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Acción Social Renta Básica de las Iguales

¿Es la renta básica universal la respuesta a la pobreza, la inseguridad y la desigualdad en materia de salud?

A mediados de la década de 1970 tuvo lugar, durante cuatro años, un insólito experimento en la pequeña ciudad canadiense de Dauphin. Entre los beneficios estadísticamente significativos para quienes participaron en él se incluye la disminución de los contactos con médicos en relación con la salud mental y de los ingresos hospitalarios por “accidente y lesión”. También disminuyeron los diagnósticos de salud mental en Dauphin. Una vez concluido el experimento, estos beneficios en materia de salud pública desaparecieron/1. ¿Cuál fue el tratamiento ensayado? Fue lo que ha venido en llamarse una renta básica: un pago regular e incondicional desembolsado a cada habitante. Este experimento pionero, un temprano ensayo aleatorizado en la esfera de la política social, tuvo que suspenderse al agotarse el presupuesto y debido a la pérdida de interés político antes de que pudiera realizarse una evaluación estadística completa.

arton12078-af32bLa relación entre desigualdad y mala salud está establecida desde hace tiempo/2. Los mecanismos reales que subyacen a esta relación no se conocen tanto. Los datos del estudio de Dauphin, vueltos a examinar por un equipo de la Universidad de Manitoba en la década de 2000, indican que podría haber una asociación entre inseguridad de los ingresos y mala salud/1. Todos los adultos de Dauphin que ganaban menos de 13 800 dólares (13 000 euros) tenían derecho a percibir la subvención de 4 800 dólares al año. Los investigadores compararon Dauphin con otras ciudades similares y buscaron mejoras relativas del uso de los servicios de salud pública y datos de escolarización de la época.

Recientemente han proliferado los llamamientos al diálogo sobre una renta básica universal (RBU) por parte de partidos políticos, institutos de estudios (incluida la Royal Society for the Encouragement of Arts, Manufactures, and Commerce (RSA)), activistas, sindicatos y directivos de empresas como el director general de Tesla, Elon Musk. Estos llamamientos son una respuesta a la creciente inseguridad de los ingresos, cierta sensación de que los sistemas de bienestar pueden estar fallando, y como preparación para los efectos potenciales de la automatización y la inteligencia artificial en las perspectivas de empleo en sectores que podrían operar mejor con máquinas/3. Hay proyectos de pruebas piloto de algún tipo de RBU en Finlandia, los Países Bajos y Canadá como respuesta potencial a estas cuestiones y preocupaciones/4.

Pese a que el estudio de Dauphin solamente incluyó a los habitantes más pobres de una pequeña ciudad, si partimos de que revela un vínculo causal entre una mayor disponibilidad de dinero y la mejora de la salud, cabe suponer que habrían intervenido tres efectos. En primer lugar, la propia cantidad de dinero disponible habrá reducido directamente la desigualdad económica. En segundo lugar, el carácter incondicional del pago habrá reducido la inseguridad de los ingresos. Y en tercer lugar, existe un multiplicador social positivo por el que los comportamientos positivos asociados a una mayor seguridad económica suelen reforzarse recíprocamente; por ejemplo, aumenta el número de adolescentes que no abandonan la escuela porque ven que sus compañeros tampoco lo hacen. En conjunto, estos efectos podrían indicar que la inseguridad económica es un vector clave por el que la desigualdad agrava el estado de salud de los más desfavorecidos. Se trata sin duda de una hipótesis útil.

El de Dauphin no fue un estudio aislado. En Carolina del Norte (EE UU) tuvo lugar, en la década de 1990, un programa piloto de renta básica poco conocido y no intencionado. En el cuarto año de un estudio comparativo longitudinal de salud mental entre menores indios cheroquis estadounidenses y menores indios no estadounidenses en edades comprendidas entre los 9 y los 16 años, se construyó un casino en territorio cheroqui. El acuerdo estableció que todos los adultos cheroquis recibirían una parte del beneficio, aproximadamente 4 000 dólares al año cada uno. Los resultados también fueron asombrosos. Los menores cuyas familias recibieron los pagos mostraron, a la edad de 16 años, una salud emocional y del comportamiento significativamente mejor que sus homólogos ajenos a la tribu, que no recibieron ningún pago. Los padres también informaron de que el consumo de drogas y alcohol de su entorno también disminuyó al iniciarse los pagos/5. Estos cambios descritos entre los adultos eran observaciones no controladas, pero los investigadores no detectaron ningún otro cambio de política importante durante el estudio.

Mullainathan y Shafir describen un proceso de “escasez de ancho de banda” cognitiva, por el cual la escasez de recursos impide una toma de decisiones racional con un claro potencial de consecuencias negativas para la salud/6. Los estudios de casos de Canadá y Carolina del Norte indican que la escasez de ancho de banda podría contrarrestarse mediante una renta básica universal incondicional. Los sistemas complejos de créditos fiscales y seguridad social, como lo que se utilizan actualmente en el Reino Unido, envían señales confusas, en buena parte debido a unas condiciones y sanciones poco comprendidas y en ocasiones arbitrarias que generan nuevas penurias para los afectados.

Los profesionales de la salud deberían tomar cartas en el asunto. Las pruebas indican que una renta básica universal podría ayudar a mejorar la salud mental y física de los beneficiarios. La RSA ya ha propuesto realizar un ensayo de renta básica universal en el Reino Unido/7. Proporcionaría a las personas un sustento mejor y un mayor control de sus propias vidas en el trabajo o al margen del mismo. El hecho de no llevar a cabo esta intervención prometedora de una manera rigurosa constituiría un fallo del gobierno y una oportunidad perdida para invertir en la salud y el bienestar de una sociedad cada vez más insegura y desigual.

12/12/2016

http://www.bmj.com/content/355/bmj.i6473.full.print

Anthony Painter es director del Action and Research Centre, RSA, Londres, WC2N 6EZ, Reino Unido

Notas:

1/ Forget E.L., The town with no poverty: using health administration data to revisit outcomes of a Canadian guaranteed annual income field experiment. 2011. https://public.econ.duke.edu/ erw/197/forget-cea%20(2).pdf

2/ Pickett K., Wilkinson R., The spirit level: why more equal societies almost always do better. 2009. https://www.equalitytrust.org.uk/resources/the-spirit-level

3/ Ford M., Rise of the robots: technology and the threat of a jobless future, Oneworld Publications, 2015.

4/ Kela. Experimental study on a universal basic income. http://www.kela.fi/web/en/experimental-study-on-a-universal-basic-income

5/ Akee R., Simeonova E., Costello E.J., Copeland W., How does household income affect child personality traits and behaviors? Documento de trabajo de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER) nº 21562. 2015. http://www.nber.org/papers/w21562

6/ Mullainathan S., Shafir E., Scarcity: why having too little means so much, Allen Lane, 2013.

7/ RSA, Creative citizen, creative state—the principled and pragmatic case for a universal basic income. 2015. https://www.thersa.org/discover/publications-and-articles/reports/basic-income

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article12078#sthash.tyttUp0y.dpuf

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Acción Social Internacional

El Gato-Perro y el Apocalipsis

Así que debo decirles lo que vemos: No, no es una película de ciencia ficción, sino la realidad; y no, no todo va a salir bien, sólo algunas pocas cosas saldrán bien si nos preparamos antes.

Ciencia ficción.

  Recuerden eso: ciencia ficción.  Ya verán que, en sus próximas pesadillas, les ayudará para no angustiarse tanto, o al menos para no angustiarse inútilmente.

  Tal vez recuerden alguna película de ciencia ficción.  Tal vez a alguna, alguno de ustedes, la ciencia ficción los llevó luego al camino de la ciencia científica.

  A mí no, tal vez porque mi película de ciencia ficción favorita es “La Nave de los Monstruos”, con el inolvidable Eulalio González, “el Piporro”, y cuya banda sonora ha sido injustamente excluida de los premios Oscar, los Globos de Oro, o el renombrado y local “Pozol de Barro”.  Tal vez hayan escuchado hablar de ella, es una película de “culto”, según alguna de esas revistas especializadas que nadie lee, ni los que la editan.  Si recuerdan el filme y/o lo ven, de seguro entenderán por qué terminé perdido en las montañas del Sureste Mexicano, y no extraviado en la asfixiante red burocrática que, al menos en México, ahoga la investigación científica.

  Y también celebrarán que haya sido esa película mi referente de ciencia ficción, y no “2001, Odisea del Espacio” de Kubrick, o “Alien, el octavo pasajero” de Riddley Scott (con la teniente Rippley rompiendo el esquema del macho sobreviviente de Charlton Heston en “El Planeta de los Simios”), o “Blade Runer”, también de Ridley Scott, donde la pregunta, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, es el punto nodal.

  Así que al Piporro y su “Estrella del Desello”, y al robot Tor enamorado de una rockola, deben agradecer el que yo no esté de su lado en este encuentro.

  En fin, filias cinéfilas aparte, supongamos una película promedio del género: un apocalipsis en curso o en el pasado; la humanidad entera en peligro; primero un audaz e intrépido varón como protagonista; después, de la mano del feminismo inocuo, una mujer, también audaz e intrépida; un grupo de científicos es convocado a una instalación súper secreta (claro, invariablemente situada en la Unión Americana); un militar de alto rango les explica: deben crear un plan que salve a la humanidad; se hace, pero resulta que necesitan de un individuo o individua que, dicho de paso, anule el trabajo colectivo y, en el último segundo, corte, con unas pinzas que aparecieron inexplicablemente, el cable verde o azul o blanco o negro o rojo en una decisión azarosa, y zás, la humanidad está a salvo; el grupo de científicos aplaude a rabiar; el muchacho o la muchacha encuentran el verdadero amor; el respetable público se retira de la sala, mientras los colados revisan los asientos para ver si alguien dejó, a medio terminar, algún cartón de palomitas, con ese delicioso e inigualable sabor a benzoato de sodio.

  La catástrofe tiene variados orígenes: un meteorito ha cambiado de ruta con la misma constancia de un político haciendo declaraciones sobre el gasolinazo; o un tornado de tiburones; o un planeta desviado de su curso; o un sol irritado y lanzando fuera de su órbita una de esas lenguas ígneas; o una enfermedad proveniente del espacio o de una nave extraterrestre; o un arma biológica que se sale de control y, convertida en gas inodoro, transforma a quien entra en contacto con él y lo transmuta en político profesional o en algo no tan horrible.

  Eso, o el apocalipsis ya es un hecho y un grupo de sobrevivientes deambula sin esperanza, introyectando la barbarie exterior en su comportamiento individual y colectivo, mientras la humanidad agoniza.

  El final puede variar, pero la constante es el grupo de científicos, sea como responsables de la catástrofe, sea como esperanza de salvación, claro, si un chico o chica guapa aparece en el momento oportuno.

  O el desenlace puede ser de interrogante, o de plano modelo “dark azotado” (ya José Alfredo Jiménez nos había advertido que “la vida no vale nada”).

  Bien, tomemos como ejemplo cualquier novela, película o serie de televisión de tema apocalíptico o catastrófico.  Digamos una con tema de moda: zombis.

  Un ejemplo concreto, la serie de televisión “The Walking Dead”.  Para quien no la conoce el argumento es sencillo: por alguna causa sin definir, las personas que mueren, se “convierten” en zombis; el protagonista deambula, se topa con un grupo, establecen una organización jerárquica en continua crisis, y tratan de sobrevivir.  El éxito de la serie pudiera deberse a que muestra a personajes que en situaciones normales son mediocres o parias, y se convierten en heroínas y héroes dispuestos a todo.  Algun@s de ellos:

  Michonne, una ama de casa ninguneada por el marido y los hermanos, convertida en una temible guerrera con katana (interpretada por la actriz y dramaturga Danai Jekesal Gurira y, no es por dárselas a desear, es la única de quien doy el nombre real porque, en el baúl dejado por el SupMarcos encontré una foto de ella en el personaje de Michonne, dedicada de su puño y letra al finado, ¡arrrrroz con leche!).

  Daril, un paria manipulado, transformado en un “tracker” y ballestero temible.  Hasta ahora, el símbolo de la insumisión, la resistencia y la rebeldía.

  Glenn, un repartidor de pizzas vuelto explorador estrella.  El milusos y mil vidas de la serie, hasta que Rickman regresó al comic.

  Maggie, una joven a la que el apocalipsis zombi salva de la vida monótona de la granja y la convierte en líder aún embarazada.

  Carol, una esposa maltratada, transfigurada en la versión femenina de Rambo pero inteligente.

  Carl, un púber que esconde detrás del parche a un asesino serial, como bien dedujo Negan.

  Eugene, el nerd que simboliza la ciencia y pasa a ser, de mitómano, a útil para el colectivo.

  El Padre Gabriel, el religioso convenenciero y oportunista que se reconvierte y se vuelve necesario.

  Tara y Aaron, la lesbiana y el gay que aseguran corrección política a la trama.

  Rosita, mi sueño húmedo preferido, la latina que combina pasión, habilidad y coraje.

  Morgan, el superviviente en modo monje shaolín.

  Sasha, la mujer que muta del rol clásico romántico a la de superviviente realista.

  Y, en la parte alta de la jerarquía, el maltrecho símbolo del orden, Rick, un ex alguacil que difícilmente puede ocultar las inclinaciones fascistas de cualquier policía.

  No sé en qué temporada van.  Desde la quinta dejé de verla porque al películero que me mandaba las ediciones “alternativas” le cayó la justicia y a saber dónde está (lo que es una pena, porque me había prometido hasta la temporada 10, aunque ni siquiera Kirkman sabe si habrá 10 temporadas).  Pero con lo que he alcanzado a ver, me doy cuenta del porqué de su éxito.

  Como quiera, no es difícil seguir la trama, basta revisar los spoliers que se cuelan en twiter en los hashtags respectivos.

  Hace algunas lunas, le pregunté a una compañera qué hubiera pasado si Rick, o cualquiera de los del grupo, supiera con anterioridad que iba a pasar lo que pasó.  Elijo al policía porque parece que es el único que tiene garantizada la supervivencia, al menos en el comic homónimo.

  Rick, ¿se hubiera preparado?, ¿habría construido un bunker y en él acumularía alimentos, medicinas, combustible, armas y municiones, las obras completas de George Romero?

  ¿O tal vez intentaría detener el desastre?

  La compañera, zapatista al fin, me respondió con la misma pregunta: ¿qué pensaba yo que hubiera hecho Rick Grimes?

  No dudé en responderle: nada.  Aun sabiendo lo que iba a pasar, ni Rick, ni cualquiera de los personajes hubieran hecho nada.

  Y eso por una sencilla razón: a pesar de todas las evidencias, seguirían pensando, hasta el minuto previo, que nada malo iba a pasar, que no era para tanto, que alguien en algún lado tendría la solución, que el orden se restablecería, que habría a quien obedecer y a quien mandar, que, en todo caso, la desgracia le pasaría a otros, en otra parte, lejos en geografía o lejos en posición social.

  Pensarían hasta la víspera que la desgracia es algo destinado, no a ellas, ellos, elloas, sino a quienes sobreviven abajo… y a la izquierda.

  Zombis aparte, en la mayoría de esas narraciones apocalípticas, hay uno o varios momentos en que alguien, invariablemente el o la protagonista, cuando todos están rodeados por una horda de zombis, o el meteorito está a poca distancia de sus cabezas, o una situación límite semejante, con serenidad y aplomo dice: “Todo va a salir bien”.

  Y resulta que, en este encuentro, a mí me ha tocado el ingrato papel de aguafiestas.  Así que debo decirles lo que vemos: No, no es una película de ciencia ficción, sino la realidad; y no, no todo va a salir bien, sólo algunas pocas cosas saldrán bien si nos preparamos antes.

  Según nuestros análisis (y hasta ahora no hemos visto a nadie ni nada que los refute, antes bien, los confirman), estamos ya en medio de una crisis estructural que, en términos coloquiales significa imperio de la violencia criminal, catástrofes naturales, carestía y desempleo desenfrenados, escases de servicios básicos, colapso energético, migraciones, hambre, enfermedad, destrucción, muerte, desesperación, angustia, terror, desamparo.

  En suma: deshumanización.

  Un crimen está en curso.  El más grande, brutal y cruel en la breve historia de la humanidad.

  El criminal es un sistema dispuesto a todo: el capitalismo.

  En términos apocalípticos: es una lucha entre la humanidad y el sistema, entre la vida y la muerte.

  La segunda opción, la de la muerte, no se las recomiendo.

  Mejor no se mueran.  No les conviene.  Créanme, yo algo sé de eso porque he muerto varias veces.

  Es muy aburrido.  Como las entradas al cielo y al infierno sufren de una burocracia pesada (aunque no tanto como las de las universidades y centros de investigación), la espera es peor que en un aeropuerto o central de autobuses en épocas decembrinas.

  El infierno es ídem, tienes que organizar encuentros de artes, de ciencias exactas y naturales, de ciencias sociales, de pueblos originarios, y cosas igualmente terribles.  Te obligan a bañarte y peinarte.  Te inyectan y te fuerzan a comer sopa de calabazas todo el tiempo.  Tienes que escuchar a Peña Nieto y a Donald Trump en una conferencia de prensa sin fin.

  El cielo, por su parte, es igual, sólo que ahí tienes que soportar el coro monótono de unos ángeles descoloridos, y todos te dan largas si lo quieres hablar al dios para quejarte de la música.

  En resumen; digan no a la muerte y sí a la vida.

  Pero no se engañen.

  Van a tener que luchar todos los días, a todas horas y en todo lugar.

  En esa lucha, tarde o temprano, se darán cuenta de que sólo en colectivo tendrán posibilidades de triunfar.

  Y, aun así, verán que necesitan también las artes, y que nos necesitan también a nosotras, y a otros, otras, otroas como nosotros.

  Organícense.

  Como zapatistas que somos no sólo no les pedimos que abandonen su práctica científica, les demandamos que continúen en ella, que la profundicen.

  Sigan explorando éste y otros mundos, no se detengan, no desesperen, no se rindan, no se vendan, no claudiquen.

  Pero también les pedimos que busquen las artes.  Aunque parezca lo contrario, ellas “anclarán” su quehacer científico en lo que tienen en común: la humanidad.

  Disfruten la danza en cualquiera de sus versiones.  Tal vez al inicio no puedan evitar enmarcar los movimientos en las leyes de la física, pero después sentirán, punto.

  Vayan más allá de la geometría, la teoría del color y la neurología y gocen la pintura y la escultura.

  Resistan la tentación de encontrarle lógica científica a ese poema, a esa novela, y dejen que las palabras les descubran galaxias que sólo en las artes viven.

  Ríndanse ante la falta de sustento científico en las historias que en teatro y cine se asoman a lo humano imperfecto, voluble e impredecible.

  Y así con todas las artes.

  Ahora imaginen que no es su cotidianeidad de ustedes, sino esas artes las que están en peligro de extinción.

  Imaginen a personas, no estadísticas, hombres, mujeres, niños, ancianos, con un rostro, una historia, una cultura, amenazadas con el aniquilamiento.

  Véanse en esos espejos.

  Entiendan que no se trata de luchar por ellas o en su lugar, sino con ellas.

  Véanse a sí mismas, a sí mismos, como los vemos nosotras, nosotros, zapatistas.

  La ciencia no es su límite, su peso muerto, su carga inútil, la actividad que deben ejercer en la clandestinidad u ocultándose en el closet de las academias y los institutos.

  Entiendan ya lo que ya entendimos nosotros: que, como científicas y científicos, ustedes luchan por la humanidad, es decir, por la vida.

-*-

  Ayer nos explicaba el Subcomandante Insurgente Moisés, que los pueblos son ya, y desde hace décadas, nuestros maestros, nuestros tutores.  Que el interés por las ciencias es nuevo en el zapatismo.  Que ha sido incitado por las nuevas generaciones, por las jóvenas y jóvenes zapatistas que quieren saber más y mejor de cómo es el mundo.  Que de los pueblos organizados salió el novísimo empujón que nos tiene frente a ustedes.

  Cierto.  Pero lo que no es nuevo en el zapatismo es la lucha por la vida.

  Aun en la disposición y planes frente a la muerte, tuvimos desde el inicio la preocupación por la vida.

  Los que tienen más edad, o interés a pesar de la edad, pueden conocer lo que fue el alzamiento: la toma de las 7 cabeceras municipales; los bombardeos, los choques con las fuerzas militares, la desesperación del gobierno al ver que no podía derrotarnos, el levantamiento civil que lo obligó a detenerse, lo que le ha seguido en estos ya casi 23 años.

  Lo que tal vez no conozcan, es lo que le voy a contar a continuación:

  Nos preparamos para matar y morir, eso ya se los resumió el Subcomandante Insurgente Moisés.  Entonces teníamos dos opciones frente nuestro: el país se incendiaba o nos aniquilaban.  Imaginen nuestro desconcierto cuando no ocurrió ni una ni otra cosa, pero eso es otra historia para la que tal vez habrá ocasión.

  Dos opciones, pero ambas tenían como común denominador la muerte y la destrucción.  Aunque no lo crean, lo primero que hicimos fue prepararnos para vivir.

  Y no me refiero a quienes combatimos, a quienes los conocimientos de resistencia de materiales nos sirvieron para tomar abrigo y cubierta en combates y bombardeos; o a los conocimientos que permitieron a las insurgentas de sanidad salvar la vida de decenas de zapatistas.

  Hablo de las bases de apoyo zapatistas, ésas a quienes, como explicó anoche el Subcomandante Insurgente Moisés, les debemos el camino, el paso, el rumbo y el destino como zapatistas que somos, así como les debemos el interés por las artes, las ciencias, y el esfuerzo por incluirnos con trabajadores del campo y de la ciudad, el cuartel mundial de lucha, de resistencia y rebeldía que se llama “Sexta”.

  Desde algunos años previos a ese primero de enero aparentemente ya lejano, en las comunidades zapatistas se formaron los llamados “batallones de reserva”.

  La misión que se les encomendó fue la más importante del gigantesco operativo que llevó al combate a miles de combatientes: sobrevivir.

  Durante meses se les dio instrucción.  Miles de niños, niñas, mujeres, hombres y ancianos se entrenaron para protegerse de las balas y las bombas, para reunirse y replegarse en orden en caso de que el ejército atacara o bombardeara los poblados, para colocar depósitos de comida, agua y medicinas que les permitieran sobrevivir en las montañas durante mucho tiempo.

  “No morir” era la orden única que debían acatar.

  La que teníamos quienes salimos a combatir era: “No rendirse, no venderse, no claudicar”.

  Cuando regresamos a las montañas y nos reencontramos con nuestros pueblos, fusionamos las dos órdenes y las convertimos en una sola: “luchar por construir nuestra libertad”.

  Y acordamos hacerlo con todas, con todos, con todoas.

  Y acordamos que, si no era posible hacerlo en este mundo, entonces haríamos otro mundo, uno más grande, uno mejor, uno donde quepan todos los mundos posibles, los que ya hay y los que aún no imaginamos pero que ya están en las artes y las ciencias.

  Muchas gracias.

Desde el CIDECI-Unitierra.

SupGaleano.

México, diciembre del 2016.

  Del cuaderno de Apuntes del Gato-Perro.

“La Carencia”

  Estaba yo en mi champa, revisando y analizando algunos videos de las jugadas de Maradona y de Messi.

  Como si fuera una premonición, llegó rebotando una pelota hasta el interior.  Detrás de ella llegó “Defensa Zapatista”, entrando sin avisar ni pedir permiso.  Detrás de la niña, entró el mentado gato-perro.

  “Defensa Zapatista” tomó el balón y se acercó a mirar por encima de mi hombro.  Yo estaba demasiado ocupado tratando de evitar que el gato-perro se comiera el ratón de la computadora, así que no me di cuenta de que la niña miraba con interés los videos.

  “Oí Sup”, me dijo, “¿tú lo crees que son muy muy el Maradona y el Messi?”

  Yo no respondí.  Por experiencia sé que las preguntas de Defensa Zapatista o son retóricas, o no le interesa saber qué respondo.

  Ella siguió:

  “Pero no lo estás viendo bien el asunto”, dijo, “por más que mucho de arte y de científicos, los dos tienen una gran carencia”.

  Sí, así dijo: “carencia”.  Yo ahí sí la interrumpí y le pregunté: “¿Y tú de dónde la sacaste esa palabra o dónde la aprendiste?”

  Me respondió indignada: “Me la dijo el Pedrito, el muy maldito.  Me dijo que no podía jugar fútbol porque las niñas tienen una carencia de técnica”.

  “Yo me embravecí y le di un zape, porque no lo sé qué cosa quiere decir esa palabra y qué tal que es una grosería.  Claro, el muy maldito de Pedrito fue a acusarme con la promotora de educación y me llamaron.  Yo lo expliqué a la maestra como quien dice la situación nacional y de internacional, que está cabrón de la Hidra y todo.  Y como la promotora entendió que tenemos que apoyarnos como mujeres que somos, no me regañaron, pero me pusieron a buscar qué cosa quiere decir “carencia”.  Y yo pues pensé que es mejor ese castigo a que me manden a comer sopa de calabaza”.

  Yo asentí comprensivo, mientras trataba de quitarle el mouse de la boca al gato-perro.

  “Pues total, que lo fui a buscar en el internet de la Junta de Buen Gobierno qué cosa es “carencia” y ahí nomás lo vi que es una canción de los musiqueros de lucha, que es bien alegre y todos se ponen a bailar y a brincar como que se metieron a donde hay hormiga arriera.  Entonces fui con la promotora de educación y ya le dije que “carencia” es una canción que dice: “Por la mañana yo me levanto, no me dan ganas de ir a estudiar”.  La promotora se río y dijo “será a trabajar”.  Entonces le dije que las músicas son según cada quien y según su problema que tiene.  O sea que le di la explicación política, pero creo ella no entiende, porque sólo se ríe.  Y entonces que me manda de vuelta, que no la canción, sino que tengo que saber qué quiere decir la palabra.  Y anda vete, ahí voy de vuelta y tengo que esperar que el que está de guardia en la Junta lo manda una denuncia, y entonces ya pude entrar yo y ahí lo miré que “carencia” quiere decir que te falta algo.  Y voy otra vuelta con la promotora y ya le dije, y entonces ella me dijo que ya vi que no es grosería y me felicitó, pero como ahí estaba el Pedrito de metiche, le di otro zape, por andar diciéndome que me falta la técnica.  Y entonces pues la promotora dijo que le va a decir a mis mamaces que así estoy haciendo, entonces pues me vine a esconder aquí porque lo sé que a ti no hay quien te viene a ver”.

  Yo encajé la puya con heroísmo, pues logré al fin arrebatarle el ratón al gato-perro.

  “Defensa Zapatista” siguió su perorata:

  “Pero no preocupas Sup, antes de entrar, primero me asomé para ver si no estás viendo fotos de mujeres encueradas que, errrr, de una vez, Sup, no se puede creer, y como quiera no te voy a acusar con el colectivo de “Como mujeres que somos”, pero claro te digo que no sirve así como haces, porque eso quiere decir que tienes carencia de mamaces, o sea que, como dice el SubMoy cuando se embravece, no tienes madre”.

  Yo aclaro aquí que no es cierto lo que dice “Defensa Zapatista”, lo que pasa es que estaba yo tomando un curso por correspondencia de anatomía.

  Como quiera, antes de que la niña siguiera balconeándome, le pregunté por qué decía que Maradona y Messi tenían una gran carencia.

  Ella ya casi estaba en el dintel de la puerta cuando me respondió:

  “Porque les falta algo que es lo más importante: ser mujeres”.

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“Un Viaje Interestelar”

  Entre el montón de papeles y dibujos que dejó en difunto SupMarcos, encontré esto que a continuación les leo.  Es una especie de borrador o apuntes para un guion, o algo así, de una supuesta película de ciencia ficción.  Se llama:

“¿Hacia dónde la Mirada?”

  Planeta Tierra. Algún año lejano en el futuro, digamos 2024.  Entre los nuevos destinos turísticos, ahora se puede viajar al espacio y dar la vuelta al mundo en un satélite adaptado “ad hoc” para ese fin.  La nave espacial es una réplica en escala del satélite lunar, con un gran ventanal que da vista, todo el tiempo del viaje, a la Tierra.  En el lado contrario, digamos la parte posterior, hay una especie de claraboya, del tamaño de una ventana casera, que da siempre vista hacia el resto de la galaxia.  Los turistas, de todos los colores y nacionalidades, se agolpan en el ventanal que mira hacia el planeta de origen.  Se toman selfies y trasmiten en stream a sus familiares y amistades las imágenes del mundo, “azul como una naranja”.  Pero no todos los viajeros están de ese lado.  Al menos cuatro personas están frente a la ventana contraria.  Se han olvidado de sus respectivas cámaras y miran extasiados el abigarrado collage de cuerpos celestes: el serpenteante trazo de luz polvosa de la Vía Láctea, el rutilante destello de estrellas que tal vez ya no existan, la danza frenética de astros y planetas.

  Una de las personas es artista; no está inmóvil, en su cerebro imagina notas y ritmos, líneas y colores, movimientos, secuencias, palabras, representaciones inertes o móviles; sus manos y dedos se mueven involuntariamente, sus labios balbucean palabras y sonidos incomprensibles, cierra y abre los ojos continuamente.  Las artes miran lo que miran y miran lo que puede llegar a ser mirado.

  Otra de las personas es científica; nada de su cuerpo se mueve, mira fijamente no las luces y colores cercanos, sino las más lejanas; en su cerebro imagina galaxias impensadas, mundos inertes y vivos, estrellas naciendo, hoyos negros insaciables, naves interplanetarias sin banderas.  Las ciencias miran lo que miran y miran lo que puede llegar a ser mirado.

  La tercera de las personas es indígena, de estatura menor, de tez oscura y rasgos ancestrales, mira y toca la ventana.  Su mente y cuerpo cargan sobre el sólido material transparente.  En su cerebro imagina el camino y el paso, la velocidad y el ritmo; imagina un destino en continua mutación.  Los pueblos originarios miran lo que miran y miran la vida que puede llegar a ser creada para ser mirada.

  La cuarta de las personas es zapatista, de complexión y tez cambiante, mira a través y toca delicadamente con su mano el cristal, saca su cuaderno de apuntes y empieza a escribir frenéticamente. En su cerebro empieza a hacer cuentas, listas de tareas, trabajos a emprender, traza planos, sueña.  El zapatismo mira lo que mira y mira el mundo que será necesario construir para que las artes, las ciencias y los pueblos originarios puedan realizar sus miradas.

  Al término del viaje, mientras los demás viajeros adquieren los últimos souvenirs en las tiendas “duty free”, la persona artista corre a su estudio, o lo que sea, para que su mirada sea sentida por otros, otras, otroas; la persona científica convoca inmediatamente a otras y otros científicos porque hay teorías y fórmulas que hay que proponer, demostrar, aplicar; la persona indígena se reúne con sus semejantes y les cuenta lo mirado, para que, en colectivo, la mirada defina el camino, el paso, la compañía, el ritmo, la velocidad y el destino.

  La persona zapatista va su comunidad, en la asamblea del pueblo explica y detalla todo lo que hay que hacer para que la artista, la científica y la indígena puedan viajar.  La asamblea lo primero que hace es criticar la historia o cuento o guion o como se diga, porque falta poner a los trabajadores del campo y la ciudad.  Se propone entonces que una comisión le haga una carta al finado SupMarcos para que ponga en el cuento al quinto elemento, o sea al gato-perro, que porque ya se comió el cable del internet y dos usb´s de los Tercios Compas, y se la pasa persiguiendo el mouse de la computadora, así que mejor se lo lleven; y que ponga, como sexto elemento, a la Sexta también, porque sin la sexta no está cabal la historia.  Aprobado eso, la asamblea propone, discute, agrega y quita, planea los tiempos, distribuye los trabajos, vota el acuerdo general y nombra las comisiones para cada tarea.

  Antes de que se dé por terminada la asamblea y cada quien vaya al trabajo que le corresponde, una niña pide la palabra.

  Sin pasar al frente, parada casi al fondo de la casa comunal, la niña se esfuerza por elevar la voz y dice: “yo propongo que en la lista de cosas que les van a dar para que llevan, pongan una pelota y una bola de pozol”.

  El resto de la asamblea estalla en risas.  El SubMoy, que es quien está en la mesa que coordina la reunión, llama al respeto.  Conseguido el silencio, el SubMoy le pregunta a la niña cómo se llama.  La niña responde “Yo me llamo Defensa Zapatista” y pone su mejor cara de “no pasarán, manque sean extraterrestres”.  El SubMoy entonces le pregunta a Defensa Zapatista por qué propone eso.

  La niña se sube a la banca de madera y argumenta:

  “La pelota es porque si no van a poder jugar, pues de balde van a donde quieren ir.  Y la bola de pozol es para agarran “juerza” y no se desmayan en el camino.  Y también para que allá, lejos, donde están los otros mundos, no se olvidan de dónde salieron”.

  La propuesta de la niña es aprobada por aclamación.

  El SubMoy está a punto de dar por terminada la reunión, cuando “Defensa Zapatista” levanta su manita pidiendo de nuevo la palabra.  Se le concede.

  La niña habla mientras, con un brazo, sostiene un balón de fútbol, y con el otro abraza un animalito que parecer ser un perro… o un gato, o un gato-perro:

  “Sólo les quiero decir que no hemos completado el equipo, pero no preocupan, ya vamos a ser más, de repente dilata, pero ya vamos a ser más”.

Doy fe.

Guau-miau.

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Acción Sindical Telemarketing Unitono

El Tribunal Supremo avala que todos los sindicatos puedan denunciar la vigencia de los convenios

CGT informa de una trascendente sentencia para toda la negociación colectiva que da la razón a la demanda interpuesta en solitario por esta organización en cuanto al convenio de Contact Center.

Hace más de dos años CGT denunció la vigencia del Convenio del Telemarketing. Un convenio que había tenido una vigencia de 5 años y que desde nuestro punto condenaba a los trabajadores de Telemarketing a la precariedad. Había llegado el momento de negociar un nuevo convenio y de cambiar nuestras condiciones laborales.

Aunque tras la denuncia de CGT se empezó a negociar el nuevo convenio el ministerio de trabajo no dio por válida nuestra denuncia. Dijo el ministerio de trabajo que para empezar a negociar el nuevo convenio tenía que haber acuerdo de la mayoría sindicatos de la mesa, no valiendo la denuncia de CGT, un sindicato con la representatividad suficiente para ello.

En esta sentencia del Pleno de la Sala de Social del TRIBUNAL SUPREMO (Sentencia núm. 1035/2016) nos da la razón y se declara la validez de la denuncia del II Convenio Colectivo de Contact Center promovido por CGT el 28 de octubre de 2014. Además se anula las Resoluciones administrativas impugnadas, de 5 de noviembre 2014 (Subdirección General de Relaciones Laborales) y de 16 de diciembre de 2014 (Ministerio de Empleo y Seguridad Social, Subdirección General de Recursos) por lo que se reconoce el derecho de la CGT a que el Ministerio de Empleo y Seguridad Social registre su escrito de denuncia del II Convenio Colectivo de Contact Center.

La sentencia deja claro que “limitar la posibilidad de denunciar un convenio colectivo negociado conforme al Título III del ET a quienes lo han suscrito resultaría poco compatible con su eficacia normativa y general (art. 82.3 ET) e incluso podría presentar problemas de compatibilidad con la libertad sindical (art. 28.1 CE).”

Además abunda recalcado que “El pluralismo sindical queda indirectamente socavado si se impone una unidad de acción para un acto cuyos efectos no son directamente normativos y cuyo alcance puede venir condicionado por el convenio a que se refiere. En suma: solo si los términos legales son inequívocos habríamos de restringir la legitimación para denunciar el convenio a quienes poseen legitimación plena para negociar. Y las previsiones normativas, lejos de ser inequívocas en tal dirección más bien abocan al resultado contrario.”

CGT se congratula de esta sentencia lograda en solitario contra el Ministerio de Trabajo, la patronal y el resto de sindicatos legitimados para negociar este convenio, de los que recuerda que ninguno se adhirió a esta demanda. Esta sentencia solo abunda en mejorar los derechos de los trabajadores ahora y en el futuro ya que CGT usara todos sus derechos para defenderlos, pese a quien pese.

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Acción Social

Reparto folletos -TTIP – CETA – TISA

Dentro de la campaña de sensibilización que estamos llevando a cabo para mostrar nuestro rechazo a los tratados del libre comercio, TTIP, TISA y en especial el CETA, la CGT de Cantabria ha estado repartiendo folletos informativos el martes 27 de diciembre, entre la vorágine consumista de estas fechas.

Salud

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Acción Social Internacional

SupGaleano: “La culpa es de la flor” 27 de diciembre del 2016

“El 30 de febrero de este año de 2016, la revista electrónica sueca especializada en temas científicos, “River´s Scientist Research Institute”, publicó un estudio que, tal vez, habrá de revolucionar las ciencias y su aplicación al entorno social.

Un grupo de científicos, encabezados por los doctores suecos Stod Sverderg, Kurt Wallander y Stellan Skarsgard, presentaron un complejo análisis multidisciplinario que llega a una conclusión que sonará escandalosa: hay una relación directa entre el aumento en la cantidad y calidad de los movimientos feministas y la disminución de la tasa de natalidad.

Combinando métodos de estadística, embriología, biología molecular, genética y análisis conductual, los científicos establecen que el aumento en la diversidad y beligerancia del feminismo, provoca una inhibición de la libido en los varones, lo que reduce la frecuencia de la actividad sexual reproductiva.

Pero no sólo. Análisis de laboratorio establecen que los espermatozoides de los varones expuestos a la actividad feminista son más débiles que los de los varones que no están expuestos. Lo que se conoce como astebizisoermia, o síndrome del “espermatozoide perezoso”, tiene más presencia en la población masculina de las sociedades donde el feminismo ocupa un lugar protagónico en las relaciones sociales. Según la prestigiada publicación citada, el doctor Everet Bacstrom, del “Rainn Wilson Institute”, con sede en Londres, Inglaterra, confrontó los resultados de la investigación con una muestra de varones europeos, de clase media, WASP, y obtuvo la misma conclusión.

ezln-comparte_concienciasPor su parte, las activistas feministas europeas, Chloë Sevigny y Sarah Linden, consultadas por la publicación, declararon que todo no era más que una sucia maniobra de lo que llamaron “el cientificismo patriarcal”.

Mientras tanto, el centro internacional de consultoría para gobiernos “Odenkirk Associated”, declaró, a través de sus voceros, James Gordon y Harvey Bullock, que recomendarían a los gobiernos de los países del primer mundo, cito textualmente, “inhibir el activismo y la beligerancia de los grupos feministas”, para así elevar la tasa de natalidad en los países desarrollados. Así mismo, declararon que recomendarán a los gobiernos de los países del Tercer mundo, principalmente en África y Latinoamérica, alentar el surgimiento y participación de grupos feministas, principalmente en zonas marginadas, de modo que se reduzca la tasa de natalidad en esos sectores, evitando así que proliferen los disturbios sociales.

Consultadas al respecto, las asesoras de la Comunidad Económica Europea, Stella Gibson y Gillian Anderson, se negaron a confirmar o desmentir que el citado estudio será la base de la nueva política internacional de Europa para con el tercer mundo.”

Bien, esto que les he leído es un ejemplo del nuevo periodismo científico. Aunque es mi autoría total, se los damos como regalo de fiestas decembrinas. Tómenlo y hagan un experimento: publíquenlo.

No recurran a la prensa escrita. Salvo el que esto escribe y un cada vez más reducido número de personas, ya nadie lee los periódicos y revistas para informarse. Vaya, ni siquiera quienes escriben en esos medios los leen, sólo consultan las referencias que de sus textos se hagan en redes sociales; y más, son las redes sociales quienes les dictan el tema que deben tratar. Hace apenas unos meses, leí a un “líder de opinión” y “analista especializado”, preguntar a sus “seguidores” el tema que debía tratar en su columna periodística: “fav, si sobre la candidata del Consejo Nacional Indigenista” (me cae que así escribió), “rt, si sobre el gran camarada y dirigente, sol de nuestra ruta y preclaro constructor del porvenir”. No necesito decirles que ganaron los rt.

No, si quieren tener “repercusión mediática” recurran, como fuente primaria de difusión, a las redes sociales.

Busquen a una estrella de las redes sociales, por ejemplo, un adolescente tuitstar con cientos de miles de seguidores, alguien preocupado siempre por darle a sus fans materiales que promuevan la tolerancia crítica, el debate racional y la reflexión profunda (cosas que, es evidente, se encuentran en abundancia en esa estimulante red social). Alguien como, por ejemplo, John M. Ackerman (253 mil seguidores). Sí, ya sé que dije que un adolescente, y el señor John Ackerman ya tiene sus kilómetros recorridos, pero estoy hablando de edad mental, así que sean comprensivos.

Luego “síganlo” y consigan que no los bloquee. Esto es muy sencillo, no necesitan escribir nada medianamente inteligible. Basta con llenar su “time line” de rt´s de todas las grandes y sólidas verdades que emanan del teclado del susodicho. Y tampoco eso es complicado, porque pueden configurar su cuenta de ustedes para que dé rt en automático.

Bien, ahora sólo necesitan convencer a ese “influencer” que ponga una breve referencia al citado estudio, y sus cientos de miles de seguidores, en automático, le darán fav y rt.

Así el estudio “científico” será un éxito y será la base de futuros análisis, coloquios, mesas redondas y entrará a la abultada biblioteca de las teorías de la conspiración.

No, no tendrán que preocuparse de que alguien se tome la molestia de analizar críticamente la nota supuestamente científica y se dé cuenta de lo siguiente:

.- Febrero no tiene 30 días.

.- “River” es una serie policial británica en la que protagonista, John River, es interpretado por el sueco Stellan John Skarsgård.

.- Stod Sverderg y Kurt Wallander, son personajes de la serie policial sueca “Wallander”.

.- Everet Bacstrom, es el nombre del protagonista de la serie policial “Bacstrom”, y Rainn Wilson es el nombre del actor.

.- Chloë Sevigny es el nombre de la actriz que protagoniza, en el papel de Catherine Jensen, la serie policial danesa “Those Who Kill”

.- Sarah Linden es el nombre de la protagonista de la serie policial estadunidense The Killing, con la actriz Mireille Enos.

.- Bob Odenkirk es el nombre del actor principal de la serie “Better Call Saul”, supuestamente la precuela de Breaking Bad.

.- James Gordon y Harvey Bullock son personajes de la serie “Gotham”.

.- La Comunidad Económica Europea no existe más, desapareció en 2009 para dar paso a Unión Europea.

.- Y Stella Gibson y Gillian Anderson, son respectivamente el personaje protagónico y la actriz que desempeña ese papel en la serie “The Fall”.

Ahí disculpen si mi pronunciación del inglés está lejos de la etiqueta de coloquios científicos internacionales, y más bien parece de “wet back” de los años 40´s, pero la solidaridad con los migrantes latinos que padecen la pesadilla Trump tiene caminos insospechados y no siempre evidentes. En todo caso, quienes lean y no escuchen estas palabras, no tendrán por qué ligar nada con el horror que ya se vive al norte del río Bravo.

Claro, hubiera bastado que cualquiera de ustedes “googleara” las principales referencias para darse cuenta de que el supuesto “estudio científico” descrito, es un completo fraude.

-*-

¿Tiene qué preocuparse la ciencia de esos fraudes que reducen el quehacer científico a una caricatura de consumo masivo?

¿Creen que sólo deben enfrentarse a la religión y al creacionismo? La religión es la religión, no pretende ser científica. En cambio, la pseudociencia sí es un problema mayor. Si creen que están en la época de la Ilustración, y son felices ridiculizando los paradigmas religiosos y ganando las encuestas de popularidad de la televisión en stream, donde se enfrentan ateos contra creyentes, no se han dado cuenta del boquete que las ciencias tienen bajo la línea de flotación.

Las pseudociencias o ciencias falsas no sólo ganan cada vez más seguidores, se están convirtiendo ya en una explicación aceptada de la realidad.

Si no me creen, tomen una terapia de cuarzo y de balance bioenergético. O inscríbanse en un diplomado de “Teoría de la Ciencia”, en la división de estudios superiores de una universidad respetable, y sorpréndanse de que deben cursar una materia que se llama “filosofía científica” (el oximorón que les persigue desde aún antes de las leyendas de Prometeo, Sísifo y Teseo).

Créanlo o no, los tiempos oscuros que se vienen, llevan ya a las ciencias, del banquillo de los acusados, al patíbulo social.

Ya volveré en otra ocasión sobre este punto más en extenso.

Pero ahora esto viene al caso, o cosa, según, porque, así como ustedes tienen que confrontar la invasión de esas ciencias falsas, nosotras, nosotros zapatistas enfrentamos eso y algunas cosas más.

-*-

En nuestra participación en la primera sesión general de ayer, les presenté algunas de las preguntas que mis compañeras y compañeros que han sido seleccionados como alumnas y alumnos suyos, prepararon.

No son mis preguntas. Si fueran mías, hubieran sido de otro estilo. Serían preguntas tipo: ¿Qué relación hay entre la sopa de calabaza y la deficiencia cognitiva?, ¿Cuáles son cualidades nutritivas de ese portento alimenticio que es el helado de nuez?, ¿las inyecciones son una forma pseudocientífica de la tortura?, etcétera.

Así que lo único que hice con las preguntas de mis compas fue agruparlas. Quité algunas preguntas porque supuse que serían respondidas en las exposiciones y por otra razón que, si da tiempo, les explicaré.

Estas 200 compañeras y compañeros, 100 mujeres y 100 hombres, fueron seleccionados para asistir, es decir, responden a colectivos. Su presencia aquí no obedece a interés o beneficio personal. Al regresar, deben responder a sus colectivos sobre lo que este encuentro fue, lo que aprendieron o no, lo que entendieron o no. O sea que están obligados a socializar el conocimiento. Esta es la razón por la que ven que estos compas escriben y escriben en sus cuadernos y se consultan entre sí, con una agitación que dudo que encuentren en su alumnado en la academia.

Con esto quiero decirles que, aunque aparentemente ustedes están confrontando a 200 encapuchados y encapuchadas, en realidad sus palabras llegarán a decenas de miles de indígenas de diferentes lenguas originarias.

Sí, da un poco de miedo. O mucho, según.

El interés por la ciencia en las comunidades zapatistas es legítimo, real. Pero es relativamente nuevo, no ha sido siempre así. Responde a una de las transformaciones que nuestra lucha ha experimentado, a nuestro proceso de construcción de nuestra autonomía, es decir, de nuestra libertad.

Esto se los explicará más en extenso el compañero Subcomandante Insurgente Moisés en la sesión de mañana. Por ahora sólo me detendré en un par de detalles:

1.- Las comunidades indígenas zapatistas, representadas aquí por estos 200 transgresores del estereotipo del indígena que reina en la derecha y la izquierda institucional, no conciben este encuentro como un evento único. Para que me entiendan: no es una aventura pasajera. Ellos, los pueblos zapatistas, esperan que este primer encuentro sea el inicio de una relación estable y duradera. Esperan seguir en contacto con ustedes, mantener un continuo intercambio. O como dicen en los pueblos: “que no sea la primera ni la última vez”.

2.- El modo de nuestro modo. Para que no se desesperen y para que entiendan por qué no hay preguntas después de cada exposición, permítanme explicarles cuál es nuestro modo como alumnas y alumnos.

Nosotras, nosotros, no nos planteamos problemas individuales. Como alumnado funcionamos también en colectivo. Cada quien hace sus apuntes, luego de la clase o la plática, se reúne el colectivo y se completan los apuntes tomando lo de todos. Así, si alguna o alguno se distrajo o entendió otra cosa, los demás le completan o le aclaran. Por ejemplo, en la ponencia de ayer, la del físico que leyó la Doctora, hay una parte donde él señala que alguien pudiera decir que no hay avances en las ciencias, comparando con países desarrollados, porque en México somos indios. Un compa zapatista estaba bastante molesto porque, según él, el físico nos estaba criticando como indígenas que somos y nos echaba la culpa del nulo avance científico en nuestro país. En la recapitulación colectiva le aclararon que no el físico decía eso, sino que el físico criticaba a los que decían eso.

Con las preguntas ocurre lo mismo. Primero se preguntan entre ellos sus dudas. Así, buena parte de ellas se aclaran porque son producto de que no escucharon, o no apuntaron bien o no entendieron lo que se decía. Otro tanto de las preguntas las responden entre sí. Y ya entonces quedan las preguntas que sí son dudas colectivas.

Yo sé que a ustedes les puede parecer un proceso engorroso y tardado, y que más de una, uno se desilusione pensando que no participamos, o que no supo captar la atención de nosotros. Se equivoca: después de que se reúnan los colectivos de cada zona, escribirán las preguntas que les surgieron y se las haremos llegar por el mismo medio por el que se les invitó a este encuentro. Al menos mientras acordamos un medio y un modo para estar comunicados.

Claro, todo esto parte del convencimiento nuestro de que este encuentro es el primero de muchos, y que todas, todos ustedes mantendrán comunicación con sus alumnas y alumnos, y, a través de ellas y ellos, con decenas de miles de zapatistas.

Entonces, tengan paciencia. Al menos la misma con la que acometen sus investigaciones y experimentos, o con la que desesperan a que les aprueben el presupuesto para sus proyectos.

Dicho lo anterior, permítanme proponerles la metodología zapatista por excelencia: responder a una pregunta con otra pregunta.

Así, tendrían que iniciar sus respuestas con una pregunta fundamental: ¿por qué están preguntando eso?

Bien, les explico. Debido al modo del zapatismo, nuestra acción en las comunidades no pretende hegemonizar ni homogeneizar. Esto es: no nos relacionamos sólo entre zapatistas, ni pretendemos que todos lo sean. Mientras nuestros tropiezos y errores son sólo nuestros, nuestros logros y avances los compartimos con quienes no son zapatistas e incluso con quienes son antizapatistas. Para entender el porqué de eso, sería necesario estudiar nuestra historia, algo que rebasa con mucho las pretensiones de este encuentro.

Por ahora baste con decir que, por ejemplo, los promotores de salud apoyan también a partidistas. Así que, si un promotor de salud está vacunando, no es extraño que se tope con partidistas que se niegan porque, argumentan, las vacunas no son naturales, porque son venenosas, porque enferman, porque meten males en el cuerpo y otras supercherías que se deben, lo que sea de cada quien, al fraude que es el sistema gubernamental de salud. En efecto, los mayores y mejores promotores de la mala salud en las comunidades partidistas, son las autoridades gubernamentales.

Por eso, frente a los dichos de los partidistas, la promotora de salud busca cómo argumentar y convencer de que sí es buena la vacuna. Por eso es lógico que una de las preguntas que les leí ayer sea: ¿Científicamente es necesario vacunarse y por qué, o hay medios y/o formas para sustituir las vacunas por otras cosas? Por ejemplo, las enfermedades de tosferina, sarampión, viruela, tétano, etc. Con esta pregunta, les están pidiendo más argumentos.

Igual es con los promotores de educación, las locutoras de radio comunitaria, las autoridades y las coordinaciones de colectivos.

Otro ejemplo: cuando en una comunidad una persona se convulsiona o se enferma y presenta síntomas extraños, los partidistas empiezan a decirse que es que alguien hizo brujería. Como las acusaciones de brujería suelen terminar en linchamientos, los zapatistas se esfuerzan en convencer a los partidistas de que no hay tal cosa, que las convulsiones tienen una explicación científica y no mágica, y que no es brujería sino epilepsia lo que provoca esos ataques. Por eso les preguntan de lo sobrenatural, las ciencias ocultas, la telepatía, etcétera. No hay estadísticas de esto, pero más de un partidista le debe al neozapatismo el no haber sido linchado por brujería, mal de ojo, y cosas parecidas.

Están también las preguntas sobre tópicos de los que han recibido visiones contradictorias. Por ejemplo, los transgénicos. Hay quien les dice que son perjudiciales y hay quien dice que no, o que no como se cree. Entonces los compas piden pruebas científicas, y no consignas, de una u otra posición.

El día de ayer, la bióloga nos platicaba de una encuesta que realizó, me parece, en redes sociales. Nos dijo que alguien le respondió que participaría cuando incluyera entre las opciones algo como “la ciencia es un mal”.

Bueno, a las comunidades zapatistas llega todo tipo de gente. La mayoría a decirnos lo que debemos o no hacer. Llega gente, por ejemplo, que nos dice que es bueno vivir en casas con piso de tierra y paredes de bajareque y barro; que es bueno andar descalzos; que todo eso nos beneficia porque nos pone en contacto directo con la madre naturaleza y recibimos así, directamente, los efluvios benéficos de la armonía universal. No se reían pensando que estoy caricaturizando, estoy transcribiendo textualmente una valoración de un exalumno de la escuelita zapatista.

“La modernidad es mala”, dicen, e incluyen en ella el calzado, el piso, las paredes y el techo de material, y la ciencia.

Claro, la ciencia no tiene mucho a su favor. De su mano llegan las minas a cielo abierto, las maquinarias para levantar hoteles y fraccionamientos, los cultivos impuestos con dádivas y programas gubernamentales de “progreso”.

Se dice que la religión llegó a las comunidades indígenas con la espada, cierto. Pero se olvida que las pseudociencias y las anticiencias llegan de la mano de la buena vibra, el naturismo como neo-religión, el esoterismo como “sabiduría ancestral”, y las microdosis como neo-medicina.

Yo comprendo que esas cosas funcionen en los establecimientos hípsters de San Cristóbal de Las Casas o de los Coyoacanes más cercanos a su corazón, y que suenen bien mientras se dan un toquecín (prexta pa la orquexta), bebiendo smartdrinks y consumiendo drogas blandas. Ok, cada quien se evade de la realidad según su presupuesto. No lo juzgamos.

Pero entiendan que el reto que nos hemos propuesto afrontar como zapatistas que somos, necesita herramientas que, lamento si desilusiono a más de una, uno, SÓLO nos pueden proporcionar las “ciencias científicas”, que es como el Subcomandante Insurgente Moisés denomina a las ciencias “que sí son ciencias”, a diferencia de las ciencias que no lo son.

-*-

También ayer se nos habló de un experimento de algo así como “ciencia y género”. Creo que era así: se ponían a un hombre y a una mujer a competir por un puesto en la academia, una y otro con idéntico curriculum vitae; quienes seleccionaban, estaban al par: igual cantidad de hombres que de mujeres; seleccionaban al hombre; les preguntaban por qué lo habían elegido a él y no a ella, y respondieron que la mujer era sumisa, conciliadora y débil.

Claro, mi composición químico biológica incluye las obras completas de José Alfredo Jiménez y Pedro Infante, así que celebré la decisión. Pero luego, con el SubMoy quedamos pensando y haciendo cuentas.

Le preguntamos a la insurgenta Erika (aquí presente) qué pensaba de eso. Ella, a su vez, me preguntó qué significaba “sumisa”, le dije que “obediente”. Luego que qué quería decir “conciliadora”, “que no pelea, que no quiere imponer, que busca el acuerdo”, le respondí. De “débil”, dijo que sí entendía. Quedó pensando un rato y nos respondió: “creo no conozco esas cosas”.

Así que, discúlpenme si vivimos en otro mundo, pero no conocemos a ninguna compañera que sea sumisa, conciliadora y débil. Tal vez porque si lo fueran, no serían zapatistas.

Sin embargo, creo que en estas tierras, ése experimento tendría tal vez el mismo resultado, pero con la razones en contra, a favor. Es decir, elegirían al hombre precisamente porque la mujer no es sumisa, ni conciliadora, ni mucho menos débil.

Y les menciono esto, por lo que a continuación explico:

La anécdota me la contó el Subcomandante Insurgente Moisés y se las narro aquí, después de confirmar los detalles con él.

Debió haber sido en un caracol, en una reunión para el curso de la Hidra que se dio a mensajeros y mensajeras, no está seguro.

El asunto es que una compañera jóvena lo topó al SubMoy y le dijo algo como “Oí compañero subcomandante, yo tengo una duda a ver si lo puedes resolver” (el cambio continuo del femenino al masculino en una misma oración no debe sorprenderles, es ya parte del “modo” en que se habla la castilla en muchas de las comunidades).

El SubMoy le respondió algo como “bueno compañera, dime y si sí sé, te respondo; y si no, pues vamos a ver cómo le hacemos”.

Se veía que la jóvena tenía días y noches con la pregunta rondándole la cabeza, así que la soltó sin titubear:

¿Por qué esa flor es de ese color, por qué tiene esa forma, por qué tiene ese olor?

Ella no se detuvo ahí. Sentía que había librado el obstáculo principal (expresar la pregunta), así que se siguió de largo:

“Y no quiero que me respondan que la madre tierra con su sabiduría así la hizo a la flor, o que el Dios, o lo que sea. Quiero saber cuál es la respuesta científica”.

El SubMoy pudo haber respondido lo que cualquier militar, de izquierda o de derecha, hubiera respondido: que se dejara la compañera de tonterías y se fuera a la posta, o al trabajo que le tocaba, o que se pusiera a estudiar los 7 principios, o que se aprendiera bien la explicación de la Hidra; o tal vez la hubiera remitido a la JBG o al MAREZ o a la comisión de educación o de salud.

Pudo haber hecho eso, pero no lo hizo. El SubMoy me explicó lo que le respondió, cierto. Pero yo me quedé pensando en la multitud de opciones que, en diferentes calendarios y geografías, hubieran inspirado otras respuestas.

Ya con todo eso pasado, a mí, alquimista inédito y anacrónico, se me ocurre que la compañera zapatista no esperaba que el SubMoy le respondiera por qué la mentada flor era la flor que era, sino que captara, como quien dice, la complejidad que en esa flor se anidaba

Tan sólo la pregunta y quien la hacía, ya daba para un seminario completo de historia del zapatismo. No, no los voy a abrumar contándoles una historia que seguro no les interesa. Ustedes ahora, como yo entonces, están más interesados en saber qué le respondió el SubMoy a la compañera.

El SubMoy me contó, con el tono pausado y didáctico que es su modo de por sí, que se dio cuenta de que, detrás de esa pregunta, había no sólo una pregunta, sino una pregunta todavía más grande.

Una pregunta que tenía qué ver con lo que, entonces y ahora, se refiere a los cambios que hay en las comunidades zapatistas.

La compañera jóvena, a diferencia de su madre y de su abuela cuando tenían la misma edad, ha ya rechazado dos propuestas matrimoniales (“acaso estoy pensando en marido”, fue la idéntica respuesta que recibieron los 2 pretendientes que, previamente, se habían vaciado medio frasco de loción y se habían peinado con un gel que les durará siglos); habla con fluidez dos lenguas, la materna y la castilla; sabe leer y escribir con una corrección que ya quisieran estudiantes de licenciatura de cierta universidad nacional; ha cursado la primaria y la secundaria autónomas; se desempeña como promotora de salud y Tercio Compa; maneja sin dificultad la computadora y hasta 3 sistemas operativos distintos (iOS, Windows y Linux), además de cámara y programas de edición de video; y navega con soltura en internet, claro, siempre que el clima atmosférico le permita al enlace satelital de la JBG superar la barrera de upload y download de 0,05 kilobites por segundo, y que el límite contratado no se haya agotado con las denuncias de las comunidades.

Con esos antecedentes, era de esperar que no quedara satisfecha con la respuesta de “la madre tierra, con su infinita sabiduría, ha hecho esa flor así como es, porque todo está en armonía con la fuerza universal que emana de la naturaleza” (aquí pueden todos cerrar los ojos, tomarse de las manos y repetir conmigo “ommm, ommmm”).

O sería lógico pensar que, cuando su madre, como respuesta a la pregunta, la hubiera mandado por agua o por leña, la jóvena fuera por las susodichas sin rezongar, pero rumiando la pregunta en el camino de 4 kilómetros a por la leña, o de 2 km a por el agua.

Claro, si les digo que la jóvena zapatista de la pregunta se llama “Azucena”, o “Camelia”, o “Dalia”, o “Jazmín”, o “Violeta”, o, claro, “Flor”, ustedes van a pensar si no son ya suficientes las obviedades absurdas como para seguir lloviendo sobre mojado, así que no, no tiene ninguno de esos nombres. Y no les diré la verdad, a saber, que la compañera se llama Rosita, su mamá se llama Rosa y su abuela se llama Rosalía. Imaginen el horror si la compañera tiene una cría hembra, seguro le va a poner de nombre “Rositía”.

Bueno, el asunto es que, cuando unos días después, el SubMoy me dijo que teníamos que pensar en cómo contactar a los científicos, yo puse la misma cara de extrañeza que pusieron ustedes cuando vieron el título de esta participación. Por supuesto que el SubMoy no se dio por aludido, así que me obligó a preguntarle: “¿y eso por qué, o a qué viene?”

El SupMoy encendió un cigarrillo y me respondió lacónico: “La culpa es de la flor”.

Yo, claro, a mi vez encendí la pipa y quedé callado, pero puse cara de “ah, ¿te cae?”. Nah, no es cierto, puse cara de “¡¿What?!”. Nah, tampoco es cierto. Pero de algo puse cara, porque no traía pasamontañas y el SubMoy se río y me explicó lo que antes les he referido.

El contexto, como quien dice, de la pregunta, y la respuesta, es lo que el SubMoy les platicará mañana.

Así que si a ustedes, científicas y científicos, cuando ya estén de regreso en sus mundos, alguien les pregunta por qué se realizó este encuentro, o a qué vinieron, o de qué se trató, o cómo les fue, pueden ustedes iniciar su larga o corta respuesta así:

“La culpa es de la flor”.

Muchas gracias.

Desde el CIDECI-Unitierra, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México, Latinoamérica, planeta Tierra, Sistema Solar, etc.

SupGaleano.

27 de diciembre del 2016.

Del Cuaderno de Apuntes del Gato-Perro:
Defensa Zapatista, el arte y la ciencia.

No se ha podido esclarecer bien a bien la razón. Unos dicen que fue una apuesta. Otros que el Pedrito se pasó de rosca y así le fue. Algunos señalan que sólo era una práctica. Los menos, hablan de un partido de fútbol en toda su forma, decidiéndose en los últimos segundos cuando el árbitro, el SupMoisés, decretó la pena máxima.

El caso, o cosa, según, es que la niña Defensa Zapatista está a unos metros del manchón de penal, donde un balón deshilachado espera.

En la portería, el Pedrito balancea sus brazos como el portero que fue de lo que fue la selección de fútbol de lo que fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas: Lev Yashin, “la araña negra”. Pedrito sonríe socarrón, pues según él, puede predecir a dónde dirigirá su disparo la niña: “Defensa Zapatista es perfectamente predecible. Como acaba de regresar de la plática de mensajeras, seguro que tirará abajo y a la izquierda”

Por su parte la niña, que apenas levanta poco más de un metro del suelo, voltea a mirar hacia uno de los costados de la cancha (en realidad es un potrero en el que irrumpen, impertinentes, vacas con becerros, además de un caballo tuerto).

En ese costado se pueden ver: un extraño ser, mitad perro y mitad gato, meneando alegre la cola; y a dos individuos que, si no fueran éstas tierras zapatistas, se podría decir que desentonaban totalmente con el paisaje. El uno, de complexión mediana, cabello canoso y corto, portando una especie de gabardina. El otro, flaco, alto y desgarbado, con un elegante gabán y un sombrero ridículo en la cabeza.

La niña va hacia el extraño grupo. El caballo choco se acerca también. Cuando están reunidos, el hombre delgado dibuja extrañas figuras sobre el suelo, mientras la niña mira con atención y asiente cada tanto con la cabeza.

La niña Defensa Zapatista regresa al área grande y toma posición. Inicia un trote hacia el balón, pero se sigue de largo, sin tocar siquiera el esférico, y se detiene a pocos centímetros del lado derecho de la portería defendida por el Pedrito, que mira receloso a la niña. Defensa Zapatista se ha detenido y, en cuclillas, empieza a escarbar un poco el suelo, de modo de tomar una flor con todo y su raíz. Con cuidado, la niña lleva la flor en sus manitas, la planta de nuevo lejos de la portería y regresa a la cancha.

El respetable está en vilo, intuyendo que está presenciando uno de esos eventos irrepetibles en la historia del mundo mundial.

El Pedrito, por su parte, está más que confiado. Si tenía alguna duda, Defensa Zapatista ha cometido un grave error: al quitar la flor de donde se encontraba, la niña ha delatado la dirección a la que irá su disparo: abajo y a la izquierda de Pedrito. Claro, se dijo Pedrito, porque las niñas cuidan las flores, entonces Defensa Zapatista no querría que el balón arrancara la flor.

Por si faltara más suspenso, la niña se ha colocado no a distancia del balón y frente a la portería, sino que se coloca justo a un lado de la pelota y dándole la espalda a un Pedrito que ya sonríe imaginando las burlas que le hará a Defensa Zapatista por el penal fallado.

Defensa Zapatista voltea el rostro hacia donde se encuentra el extraño ser llamado Gato-perro, quien empieza a dar brinquitos, girando sobre sí mismo, como un monito bailarín. La niña sonríe e inicia un movimiento que dividirá las opiniones durante las próximas décadas:

Unas participantes del CompArte dicen que inició con la primera posición de ballet, levantó y recogió su pierna derecha, y empezó a girar sobre sí misma, en el movimiento que llaman “pirouette en dehors”, con “relevés” y “passés” rotados. “Fue impecable”, añadieron.

El finado SupMarcos dijo que lo que había ejecutado Defensa Zapatista no era otra cosa que la Ushiro Mawashi Geri Ashi Mawatte, el movimiento de artes marciales que se logra poniéndose de espaldas al objetivo, dando un giro de casi 360 grados y culminando con una patada al frente con el talón del pie.

Las insurgentas reunidas en la célula “Como Mujeres que Somos”, por su parte, dijeron que la flor que recogió Defensa Zapatista era del bejuco conocido como “Chenek Caribe”, cuyas flores semejan pollitos o pajaritos y que es con lo que las niñas más pequeñas juegan en las comunidades indígenas de la Selva Lacandona. El “Chenek Caribe” suele florecer en potreros y acahuales, y es un indicador de que la tierra está lista para la siembra de maíz y frijol.

El SupGaleano que, como siempre, está de colado en estos textos, dice que estaba claro que el Pedrito se iba a confundir con lo evidente; que, en efecto, Defensa Zapatista iba a tirar el disparo abajo y la izquierda, pero que Pedrito pensó que a SU abajo y a la izquierda, y el tiro fue abajo y a la izquierda sí, pero desde la perspectiva de la niña.

El Doctor Watson dijo que lo que hizo Defensa Zapatista fue una breve emulación de la danza-meditación Sema de los Derviches de la orden Sufí, tal y como la vio en su estancia en Turquía, y en la que los danzantes giran sobre sí mismos y se desplazan, semejando el movimiento de los planetas en el cosmos.

El detective consultor Sherlock Holmes explica que ni una cosa ni la otra, que lo que hizo la niña fue aplicar la explicación científica que le dio sobre la inercia rotacional de un cuerpo y la aplicación de la fuerza centrífuga sobre el esférico. “Elemental, mi querido Watson” dijo el detective extraviado en las montañas del Sureste Mexicano, “era claro que, dado el peso y la estatura de Defensa Zapatista, había que aumentar lo más posible la fuerza con la que conectará el esférico, de modo de darle al balón la velocidad y aceleración necesarias para recorrer los 11 metros. Claro, las probabilidades de que el disparo tuviera éxito estaban en 50 y 50%. Es decir, el guardameta bien podría moverse al lado contrario, o moverse hacia el lado donde iría el balón, deteniéndolo sin dificultad.”

“¿Y la flor?”, preguntó el Doctor Watson. “Ah”, respondió Sherlock, “eso, mi querido Watson, es aportación de la niña y no se me ocurrió a mí. Es más, me sorprendió tanto como al parecer sorprendió al niño que resguardaba el marco. Con eso que hizo, aumentó las probabilidades de que el portero se moviera hacia la dirección donde se encontraba la flor. Fue algo que, es claro, no tenía qué ver con la ciencia, ni con el arte. Si me permite Doctor Watson, fue como si ella hubiera logrado sintetizar ambas cosas. Muy interesante, mi querido Watson, muy interesante.”

Después de la algarabía, los Tercio Compas entrevistaron al Pedrito. Cuestionado sobre la causa del gol recibido, el Pedrito respondió lacónico:

“La culpa es de la flor”.

Doy fe.

Guau-miau.

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lucha14En el decimocuarto programa de Rojo y Negro Lucha se incluyen reportajes de los siguientes conflictos:

  • Telemarketing, otro convenio es posible!
  • El Pozo, la salud de sus trabajadoras y trabajadores en peligro
  • Correos, paros parciales por el deterioro de este Servicio Público
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2016: los primeros relámpagos

descargaRaúl Zibechi.- La tormenta se acerca.  Los oscuros nubarrones que se avistaban en el horizonte se convierten en ráfagas de viento; estallan los relámpagos que anuncian la inminencia de la tempestad. La discusión sobre si se viene una tormenta o no deja de tener importancia ante la urgencia de definir cómo actuar ante situaciones de emergencia. Este es, a grandes rasgos, el mensaje que nos deja 2016, el año en que comenzaron a sentirse los primeros signos de lo que ya está aquí.

Podemos incluso enumerar algunas de las características que asume esta tormenta. El triunfo del Brexit en Reino Unido, el crecimiento de las extremas derechas y del racismo antinmigrante, con la posibilidad de que ganen el gobierno en Francia, son algunas de sus principales manifestaciones europeas.

El golpe de Estado fracasado en Turquía y la creciente desestabilización de Medio Oriente, donde la violencia es el modo casi único de resolución de los conflictos. La intervención de todas las potencias en el escenario más caliente del mundo, incluidas Rusia y China, en defensa de sus intereses nacionales. La terrible y silenciada guerra en Yemen, donde Arabia Saudita perpetra crímenes de lesa humanidad sin que Occidente levante la voz.

Triunfo de Donald Trump y viraje antichino en Washington, con grandes posibilidades de que se produzca un conflicto mayor en el Mar del Sur de China, escenario estratégico donde transcurre la mayor parte del comercio exterior de la potencia asiática y navegan los grandes barcos que le suministran petróleo. La ventaja del triunfo de Trump es que impide ocultar la decadencia estratégica y la debacle moral de la superpotencia.

En América Latina, 2016 fue el año en que las derechas se hicieron con el gobierno en dos países claves: Argentina y Brasil. La paz en Colombia es asignatura pendiente, toda vez que la firma del acuerdo entre el gobierno y las FARC no impide que los militantes sociales sigan siendo asesinados, superando con mucho el centenar de muertos en los años recientes. En Venezuela se cruzan la voluntad destituyente de la oposición con la incapacidad del gobierno de estabilizar el país.

El giro conservador es apenas coyuntural. Lo fundamental es que los gobiernos pierden legitimidad y la estabilidad se evapora a velocidades impensables años atrás. Crisis de legitimidad que se ven agravadas ante la persistencia de crisis económicas y el aumento de la ya gigantesca desigualdad.

En cada uno de estos escenarios los sectores populares son los más afectados. Sin embargo, estamos apenas ante la primera parte de la tormenta que, fuera de dudas, se profundizará en los próximos años. Quisiera comentar tres aspectos de esta tempestad que puede enterrar el capitalismo, pero que se cierne también como una terrible amenaza sobre los pueblos.

La primera es que estamos ante una tormenta sistémica, que no es coyuntural. No es una crisis que será superada con la introducción de algunos cambios para que todo vuelva a la normalidad. Por lo tanto, las soluciones serán sistémicas o todo seguirá igual. El modelo extractivo/cuarta guerra mundial ha erosionado a los estados nación, ha desorganizado las sociedades, evaporado las autoridades y dislocado todas las variables del sistema mundo, incluidos los partidos de izquierda y los sindicatos.

Esto quiere decir que ya no podremos apoyarnos en las viejas instituciones legadas por un sistema mundo también desarticulado, sino que debemos abocarnos a crear otras nuevas, capaces de sostenerse y navegar en este periodo de agudas tormentas. Como siempre sucede, las culturas políticas son muy resistentes a los cambios y se niegan a ser desplazadas por lo nuevo.

A su vez, lo nuevo es a menudo poco consistente o es considerado escasamente útil por las viejas culturas necróticas; pero este desencuentro es inevitable, forma parte de la tormenta en curso y no habrá de ceder por un buen tiempo. Por lo tanto, habrá que tener mucha paciencia para no responder con crispación a las provocaciones.

La segunda cuestión es una pregunta: ¿quién nos va a proteger ahora que los estados y las instituciones del sistema mundo son incapaces de hacerlo? Es una interrogante que se formuló hace dos décadas Immanuel Wallerstein y mucho se ha avanzado en esa dirección, aunque aún es insuficiente. La respuesta es: nosotros y nosotras, con nuestras propias fuerzas, siempre que estemos organizados. O sea, en colectivo.

En este sentido, deberíamos reflexionar sobre los derechos humanos. Ningún estado, ninguna institución, ningún gobierno va a defender la vida de los de abajo. O porque no quieren o porque no pueden. O por ambas cuestiones a la vez. En México, por ejemplo, los familiares y amigos de los 43 de Ayotzinapa saben que no se hará justicia. El razonamiento es bien sencillo. Si fue el Estado el responsable de las desapariciones, no puede ser ese mismo Estado el que haga justicia. Hacer justicia es superar las causas de la política de genocidio. O sea, poner fin a la cuarta guerra mundial/acumulación por despojo.

La tercera cuestión radica en el cómo. En los caminos que vamos a emprender para superar esta tormenta. Es, por tanto, una cuestión de largo aliento, estratégica o como se quiera denominar. Pero las estrategias no se inventan. Se trata de sistematizar lo que hacen los pueblos para sobrevivir.

Lo que vemos es un doble trabajo consistente en resistir y crear, en defenderse de los jinetes de la muerte y en recrear y reproducir la vida. No es algo novedoso, sino el sentido común de los pueblos a lo largo y ancho del mundo. Desde Rojava hasta Chiapas, pasando por donde se pueda imaginar, se resiste y se crea o, si se prefiere, se resiste creando con base en la organización colectiva.

La autonomía es, por lo tanto, un imperativo de las circunstancias, no una mera opción de tal o cual corriente ideológica. Si no somos autónomos, no podremos construir ni resistir. Hoy más que nunca, la vida es sinónimo de autonomía.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/12/23/opinion/013a1pol

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Breve presentación de «Cabo de Guía» en La Libre


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CGT a 19 años de la masacre de Acteal

unnamedDesde CGT creemos que la memoria mantiene vivas las luchas al tiempo que seguir en la lucha hace que la memoria tenga sentido, y queremos recordar hoy a las víctimas de Acteal.

El 22 de diciembre de 19 años atrás, en Chiapas tuvo lugar una infamia que a día de hoy aún estremece a quienes la conocen. El poblado de Acteal, en el municipio de Chenalhó quedó marcado con la impronta de la tragedia y la muerte. En este poblado se refugiaban decenas de indígenas que huían de la violencia militar y paramilitar que el estado mexicano desató contra las comunidades indígenas chiapanecas en respuesta al alzamiento zapatista.

En la madrugada de aquel día, paramilitares afines al PRI del municipio de Chenalhó irrumpieron en Acteal. Portaban armas de fuego de alto calibre y machetes. Asesinaron a 45 indígenas tsotsiles. No distinguieron entre hombres, mujeres, niños o ancianos. Tampoco olvidaron disparar a los vientres de las mujeres embarazadas. Su crueldad y vileza no tuvo límites. En el corazón del México de abajo, Acteal pasaba a ser una herida abierta.

19 años han pasado y las medidas gubernamentales para paliar los daños, hacer justicia de cara a los ejecutores o reparar la memoria de Acteal han brillado por su ausencia. La impunidad de los ejecutores solo se entiende si se acepta que sus actos fueron realizados en total conveniencia con el Estado. El mal gobierno no ha castigado a los culpables, se ha dedicado a escenificar ridículas condenas a paramilitares con el objetivo de acallar las voces de los que piden justicia. El buen trato recibido por quienes mataban en Acteal no es sino el pago que el mal gobierno les otorga por sus servicios.

La frontera entre militar y paramilitar, entre represión judicial y extrajudicial es difícil de vislumbrar en un país donde la guerra sucia y la contrainsurgencia son parte del aparato de gobierno. Acteal fue un ejemplo de utilización de la masacre como método de guerra física y sicológica contra quienes mantienen posturas disconformes con el Estado. Lo vimos de nuevo en 2006 en Viejo Velasco y en 2014 con la muerte de 9 personas en los sucesos de Iguala y la desaparición de 43 estudiantes.

Desde CGT creemos que la memoria mantiene vivas las luchas al tiempo que seguir en la lucha hace que la memoria tenga sentido, y queremos recordar hoy a las víctimas de Acteal. Saludamos la lucha de la Sociedad Civil de las Abejas de Acteal, ejemplo de dignidad y memoria contra el olvido impuesto desde arriba.

Les deseamos que en este 19 aniversario se perpetúe su compromiso por la paz y la dignidad para los pueblos indígenas. Saludamos al Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas por su labor en favor de la justicia y la reparación. Esperamos que el caminar colectivo hacia la reparación dé sus frutos y la herida de Acteal pueda cicatrizar.

!Acteal no se olvida!

!Justicia para las víctimas!

!Fuera militares y paramilitares de Chiapas!

!Alto a la guerra contra las indígenas organizadas!

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Ferrandis (CGT): “El neoliberalismo ha entrado de lleno en el sector ferroviario”

Entrevista de Dani Cabezas publicada en La Marea.

El Parlamento Europeo ha aprobado la reforma que abre la puerta al sector ferroviario europeo. Ecologistas y grupos de izquierdas denuncian que supone “una sentencia de muerte para el tren como medio de transporte”.

Fomentar la competencia y la innovación en el sector ferroviario y eliminar los obstáculos a la creación de un espacio ferroviario europeo único. Esos son, sobre el papel, los objetivos que persigue la aprobación del llamado cuarto paquete ferroviario, que salió adelante la semana pasada en el Parlamento Europeo con los votos a favor de populares, socialistas y liberales, y que prevé que a partir de 2020 se abra el espacio ferroviario de todos los Estados miembros a empresas privadas.

xrenfep20p2813p29-jpg-pagespeed-ic-elbnnj3p-lLos grupos de izquierdas, así como los verdes y diversas organizaciones ecologistas, no comparten ese optimismo. Ecologistas en Acción emitió un comunicado en el que tildaba este nuevo marco legislativo de “una seria amenaza para el sector del ferrocarril y para el medio ambiente”, justo cuando se cumple un año del Acuerdo de París en el que se acordó, entre otras cosas, la apuesta por un nuevo modelo de transporte encaminado a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En opinión del grupo ecologista, la legislación aprobada en el Parlamento Europeo supone “una sentencia de muerte para el tren como medio de transporte”. Por su parte, la eurodiputada de Izquierda Unida Paloma López aseveró la semana pasada que “lo que Margaret Thatcher no se atrevió a hacer, lo ha hecho el Parlamento Europeo”.

Los sindicatos apuntan a que la privatización progresiva del ferrocarril traerá consigo un importante deterioro de la red, con el consiguiente perjuicio para los viajeros, y una merma en las condiciones laborales de sus empleados. Desde la Confederación General del Trabajo (CGT) se alerta de que “no puede dejarse un sector estratégico que tiene capacidad de fomentar el progreso y mejorar la cohesión social de la ciudadanía en manos de los intereses privados, que no tienen otro objetivo que ganar dinero por encima de cualquier interés social”.

Juan Ramón Ferrandis es coordinador de la Plataforma de Defensa del Ferrocarril de CGT, exsecretario general del Sindicato de Transportes CGT-Valencia y maquinista. También, una de las personas que mejor conoce el sector ferroviario español y una de las voces más críticas con el proceso que acaba de echar a rodar con el beneplácito del Parlamento Europeo.

¿Qué intereses persigue, bajo su punto de vista, la aprobación de este cuarto paquete ferroviario por parte del Parlamento Europeo?

En opinión de la CGT, este nuevo paquete ferroviario no es más que la continuación de los anteriores paquetes. Aunque utilizan palabras muy bonitas y sinuosas respecto a potenciar el ferrocarril, lo único que pretende es incentivar la privatización del sector. Lo hace además poniendo en peligro la sostenibilidad del propio ferrocarril, puesto que antepone prioridades economicistas a las necesidades sociales o ecológicas. Cuando eso ocurre, y en el mismo momento en que el ferrocarril deja de ser un negocio, se acelera el abandono de las líneas y el deterioro del servicio.

En ese sentido, ¿qué consecuencias tendrá este nuevo marco normativo para los usuarios?

De entrada para ellos no son usuarios, sino clientes, y así los llaman. Si examinamos el nuevo paquete con detenimiento, lo que se pretende a grandes rasgos es que esos clientes tengan un marco normativo que redunde en precios mucho más asequibles, una mayor seguridad, puesto que han aprobado la puesta en marcha de una agencia ferroviaria europea, y una homogeneización de las cuestiones técnicas que tienen que regir en los diferentes países. Esto, dicho de esa manera, puede parecer un avance. Pero si lo miramos de forma detallada nos damos cuenta de que la normativa es mucho más laxa que la que teníamos anteriormente y va enfocada a esa privatización que hemos denunciado. Además, con este nuevo marco normativo aumenta el porcentaje por millón de probabilidad de un accidente, puesto que las empresas privadas no pueden asumir los costes en seguridad de la misma manera que lo hacen las agencias estatales. Así que a la larga pude derivar, además de en una peor calidad del servicio, en un aumento de los accidentes. E incluso a raíz de todo esto y al contrario de lo que se está vendiendo, se podría producir incluso un incremento en el coste de los billetes.

Y respecto a los trabajadores del sector, ¿en qué notarán una reforma legislativa como esta?

Esa es una de las grandes lagunas que vemos en este texto: no habla prácticamente de ello, más allá de las referencias a las normas generales de cada país. El ferrocarril es uno de los sectores en los que la precariedad ha entrado con más fuerza y con visos de quedarse, especialmente en el Estado español. Desde CGT entendemos que los trabajadores del ferrocarril han de ser cualificados, especializados y ampliamente formados. Lo que permite este paquete es que la precariedad entre a formar parte de este servicio con la entrada de trabajadores con formación exigua, lo que a la larga también acabará por deteriorar el servicio.

¿Le ha decepcionado la postura adoptada por algunos de los europarlamentarios?

En principio, sabíamos que se iba a aprobar por una inmensa mayoría, así que no puedo habla de de decepción. Hay un pensamiento único en este aspecto. Somos una minoría los que estamos en contra, tanto de sindicatos alternativos como el nuestro como de grupos ecologistas que están luchando por un ferrocarril público, social, seguro, sostenible y de calidad.

El medio ambiente también es un factor importante. En un escenario en el que hemos duplicado el número de kilómetros recorridos por ciudadano europeo (y por tanto, el índice de emisiones) en apenas 20 años, y la mayoría de esos trayectos recaen en el coche y el avión, ¿no convendría apostar por el ferrocarril como una manera efectiva y relativamente sencilla de luchar contra el cambio climático?

Evidentemente. Lo que asegura pretender este marco regulador es incentivar el ferrocarril, pero lo que hace es favorecer los intereses privados de las compañías aéreas, petrolíferas y de los fabricantes de automóviles. Así que se va a conseguir todo lo contrario: se van a desplazar muchos más usuarios del ferrocarril al vehículo privado, y eso va a provocar un importante aumento del CO2 emitido a la atmósfera. Todo ello, un año después de la Cumbre de París en la que se comprometieron a hacer frente al cambio climático potenciando el ferrocarril como un arma primordial.

¿En qué punto se encuentra, dentro del Estado español, ese proceso de privatización que denuncian?

Con este paquete nos ponemos en la media europea. Aunque el transporte de mercancías se liberalizó ya en 2005 con la entrada de la ley del sector ferroviario, no ha sido hasta los dos últimos años en que hemos visto el traspaso de trenes desde la operadora pública Renfe a operadores privados. Ahora se homogeneizan las fechas y se habla del 14 de diciembre de 2020. Hay otra cosa importante: con este nuevo paquete, técnicamente los operadores europeos podrán operar en territorio español, pero los españoles lo tendrán mucho más difícil para hacerlo en Europa, dada la legislación española y el hecho de que estén repartidos entre Renfe y Adif.

¿Hay marcha atrás o posibilidad de que este paquete se enmiende de alguna manera?

La mayoría de personas que estamos luchando para que esto cambie tenemos que hacerlo desde la perspectiva de que este cambio es posible. Por eso hemos puesto en marcha una campaña de concienciación de la sociedad y de actuaciones en diversos aspectos. Pero yo personalmente creo que resulta muy difícil ir en contra de las directrices europeas, y más de aquellas que mueven tantísimo dinero y con tantos intereses creados. Así que sólo nos queda solicitar un debate público con todos los actores que operamos en el sector del ferrocarril: grupos ecologistas, sindicatos, trabajadores, empresas implicadas, autonomías para, entre todos, tratar de llegar a un consenso amplio que evite este desbarajuste. Todo ello, desde unos puntos de vista más sociales y ecológicos, y no como lo han hecho, que es introduciendo de lleno el neoliberalismo en el ferrocarril europeo, cuando existían países como Francia, Alemania o España en los que el ferrocarril público tiene todavía una gran importancia.

Más allá de este nuevo paquete, ¿cuáles son las medidas más urgentes que necesita el sector en España?

En primer lugar, la paralización inmediata de las líneas de alta velocidad, que se llevan el 87% de la partida dedicada al sector en los presupuestos generales del Estado. No hace falta que el tren tenga supervelocidades. El ferrocarril que usa la mayoría de sociedad, que son los trenes de larga distancia, cercanías y regionales, son los que se deberían llevar el grueso de la inversión. Porque con ello mantendríamos vivas muchas de las líneas que están muriendo de inanición. El ferrocarril convencional transporta al 98% de la población frente al 2% de la alta velocidad. Poco a poco, vamos teniendo un ferrocarril a imagen y semejanza de lo que quiere el neoliberalismo: deteriorado para la mayoría y modernísimo para unos pocos.

La Marea

http://www.lamarea.com/2016/12/22/neoliberalismo-ferroviario/