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Entrevista Mujer

“Pedimos a la gente que se exprese como quiera, el lenguaje académico pone límites”

Entrevista a Irene García Roces, integrante del grupo editor de la revista feminista La Madeja

La Madeja, revista autogestionada de ideología feminista, dedicó su número séptimo (2016) al miedo. El editorial del monográfico de 72 páginas sostiene que el miedo es cuestión de clase, género, color de piel, aprendizaje, orientación sexual y experiencias vitales; “¿sorpresa? No, pero a veces se nos olvida”, afirma en la primera página. Unos párrafos más abajo agrega el editorial de la publicación, en la que colaboraron una treintena de personas: “Pero no hay temor sin resistencia: los feminismos, alternativa y campo de batalla”. El número dedicado al miedo de La Madeja fue presentado en más de 30 locales, librerías y centros sociales del estado español. Irene García Roces, de 38 años, es miembro del grupo editor de la revista y participa en el centro social autogestionado Llar el Mataderu en Pola de Siero (Asturias). La activista desarrolló además una investigación en Brasil sobre una red agroecológica, desde un punto de vista agroecológico y feminista, con una asociación local del estado amazónico de Acre, en la frontera con Bolivia y Perú. 

-La revista La Madeja, de periodicidad anual, cuenta con un grupo editor formado por cuatro mujeres de diferentes ciudades del estado español, como Oviedo, Granada o Bilbao. ¿Cómo caracterizarías la publicación?

La Madeja está vinculada al colectivo autogestionado Cambalache, surgido en 2002 y con sede en Oviedo. Hemos lanzado ocho números en siete años. Personalmente empecé a colaborar en la última edición, dedicada a los miedos. Se trata de números monográficos, que abordan materias diferentes desde la perspectiva de los feminismos. Por ejemplo los cuerpos, o las sexualidades, que es el tema que trabajamos para la revista de 2017; actualmente estamos en fase de recepción de artículos y revisión. También hemos tratado otras cuestiones no estrictamente feministas, como los paisajes o las transgresiones.

-¿Toma partido la revista por alguna corriente específica del feminismo? 

Tenemos un punto de vista bastante abierto, que pretende abarcar la diversidad de los feminismos.

-¿Qué distingue a La Madeja de otras publicaciones del mismo ámbito? 

Por ejemplo, el hecho de trabajar –o intentarlo- con otro tipo de lenguajes; esta no es una revista, como ocurre con otras en el ámbito de los feminismos, que trabaje con el ensayo y un lenguaje más periodístico; así, incorporamos la poesía y dejamos que la cuestión del lenguaje sea un tanto más libre. A la gente le pedimos que se exprese del modo que quiera, lo que, creemos, constituye también un punto feminista dentro de la revista.

-¿Por qué razón?

Porque creemos que en ocasiones los lenguajes académicos o más periodísticos limitan las personas que pueden acceder a estos, o que puedan entenderlos.

-¿De qué modo se distribuye la revista, cuáles son los canales de difusión?

Sobre todo a través de las presentaciones en colectivos, locales autogestionados, librerías y centros sociales. Estas presentaciones se realizan también fuera de Asturias, en todo el estado español, en función de nuestro tiempo y disponibilidad. Actualmente contamos con página de Facebook y todos los números de la revista pueden descargarse en la página Web del colectivo Cambalache. Pero el número se publica primero en papel…

-¿A qué responde esa preferencia por el papel, en los tiempos que corren?

Porque nos imaginamos a las lectoras y lectores de la revista leyéndola tranquilamente en cualquier espacio. Además, ahora que la información está tan digitalizada, creemos que el papel representa una apuesta interesante. Por otra parte La Madeja tiene un precio de seis euros, que es el coste de producción, de manera que no queda ningún dinero para las personas que participamos.

-La edición de 2017 se centra en las sexualidades. ¿Cuál es el enfoque?

Queríamos que la revista planteara la sexualidad desde un punto de vista placentero, no pensábamos tanto en los aspectos más negativos, como por ejemplo los vinculados a la violencia. También visibilizar el orgasmo femenino y las prácticas sexuales no normativas.

-¿Mantenéis contacto con otros colectivos que desarrollan proyectos similares?

Sí, con revistas como Pikara Magazine de Euskal Herria, cuyas colaboradoras escriben artículos para La Madeja; lo que ocurre es que los “tiempos” de Pikara son diferentes: trabajan más rápido y con una información más actualizada, además producen un volumen de artículos mucho mayor que el nuestro. También la perspectiva de Pikara es diferente, porque se plantean la revista como un medio de vida, y ése no es nuestro caso. Pero tenemos contacto con otros muchos colectivos feministas, que colaboran organizando las presentaciones, difundiendo la revista o escribiendo artículos.

-El 15 de septiembre, en la programación del colectivo Cambalache, figuraba un encuentro informal titulado “Madejeando: agresiones machistas en ‘nuestros’ espacios”, en el que la asistencia se limitaba a mujeres, lesbianas y trans. ¿Observas formas de dominación patriarcal en los movimientos sociales y, por extensión, en el espacio en el que se edita la revista?

Yo estoy en la revista, no particularmente en Cambalache; pero éste es un centro donde la cuestión del género y el feminismo se “trabaja” bastante, y sobre todo se revisa constantemente. Pero claro que hay problemas, como en todos los colectivos, ya que no están exentos de la realidad patriarcal en la que se generaron. Sin embargo, en otros espacios en los que colaboro hay más problemas, tal vez porque existe una mayor diversidad. Cambalache es un colectivo de gente bastante afín.

-Por otro lado, has participado en un grupo de grafiteras…

Lo de las grafiterías es algo completamente informal. En un colectivo de Gijón nos juntamos un grupo de mujeres, y el caso es que no sabíamos muy bien qué tipo de acción feminista íbamos a realizar. Surgió entonces la posibilidad del grafiti, era el año 2015, porque conocíamos a una chica -activista grafitera desde hacía mucho tiempo- que ayudó a que nos coordináramos. Ella vive en Asturias, y se hace llamar “bicha”.

-¿Y qué decían los grafitis?

Uno, “Mordisco a las mordazas, el patriarcado amordaza”; el otro tenía relación con el aborto, en la época en que Ruiz Gallardón era Ministro de Justicia y se pretendía dar marcha atrás en la legislación.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231637

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Acción Social

CGT advierte del ataque directo a los derechos laborales y a las libertades sociales que supondrá la entrada en vigor del CETA

El CETA entrará en vigor provisionalmente esta semana sin haber sido ratificado por buena parte de los parlamentos europeos

El tratado de libre comercio entre Canadá y la Unión Europa (CETA) entra en vigor este jueves, 21 de septiembre, de manera provisional y sin que todavía se haya ratificado por parte de la mayoría de los países de la UE.

La campaña estatal No al TTIP, CETA y TISA, de la que forma parte la Confederación General del Trabajo (CGT), considera muy grave que el CETA empiece a incidir en la vida de las personas sin haber sido validado por algunos parlamentos europeos.

En este sentido, desde la campaña estatal contra el CETA, se viene informando a la sociedad civil de los inminentes peligros que este Tratado va a acarrear a las personas en casi todos los ámbitos de su vida: riegos para la salud pública, facilidad para llevar a cabo privatizaciones y eliminación de servicios básicos para las personas, un aumento de la especulación financiera e importantes daños medioambientales para nuestros entornos físicos y naturales.

CGT subraya que en el CETA, el derecho de sindicación y de negociación colectiva no viene recogido, algo que no debería sorprender ya que Canadá está lejos de haber ratificado todos los convenios de la Organización Internacional del Trabajo.

Desde la CGT se continuará participando, junto a otras organizaciones y movimientos sociales, en todos los actos y movilizaciones que se lleven a cabo para denunciar las consecuencias del CETA y de otros Tratados de libre comercio en nuestra sociedad.

Macarena Amores García
Gabinete de prensa del Comité Confederal de la CGT

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Acción Social

LA CGT ANTE LA REPRESIÓN DESATADA POR EL ESTADO EN CATALUNYA

Ante los últimos acontecimientos represivos que se han producido en Catalunya tales como las detenciones a representantes políticos, registros a medios de comunicación y sedes de organizaciones, asaltos a domicilios, anulación de las garantías constitucionales y de libertades públicas como la libertad de expresión, de reunión… desde la CGT queremos manifestar que:

– Consideramos absolutamente intolerable la respuesta autoritaria que desde el gobierno y las administraciones del Estado se está dando a lo que no es más que una manifestación ciudadana del ejercicio a la libre expresión.

– Es muy alarmante la escalada represiva que estamos viviendo estos días en Catalunya pues supone un grave e injustificado recorte de los espacios de participación colectiva pero, al margen del referéndum del 1-O, nos preocupa mucho que esta represión se extienda a otros espacios como el mundo sindical y el activismo social o ciudadano. Históricamente, cuando las actitudes fascistas entran por la puerta, nunca salen si no se las expulsa. El estado de excepción implantado en Catalunya nos recuerda a épocas pasadas que creíamos definitivamente superadas.

– Desde la CGT manifestamos nuestro compromiso con la defensa de las libertades y en contra de la represión que ha puesto en marcha el estado contra el pueblo catalán. Hacemos un llamamiento a toda nuestra afiliación y a sus sindicatos para que acudan defender en la práctica estos principios, en la calle y donde sea necesario. No vamos a dejar que nos quiten por la fuerza más derechos y libertades. Combatiremos estas formas de terrorismo de estado con todos nuestros medios y con todas sus consecuencias.

Secretariado Permanente de la CGT

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Acción Social Libros

Experiencias populares en América Latina: una nueva cosmovisión

“Zumba la Turba” es una radio comunitaria, alternativa y popular que emite en el 99.5 de la FM desde la ciudad argentina de Córdoba, de más de un millón de habitantes. Se trata, según definen los integrantes del colectivo, de un proyecto “político-comunicacional” autogestionado. Los orígenes de “Zumba la Turba” se retrotraen a 2010, “al calor de los talleres de armado de transmisores de la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA)”. En la página Web recuerdan el empuje inicial por parte del colectivo Indymedia Córdoba. Actualmente cuentan con programas como “Enredando las mañanas”, “La Chispa”, “La Nota Azul”, “Ladran Sancho” o “Córdoba originaria”.

Los contenidos de la página Web permiten acercarse a la orientación del proyecto. “Luego de las detenciones ilegales, la presión popular logró la libertad”, tituló el colectivo, en referencia a la liberación de 30 de los 31 detenidos durante la marcha del uno de septiembre en el centro de Buenos Aires, en la que se pedía la aparición con vida del joven Santiago Maldonado. El programa “Enredando las mañanas” conversó con la comunicadora popular de Alba TV, Ambar García, quien explicó “una de las acciones más claras del imperialismo norteamericano” contra Venezuela: la orden ejecutiva de nuevas sanciones firmada por el presidente Trump el 25 de agosto. Además la edición número 111 de “La Nota azul” se inició con una canción del saxofonista Ornette Coleman, y con las siguientes palabras: “Sin luchar contra la represión, el jazz se volvería una música anquilosada, aburrida y estatal”.

Otro ejemplo de medio independiente en la ciudad de Córdoba es el periódico digital “La Tinta”; con un año de recorrido, este medio acompaña a la cabecera con un elocuente subtítulo: “periodismo hasta mancharse”. Los lectores pueden informarse en “La Tinta” del “Lava Jato Cordobés” (un símil con la macrooperación contra el lavado de dinero desplegada en Brasil, a partir de marzo de 2014) y de cómo “crece el escándalo por las coimas en la gestión de Cambiemos”, la coalición derechista que lidera el presidente Macri. “La Tinta” reproduce también un artículo de Florencia Sciutti (“El diario La Nación pide ajuste y extraña a los militares”), que rebate otro del empresario Ricardo Esteves en el periódico conservador (“Sin equilibrios no habrá desarrollo”). Otro de los textos publicados (“Las comunidades originarias en peligro”) se hace eco de las reivindicaciones de las organizaciones sociales para que el Congreso argentino vote la prórroga de la Ley de Emergencia Territorial Indígena; de lo contrario, aseguran, más de 1.500 comunidades podrían perder sus tierras.

El periodista y escritor uruguayo Raúl Zibechi (Montevideo, 1952) menciona a “Zumba La Turba” y “La Tinta” como dos referentes de la comunicación autónoma. La radio emite desde el mismo lugar en el que trabaja el Frente de Organizaciones de Base (FOB); En cuanto a “La Tinta”, Zibechi aclara que es “cercana” al Encuentro de Organizaciones (EO), “uno de los colectivos con más trabajo territorial en Córdoba”. Son dos de las experiencias que resalta, dentro de los encuentros que ha mantenido en los últimos meses con organizaciones sociales de la ciudad llamada “La Docta”. Compartió las conclusiones en un artículo publicado en el periódico mexicano “La Jornada” el uno de septiembre.

A los 20 años de que se iniciaran las luchas del movimiento piquetero (1997-2002), también recordó la importancia de iniciativas como la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), que agrupa entre otros a cartoneros, campesinos, feriantes, artesanos y trabajadores de empresas recuperadas. O los procesos de toma de tierras y recuperación del territorio; por ejemplo en Parque Las Rosas, donde una treintena de familias han levantado sus viviendas tras resistir a la policía. “Hay cooperativas de carreros que recogen residuos, las hay de limpieza y de otros servicios”, subraya el colaborador de Brecha y La Jornada.

El artículo se centra en Córdoba, pero el investigador inició la larga travesía militante por América Latina –singularmente por los territorios andinos- en 1986. En sus libros también se hace eco de los procesos organizativos de los “abajos”, y de las resistencias de los movimientos urbanos, campesinos y comunidades indígenas. Así lo hizo en “Descolonizar la rebeldía”, publicado en 2014 por iniciativas sociales Zambra y Coordinación de Luchas contra la Precariedad Baladre. En el libro de 286 páginas aborda la revolución “descolonizadora” del zapatismo, de la Corriente Villera Independiente en la villa 31 (Retiro) de Buenos Aires; y de las movilizaciones masivas de junio de 2013 en 353 ciudades de Brasil.

También explica las resistencias de 2008 en el Plan 3.000, una gran barriada pobre en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), el “corazón del racismo”; el movimiento de ocupación y autogestión de liceos en chile (2011), el Encuentro Continental por el Agua y la Pachamama, celebrado en 2011 en la ciudad de Cuenca (Ecuador); las experiencias de autonomía urbana en la Comunidad Habitacional Acapatzingo, en México, “una de las más formidables de América Latina”, afirma el autor del libro de Zambra y Baladre; la oposición a la especulación inmobiliaria y las ferias agrícolas de la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (CONAMURI) de Paraguay; las resistencias de la población de Cajamarca, en el norte de Perú, a la explotación minera (de oro y plata) por parte de una multinacional estadounidense; o la red de comunidades Cecosesola (Central de Servicios Sociales del Estado de Lara), dedicada a la producción agrícola, servicios de salud, transporte, ahorro y préstamo en el Centro-Occidente de Venezuela.

En “Descolonizar la rebeldía” y en otros textos de Zibechi publicados por Zambra y Baladre -“Latiendo resistencia. Mundos nuevos y guerras de despojo” (2016) y “Territorios y resistencia: cartografía política de las nuevas periferias latinoamericanas”-, el autor cuestiona los gobiernos progresistas de América Latina (se refiere, por ejemplo, a la formación de un “nuevo bloque de poder” en Uruguay; o a la construcción de un “nuevo modelo de dominación” en Ecuador”). En ocasiones la carga crítica se advierte ya en el título del libro; “Brasil potencia: entre la integración regional y el nuevo imperialismo” (2012). Otra idea central es la necesidad de descolonizar el pensamiento crítico y las prácticas de rebeldía; y, para ello, aprender de las experiencias propias: las revoluciones que lideraron Tupac Amaru, Tupac Katari y Bartolina Sisa, en el caso de los pueblos quechua y los aymara; el ejemplo del cacique Manuel Quintín Lame para los indígenas nasa del cauca colombiano; la presencia del toki Lautaro en el pueblo mapuche y de Emiliano Zapata en las luchas del movimiento zapatista.

Pero no sólo es cuestión de prácticas, referentes, experiencias y reconstrucción de imaginarios. La “alternativa” del Buen Vivir implica, según el periodista e investigador, romper de modo drástico con la cultura occidental y las ideas de modernidad, progreso y desarrollo. En la entrevista, de Michael Hardt y Álvaro Reyes, con la que se inicia el libro “Descolonizar la rebeldía”, Zibechi aporta una perspectiva profunda de esta idea. “Caminamos sobre las huellas de nuestros antepasados”, afirma un líder indígena de Ecuador. Esto significa que, al contrario de lo que ocurre en la modernidad occidental (las acciones se orientan al futuro), en las cosmovisiones indias el pasado es el inspirador de las acciones. “El pasado no está muerto, como dice Marcos en ‘Votán Zapata’, un texto central del zapatismo”, recuerda el investigador uruguayo. Esta idea del pasado “cuestiona de raíz la teoría revolucionaria ilustrada, marxista y también anarquista, que miran hacia adelante”.

Echar la vista atrás no implica construir un mundo nuevo (tras una ruptura, según la idea occidental de revolución), sino en cierto modo ordenar el mundo, alinearlo con un orden cósmico (superior); y recomponer equilibrios que se habían alterado. Así, el Pachakutik no plantea la creación de algo nuevo, sino del “retorno”: la vuelta de aquello que se había relegado a los márgenes y, por lo tanto, oculto. El Pachakutik implica asimismo una concepción del tiempo no lineal, sino cíclica (hay algo que termina, mientras brota lo nuevo). En la entrevista se aclara que estas ideas pueden también hallarse en el Carlos Marx de “La guerra civil en Francia”, cuando al referirse a la Comuna de París apunta que la revolución ya se encuentra, en germen, en el seno de la sociedad burguesa.

Una tercera idea resaltada por Zibechi es que la sociedad supone un conjunto de individuos y relaciones complejas, que no se pueden planificar ni predecir como haría una divinidad omnipotente; esto supone cuestionar la idea de que el futuro sea previamente moldeable; y también la relación “colonial” sujeto-objeto. Además, según Marcos, “los medios son los fines”. “Pero todo esto no tiene nada que ver con la idea tradicional de revolución”, añade el periodista uruguayo. Sí, con algunos planteamientos de Nietzsche (la importancia del azar o el “eterno retorno”). Zibechi subraya que movimientos como el zapatista han asumido las ideas occidentales del feminismo, la autonomía o la teoría crítica. “Pero nosotros, ¿estamos dispuestos a incorporar algo de la cosmovisión india?”, remata el autor de “Descolonizar la rebeldía”.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231176

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Acción Social TTIP

La difamación: la nueva estrategia de los ‘lobbies’ contra los detractores del TTIP

Al principio las negociaciones secretas del TTIP y el CETA parecían ir en viento en popa, pero una serie de filtraciones y el trabajo de cientos de organizaciones sin ánimo de lucro, académicos, periodistas, asociaciones de consumidores, sindicatos e incluso jueces pusieron en alerta a la opinión pública acerca de los riesgos de estos acuerdos para la soberanía y el bienestar social. Ante la falta de ideas para rebatir los argumentos políticos y científicos en contra de estos tratados, los grandes lobbies corporativos y think tanks liberales han puesto en marcha una nueva estrategia: la difamación para deslegitimar a toda costa a quienes se muestran críticos con los acuerdos de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos (TTIP) y Canadá (CETA), y defienden la democracia y la justicia social y medioambiental en la política comercial europea. Incluso los premios Nobel de Economía Joseph Stiglitz y Thomas Piketty, o el exdirector general de Comercio de la Comisión Europea, Pierre Defraigne, están siendo difamados por ser contrarios a estos acuerdos comerciales.

La reacción de estos lobbies es similar a la que tuvieron las industrias tabacalera y petrolera cuando ciudadanos y gobiernos empezaron a preocuparse por los efectos nocivos sobre la salud y el medio ambiente de sus negocios: primero intentaron sembrar la confusión con estudios precocinados; también promovieron la división entre sus críticos (“se trata de un tema solo para expertos”); después probaron a expulsarlos del debate, más adelante pusieron en duda su integridad y finalmente atacaron a sus fuentes de financiación.

Como en aquel entonces, en un primer momento los defensores del TTIP y el CETA intentaron debatir con argumentos sobre los supuestos beneficios económicos de, por ejemplo, crear tribunales supranacionales con jueces nombrados por las multinacionales, priorizar los intereses de mercado frente al calentamiento global, o eliminar las restricciones a químicos y otras sustancias prohibidas en Europa por sus efectos nocivos sobre la salud y el ecosistema. Pero desde que en 2013 comenzaron las primeras filtraciones, los grupos de presión empezaron a abandonar el debate público y pasaron a la calumnia para deslegitimar a sus críticos.

Lobbies de la talla de BusinessEurope, Bertelsmann Stitung o el Centro Europeo de Estudios Políticos (CEPS, integrado por Bayer, Google, ExxonMobil, Repsol, Pepsico…) ejercen cada vez más presión en medios de comunicación, redes sociales y conferencias contra las organizaciones contrarias a la negociación secreta del TTIP y el CETA. Para restar credibilidad al trabajo de los detractores de estos tratados, estos lobbies están desplegando una batería de falsas acusaciones, acusando a académicos y activistas que piden democracia en los acuerdos comerciales de estar trabajando codo con codo con los partidos de extrema derecha que tomaron fuerza en los últimos años. Otro bulo frecuente sostiene que Rusia está financiando a estas organizaciones sin ánimo de lucro. “No hay una sola prueba, pero los representantes de los intereses corporativos siguen esgrimiento esa acusación en los debates”, explica Max Bank, de la organización LobbyControl. Además, acusan a los críticos del TTIP de ser alarmistas y manipular a un público “poco instruido” para obtener más dinero para sus campañas.

Esta y otras conclusiones aparecen en el informe ‘Matar al mensajero’, elaborado por el Observatorio Corporativo Europeo (ECO por sus siglas en inglés) y la organización LobbyControl. El documento analiza con detalle y casos documentados el cambio de táctica de los grupos de poder que operan en Europa para sacar adelante el TTIP y el CETA. A continuación exponemos algunos ejemplos de este documento:

La batalla en las redes sociales: en mayo de este año el embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, Anthony Gardner, escribió que haría falta “un mayor uso de validadores externos para propagar mensajes favorables al libre comercio y la globalización”, en referencia a los medios de comunicación y las redes sociales. Anteriormente la Cámara de Comercio Americana en la Unión Europea -representa a 160 compañías estadounidenses- con la ayuda de lobbies como el Transatlantic Business Counsil (40 multinacionales de EEUU y Europa, entre ellas BP, PwC, Telefónica…), o la gran patronal BusinesEurope, la más activa en la defensa del TTIP (Bayer, BP…) había iniciado una campaña en Twitter para defender los supuestos beneficios del TTIP, pero en dos años apenas lograron aglutinar a 2.000 seguidores. Con la ayuda de la organización Foro de Jóvenes Liberales Europeos (European Liberal Youth Forum), en 2015 lograron organizar una protesta a favor del TTIP, pero su seguimiento fue mínimo en comparación con las 250.000 personas que se manifestaron en Berlín ese mismo año en contra del CETA y el TTIP.

Emociones contra argumentos: Una filtración de 2013 de la estrategia de comunicación de las autoridades europeas que negocian el TTIP reconocía que “la Comisión expresó explícitamente su preocupación por la naturaleza del debate público” y defendió la necesidad de reprimir “objeciones potencialmente basadas en valores y emociones”. Los lobbies corporativos y la propia Comisión Europea sostienen que los datos de sus previsiones económicas (cuántos empleos creará el TTIP, por ejemplo) se basan en “evidencias”, mientras que los argumentos y cifras de sus críticos son “mitos” irracionales, según organismos como el CEFIC (patronal de la industria química europea), propios de personas con un escaso conocimiento en la materia y que solo pretenden causar miedo. Los datos y pronósticos divulgados por el Ejecutivo europeo y los grupos de presión están basados en modelos de equilibrio general computacional, que “defienden el potencial impacto de desregular la economía” y “sirven a intereses pro liberales de la agenda de la Comisión Europea y otros defensores del TTIP”, según explican Ferdi De Ville y Gabriel Siles-Brügge, del Centro de Estudios de la Unión Europea y la Universidad de Warwick (Inglaterra). Estos cálculos reflejan “expectativas ficticias” y “altamente especulativas”, opina Clive George, profesor y economista de la Universidad de Manchester.

Desprestigiar a toda costa: la organización europea de consumidores BEUC es una de las pocas entidades sociales invitadas por la Comisión Europea para opinar sobre el TTIP. La estrategia de los lobbies corporativos para minar su trabajo consiste en acusarla de forma constante de financiarse supuestamente por vías ilícitas. BEUC dedica gran parte de su tiempo a rebatir esas acusaciones y a explicar su política de transparencia financiera, pero las quejas no cesan. De esa forma, los lobbieshacen que esta ONG pierda el tiempo que, en circunstancias normales, emplearía para exponer por qué está en contra del TTIP. “Una vez que la integridad de una ONG está en duda, incluso si presenta contraargumentos sólidos y pruebas, mucha gente siempre pensará ‘¿y si los financia Rusia?’, explica Léa Auffret, del BEUC.

La lista de ejemplos es extensa. Después de que Greenpeace filtrara borradores secretos de la negociación del TTIP, el representante comercial de Estados Unidos en Europa, Michael Froman, compareció ante los medios para asegurar que esa información era “en el mejor de los casos engañosa, en el peor, errónea”. Hablando sobre el TTIP en rueda de prensa, la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, empleaba un tono burlesco para definirlos como unos “no nos gusta el comercio, no nos gusta el libre comercio y no nos gusta EEUU”. En Alemania, el partido ultraliberalInitiative Neue Soziale Marktwirtschaft (INSM) paga anuncios publicitarios en los que pone en relación a los manifestantes contrarios al TTIP con el presidente Trump, a pesar de que este último defiende la desregularización de la economía.

Ataques ad hominem: en un reportaje titulado ‘El hombre que mató al TTIP’, la revista POLITICO cargó duramente contra Thilo Bode, fundador de Food Watch. En el texto, cargado de ataques personales que pasan por alto los argumentos de Bode, POLITICO aseguraba que “vive de la escandalización” y de promover el miedo.

La política del lenguaje: en un artículo en defensa del TTIP, el semanario The Economist definía a la organización ATTAC como un “grupo antiglobalización”, mientras que para el New York Times se trata de “un movimiento global que promueve un impuesto sobre las transacciones financieras para apoyar a los países pobres”. Paradójicamente, dos años antes de emprender una amplia campaña a favor del TTIP, The Economist se había mostrado muy crítico con dicho acuerdo comercial.

La técnica de Göebbels: “Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”, dijo el ministro de propaganda nazi. El informe de ECO y LobbyControl expone varios ejemplos de cómo desde los grupos de presión se mezclan ideas sin fundamento (“un día después de que se firme el acuerdo, solo podremos comer carne hormonada”) con análisis serios realizados por asociaciones de consumidores, universidades y otras instituciones. Por ejemplo, el conservador alemán Joachim Pfeiffer define a las organizaciones Food Watch y Campact, que defiende la justicia social y el respeto al medio ambiente, como parte de la “industria de la atrocidad”.

Think tanks y grupos de presión como BusinessEurope, Bertelsmann y el Centro Europeo de Economía Política Internacional (ECIPE), financiados por patronales y grandes multinacionales, sostienen que los detractores del TTIP están movidos por un sentimiento antiamericano. “Es una cortina de humo más que un argumento válido, busca desacreditar al mensajero [los manifestantes] para devaluar su punto de vista”, explica Daniel Lüchow, de la Fundación Heinrich-Böll, afiliada al Partido Verde alemán.

“Es peligroso que los lobbies corporativos traten de minar la credibilidad de los actores de la sociedad civil con acusaciones falsas (…) esas prácticas injustas envenenan el debate político democrático a largo plazo”, advierte Pia Eberhardt, experta en política comercial del Observatorio Corporativo Europeo.

Fuente: https://www.lamarea.com/2017/09/09/los-lobbies-corporativos-de-europa-renuevan-su-lucha-a-favor-del-ttip/

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Presentacion Jornadas 80 Aniversario de la Federación “Mujeres Libres”


La Confederación General del Trabajo ha querido homenajear durante el fin de semana del 8 al 10 de septiembre a la organización femenina ‘Mujeres Libres’ en el 80º aniversario de su constitución, y lo ha hecho con unas jornadas celebradas en Arganzuela en las que han participado mujeres relevantes del movimiento libertario actual.

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CGT vuelve a mostrar su rechazo a la causa abierta contra las mujeres del Aquelarre Feminista de Sevilla

Ante el juicio que se celebrará próximamente en la capital hispalense, la CGT exige el archivo definitivo de la causa contra el ‘Coño Insumiso’.

La Confederación General del Trabajo (CGT) vuelve a mostrar su total rechazo a la causa abierta contra las tres mujeres de Sevilla, pertenecientes al colectivo ‘Aquelarre Feminista, acusadas por la Asociación de Abogados Cristianos de un delito de odio contra los sentimientos religiosos por portar una vagina de plástico durante una manifestación en 2014.

El juicio que se celebrará próximamente en la capital hispalense es una muestra más de cómo el sistema se ensaña con quienes muestran una opinión contraria a lo establecido socialmente o contra las corrientes de opinión de grupos radicales reaccionarios nostálgicos de tiempos pasados.

La Confederación General del Trabajo (CGT) considera que estas mujeres no actuaron, en ningún momento, con la intención de herir los sentimientos religiosos de otras personas, sino que realizaron una protesta amparándose en el derecho constitucional que poseemos todas las ciudadanas a manifestar nuestra opinión.

Por otro lado, la CGT cree que esta situación, propia de tiempos inquisitoriales, se basa en la persecución que determinados grupos y organizaciones religiosas practican hacia todo lo relacionado con el empoderamiento femenino y el avance en derechos y libertades de la mujer. En este sentido, la Confederación General del Trabajo no tolerará que ningún tribunal o grupo religioso coarte la libertad ideológica y de expresión, especialmente la de las mujeres.

Gabinete de prensa del Comité Confederal de la CGT

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Acción Social Libros

Recital poético de Silvia Delgado presentando el libro: «Venid a ver la sangre de mi memoria herida»


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Acción Social

Sacco y Vanzetti, dos revolucionarios ante la silla eléctrica

En el verano de 1919 explotó una bomba frente a la casa de A. Mitchell Palmer, ministro de Justicia de los Estados Unidos. Sólo seis meses después Palmer comenzó su embestida contra los inmigrantes que residían en este país. Para ello, recuerda el historiador y activista libertario Howard Zinn en “La Otra historia de los Estados Unidos” (Las Otras Voces, 1997), se apoyó en la legislación aprobada por el Congreso al final de la Primera Guerra Mundial. En diciembre de 1919, fueron deportados a su país de origen –la Rusia soviética- 249 inmigrantes. Muchos otros corrieron la misma suerte. Un año después 4.000 personas fueron detenidas y expulsadas tras pasar por juicios secretos. En Boston, el Ministerio de Justicia y la Policía Local practicaron 600 detenciones, después de redadas en hogares particulares y centros de reunión. Otro ejemplo citado por Zinn es el de Andrea Salsedo, impresor anarquista arrestado en 1920 por el FBI en el edificio Park Row de Nueva York; su cadáver apareció destrozado en la acera. Según la versión oficial, se trataba de un suicidio: Salsedo se habría supuestamente arrojado por la ventana del piso decimocuarto.

El presente año se cumple el 90 aniversario de la ejecución de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, extranjeros en Estados Unidos y militantes anarquistas. Fueron amigos de Andrea Salsedo. Tras el juicio, la condena y pasar siete años en prisión acusados de atraco a mano armada y asesinato, Sacco y Vanzetti fueron ajusticiados por electrocución el 23 de agosto de 1927, en Massachusetts. El caso trascendió a otros países, pero los jueces, la fiscalía y el jurado no atendieron a las protestas en Estados Unidos (Boston, Chicago, Nueva York o San Francisco) ni en otros países (París, Londres, Argentina, Suecia o Sudáfrica); tampoco a huelgas y disturbios; ni a los recursos y apelaciones ante la Corte Suprema de Massachusetts y la Corte Suprema de los Estados Unidos. “Tanto las anotaciones del juicio como las circunstancias que lo envolvieron indican que Sacco y Vanzetti fueron condenados a muerte por ser anarquistas y extranjeros”, explica Zinn. El juez Thayer estuvo a cargo del proceso que, en 1921, sin las debidas garantías les sentenció. Sobre sus afinidades, Howard Zinn revela unas palabras con las que se refirió a Saco y Vanzetti en una conversación privada: “Esos anarquistas mal nacidos”.

La Primera Guerra Mundial había terminado sólo dos años antes. “Ellos habían protestado contra la guerra, se habían negado al reclutamiento y vieron cómo crecía la histeria contra los radicales”, añade Zinn en el libro “A Power Governments Cannot Suppress” y reproducido por el periódico La Jornada. La noche de la ejecución se manifestaron miles de personas en Charlestown; un enorme contingente policial los mantuvo alejados de la prisión, recuerda el historiador fallecido en 2010. “Fueron arrestados muchos manifestantes; las ametralladoras estaban emplazadas en las azoteas y los reflectores barrían el escenario”.

Pero hubo una historia previa. Cuando Bartolomeo Vanzetti abandonó Italia rumbo a Estados Unidos, estaba pensando en arribar a la tierra de promisión. Llegó, al igual que Sacco, en 1908, y en este país los dos abrazaron La Idea. La emigración tenía en el caso de Vanzetti un componente de fuga y liberación personal. En el libro “Sacco & Vanzetti. El enemigo extranjero” (Txalaparta, 1999), el periodista y escritor alemán Helmut Ortner explica que Vanzetti huía de “una fétida panadería y de la autoridad omnipotente de su padre”. Recorrió durante dos días Francia en ferrocarril y decidió embarcarse en el Puerto de Le Havre (Normandía), añade el periodista, a partir de los escritos del militante anarquista. El viaje por mar rumbo a Estados Unidos duró una semana, “en unas condiciones a bordo catastróficas; la carencia de instalaciones higiénicas y un estado de ánimo tenso desembocaban –no raramente- en agresiones”. Vanzetti viajaba hacinado con otros refugiados en la sección de entrecubiertas. Todos con el deseo de llegar a la patria de la libertad.

El libro de Ortner atiende a los pormenores de la estancia de Bartolomeo Vanzetti en Nueva York; pronto halló un trabajo como pastelero en un restaurante de Broadway, en el que sólo permaneció ocho meses. El siguiente empleo fue en la cocina de un hotel en la Séptima Avenida, del que le despidieron a los cinco meses. El inmigrante anarquista conoció las Empresas de Trabajo Temporal (ETT) de la época. Estas agencias actuaban de acuerdo con los jefes de cocina (compartían comisiones), de manera que a estos les interesaba no interrumpir el flujo de despidos y nuevas contrataciones.

Vanzetti se marchó de Nueva York, donde había conocido la realidad de la supuesta tierra prometida: los pobres dormían en los portales, y por la mañana revolvían los cajones de basura (“buscaban una hoja de repollo o alguna patata podrida”). Pasó cinco meses sin poder trabajar, hasta que encontró empleo en la construcción de una línea de ferrocarril, en Springfield (Massachussets); allí laboraba entre 10 y 12 horas al día. También trababajó en el sector de la construcción, en varias fábricas, en el carbón, vendiendo pescado o como cortador de hielo.

En el caso de Nicola Sacco, ya en Estados Unidos quiso aprender un oficio cualificado: sus conocimientos de mecánica –adquiridos en Italia- servían de muy poco. Se apuntó, por 50 dólares, a un curso de acabador de calzados que durante tres meses impartía la Milford Shoe Company. Fue un trimestre en el que no percibía un salario. Terminada la etapa formativa, la empresa le contrató, de modo que empezó a cobrar entre 60 y 70 dólares semanales. Participaba además en un curso de inglés, al que estaban obligados todos los trabajadores extranjeros de la compañía, en la que permaneció siete años. “Sus lecturas se limitaban a los periódicos y a los obligatorios panfletos anarquistas; era más un hombre de acción; participaba en discusiones políticas en círculos anarquistas, y tomaba parte en fiestas y actos de la colonia italiana”, recuerda el libro “Sacco & Vanzetti. El enemigo extranjero”.

El centro anarquista del que formaba parte en 1913 llevaba, por razones de seguridad, la denominación de “círculo social”. Allí Nicola Sacco contribuía a la organización de asambleas, repartía panfletos y recababa dinero entre los inmigrantes italianos. En 1916 resultó detenido en una asamblea y, junto a otros militantes, multado, con la coartada institucional de que no pidieron un permiso previo. Según Helmut Ortner, “estos permisos oficiales eran subterfugios para controlar ‘desagradables’ actividades políticas”. El escritor y periodista entrecomilla, en el libro de Txalaparta, algunas expresiones con las que la Administración y la ciudadanía norteamericana calificaban a los anarquistas: “agitadores maldecidos por Dios” o bien “hombres sin Dios ni ley”.

Poco antes que la ejecución en la silla eléctrica, a los 36 años, Sacco le escribió a su hijo Dante: “Ayuda al perseguido y a la víctima pues son tus mejores amigos…En esta lucha de la vida, encontrarás más. Ama y serás amado”. A pesar de estas palabras, concluye el escritor germano, desde hacía medio siglo “el anarquismo era el espectro terrorífico de todos los estadounidenses ‘íntegros y amantes de la libertad’”. Defendían consignas revolucionarias, apelaban a la huelga y el conflicto con el patrón; “todo aquel que guardaba simpatía por estas ideas era rápidamente registrado, detenido, perseguido o deportado a su país de origen”, explica Ortner. Lo corrobora Bartolomeo Vanzetti en sus escritos, cuando se refiere al “linchamiento periodístico” que siguió a su detención y la de Sacco, la noche del cinco de mayo de 1920. Los periódicos de Boston y Cap Code amanecieron con primeras planas espectaculares: “Se arrestó anoche a los bandidos de Braintree”.

Diferentes editoriales han publicado la vida, alegatos y cartas de Sacco y Vanzetti, por ejemplo la argentina Anarres o Ediciones Antorcha. Incluyen un texto de Aldino Felicani (“Cómo se urdió la trama”), amigo de Vanzetti y también proletario e inmigrante italiano en Estados Unidos; Felicani no sólo compartía militancia anarquista con los ejecutados, sino que participó de modo muy activo en el Comité de Defensa de Sacco y Vanzetti. Calificó el proceso contra los dos anarquistas como “un acto de intimidación” hacia las fuerzas progresistas. El texto no sólo analiza el modo en que se realizaron las identificaciones (“sin precedentes en los anales judiciales”), el proceso a Vanzetti ante el tribunal de Plymouth (el rol del fiscal de distrito, y la cuestión de los cartuchos); el proceso contra Sacco en el tribunal de East Norfolk y el que se desarrolló ante el Tribunal Superior de Dedham, que les declaró culpables el 14 de julio de 1921. El obrero inmigrante recuerda algunas de las preguntas que las autoridades judiciales y policiales plantearon a Sacco y Vanzetti: “¿Son ustedes socialistas? ¿Son comunistas? ¿Son anarquistas?”

Tipógrafo conocido como “Il Murator”, Aldino Felicani conoció a Vanzetti en Boston, y juntos proyectaron el lanzamiento de un periódico con el título de Cara Compagna. En “Cómo se urdió la trama” resalta la importancia que tuvo en los hechos A. Mitchell Palmer, ministro de Wilson, cuyo departamento pagaba a los periódicos para que insertaran determinados artículos. El fin era soliviantar a los ciudadanos contra “extranjeros” e “izquierdistas”. Menciona asimismo un escrito de la época (“El delirio de la deportación en 1920”) sobre el “reinado del terror” en Estados Unidos, que siguió a la Primera Guerra Mundial. “Millares de inocentes fueron sometidos a todo tipo de persecuciones y malos tratos; los derechos constitucionales fueron pisoteados”, afirma. En el 90 aniversario, aún resuenan las palabras de Sacco ante la audiencia de Dedham, iniciada en mayo de 1921: “Llega un día en que se necesita un poco más de pan y cuando (la madre) logra que el hijo lo traiga como producto del trabajo del muchacho, vienen los Rockefeller, los Morgan o alguna gente de esta laya, de las clases dirigentes, y los envían a la guerra”.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231262

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Paro y Gestión Pública

Esta semana se han conocido las cifras del paro del mes de agosto, con la Región de Murcia encabezando el incremento del desempleo en las comunidades. Para la CGT, estos datos ponen de manifiesto la relación existente entre desempleo y modelo productivo, pero además, denuncia la contribución que en este hecho tiene la gestión de los servicios públicos regionales, con recortes de plantilla, precariedad y privatizaciones.

El número de desempleados registrados en las oficinas de empleo en la Región de Murcia al término del mes de agosto se situó en 106.853, lo que supone un aumento de 3.685 personas respecto a julio, según datos difundidos este lunes por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Por sectores, el paro aumentó en Servicios en 1.941 personas, en Agricultura en 690 personas, en Industria en 671 personas y en Construcción en 546 personas.

Más de la mitad de ese volumen de nuevos parados se aglutina en el sector servicios, provenientes principalmente del turismo, debido a la estacionalidad del mismo, con una subida de 1.941. La mayor subida se produce en la agricultura, con un 8,11 %, por el fin de algunas de las campañas más destacadas del año. De los 57.521 contratos realizados en la Región de Murcia durante el mes de agosto, tan solo 4.004 han sido indefinidos (6,96%), mientras que los contratos temporales han sido 53.517 (93.04%). La contratación indefinida está por debajo de la media a nivel del estado, que suma el 7,51%. Estos datos reflejan que el empleo murciano es altamente dependiente de la contratación temporal, que unida a las condiciones de trabajo en muchos casos deficientes, así como a los bajos salarios, tiene a la precariedad laboral como seña de identidad del modelo productivo ofrecido por la patronal y el gobierno autonómico.

Además, la Confederación General del Trabajo (CGT) de la Región Murciana, llama la atención sobre cómo contribuyen las distintas administraciones públicas al incremento del desempleo en Estado Español, y en particular, en la Región de Murcia. Desde hace unos años, se viene constatando como las distintas administraciones públicas, tanto Regional como Local, no sólo no reponen las bajas que se producen en las plantillas de empleados públicos, tanto de funcionarios como de personal laboral, ya sea por jubilaciones, bajas por enfermedad, fallecimientos, etc., sino que por otras vías administrativas se desprenden de sus plantillas de personal.

Lo que se ha dado en llamar externalización de servicios públicos, o privatización de la gestión de estos servicios, es otra de las vías y formas de destruir empleo, que en este caso utiliza la Administración Pública. De hecho, este proceso pasa por otro previo, que es la precarización de los contratos, de las condiciones laborales de las trabajadoras y trabajadores de un servicio público privatizado y de sus derechos, para finalmente proceder a la reducción del número de contrataciones, despidos.

La CGT denuncia que todas las condiciones de la prestación de los servicios públicos que se privatizan, recogidas tanto en los pliegos de condiciones administrativas y prescripciones técnicas con que son ofertados, como en los contratos que se formalizan con las empresas adjudicatarias, vienen a ser, poco más que “palabras desnudas sobre papel mojado”. Así se demuestra en el cada vez más repetido comportamiento de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia y del Ayuntamiento de Murcia, en el incumplimiento de los contratos administrativos suscritos, por parte de las empresas adjudicatarias de estos servicios públicos, en los que hacen y deshacen a su antojo en materia laboral, con el consentimiento ‘por inactividad’ del adjudicador del contrato.

Esta organización sindical cuenta con numerosos ejemplos en esta materia, llevados ante los tribunales de Justicia, pues como se advierte, estas administraciones públicas consienten “en connivencia” con las empresas, en los despidos, en la eliminación de empleo y, por supuesto, en el incremento de los beneficios empresariales, a veces también en el reparto, terminando en muchos casos en los tribunales de Justicia.

Paro y modelo productivo, paro y gestión pública. Dos cuestiones que hay que afrontar, transformando el modelo económico y productivo regional, hacia otro basado en la justicia social, las relaciones laborales dignas y la sostenibilidad ambiental. Por ello, la CGT está por la defensa de los servicios públicos como derechos sociales para todos y todas, regidos, no por el principio de rentabilidad económica, sino por principios de reparto necesario y suficiente, para cubrir las necesidades sociales.