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Resistencias contra la represión

CGT-València organiza las XVII Jornadas Libertarias sobre la “Utopía en movimiento”

Enric Llopis

207119_1El 18 de diciembre se cumplieron cuatro años de la muerte de Samba Martine, tras su paso por el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Aluche, en Madrid. Diferentes ONG defensoras de los derechos humanos han denunciado que a la inmigrante congoleña, enferma de VIH, se le negó una atención médica adecuada. Pero la vulneración de los derechos humanos no es una excepción en estas “cárceles para pobres”. Un informe hecho público en diciembre de 2009 por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), realizado tras una investigación en los CIE de Madrid, Málaga y Valencia, ya denunciaba la falta de garantías, abusos y graves irregularidades. El informe tuvo un notable eco en los medios de comunicación y provocó la respuesta inmediata del entonces ministro del Interior, Pérez Rubalcaba. Fue también el punto de partida de la Campaña por el Cierre de los CIE en Valencia, ciudad que acoge el centro de Zapadores.

Dentro de estos centros de internamiento están los “invisibles”, personas “que en muchos casos no tienen nombre, familia y amigos, al menos en la ciudad donde se hallan recluidos”, explica Xavi Gea, miembro de la Campaña “CIE No Valencia”. El motivo de que se les prive a las personas migrantes de libertad es que no disponen de “papeles”, lo que no debería ir más allá de una falta administrativa. Pero se les encierra en un centro de reclusión que realmente es un “limbo”, señala el activista en las jornadas de CGT-València, tituladas “Utopia en moviment”. “Dentro del CIE la policía actúa con impunidad, no hay control, los inmigrantes sufren insultos, palizas y vejaciones; incluso vulneran sus propias leyes”. El objetivo de la Campaña “CIE No” es hacer visible la realidad del centro de Zapadores para que las arbitrariedades no queden impunes.

Entre el 5 y el 7 de diciembre se celebró en Valencia el V Encuentro Estatal por el Cierre de los CIE, en el que participaron más de 50 colectivos y organizaciones de todo el estado. El Encuentro incluyó la organización de asambleas, debates, talleres de comunicación, prácticas feministas y desobediencia civil, además de una acción en el centro de Valencia para denunciar, mediante una representación teatral, la criminalización de las personas inmigrantes. En 2016 está previsto simultanear acciones reivindicativas a los dos lados de la Frontera Sur (en Ceuta y Melilla, pero también en las ciudades de Marruecos); la convocatoria de una semana de iniciativas en torno al 15 de junio, Día por el Cierre de los CIE, en la que destaca una gran movilización en Madrid; la campaña contra las deportaciones y el boicot a Air Europa y Swift Air; y la realización de un trabajo de investigación sobre el entramado represivo, del que forman parte la Frontera Sur, las redadas, los CIE y los vuelos de la deportación.

Otro de los puntos abordados en la mesa redonda “La resistencia social frente a la represión” fue la situación de los ocho trabajadores despedidos en el teléfono de emergencias sanitarias 061 de Málaga, adscrito a la Junta de Andalucía y subcontratado a la empresa “MKPlan 21”, del grupo ONCE. Macarena Ariza es una de las despedidas después de trabajar 18 años en la recepción de llamadas telefónicas. Recuerda que el edificio y todos los materiales de trabajo de la empresa pertenecen al Servicio Andaluz de Salud, mientras que la empresa únicamente paga a los trabajadores el salario. “Todo el dinero público que está aportando la Junta de Andalucía debería dedicarlo a la atención sanitaria a los ciudadanos, no regalárselo a una empresa privada”, afirma. Además, la situación laboral de los operarios está regulada por el convenio del telemarketing, una aparente contradicción, ya que no realizan compras y ventas sino que atienden urgencias sanitarias. “Y ni siquiera este convenio se cumple”, apunta Macarena Ariza. “Todo esto se resolvería si se nos considerara empleados públicos”.

En marzo comenzó un encierro en la sede de la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias en Málaga, que se mantuvo durante nueve meses y en el que participaron 50 personas. Además el 8 de junio los trabajadores iniciaron una huelga. La lucha de los operarios se basa en dos vías, las reivindicaciones en la calle y, por otro lado, la interposición de denuncias ante la inspección de trabajo y las demandas judiciales. “La empresa ha respondido con sanciones y la política del terror para que abandonemos el conflicto”, subraya Macarena Ariza. A la contestación empresarial se añaden otras dificultades, entre otras, que del conjunto de la plantilla en Andalucía sólo se haya movilizado la provincia de Málaga. “Pero nos quitaron tanto, que hemos perdido el miedo”.

Los trabajadores despedidos no saben si finalmente se producirá una readmisión. De momento han hecho llegar sus reivindicaciones al Parlamento de Andalucía. Además de recibir el apoyo de CGT, subrayan que organizaciones como Podemos han hecho suya su causa. Así, el 23 de diciembre se votará en el Parlamento autonómico una Proposición No de Ley, que previamente han firmado todos los partidos de la oposición, y que representa un paso más en las movilizaciones. Durante la campaña electoral hubo días en los que asistieron a tres mítines, “de algunos nos echaban y en otros nos daban publicidad”, reconoce Ariza. A los trabajadores en lucha se les identifica por las camisetas naranja y la leyenda “SOS 061”. “No hay que callarse ante la represión”, afirman, por eso también han organizado concentraciones en la puerta del centro de trabajo, canto de villancicos y corales, ente otras acciones. Cuentan a su favor con sentencias como la del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que les da la razón en su denuncia de la vulneración del derecho de huelga.

Otra forma de resistencia es la que representa el colectivo “Baladre”, que lleva tres décadas organizándose contra el empobrecimiento, la precariedad y la exclusión social. Se definen como un espacio de relación entre personas y grupos de afinidad que ponen en el centro de su actividad el trabajo social, “pero no el empleo”, aclara Manolo S. Bayona, miembro de “Gentes de Baladre”. Romper con el patriarcado, la distribución de la renta y la recuperación de las relaciones humanas es la alternativa que plantean ante la creciente precarización de la vida. “En el estado español nunca hubo realmente ruptura con el fascismo ni estado del bienestar”, apunta el activista.

Éste es su diagnóstico: “La mayoría de la gente no sabemos qué somos, si desempleados potenciales o permanentes, en medio de un modelo consumista de grandes superficies inducido por las televisiones privadas y donde se criminaliza a la población”. Además, “el euro es la consolidación de este proceso, que elimina cualquier sueño de soberanía popular”. En el actual contexto, el activista de “Gentes de Baladre” subraya la importancia del “colapso ambiental”, que implica la imposibilidad de una vuelta a estadios del pasado, en concreto al modelo keynesiano. “Tampoco retornarán las buenas relaciones laborales, el capital lo quiere todo”.

Así las cosas, se trata de “frenar la locura del terror en todas sus formas”, sostiene Manolo S. Bayona, “porque todos estamos presos de un marco jurídico que nos oprime”. Una de las propuestas más destacadas del colectivo Baladre es la Renta Básica de las Iguales. Los ciudadanos percibirían un 80% de esta renta en mano y el restante 20% se aportaría a un Fondo Comunitario para iniciativas en distritos, barrios o pueblos que se decidieran colectivamente. La Renta Básica de las Iguales se diferencia de las rentas mínimas de inserción que existen en algunas comunidades autónomas, pues estas parten de la idea de empleo (se cobran cuando el parado ha dejado de percibir la prestación). Por otro lado, “el 15-M reintrodujo en el debate público la noción de Renta Básica Universal y también hay otras propuestas desde un punto de vista académico, pero relacionadas con un modelo capitalista y keynesiano”.

¿Cuál es el trasfondo de la Renta Básica de las Iguales? Manolo S. Bayona explica que la iniciativa no se dirige a los parlamentos sino al conjunto de la sociedad. “Nuestro objetivo no es sólo conquistar este derecho a la distribución de la renta, sino liberarnos del mercado, porque la lucha real se desarrolla en lo cotidiano”. Dado que se parte de la cotidianidad, lo fundamental no es la correlación de fuerzas, ni el crecimiento cuantitativo de apoyos a cualquier precio para alcanzar la Renta Básica de las Iguales. El colectivo Baladre considera que pocas personas, incluso a veces grupos muy reducidos, pueden alcanzar logros importantes. “Esperamos al pueblo y a la ciudadanía, pero no olvidemos nuestras voluntades y capacidades”, explica el activista. “El verdadero apoyo mutuo no puede consistir en ir a China o India para ver la situación del país, cuando hay compañeros aquí y ahora que no tienen para comer”.

La “amnistía social” es una de las reivindicaciones que se está fraguando en los últimos tiempos en el movimiento popular. Nace vinculada a la lucha política de personas, familiares y colectivos que han batallado en la calle y padecido represalias. “En los últimos cuatro años ha aumentado muy especialmente la represión”, explica Jesús Arteaga “Jipy”, miembro de la Assemblea Antirepressiva de l’Horta, quien incluye en el análisis “la represión más sutil que anida en cada uno de nosotros”. En las marchas de los mineros asturianos, Can Vies, el barrio de Gamonal, los “Rodea el Congreso”, el desalojo de la Plaza de Cataluña, el caso de “Alfon” o la paralización de desahucios, los activistas han tenido que afrontar multas, denuncias, penas de prisión y golpes de porra.

Arteaga señala “la dificultad para aglutinar estos casos, frente a la estrategia del estado que consiste en atomizar y fragmentar a personas y colectivos objeto de la represión”. Por ejemplo, se cita a los activistas a declarar en un juzgado en días distintos o se asignan abogados diferentes, con el fin de diseminar la resistencia. La idea de la “amnistía social” surge precisamente de la necesidad de articular una respuesta colectiva. En ella han trabajado en Valencia, entre otros, la Assemblea Antirepressiva de l’Horta, la plataforma “Juntes sense por” o el colectivo Parque Alcosa, que ha llegado a acumular 60 denuncias. También ha participado gente multada, sancionada o sometida a arresto domiciliario. “Hay personas para las que se pide cuatro años de prisión y 8.000 euros de multa sólo por concentrarse ante la sede del PP”, recuerda Jesús Arteaga. “La amnistía social es una propuesta utópica; que los jueces la admitan es tan difícil como terminar con el capitalismo”, remata.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207119

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Acción Social

Su factura de gas subirá en enero… gracias al Castor


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Mujer

Las mujeres realizan el triple de trabajo no remunerado que los hombres

Según el Informe sobre Desarrollo Humano 2015, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, las mujeres realizan la mayor parte del trabajo no remunerado, en concreto, del 41% que supone, las mujeres representan el 31% frente al 10% de los hombres. Esta proporción se invierte en el caso del trabajo remunerado, que se realiza en su mayor parte fuera del hogar. Éste supone el 59%, del cual el 38% son hombres y solo el 21% mujeres.

forges_mujer1-1Los hombres predominan en el mundo del trabajo remunerado y las mujeres lo hacen en el del trabajo no remunerado. Explica el estudio que, pese a que el trabajo no remunerado en el hogar es indispensable para el funcionamiento de la sociedad y el bienestar humano, al recaer sobre todo en las mujeres, “limita sus posibilidades de elección y sus oportunidades de realizar otras actividades que podrían ser más satisfactorias para ellas”. Esto se evidencia en el tiempo que pueden dedicar al tiempo libre: “en una muestra de 62 países, los hombres dedicaban una media de 4,5 horas al día a la vida social y el ocio, y las mujeres 3,9 hora”. Desigualdad que crece aún más en los países con un desarrollo humano bajo, donde “los hombres dedican casi un 30% más de tiempo a la vida social y el ocio que las mujeres”.

Tanto en el mundo del trabajo de cuidados no remunerado como en el del trabajo remunerado dice el estudio que “sigue observándose un marcado desequilibrio entre los géneros, como consecuencia de los valores locales, las tradiciones sociales y los papeles asignados históricamente a cada género. El trabajo de cuidados abarca las labores domésticas, como preparar la comida para la familia, limpiar la casa e ir a buscar agua y combustible, así como el cuidado de los niños, los ancianos y los familiares enfermos, tanto a corto como a largo plazo. En la mayoría de los países de todas las regiones del planeta, las mujeres trabajan más que los hombres. Se estima que la contribución de las mujeres al trabajo mundial es del 52%, mientras que la de los hombres es un 48%.”

Prosigue el informe afirmando que, aun cuando soportan más de la mitad de la carga, las mujeres se encuentran en situación de desventaja en ambos mundos laborales con patrones que se refuerzan mutuamente.

En 2015, la tasa de participación de la fuerza de trabajo a escala mundial fue del 50% en el caso de las mujeres y del 77% en el de los hombres. En 2015, a escala mundial, el 72% de los hombres en edad de trabajar (a partir de 15 años) tenía un empleo, frente a solo el 47% de las mujeres. La participación de las mujeres en el mercado laboral y las tasas de ocupación se ven afectadas en gran medida por cuestiones económicas, sociales y culturales y la distribución del trabajo de cuidados en el hogar.

El “techo de cristal”

El estudio destaca que, a nivel mundial, “las mujeres ganan un 24% menos que los hombres y solo ocupan el 25% de los cargos administrativos y directivos en el mundo empresarial; además, en el 32% de las empresas ninguna mujer desempeña un cargo directivo superior”. Escasa presencia también en los parlamentos nacionales: solo un 22% de los escaños en la cámara única o en la cámara baja están ocupados por mujeres.

Además, aun realizando tareas similares, las mujeres suelen percibir salarios más bajos y, por lo general, las mayores diferencias salariales se observan entre los profesionales mejor remunerados. “A nivel mundial, las mujeres ganan un 24% menos que los hombres. En América Latina, las mujeres en puestos de alta dirección ganan de media solo un 53% del salario que reciben sus homólogos varones”.

Medidas para acabar con el desequilibrio

Para acabar con los desequilibrios en las oportunidades de trabajo remunerado y no remunerado entre hombres y mujeres, el informe propone varias medidas:

  • Ampliación y fortalecimiento de políticas relativas al empleo asalariado de las mujeres que tengan en cuenta las cuestiones de género.
  • Medidas para aumentar la representación de las mujeres en los cargos decisorios de alto nivel. La representación puede ampliarse tanto en el sector público como en el privado a través de políticas de recursos humanos, selección y contratación, e incentivos a la retención. Los criterios para ascender a los hombres y las mujeres a cargos directivos deberían ser idénticos.
  • Intervenciones específicas. Se necesitan medidas legislativas para reducir la desigualdad entre mujeres y hombres en lo que se refiere al acoso en el lugar de trabajo, la discriminación en la contratación y el acceso a la financiación y a la tecnología.
  • Orientación hacia la licencia parental de maternidad y paternidad. Si se concede una bonificación a los progenitores que comparten la licencia parental de un modo más equitativo, se induciría a que los padres hicieran un mayor uso de la licencia de paternidad.
  • Ampliación de las opciones de asistencia, como guarderías, programas de actividades extraescolares, residencias para las personas de edad y centros de atención prolongada. Los empleadores también pueden ofrecer servicios de guardería en el lugar de trabajo.
  • Fomento de las modalidades de trabajo flexibles, incluido el teletrabajo. Debería haber suficientes incentivos para retomar la actividad profesional después del parto. Entre las medidas que se pueden aplicar se incluye la reserva durante un período de hasta un año de los puestos de trabajo de las mujeres que disfrutan de su licencia de maternidad.
  • Valoración del trabajo de cuidados. Las iniciativas en este ámbito contribuirían a concienciar a nivel normativo acerca del valor que el trabajo de cuidados aporta a la sociedad, y podrían fomentar diferentes opciones para recompensar este trabajo.
  • Recopilación de mejores datos sobre el trabajo remunerado y no remunerado. Los sistemas nacionales de estadística deberían recopilar mejores datos sobre la distribución del trabajo remunerado y no remunerado, empleando para ello a más investigadoras y utilizando muestras y cuestionarios adecuados.

FUENTE: http://www.amecopress.net/spip.php?article13420

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Acción Social

Votar o no votar no es (exactamente) la cuestión

Hablamos con diferentes abstencionistas para que expliquen por qué eligen esta opción, cómo la entienden, y cómo juzgan las presentes elecciones.

No son tiempos fáciles para la abstención. En contraste con las generales de 2011 en las que, al calor del 15M y sus múltiples propuestas políticas desde abajo, el descrédito de la política institucional era notable, en diciembre de 2015 la grieta abierta por aquella enmienda ha sido notablemente canalizada  por la nueva política en los que ya son los últimos comicios del bipartidismo.

roberto_poveda (1)Más allá de las propuestas en sí, programas, tertulias, debates a los que sólo les ha faltado un control antidoping, comentarios minuto a minuto de las campañas de los candidatos -las candidatas, con escasas excepciones, siguen sin ser visibles-, hasta un puñetazo al presidente del último austericidio… todo el engranaje convierte la política institucional estatal en una especie de droga democrática a la que es raro resistirse.

Dado su interés, pero siguiendo también la pauta de los últimos treinta años, las elecciones generales que se celebran hoy registrarán una alta participación y, aunque la abstención no baje del 20% –se auguran niveles que van del 22 al 24%– es muy probable una bajada de entre 7 y 9 puntos respecto al 31% de 2011. En los momentos en los que se percibe la urgencia de un cambio, la opción por la participación electoral sube: pasó con a UCD en 1977, con Felipe González en 1982, con Aznar en 1996 o con Zapatero en 2004.

La opción por la abstención

La variedad y riqueza en las propuestas y los perfiles políticos abstencionistas suelen enterrarse en una distorsionada imagen pública, una semblanza interesadamente parcial que pretende que quien no vota lo hace por su desinterés por la convivencia pública.

No hay apenas estudios sobre esta cuestión, más allá de complementos a las investigaciones del comportamiento electoral.  Sin embargo, la realidad es bien diversa, y a menudo hay un alto grado de compromiso, que en su extremo muestran las personas que se declaran objetoras a la participación en mesas pese al coste penal de tres meses a un año de prisión o multa de seis a veinticuatro meses: el último caso, el de Axel, vecino de Terrassa.

Hablamos con varias personas abstencionistas de diversas procedencias que nos muestran los matices de su opción.

A Enric Durán, integrante de la Cooperativa integral catalana y de Fair Coop que lleva años trabajando en una respuesta integral a las necesidades de las personas al margen del capitalismo, y que se ha jugado la libertad por demostrar los mecanismos antidemocráticos con que se crea el dinero, nadie le puede tachar de pasivo, pero no le interesa demasiado el debate voto/abstención. Ante todo, tiene «muchas ganas» de que acaben las elecciones » y la construcción de alternativas desde fuera del Estado y del capitalismo pueda recuperar centralidad política en los movimientos sociales».

Considera que «crear y poner esperanzas en las elecciones como vía de cambio es generar falsas expectativas en la gente que de verdad desea cambiar el  mundo» de lo cual le parece un ejemplo Grecia, donde se ha mostrado «de forma clara y contundente cómo tomar el gobierno es algo muy distinto de tomar o de recuperar el poder».

A su juicio, «si se dedicara la mitad de energías que se dedican para tomar las instituciones del Estado capitalista, en construir un modelo nuevo desde abajo, en el que la horizontalidad, la participación directa y la confederación de procesos asamblearios  fueran protagonistas y donde el recuperar la gestión y la construcción de la economía en el día a día fuera una parte estratégica fundamental, estoy seguro que el resultado sería claro y contundente en demostrar que de esa forma, construyendo al margen de los estados-nación, es como sí se puede«.

Patricia Martínez Redondo trabaja en diversos colectivos feministas y hace labores de facilitación relacionadas con contextos de agresiones sexistas en espacios de los movimientos sociales. Aboga por la autoorganización y la autodeterminación, pero, subraya, «no soy una idealista trasnochada: una ciudad como Madrid, con millones de habitantes y metida de lleno en redes de relación basadas en el consumismo y el capitalismo, ¿cómo va a autoorganizarse?… Pues me resulta mucho más alejado de la realidad pensar que votar vaya a cambiar nada».

A su juicio, el problema estriba en el afán por delegar, que forma parte del «problema de falta de implicación, de esta cultura del quejarse y no hacer nada». Pone como ejemplo la cuestión de la violencia contra las mujeres, para el que destaca, sin desmerecer el valor de las leyes, que «no hay ley que pueda protegernos, lo que realmente protege es un entramado social concienciado y cercano, que tenga claro el origen de la violencia de género y por tanto haga imposible que se pueda dar. E igualmente con la homofobia, la transfobia y otras violencias relacionadas con el género».

Desde su perspectiva feminista, «este sistema es intrínsecamente patriarcal, capacitista, racista, etc. Se basa en el modelo tradicional masculino triunfador del hacer, lograr, crecer…. Las normas, las leyes, el entramado político siempre va a dejar a las mujeres (y otros sujetos) como ciudadanas de segunda. El cuidado, la vida humana, queda al margen de lo considerado ‘central e importante'».

Eduardo Pérez, militante por la vivienda, destaca que, por definición, la abstención es pasiva; entiende que empeñarse en distinguir la que es considerada activa»responde a críticas de votantes de izquierda, fundamentalistas del voto, que consideran que abstenerse es desentenderse de la vida política».

Eduardo Pérez: «Votar o abstenerse es una cuestión irrelevante o secundaria, de ninguna de las dos maneras se van a conseguir soluciones para los problemas principales del país»

Aunque no vote, cree que «votar o abstenerse es una cuestión irrelevante o secundaria, de ninguna de las dos maneras se van a conseguir soluciones para los problemas principales del país» porque «la cuestión crucial es que la clase trabajadora adopte un proyecto democrático, y cómo realizarlo a través de un poder popular que comience configurándose como un potente interlocutor ante las élites y, también, su régimen político».

Con todo, considera que estas elecciones «van a medir el impacto de la crisis de acumulación de capital que vivimos desde hace ocho años, y del malestar social expresado principalmente en el ciclo de protestas de 2011-2013 sobre la configuración del sistema de partidos español» de lo que resultará una «atomización» que es «una buena noticia pero de forma muy relativa, ya que un ​continuismo político, con matices, está garantizado, y los nuevos partidos cumplen la función de re-legitimar a un régimen cuya credibilidad estaba dañada pero que ha sabido regenerarse».

Para María R., que participa entre otros proyectos en este periódico, la abstención «es sólo una pequeña parte de un día a día de participación en las calles, de un trabajo cotidiano interno de revisar mis propias dinámicas, y externo, de intentar mejorar las formas en que nos relacionamos con nuestro entorno, de buscar otros modos de consumo y de participación en nuestra sociedad».

No quiere «resignarse» a actuar cada cuatro años porque está en contra «del propio concepto de representación, y de un sistema político que es hoy por hoy inseparable del sistema económico capitalista y de sus lógicas».

Por todo ello, sólo contempla la abstención «desde una posición activa, de decidir y organizarme día a día con mis compañeras y compañeros y vecinas y vecinos, en grupos de afinidad y de forma igualitaria y libre, en un entorno en el que se respete a todos los seres humanos y no humanos por igual».

Reconoce que ha dudado, y no sólo en estas elecciones sino «cada vez que vuelve un proceso electoral» y explica: «yo no vivo mi abstencionismo como un dogma, el cuestionamiento está presente siempre, de la misma forma que intento que la autocrítica también lo esté». Así, señala que su decisión de «no legitimar sus dinámicas con mi participación» no es fácil pero también asegura que «no está ni mucho menos tomada por inercia ni a la ligera».

Organizaciones abstencionistas

El abstencionismo activo es defendido por sindicatos como CNT o CGT. Martín Paradelo, secretario general de CNT, sindicato que, desde su penúltimo Congreso en Córdoba en 2010, ha sumado entre sus líneas prioritarias la construcción de alternativas económicas al capitalismo -grupos de consumo, cooperativas de trabajo asociado, redes de intercambio…-, indica que «el hecho de no votar debe formar parte de una práctica cotidiana de la autogestión» mediante «acciones que tienen un sentido verdaderamente político de superación del actual sistema capitalista y la creación de un nuevo sistema social», por lo que el ejercicio del voto «tal y como está planteado en estos procesos parlamentarios simplemente es incompatible con esta práctica de la autogestión».

Para Paula Ruiz, que forma parte del secretariado permanente de CGT, «abstenerse activamente significa no delegar en otras personas tu potencialidad, tu acción, tu capacidad de transformación, tu necesidad de autogestión de la vida colectiva» y, respecto a  estas elecciones, destaca que, aunque se presenten como una Segunda Transición, son «una patraña», ya que a su juicio «los nuevos partidos emergentes que dicen representar esos nuevos tiempos se han domesticado e integrado directamente en la gestión del sistema capitalista, clasista, machista que padecemos» y «han desmovilizado enormemente a la sociedad (Mareas, Marchas de la Dignidad, movimiento 15M, huelgas generales laborales y de consumo…) apostando por la participación electoralista como la única vía de lucha por transformar la sociedad».

En la red de activistas Apoyo Mutuo hay, según explica una de sus portavoces, Luis León, quienes votan y quienes no, «y no son ni peores ni mejores por hacerlo» porque «el quid de la cuestión reside en la construcción de una alternativa al sistema capitalista, pues, a fin de cuentas, la abstención no deja de ser algo simbólico».

Para esta iniciativa, que aspira a construir un movimiento popular fuerte, es «imprescindible» la independencia de los movimientos sociales y populares, con unos objetivos y agenda propios y no «a la cola de ningún proceso electoral», y que no puedan ser mermados por la participación electoral.

Confían en crear una fuerte red que haga de los movimientos sociales un interlocutor potente y, en esta línea, valoran que «quizás unas demandas conjuntas y coordinadas entre distintos movimientos, que tensionen el escenario post-electoral y hagan de la mayor división parlamentaria una oportunidad para hacer ingobernables las calles, para construir una alternativa anticapitalista y radicalmente democrática en ellas, puedan permitir avances cualitativos para las clases populares», señala León.

Por su parte, han puesto en circulación su Programa para una democracia de las personas allende las instituciones, con propuestas y medidas «que puedan servirnos de guía al movimiento popular para alcanzar esa alternativa que planteamos», y del que ayer, en la jornada de reflexión, se presentaba la parte dedicada a la democracia social y que completa las dedicadas a democracia política y económica.

Embat, organización libertaria de ámbito catalán, coincide con Apoyo Mutuo en destacar la importancia de aglutinar un consistente movimiento popular y en que los esfuerzos «deben ponerse en la construcción de organizaciones de clase y de ayuda mutua, en la coordinación de las mismas y en crear un programa conjunto de transformación social real que sea capaz de poner en jaque la legalidad vigente ejerciendo la desobediencia mientras construimos una nueva institucionalidad popular».

A su entender, «el hecho de abstenerse o no es una cuestión táctica que depende de cada situación» y también señalan el caso griego como muestra de que «el acceso a los parlamentos no es en sí mismo un avance que sirva siquiera para romper la dinámica neoliberal» sino que «al contrario, puede tener consecuencias desmovilizadoras» y denuncian el peligro que entraña el asalto institucional de que «quede inhabilitado todo pensamiento y toda práctica que trascienda la legalidad impuesta».

¿Elecciones históricas?

A nadie se le escapa la importancia de la caída del bipartidismo, pero las expectativas ante el nuevo tiempo no son las mismas para todas.

Paco Gómez Nadal, periodista, activista de derechos humanos y dinamizador en el portal de información y análisis sobre América Latina y El Caribe Otramérica y elespacio de cultura crítica La Vorágine no confía en el sistema electoral vigente, no cree que los candidatos y candidatas que se presentan nos representen, ni piensa que haya garantías en este sistema para un voto libre, informado y reflexionado, ni mecanismos de fiscalización ciudadana tras los comicios.

Reconoce que estas elecciones parecen ser «una nueva transición», como señalan tanto Iglesias como Rivera, pero también que «vamos hacia una segunda transición pacífica -es decir, sin crisis de las instituciones- que garantice la continuidad del sistema y sus beneficiarios».

Gómez Nadal reflexiona: «Si la primera transición, la del 78, logró evitar las rupturas o los hechos de justicia frente al régimen ​franquista y sus beneficiarios; ésta parece estar destinada a matizar el sistema para darle continuidad y a garantizar cierta impunidad para los que se han beneficiado de esta sopa boba democrática».

Le apena reconocer que eso «es lo que quiere la mayoría de los votantes (a los que no denominaría ciudadanos, porque eso conlleva otras responsabilidades) y, por tanto, eso será: un agradable tránsito hacia más de lo mismo con una cara lavada un poco más amable y un recambio semántico que no modifique ni las exclusiones estructurales ni abra el espacio para una democracia radical».

Para León, de apoyo Mutuo, el carácter de «enfrentamiento titánico» con que se plantean estas elecciones tiene algo de ficticio: «No dejan de ser rifirrafes y luchas de poder interno entre la clase dominante. Estas elecciones se presentan como si supusieran un encontronazo extremo entre fuerzas políticas antagónicas, cuando lo cierto es que todas ellas comparten lo más importante: la adhesión al sistema capitalista y a la organización política estatal, por lo tanto antidemocrática y vertical».

Reconoce que los cambios políticos en los parlamentos tendrán repercusiones sociales notables «pero ni de lejos lo suficiente» porque «tras el 20-D seguirán matando a mujeres por ser mujeres, seguirán despidiendo y explotando a trabajadores, miles se quedarán sin poder seguir sus estudios por una cuestión económica y los bancos seguirán ejecutando hipotecas y desahuciando». El portavoz de Apoyo Mutuo cree firmemente que «ningún mapa electoral revertirá esta situación, pues se trata de una cuestión estructural: solo el pueblo organizado será capaz de poner fin a sus propios problemas».

Embat, por su parte, que describe la campaña como «la conversión de la política en un espectáculo de masas» augura una «reconfiguración del bipartidismo al convertir las apuestas de izquierda en meras gestoras del neoliberalismo (en socio-liberalismo)» ya que «debido al agotamiento de la calle, demasiado pronto por desgracia, y a la ausencia de un programa de transformación social profunda y de ruptura real con el Régimen, se ha asumido la lógica de la centralidad política».

La entrada en los parlamentos de formaciones de izquierda puede abrir, a su entender, «brechas de contradicciones en el Régimen» pero sólo serán transformadoras «si el Movimiento Popular del ámbito estatal se consigue organizar para aprovecharlas y forzarlas al máximo en el marco de un proyecto socio-político revolucionario», y ponen sus esperanzas en redes de ámbito estatal como Apoyo Mutuo.

Como se puede ver en esta pequeña muestra, se trata de personas e incluso organizaciones cuyos sueños no caben en las urnas, ni sus perfiles en la abstención que dibujan los medios corporativos.

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/global/28763-votar-o-no-votar-no-es-exactamente-la-cuestion.html

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Acción Social

Rojava y el 15-M, la utopía en movimiento

CGT-València organiza las XVII Jornadas Libertarias
entre el 14 y el 18 de diciembre

Enric Llopis

jornadascgtEl pueblo kurdo es una nación “sin estado” con la necesidad histórica de resistir. En buena parte, porque en sus 6.000 años de historia ha estado oprimido por diferentes estados, imperios y sultanatos. No resulta extraño que uno de los adagios de este pueblo resistente sea “El único amigo de los kurdos son las montañas”. Los 40-45 millones de personas que conforman esta nación no abrazan una ideología revolucionaria, pero culturalmente han interiorizado la idea de oposición al enemigo en las montañas. El 21 de marzo, día de la celebración del año nuevo, se representa con un guerrero que mata al tirano. Ahora bien, a la hora de referirse al movimiento kurdo, ha de tenerse en cuenta que éste no es homogéneo, de hecho, incluye una gran diversidad cultural, lingüística, política y religiosa. Héctor Martínez, miembro de la plataforma Azadí de Barcelona (colectivo de solidaridad con el Kurdistán), introduce así algunos de los grandes rasgos del pueblo kurdo en las XIII Jornades Llibertàries de CGT València, tituladas “Utopia en moviment”.

La heterogeneidad de la realidad kurda se plasma también en las diferentes realidades políticas. Si el kurdistán iraquí está gobernado por un presidente marcadamente conservador, Masud Barzani, en la década de los 70 nace el PKK con una identidad marxista-leninista clásica. Este partido reivindicaba la independencia y el socialismo con bases estatales. En la década de los 90 el PKK empezó a modificar su ideología y abandonar el marxismo-leninismo, explica Héctor Martínez. A partir de 2000, esta organización incorpora la teoría política del “Confederalismo Democrático”, que en parte se inspira en autores libertarios como Murray Bookchin además de asumir idearios como el ecologismo y el feminismo. “Uno de los grandes rasgos es la heterodoxia, se huye de los dogmas rígidos”, asegura Martínez. El “Confederalismo Democrático” es un método, más que un objetivo, que se caracteriza por su flexibilidad.

El feminismo es una de las columnas vertebrales del movimiento. Se considera, afirma Héctor Martínez, que sin una revolución feminista “no es posible una lucha eficiente contra el capitalismo y el estado, que se fundamentan en el patriarcado”. Las estructuras tribales, que tienen un enorme peso en Oriente Medio, poseen también una fuerte componente patriarcal. Uno de los principales elementos de ruptura del “Confederalismo Democrático” es que se abandona la reivindicación de un estado, sea socialista o de la nación kurda, porque entre otras razones implicaría la opresión de las nacionalidades minoritarias. “Pero el pueblo kurdo continúa siendo muy nacionalista y patriota”, explica el activista.

El kurdistán turco y sirio son las dos zonas donde se da un mayor desarrollo del “Confederalismo Democrático”. Héctor Martínez explica que el Estado de Turquía “está reprimiendo todo lo que puede, sin embargo el movimiento de liberación kurdo está más fuerte que nunca: han perdido el miedo”. En Rojava (kurdistán sirio) el pueblo kurdo ha conseguido derrotar al Estado Islámico, pero se halla sometido a un embargo económico y a presiones muy fuertes.

Mediante las “Comunas Confederadas” se trata de superar la realidad estatal. Las comunas intervienen en la realidad de la calle, los barrios y a través de la delegación a diferentes niveles se gobiernan las ciudades. Según Héctor Martínez, “los delegados son revocables y se conserva la democracia de base”. El consenso es decisivo porque fundamenta la toma de decisiones, aunque también opere la ley de las mayorías aunque sin imposiciones. A ello se añaden las cuotas mínimas de participación, por género, etnias, organizaciones políticas, sindicales, de jóvenes o mujeres, entre otras. La economía, socialista y autogestionaria, tiene asimismo su raíz en la base, y la ecología resulta capital: la patria se preserva respetando los ríos y los bosques. En esta caracterización a grandes rasgos, el activista de la Plataforma Azadí destaca la autodefensa, lo que incluye el uso de las armas a nivel individual. “Las milicias están ligadas a las comunas, que además las someten a control, porque la defensa no debe delegarse en cuerpos especializados”.

Otra de las características es el pragmatismo, es decir, se pretende la coherencia entre fines y medios pero se asumen las contradicciones que implica la lucha. “No se estancan en el purismo de las etiquetas”. Rojava al igual que Chiapas son, en definitiva, dos ejemplos de “utopía en movimiento”, lo que permite una reflexión más general: “Las experiencias de mayor éxito en la resistencia al capitalismo se producen en la periferia de Occidente, donde la base de la población ha conservado mejor los lazos comunales”, destaca Héctor Martínez. Por ejemplo en el Kurdistán turco se desarrollan ya las cooperativas, sin esperar a que el capitalismo sea totalmente destruido.

“En Rojava (kurdistán sirio) y Chiapas hallamos similitudes muy grandes”. Frente a las “primaveras árabes” y el 15-M, que básicamente fueron movimientos ciudadanistas que planteaban “cambios desde arriba”, explica el activista, en Rojava y Chiapas “los cambios se producen desde abajo”. En las comunidades zapatistas estuvieron durante décadas preparando a las bases para el levantamiento; en Rajova, muchos años organizando las comunas e iniciativas reales. Además, subraya Martínez, “en los dos casos las poblaciones han demostrado una capacidad de sacrificio enorme”. “¿Estaría en Occidente la gente dispuesta a cambiar radicalmente su modo de vida?”, se pregunta el activista.

El profesor del departamento de Sociología y Antropología de la Universitat de València, José Manuel Rodríguez Victoriano, señala otra experiencia de “Utopía en movimiento”, el 15-M. Para ello toma como punto de partida al maestro de historiadores, Pierre Vilar, cuando sostenía que si se quiere comprender adecuadamente el presente hay que estudiar el pasado. Así, afirma el docente, en el caso español hay que partir de la decepción por las expectativas de transformación social que supuso la Transición, y que señalaron autores de la sociología crítica como Jesús Ibáñez, Alfonso Ortí o Ángel de Lucas. “La Transición representó una transacción entre las élites españolas, el paso a una monarquía programada, en la que la corona fue algo más que un parque temático, de hecho, cerraba la posibilidad de una república federal y consagraba el pacto entre las élites”.

Frente a la idea de la “inmaculada” Transición, el consenso dialogado y series como “Cuéntame” o “La Transición” de Victoria Prego, autores como Ibáñez, Ortí o de Lucas explicaron que se cambió la ciudadanía plena por un modelo social que aceptara las desigualdades y acelerara la entrada en el capitalismo de consumo. José Manuel Rodríguez Victoriano detalla cómo la música se hizo eco de estas transformaciones sociológicas: “Caer enamorado de la moda juvenil, de los precios y rebajas…” como cantaba Radio Futura; o desde el punto de vista del desencanto, los “malos tiempos para la lírica” que musicaban “Golpes Bajos”. Unas décadas después, el 15-M con la consigna de “No nos representan” y Democracia Real Ya reivindicaban la democratización de la democracia para la transformación de la realidad.

Poco a poco, afirma Rodríguez Victoriano, fue abriéndose camino la racionalidad neoliberal, que se concreta no sólo en el modelo económico. También afecta a la construcción de subjetividades y a las formas de vivir en lo cotidiano. Según el sociólogo Christian Laval y el filósofo Pierre Dardot, autores de “Común” y “La nueva razón del mundo”, “la competitividad se extiende por toda la vida social”. “El neoliberalismo produce subjetividades contables que obligan a los individuos a competir entre sí y a cada uno consigo mismo; por ejemplo, con ideas como poner en valor o capital humano”, considera Rodríguez Victoriano. La mercadotecnia es el instrumento de control social, y el hombre encerrado pasa a ser un hombre endeudado.

El Informe Foessa sobre Exclusión y desarrollo social en España da cuenta de los efectos del modelo. El séptimo informe, de 2014, sitúa el porcentaje de población excluida en el estado español en el 25%, más de 11,7 millones de personas. Además, entre los años 2012 y 2013 se perdieron 1,3 millones de empleos. Son las pervivencias más o menos profundas de las estructuras de desigualdad, el despotismo y la corrupción “las que posibilitan y acaban convirtiendo a tu jefe en un odioso hijo de puta”, afirmaba el sociólogo Alfonso Ortí.

No con números ni con palabras sino con una elocuente viñeta, “El Roto” representó esta realidad con dos magnates consumiendo un puro y brindando por otra crisis como la actual, en la que tantos beneficios han obtenido. Otro dibujo de “El Roto” ilustró la respuesta popular en 2011: “Los jóvenes salieron a la calle y de pronto todos los partidos envejecieron”. En ese contexto, señala José Manuel Rodríguez, el 15-M fue “un estallido del pueblo” que canalizó el sentimiento de frustración. Se trataba de recuperar los derechos de ciudadanía que los ajustes neoliberales estaban desmantelando, “pero la política oficial no comprendió nada de lo que estaba sucediendo…”.

fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=206915
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La segunda Transición o el maquillaje estatal


Enric Llopis

dsc_0024-2¿Qué significó la Transición española? “Con el apoyo explícito e interesado de Estados Unidos o Alemania, nos acostamos con una dictadura y nos levantamos con una monarquía parlamentaria ordenada por el propio dictador, y comenzó toda una política de consenso y reformas…”. Esta definición figura en el editorial del número 84 (otoño de 2015) de la revista “Libre Pensamiento”, publicada por el sindicato CGT (“¿Transición (es)? Al fondo a la derecha”). El mismo editorial rescata el testimonio del catedrático de Derecho Constitucional, Marc Carrillo, en el documental “Una inmensa prisión”, dirigido por Carlos Ceacero y Guillermo Carnero: el ministro Serrano Súñer, cuñado de Franco, recibía visitas de nazis alemanes y fascistas italianos para aprender las técnicas de tortura utilizadas en España. De eso no se habló en la Transición. Tampoco de algunas cifras que aporta el sociólogo Emmanuel Rodríguez en el artículo “El mito en crisis. A vueltas sobre la Transición”: entre 1976 y 1979 se produjeron cerca de 9.000 huelgas, y la pérdida de casi 60 millones de jornadas de trabajo.

La Transición española se ha analizado desde múltiples perspectivas. Desde un punto de vista libertario, lo decisivo fue que se decretara una ley de amnistía y punto final para quienes apoyaron a uno de los bandos –el franquista- y sus herederos, opina Vicky Criado, miembro del Consejo de Redacción de “Libre Pensamiento”. “Así se sentaron las bases de la nueva democracia”. En una conferencia sobre “Nueva Transición y organización popular. El maquillaje estatal” dentro de las XVII Jornades Llibertàries de CGT-València, Vicky Criado plantea varias preguntas capitales para entender el trasfondo de la Transición: ¿Cómo y quiénes han contado la Transición en los medios de comunicación y las escuelas?; ¿qué calidad tiene la democracia española, cuando una parte de la clase política no ha condenado la dictadura? ¿Es exportable la Transición a países de América Latina que no han aprobado leyes de punto final como España? Y termina con una cuestión de inevitable actualidad: “En febrero de 1936 la CNT y la FAI reclamaron el voto para el Frente Popular: ¿Qué recomendaría hoy la CGT?”

Desiderio Martín, miembro del Gabinete de Estudios Confederal de CGT, distingue tres transiciones en el estado español. A mediados de los 70 se produjo la primera, cuando una parte de los trabajadores tenían todavía en mente el conflicto, no el consenso, y luchaban por la libertad política. En la primera transición existía la oportunidad de “generar un nuevo orden”. “Entonces estábamos orgullosos de ser clase obrera, no nos sentíamos clase media como hoy”, explica Martín. En barrios de Madrid como Orcasitas o Vallecas, las asociaciones de vecinos de los años 70 se manifestaban contra la carestía de la vida y construían viviendas en las barriadas. Pero posteriormente se produjo la evolución del conflicto político a la razón económico-técnica, como solución a cualquier problema.

Se puede considerar el ingreso del estado español en la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1986, con un gobierno del PSOE, como un hito que dio lugar a la segunda Transición. La sociedad considerará que las leyes del mercado son las que garantizan la eficacia. “La gente ya no confía en el conflicto político, sino en soluciones técnico-económicas: que la economía funcione, los empresarios puedan invertir, se incrementen los salarios…”. En conclusión, para ser “modernos” lo necesario es que un país cuente con buenos técnicos. La política se reduce a límites muy estrechos y se somete a las leyes de la oferta y la demanda.

La tercera Transición se puede resumir con una viñeta de El Roto: “Se despertaron y no encontraron la modernidad”. Según Desiderio Martín, “se ha quebrado ese modelo de bienestar en que enchufabas un interruptor y confiabas en que hubiera luz, o necesitabas un préstamo y pensabas que allí estaría el banco…”. Hoy, en víspera de las elecciones generales del 20 de diciembre, todos los programas electorales de los partidos ofrecen soluciones técnicas, “en cuyo caso resulta imposible superar el capitalismo”.

Además, “todas las salidas que se plantean como proceso constituyente (o reforma constitucional) no tienen nada que ver con lo que planteaban el 15-M y las Mareas”, explica Desiderio Martín. Incluso si fuera posible una diversidad de programas económicos, “al capital le da lo mismo las políticas keynesianas que las liberales”, aunque en los dos casos el estado resulte fundamental: las políticas neoliberales de Reagan y Thatcher habrían resultado imposibles sin la herramienta estatal. Por otro lado, si se pretende desregular el mercado laboral, el de la energía u otros sectores económicos, “sólo puede hacerlo el estado, y de una manera autoritaria”, explica Martín.

Un ejemplo “alternativo” a lo realmente existente se produjo durante la revolución española de 1936-1939. Entonces se llevó a término la socialización de empresas, un aprendizaje colectivo de cómo producir y repartir en el que participaron millones de personas en todas las áreas de la economía. “En aquella época fue posible”, subraya el activista y miembro del Gabinete de Estudios Confederal de CGT. “Hubo un empoderamiento real de las personas, pero hoy el contexto es diferente: hemos dilapidado buena parte del caudal de movilizaciones inaugurado a partir del año 2011, con el 15-M, las Mareas o las Marchas de la Dignidad”. Con vistas a la convocatoria electoral del 20 de diciembre, el sindicalista argumenta con una reflexión del escritor y activista libertario Ricardo Mella: más que votar o no, lo importante es aquello que se hace el resto del año en la fábrica, en el barrio o en todos los sectores en conflicto.

A lo que en algunos foros se denomina “nueva” Transición, el sindicalista de CGT-Ensenyament de Catalunya Emili Cortavitarte lo califica como “Transición 2.0”. Pero al margen de las nomenclaturas, lo fundamental es que se invisibiliza un aspecto clave: la gran “estafa” que supuso la crisis de 2008. En aquel momento algunos de los líderes mundiales hablaron de un “capitalismo de rostro humano”. Sin embargo, los diferentes organismos tecnocráticos –el FMI, el BCE, la Reserva federal estadounidense o el Banco Mundial- empezaron con la política de austeridad y recortes. Frases como “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” forman parte ya del imaginario colectivo. Sin embargo, cuando aparece el término “nueva” transición no se está hablando de economía, sino de política del espectáculo. Y se dan por reales principios como que la emprendeduría y el “sálvese quien pueda” son lo postmoderno, mientras que la lucha de clases es una antigualla.

Cuando a partir de 2011 irrumpieron en el escenario movimientos como el 15-M, las Marchas de la Dignidad o las Mareas, “al sistema se le generó un problema”, afirma Emili Cortavitarte. “Decidieron que todo ello deberían retransmitirlo por televisión; y en un plató resulta más gracioso un político joven y con coleta que habla de la casta que una mujer anciana que denuncia un desahucio y participa en la ocupación de un bloque de viviendas”, añade. También empezó la saturación de casos de corrupción política –pocas veces se aborda la corrupción económica- y la aparición de actores políticos que se vendían como “asépticos” y “regeneradores”. “Por supuesto la corrupción no se presenta como inherente al sistema capitalista”, afirma Cortavitarte. La esfera política se presenta como un ámbito vedado a los políticos (“viejos y nuevos”), y a los periodistas “que saben más que el resto de los humanos”. Este panorama lo definieron los filósofos situacionistas como “la sociedad del espectáculo”.

El problema de la política entendida como espectáculo es que, afirma el sindicalista, “se separa de la ética y los intereses de las clases populares”. Así las cosas, ¿en qué términos se plantean los debates políticos de la Transición 2.0? Por ejemplo, en si finalmente emergerán los partidos emergentes; o el tiempo que se sostendrá el bipartidismo. Ciertamente, “todo el mundo busca a las clases medias, que se escoran cada vez más a la derecha”. Y por esa razón la mayoría de los programas de los partidos se deslizan hacia ese flanco. Aunque algunos, apunta Cortavitarte en referencia a Ciudadanos, “buscando el centro llegan a la extrema derecha, por ejemplo cuando hablan del contrato único o la violencia de género”. “Si algún partido planteara realmente alguna opción antisistema, aparecería en un debate no a seis sino a 12.000”, concluye el activista.

La conclusión es que la Transición 2.0 preservará el Régimen del 78, “con algún retoque de chapa y pintura”. Y con una Constitución peor. Ahora bien, agrega Emili Cortavitarte, “hay motivos más que sobrados para sacar a determinada gente de las instituciones, por lo que no voy a decir que no se tenga que votar”. La clave sin embargo reside en el estado de salud del movimiento popular. Entre 2011 y entrado el año 2014 se han paralizado desahucios, organizado dos huelgas generales, dos Marchas por la Dignidad, las mareas o la “primavera valenciana”. Pero entre 2013 y 2014 se produjo un punto de inflexión, en el que se difundió la idea de que estaba en marcha un embrión de poder popular, y que llegaba el momento de ser pragmáticos. Venía a decirse que la lucha desde dentro de las instituciones ofrecía una oportunidad. “Hubo un retroceso en las movilizaciones”, concluye Emili Cortavitarte.

¿Qué opina el sindicalista sobre este reflujo en la protesta? “Las posibilidades reales dentro de la política del espectáculo son muy relativas”. Además se plantea una cuestión de fondo: “Pensar que las instituciones del estado son neutras constituye un error de apreciación brutal, porque después del 20 de diciembre continuarán seguramente las mismas personas en la judicatura, el ejército y dirigiendo las empresas”. ¿Qué hacer, por tanto, el día de la convocatoria electoral? “Mi idea es que las personas y los movimientos sociales podemos hacer lo que creamos, admitiendo la obviedad de que votar al PP es una locura”. Lo fundamental para el activista es qué se hará el día 21 de diciembre. Lo importante, subraya, es “crear sinergias entre la gente que trabaja en la paralización de desahucios, en el sindicalismo, en el mundo de las cooperativas o las plataformas de parados, siempre con horizontalidad y humildad”.

Emili Cortavitarte reitera que, más que las coyunturas electorales, lo que al estado le preocupa son hitos de la reivindicación popular como las dos huelgas generales o las Marchas de la Dignidad (la primera de ellas reunió a un millón de personas en Madrid). Porque seguramente los próximos comicios impliquen una nueva escenificación de “El Gatopardo” de Lampedusa: que todo cambie con el fin de que las cosas continúen igual. “Aunque ganen los supuestamente menos enemigos de las clases populares, hay que mantener la presión y el empoderamiento”, concluye.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=206993

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Acción Social Internacional

LIBRO «El Pensamiento Crítico frente a la Hidra Capitalista» volumen I

unnamed (1)«Los textos que contiene este primer volumen corresponden a los que serían leídos o expuestos a partir del 2 de mayo y hasta el 9 de mayo del 2015. Como podrán ver los lectores, hay aquí textos que no fueron expuestos totalmente y alguno que ni siquiera alcanzó a expresarse.También se darán cuenta de que no corresponden fielmente a los audios pues en la lectura del momento se quitaron o agregaron cosas.

Nos hemos esforzado en que nuestro pensamiento aquí compilado no sea haragán ni conformista, que no sea perezoso para dar cuenta de lo que ha cambiado y de lo que sigue igual. Que no sea dognático, que no imponga su tiempo, y su modo. Que no sea tramposo, abundante en mentiras y medias verdades.

Esperamos que estas palabras sean alimento para la duda, la pregunta, el cuestionamiento.

Por lo demás, viene la tormenta. Hay que prepararse.

Sup Galeano México, abril-mayo-junio del 2015.»

P.V.P.: 12€ (10€ a colectivos por más de 3 ejemplares)
(edición española realizada por la CGT y Adherentes a la Sexta Barcelona)

Para pedidos y presentaciones, dirigirse a:
cgtmexico@cgt.org.es
adherentesalasextabcn@gmail.com

unnamed (2)CGT

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Acción Sindical Ferroviarios Huelga

CGT DESCONVOCA LA HUELGA EN RENFE Y ADIF

CGT ha decidido desconvocar la huelga de hoy día 18 en las empresas Renfe y Adif, tras firmar un preacuerdo de convenio en Adif al borde de la media noche. En dicho preacuerdo se ha pactado una oferta pública de empleo de entre 200 y 300 puestos de personal operativo y técnicos, se han consolidado 80 puestos de trabajo que estaban en el aire de personal proveniente de la extinta empresa Feve ,se han instaurado las jubilaciones parciales con contratos de relevo, que garantizan el comienzo de un ciclo de rejuvenecimiento de plantilla con empleo digno y se ha puesto en marcha la integración en las categorías existentes del resto de personal de Feve durante el año 2016.

Aunque es insuficiente, ya que las necesidades de personal las cuantificamos en miles de empleos necesarios en varios años, sí hemos valorado positivamente lo que supone el comienzo de la reversión del ciclo de destrucción de puestos de trabajo dignos en las empresas públicas ferroviarias. En el caso de Adif, la última Oferta Pública de Empleo se llevó a cabo en el año 2010, y durante 5 años hemos sufrido  una constante sangría de puestos de trabajo, mediante jubilaciones y procesos de despidos colectivos sin tasa de reposición alguna.

En el caso de Renfe, CGT de momento no ha suscrito el preacuerdo de convenio que llevaron a cabo los sindicatos mayoritarios, que estamos valorando.

Desde el Sector Federal Ferroviario de CGT queremos agradecer las numerosas muestras de apoyo de usuari@s del ferrocarril en todo el país, con l@s que participamos activamente en multitud de plataformas de defensa del ferrocarril público y social, y pedir comprensión y disculpas a tod@s aquell@s que hayan sufrido molestias por los anuncios de convocatoria de huelga. Es una molestia, puntual y muy difuminada con unos servicios mínimos del 75%  necesaria para terminar con las que las que padecen a diario, debido al expolio al que ha estado sometido el ferrocarril público, de forma  muy intensa durante los últimos años. Seguiremos luchando en el ámbito laboral y en el ámbito social para conseguir el suficiente empleo digno en las empresas públicas, que garantice un servicio público eficaz, eficiente, racional y viable para toda la sociedad.

Para leer el Comunicado de RENFE nº161 sobre la firma del convenio pincha aquí
Para leer el Comunicado de ADIF nº162 sobre la firma del convenio pincha aquí

SFFCGTCANTABRIA

 

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Acción Social Fotos

Charla TTIP

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Libres y CGT nos han contado muchas cosas sobre el TTIP, el gran depredador que tenemos olisqueando nuestro gaznate. Llegando al final, surgió la pregunta: Qué se puede hacer??
Libres: «Organizarnos»
CGT:»Poner el cuerpo, ya vale de contarnos todo esto entre nosotros, la información está ahí. Ya sabemos. Ahora ya toca poner el cuerpo»
«Encuentros de té y café», una nueva propuesta gildera que cada vez es más potente.

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Acción Social Ferroviarios Huelga

18-D: CGT HUELGA EN RENFE Y ADIF

Contra la reforma laboral en el ferrocarril

El día 18 de diciembre*, CGT* tiene convocada una huelga de 23 horas en Renfe y Adif, con el objetivo de incidir y mejorar el convenio colectivo que previsiblemente será firmado en esta semana. Hasta el momento, las últimas propuestas no se ajustan a nuestras reivindicaciones, y solo la presión de l@s ferroviari@s conseguirá mejorarlas. Que esta huelga tenga un seguimiento masivo va a ser determinante para conseguir planes de empleo y convenios que garanticen la viabilidad y estabilidad de las plantillas. Desde *CGT *consideramos que solo l@s ferroviari@s tenemos la capacidad de revertir la peligrosa situación en la que se encuentran las plantillas de las empresas públicas Renfe y Adif, y estamos convencid@s que luchar y apoyar la convocatoria va a suponer el principio del fin de la deriva privatizadora y de la entrada en un ciclo de precarización del empleo público, parejo a la precarización del servicio público ferroviario.

descargaTras meses de reuniones, intensificadas en las últimas semanas, *CGT* se ha volcado en propuestas concretas que recogieran en convenio los aspectos principales que llevamos reivindicando, algunos desde hace años, como la integración del personal de la extinta FEVE, nuevos ingresos que garanticen la viabilidad de las empresas y el rejuvenecimiento de plantilla, mediante contratos de relevo o similares.

En el caso de Renfe, *CGT* no va a asumir un plan de empleo que abre la puerta a la precariedad y la inestabilidad, sin concretar número de ingresos, con todo tipo de contratos y con salarios hasta un 30 % menos. No vamos a asumir las imposiciones de las organizaciones empresariales y de los mercados que exigen beneficios a costa de empeorar las condiciones laborales, en definitiva el conocido eslogan empresarial de ?trabajar más para ganar menos?. Es un plan de recursos humanos que extiende y normaliza la precariedad, en una empresa pública que debería ser generadora de empleo de calidad y estabilidad, como garantía de viabilidad y continuidad.

En el caso de Adif, si bien se apuesta por oferta pública de empleo y se garantiza el ingreso de un número importante de trabajadores y la consolidación de los considerados por Adif ?Indefinidos no fijos?, aún falta concretar importantes cuestiones sobre varios aspectos de convenio.

En cualquier caso la decisión que tome *CGT* será la decisión que tomen los afiliados, de forma directa y democrática en las distintas asambleas convocadas durante estos días.

¡POR LA CREACIÓN DE EMPLEO!
¡POR EL FUTURO DE LA EMPRESA!