellada es comercializada por la misma empresa.  ¿No quiere consumir en las grandes cadenas de supermercados?  No problema, la misma empresa le surte a la tiendita de la esquina.  Y así.

  Entonces está organizando la sociedad mundial dándole, aparentemente, prioridad al consumo, entre otras cosas.  El sistema marcha con esa contradicción (entre otras): quiere deshacerse de la fuerza de trabajo porque su “uso” presenta varios problemas (por ejemplo: tiende a organizarse, protestar, hacer paros, huelgas, sabotaje en la producción, aliarse a otr@s); pero al mismo tiempo necesita el consumo de mercancías por parte de esa mercancía “especial”.

  Por más que el sistema apunte a “automatizarse”, la explotación de la fuerza de trabajo le es fundamental.  No importa cuánto consumo mande a la periferia del proceso productivo, o cuánto extienda la cadena de producción de modo que parezca (de “simular”) que el factor humano está ausente: sin la mercancía esencial (la fuerza de trabajo) el capitalismo es imposible.  Un mundo capitalista sin la explotación, donde sólo el consumo prevalece, es bueno para la ciencia ficción, las elucubraciones en las redes sociales y los sueños perezosos de los admiradores de los suicidas de la izquierda aristocrática.

  No es la existencia del trabajo la que define al capitalismo, sino la caracterización de la capacidad de trabajo como una mercancía que se vende y se compra en el mercado laboral.  Esto quiere decir que hay quien vende y hay quien compra; y, sobre todo, que hay quien sólo tiene la opción de venderse.

  La posibilidad de comprar la fuerza de trabajo está dada por la propiedad privada de los medios de producción, de circulación y consumo.  En la propiedad privada de estos medios está el núcleo vital del sistema.  Sobre esta división de clase (la poseedora y la desposeída) y para ocultarla, se construyen todas las simulaciones jurídicas y mediáticas, así como las evidencias dominantes: la ciudadanía y la igualdad jurídica; el sistema penal y policíaco, la democracia electoral y el entretenimiento (cada vez más difíciles de diferenciar); las neo religiones y las supuestas neutralidades de las tecnologías, las ciencias sociales y las artes; el libre acceso al mercado y al consumo; y las tonterías (más o menos elaboradas) del “cambio está en uno mismo”, “uno es el arquitecto de su propio destino”, “al mal tiempo pon buena cara”, “no le des un pescado al hambriento, mejor enséñale a pescar” (“y véndele la caña de pescar”), y, ahora de moda, los intentos de “humanizar” el capitalismo, hacerlo bueno, racional, desinteresado, light.

  Pero la máquina quiere ganancias y es insaciable.  No hay un límite para su glotonería.  Y el afán de ganancias no tiene ética ni racionalidad.  Si debe matar, mata.  Si necesita destruir, destruye.  Aunque sea el mundo entero.

  El sistema avanza en su reconquista del mundo.  No importa lo que se destruya, quede o sobre: es desechable mientras se obtenga la máxima ganancia y lo más rápido posible.  La máquina está volviendo a los métodos que le dieron origen -por eso nosotros les recomendamos leer la Acumulación Originaria del Capital-, que es mediante la violencia y mediante la guerra que se conquistan nuevos territorios.

  Como que el capitalismo dejó pendiente una parte de la conquista del mundo en el neoliberalismo y que ahora tiene que completarlo.  En su desarrollo, el sistema “descubre” que aparecieron nuevas mercancías y esas nuevas mercancías están en el territorio de los pueblos originarios: el agua, la tierra, el aire, la biodiversidad; todo lo que todavía no está maleado está en territorio de los pueblos originarios y van sobre ello.  Cuando el sistema busca (y conquista) nuevos mercados, no son sólo mercados de consumo, de compra-venta de mercancías; también, y sobre todo, busca y trata de conquistar territorios y poblaciones para extraerles todo lo que se pueda, no importa que, al terminar, deje un páramo como herencia y huella de su paso.

  Cuando una minera invade un territorio de los originarios, con la coartada de ofrecer “fuentes de trabajo” a la “población autóctona” (me cae que así nos dicen), no sólo está ofreciendo a esa gente la paga para comprar un nuevo celular de gama más alta, también está desechando a una parte de esa población y está aniquilando (en toda la extensión de la palabra) el territorio en el que opera.  El “desarrollo” y el “progreso” que ofrece el sistema, en realidad esconden que se trata de sus propios desarrollo y progreso; y, lo más importante, oculta que esos desarrollo y progreso se obtienen a costa de la muerte y la destrucción de poblaciones y territorios.

  Así se fundamenta la llamada “civilización”: lo que necesitan los pueblos originarios es “salir de la pobreza”, o sea necesitan paga.  Y entonces se ofrecen “empleos”, es decir, empresas que “contraten” (exploten pues) a los “aborígenes” (me cae que así nos dicen).

  “Civilizar” una comunidad originaria es convertir a su población en fuerza de trabajo asalariada, es decir, con capacidad de consumo.  Por eso todos los programas del Estado se plantean “la incorporación de la población marginada a la civilización”.  Y, en consecuencia, los pueblos originarios no demandan respeto a sus tiempos y modos de vida, sino “ayuda” para “colocar sus productos en el mercado” y “para obtener empleo”.  En resumen: la optimización de la pobreza.

  Y con lo de “pueblos originarios” nos referimos no sólo a los mal llamados “indígenas”, sino a todos los pueblos que originalmente cuidaban los territorios hoy bajo las guerras de conquista, como el pueblo kurdo, y que son subsumidos, por medio de la fuerza, en los llamados Estados Nacionales.

  La llamada “forma Nación” del Estado, nace con el ascenso del capitalismo como sistema dominante.  El capital necesitaba protección y ayuda para su crecimiento.  El Estado suma entonces, a su función esencial (la de la represión), la de ser garante de ese desarrollo.  Claro, entonces se dijo que era para normar la barbarie, “racionalizar” las relaciones sociales y “gobernar” para todos; “mediar” entre dominadores y dominados.

  La “libertad” era la libertad para comprar y vender (se) en el mercado; la “igualdad” era para cohesionar el dominio homogeneizando; y la “fraternidad”, bueno, tod@s somos herman@s, el patrón y el trabajador, el finquero y el peón, la víctima y el verdugo.

  Después se dijo que el Estado Nacional debía “regular” el sistema, ponerlo a salvo de sus propios excesos y hacerlo “más equitativo”.  Las crisis eran producto de defectos de la máquina, y el Estado (y el gobierno en particular), era el mecánico eficiente siempre alerta para arreglar esos desperfectos.  Claro, a la larga resultó que el Estado (y el gobierno en particular) era parte del problema, no la solución.

  Pero los elementos fundamentales de ese Estado Nación (policía, ejército, lengua, moneda, sistema jurídico, territorio, gobierno, población, frontera, mercado interno, identidad cultural, etc.) hoy están en crisis: las policías no previenen el delito, lo cometen: los ejércitos no defienden a la población, la reprimen; las “lenguas nacionales” son invadidas y modificadas (es decir, conquistadas) por la lengua dominante en el intercambio; las monedas nacionales se valúan conforme a las monedas que hegemonizan el mercado mundial; los sistemas jurídicos nacionales se subordinan a las leyes internacionales; los territorios se expanden y contraen (y fragmentan) conforme a la nueva guerra mundial; los gobiernos nacionales supeditan sus decisiones fundamentales a los dictados del capital financiero; las fronteras varían en su porosidad (abiertas para el tráfico de capitales y mercancías, y cerradas para las personas); las poblaciones nacionales se “mezclan” con las provenientes de otros Estados; y así.

  Al mismo tiempo que “descubre” nuevos “continentes” (es decir: nuevos mercados para extraer mercancías y para el consumo), el capitalismo enfrenta una crisis compleja (en su composición, en su extensión y en su profundidad), que él mismo produjo con este afán depredador.

  Es una combinación de crisis:

  Una es la crisis ambiental que está pegando en todas partes del mundo y que es producto también del desarrollo del capitalismo: la industrialización, el consumo y el saqueo de la naturaleza tienen un impacto ambiental que altera ya lo que se conoce como “planeta Tierra”.  El meteorito “capitalismo” ya cayó y ha modificado radicalmente la superficie y las entrañas del tercer planeta del sistema solar.

  La otra es la migración.  Se están pauperizando y destruyendo territorios enteros y obligando a la gente a migrar buscando vida.  La guerra de conquista, que está en la esencia misma del sistema, ya no ocupa territorios y su población, sino que pone a esa población en el rubro de “sobras”, “ruinas”, “escombros”, por lo que esas poblaciones o perecen o emigran a la “civilización” que, no hay que olvidarlo, se sostiene sobre la destrucción de “otras” civilizaciones.  Si esas personas no producen ni consumen, sobran.  El llamado “fenómeno migratorio” es producido y alimentado por el sistema.

  Y una más –en la que nosotros estamos encontrando coincidencias con varios analistas en todo el mundo- es el agotamiento de los recursos que hacen andar “la máquina”: los energéticos.  Los llamados “picos” finales en reservas de petróleo y carbón, por ejemplo, ya están muy cerca.  Esos energéticos se agotan y son muy limitados, su reposición duraría millones de años.  El previsible e inminente agotamiento hace que los territorios con reservas -aunque limitadas- de energéticos, sean estratégicos.  El desarrollo de fuentes de energía “alternas” va demasiado despacio por la sencilla razón de que no es rentable, es decir, no se repone rápido la inversión.

  Estos tres elementos de esa crisis compleja, ponen en entredicho la existencia misma del planeta.

  ¿La crisis terminal del capitalismo?  Ni de lejos.  El sistema ha demostrado que es capaz de superar sus contradicciones e, incluso, funcionar con ellas y en ellas.

  Entonces, ante esas crisis que el mismo capitalismo provoca, que provoca migración, provoca catástrofes naturales; que se acerca al límite de sus recursos energéticos fundamentales (en este caso el petróleo y el carbón), parece que el sistema está ensayando un repliegue hacia dentro, como una antiglobalización, para poder defenderse de sí mismo y está usando a la derecha política como garante de ese repliegue.

  Esta aparente contracción del sistema es como un resorte que se retrae para luego expandirse.  En realidad, el sistema se está preparando para una guerra.  Otra guerra.  Una total: en todas partes, todo el tiempo y con todos los medios.

  Se están construyendo muros legales, muros culturales y muros materiales para tratar de defenderse de la migración que ellos mismos provocaron; y se está tratando de volver a mapear el mundo, sus recursos y sus catástrofes, para que los primeros se administren para que el capital mantenga su funcionamiento, y las segundas no afecten tanto a los centros donde se agrupa el Poder.

  Estos muros van a seguir proliferando, según nosotros, hasta que se vaya construyendo una especie de archipiélago “de arriba” donde, dentro de “islas” protegidas, queden los dueños, digamos, los que tienen la riqueza; y afuera de esos archipiélagos quedamos todos los demás.  Un archipiélago con islas para los patrones, y con islas diferenciadas –como las fincas- con labores específicas.  Y, muy aparte, las islas perdidas, las de l@s desechables.  Y en el mar abierto, millones de barcazas deambulando de una a otra isla, buscando un lugar para atracar.

  ¿Ciencia Ficción de manufactura zapatista?  Googlee usted “Barco Aquarius” y vea la distancia que media entre lo que describimos y la realidad.  Al Aquarius varias naciones de Europa le negaron la posibilidad de atracar en puerto.  ¿La razón?  La carga letal que transporta: cientos de migrantes procedentes de países “liberados” por Occidente con guerras de ocupación, y de países gobernados por tiranos con el beneplácito de Occidente.

  “Occidente”, el símbolo de la civilización por auto denominación, va, destruye, despuebla y se repliega y cierra, mientras el gran capital sigue con sus negocios: fabricó y vendió las armas de destrucción, también fabrica y vende las máquinas para la reconstrucción.

  Y quien está apoyando este repliegue es la derecha política en varias partes.  Es decir, los capataces “efectivos”, los que controlan a la peonada y aseguran la ganancia para el finquero…  aunque más de uno, una, unoa, se roben parte de las vaquillas y toretes.  Y, además, “chicoteen” demasiado a su respectiva población acasillada.

  Todos los que sobren: o consumen o hay que aniquilarlos; hay que hacerlos a un lado; son -decimos nosotros- l@s desechables.  No cuentan ni siquiera como “victimas colaterales” en esta guerra.

  No es que algo está cambiando, es que ya cambió.

  Y ahora usamos el símil de los pueblos originarios porque durante mucho tiempo, en la etapa previa de desarrollo del capitalismo, los pueblos originarios quedaron como los olvidados.  Antes nosotros usábamos el ejemplo de los infantes indígenas, que eran los no-natos porque nacían y morían sin que nadie les llevara la cuenta, y esos no-natos habitaban en estas zonas, por ejemplo, en estas montañas que antes no les interesaban.  Las buenas tierras (las “planadas”, les decimos nosotros), fueron ocupadas por las fincas, por los grandes propietarios, y aventaron a los indígenas a las montañas, y ahora resulta que esas montañas tienen unas riquezas, mercancías, que quiere también el capital y entonces ya no hay a dónde irse para los pueblos originarios.

  O luchan y defienden, incluso hasta la muerte, esos territorios, o no hay de otra, pues.  Porque no habrá un barco que los recoja cuando naveguen a la intemperie en las aguas y tierras del mundo.

  Está en marcha una nueva guerra de conquista de los territorios de los originarios, y la bandera que porta el ejército invasor a veces lleva también los colores de la izquierda institucional.

  Este cambio en la máquina en lo que se refiere al campo o “zonas rurales”, que se puede apreciar hasta con un análisis superficial, también se presenta en las ciudades o “zonas urbanas”.  Las grandes ciudades se han reordenado o están en ese proceso, después o durante una guerra despiadada contra sus habitantes marginales.  Cada ciudad contiene muchas ciudades dentro, pero una central: la del capital.  Los muros que rodean esa ciudad están formados por leyes, planes de urbanización, policías y grupos de choque.

  El mundo entero se fragmenta; proliferan los muros; la máquina avanza en su nueva guerra de ocupación; cientos de miles de personas descubren que el nuevo hogar que les prometió la modernidad es una barcaza en altamar, la orilla de una carretera, o el hacinamiento de un centro de detención para “indocumentados”; millones de mujeres aprenden que el mundo es un gigantesco club de caza donde ellas son la presa a cobrar; la infancia se alfabetiza como mercancía sexual y laboral; y la naturaleza pasa la cuenta del largo debe que, en su saldo rojo, acumula el capitalismo en su breve historia como sistema dominante.

  Claro, falta lo que digan las mujeres que luchan, loas otroas de abajo (para quienes, en lugar del glamur de los closets entreabiertos de arriba, hay desprecio, persecución y muerte), quienes pernoctan en las colonias populares y se pasan el día trabajando en la ciudad del capital, l@s migrantes que recuerdan que ese muro no estuvo ahí desde el principio de los tiempos, los familiares de desaparecid@s, asesinad@s y encarcelad@s que no olvidan ni perdonan, las comunidades rurales que descubren que fueron engañadas, las identidades que se descubren diferentes y suplen la vergüenza por el orgullo, y todas, todos, todoasl@s desechables que entienden que el destino no tiene que ser el de la esclavitud, el olvido o la muerte mortal.

  Porque otra crisis, que pasa desapercibida, es la emergencia y proliferación de rebeldías, de núcleos humanos organizados que desafían no sólo al Poder, también a su lógica perversa e inhumana.  Diversa en su identidad, es decir, en su historia, esta irrupción aparece como una anomalía del sistema.  Esta crisis no cuenta para las leyes de probabilidad.  Sus posibilidades de mantenerse y profundizarse son mínimas, casi imposibles.  Por eso no cuentan en la cuenta de arriba.

  De las rebeldías, para la máquina, no hay que preocuparse.  Son pocos, pocas y pocoas, si acaso lleguen a 300.

-*-

  Es seguro que esta visión del mundo, la nuestra, esté incompleta y que, con alto grado de probabilidad, sea errónea.  Pero así es como vemos el sistema a nivel mundial.  Y de esta valoración se sigue lo que miramos y valoramos en los niveles continental, nacional, regional y local.

(Continuará…)