Categorías
Acción Social

Espectáculo poético-musical desde el sur


Categorías
Acción Social Internacional

Solidaridad y apoyo a Roberto Carlos (México)

Podéis enviar vuestro texto de apoyo a: noestamostodxs@riseup.net o a sp-internacional@cgt.org.es.

Actualización de la situación del compañero Roberto Carlos Ruíz Hernandez, preso en el CERSS nº5 de San Cristóbal de las Casas.

El compañero Roberto Carlos decidió levantar su huelga de hambre el pasado domingo a causa del deteriorado estado de salud en el que se encontraba. Debido a los 5 días en los que se enfrentó a huelga de hambre, 3 de ellos siendo también huelga de sed, los signos de consecuencias graves en su estado de salud, posibles secuelas e incluso riesgo a su vida era totalmente evidentes: Roberto sufría de fuertes calambres musculares, escupía sangre, tenía fuertes dolores musculares, estomacales y renales. Además de una extrema delgadez, acompañada de hipotensión y estados graves de estrés y ansiedad, debilidad y fatiga extrema. Se hallaba en estado de deshidratación, palidez, y labios morados por un posible deterioro en la irrigación sanguínea.

Durante todos los días en los que el compañero ha enfrentado la huelga de hambre las autoridades penitenciarias lo han mantenido en la enfermería, con la excusa de su cuidado. Esto, realmente, lo que le ha ocasionado es una forma de aislamiento en la que prácticamente todo su contacto es con el personal de la institución penitencia. Durante todo el tiempo, estos, le han estado presionando para que abandonara la huelga de hambre desde estrategias de coerción de diferente intensidad e intencionalidad, con toda la carga de estrés que eso supone en el estado de debilidad y vulnerabilidad de Roberto Carlos.

Roberto Carlos ha empezando a ingerir alimentos, pero su cuerpo los está rechazando, también está ingiriendo suero oral para enfrentar el «Síndrome de Desgaste» posterior a la huelga de hambre.

Desde la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Subsecretaria de Ejecuciones Penales y

Medidas de Seguridad del CERSS nº5, en el que se encuentra privado de libertad, el mismo domingo entregó un Acta Circunstanciada en el que se comprometen a no trasladar a nuestro compañero y a realizar las gestiones necesarias ante la Mesa de Reconciliación del Estado, ante el Juzgado de Primera Instancia de Ejecución de Penas y demás autoridades competentes. De igual manera se comprometen a respetar sus derechos humanos y garantías individuales.

Sobra decir que no tenemos ningún tipo de confianza en las palabras, o actas que desde la institución penitenciaria quieran decir o escribir. Lo único que les vamos a seguir exigiendo es la libertad inmediata e incondicional de nuestro compañero que ya ha enfrentado más del 80% de una condena impuesta desde la saña, el odio y la sinrazón.

Roberto no está solo, nuestra voz y nuestros actos siguen acompañando su lucha y su dignidad.

Exigimos la puesta en libertad inmediata de nuestro compañero, seguimos reafirmando nuestro compromiso en su acompañamiento y hacemos un llamado a todos y todas a estar al pendiente de su situación e integridad.

Así como también hacemos un llamado a la solidaridad activa que cada quien considere oportuna para exigir la libertad de Roberto Carlos

Libertad a Roberto Carlos Ruíz Hernández y a todxs lxs presxs en lucha!

Hasta que todxs seamos libres!

Grupo de Trabajo no Estamos Todxs

Categorías
Acción Sindical

LAS KELLYS PIDEN SOLIDARIDAD: ¡MUÉVETE CONTRA LA SUPEREXPLOTACIÓN DE LAS CAMARERAS DE PISO! (VÍDEO)

Los datos del Turismo en Canarias, como en el resto del Estado, dibujan unescenario que, para los grandes touroperadores y los empresarios nada tiene que ver con cualquier tipo de crisis. El Archipiélago baterécords en número de visitantes y en gasto turístico.

Los multimillonarios beneficios de los hoteleros, sin embargo, no se han visto traducidos en un descenso significativo del número de desempleados en el sector. La estrategia seguida por la patronal hotelera ha consistido enmaximizar beneficios haciendo trabajar a los empleados más tiempo por un menor salario y precarizando, aún más, sus condiciones laborales.

Uno de los ejemplos más dramáticos de esta situación lo ofrecen lascamareras de piso.  Probablemente la categoría laboral sometida a una mayor explotación en el sector turístico.  Sin un límite establecido en el número de habitaciones que deben limpiar cada día, y con salarios de miseria, se encuentran sometidas a un ritmo de trabajo insoportable que les provoca todo tipo de enfermedades y secuelas físicas.

Ante la falta de respuesta de los sindicatos institucionales, las camareras de piso se han organizado de forma autónoma, creando a nivel estatal laAsociación Las Kellys, para defender sus derechos y acabar con esta superexplotación.

Asumiendo el riesgo de sufrir represalias o ser despedidas de sus puestos de trabajo por su actitud reivindivativa, las Kellys ya están luchando para cambiar la realidad que hoy sufren.

El próximo miércoles 16 de agosto tendrá lugar su próxima movilización callejera en diferentes ciudades de todo el Estado. En Las Palmas de Gran Canaria, la cita será a las 18:30h., en la Fuente Luminosa, y realizan un llamamiento a toda la población de la isla para que acuda a la misma.

«Nuestra lucha – explica una de las jóvenes portavoces del colectivo aCanarias-semanal– es la lucha de todos los trabajadores y trabajadoras. Una lucha que solamente podremos vencer si la damos unidos. Por eso pedimos hoy el apoyo para esta concentración, del mismo modo que nosotras estamos tratando de apoyar el resto de batallas que está librando nuestro pueblo».

VÍDEO:

Categorías
Acción Sindical Correos

CGT denuncia a Correos ante la Inspección de Trabajo de Cádiz

PRESENTADA DENUNCIA CONTRA CORREOS ANTE LA INSPECCIÓN DE TRABAJO POR MANTENER UNAS TEMPERATURAS DENTRO DE LA UNIDAD DE REPARTO DE CORRESPONDENCIA DE ALGECIRAS SUPERIORES A LAS RECOGIDAS EN LA LEY DE PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES.

El pasado 28 de julio de 2017, la Confederación General de Trabajo, CGT, de Correos en Cádiz presentó denuncia dirigida a la Inspección Provincial de Trabajo debido a las condiciones laborales, y en concreto sobre las temperaturas que se viven dentro de la Unidad de Distribución de correspondencia de la localidad de Algeciras y que están sufriendo a diario el colectivo de reparto.

Desde hace casi dos meses las temperatura media dentro de dicho centro de trabajo es de unos 30 grados, llegando a alcanzarse en los días de olas de calor los 32, 33 grados o incluso más. Esto es debido a que el sistema de refrigeración del inmueble, que está situado en la calle Ruiz Zorrilla, está averiado y no funciona en las plantas superiores donde se ubica la citada unidad de reparto, así como la zona de vestuario y taquillas. Además, cabe resaltar que la sensación térmica es mayor debido a que la humedad en dichas plantas llega a unos porcentajes de más del 50%.

Esta situación provoca que los carteros de Algeciras estén viviendo durante este verano jornadas de trabajo insoportables, pues desde el inicio de la jornada a las 7:30 horas, hasta su término a las 15:00, están bajo condiciones ambientales de mucho calor, tanto dentro del centro de trabajo como a la hora de repartir en la calle. Hay que tener en cuenta que los carteros realizan, durante unas tres horas, más o menos, tareas dentro de la cartería antes de salir a repartir. Tareas consistentes en descargar y trasladar cajas cargadas de correspondencia, clasificación de la paquetería y de la diferente correspondencia, todo ello a unos ritmos de trabajo excesivos debido a la escasa contratación para sustituir a compañeros de vacaciones y para cumplir con las exigencias empresariales. Dichas condiciones ambientales sumadas a los elevados ritmos de trabajo provocan mucha sudoración, sofocos, acaloramientos, malestar y estrés térmico que parece que a Correos no le preocupan demasiado, ya que la única medida adoptada hasta el momento ha sido colocar dos aires acondicionados portátiles que no resultan suficientes al no conseguir bajar las temperaturas anteriormente comentadas. La empresa postal tampoco a dado ningún tipo de recomendación a los trabajadores en relación con las temperaturas en el interior y con el fin de minimizar los riesgos a los que están expuestos dichos empleados.

Recordemos que el Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, establece que temperatura de los locales donde se realicen trabajos ligeros estará comprendida entre 14 y 25 ºC.

Con esta denuncia, la CGT espera que la inspección de trabajo requiera a Correos un poco de sentido común y que se den unas recomendaciones excepcionales al personal para evitar posibles problemas de salud derivados de estas condiciones hasta que no se solucione el problema de la refrigeración en el inmueble.

CGT Correos Cádiz

Categorías
Acción Sindical

El sindicato ferroviario CGT Servicios a Bordo vuelve a convocar una HUELGA de cinco días del 11 al 15 de agosto

Los motivos que llevan a plantear esta nueva movilización son los mismos que la plantilla viene reivindicando en los anteriores ciclos de huelga a la empresa Ferrovial Servicios, S.A. desde 2013, adjudicataria del servicio a bordo de los trenes operados por RENFE AVE y Larga Distancia.

Las trabajadoras y trabajadores siguen pidiendo que se nos garantice un acuerdo de Convenio Colectivo que recoja los puntos acordados por los trabajadores en las asambleas de enero de este año.

Dichos puntos solicitan, a grandes rasgos, mejoras para todos los colectivos, subidas salariales que contemplen la subida del IPC y garanticen que la plantilla no pierda poder adquisitivo en los años venideros, medidas encaminadas a una mejora de la conciliación de la vida familiar y que las horas que los trabajadores a bordo pierden en destinos a lo largo y ancho de la península les sean computadas como jornada y no caigan en saco roto.

Tras 18 meses de arduas negociaciones y 15 días de huelga nos encontramos con una propuesta aceptada por el resto de sindicatos de la Mesa Negociadora que, tanto para CGT como para la plantilla es insuficiente y va en detrimento de las condiciones que hasta la fecha garantiza el Convenio Colectivo por el cual nos regimos, pese a todas las reinterpretaciones que la empresa lleva a cabo.

Desde CGT, poniendo en práctica lo acordado en asambleas, convocamos movilizaciones que han sido apoyadas por otras secciones sindicales, con la finalidad que la empresa abandone su postura intransigente y se avenga a negociar unas condiciones justas que garanticen un futuro digno de todos sus trabajadores y trabajadoras.

Madrid, 8 de agosto.

Sección Sindical SFF-CGT Ferrovial Servicios a Bordo

Categorías
Acción Social

Presentación del libro: «El sabor de la sangre en la boca»


Categorías
Acción Social

“Venezuela podría convertirse en la Siria de América Latina”

La clave del actual conflicto en Venezuela no es tanto de carácter social como geopolítica, dado que se trata de un país pleno de riquezas y emplazado en una posición estratégica (un país bisagra entre dos subcontinentes), en un planeta en el que a escala global miden fuerzas Estados Unidos y China. Después de 60 años de conflicto en Colombia, “creo que se está configurando una guerra interna en Venezuela, de manera que puede convertirse en la Siria de América Latina; esto llevaría a una profunda desestabilización del continente”, sostiene el periodista e investigador uruguayo Raúl Zibechi. Colaborador en medios como La Jornada de México o Brecha de Uruguay, desde hace tres décadas ha recorrido América Latina trabajando con los movimientos sociales. Coordinación Baladre de luchas contra la precariedad e Iniciativas sociales Zambra han publicado libros de Zibechi como “Latiendo resistencia. Mundo nuevo y guerras de despojo” (2016), “Descolonizar la rebeldía” (2014) y “Brasil potencia: entre la integración regional y un nuevo imperialismo” (2013). En el primero de los títulos resalta la función esencial de la masacre: “Ayer y hoy constituye el principal modo de disciplinamiento de los de abajo en América Latina”.  

-En artículos y libros te has mostrado muy crítico con los gobiernos progresistas y de izquierda en América Latina. Ante las embestidas de la oposición de extrema derecha venezolana, con el apoyo de las elites mundiales, ¿crees que los movimientos populares han de tomar partido en esta coyuntura?

Toman partido y es necesario que lo hagan porque son la llave de los cambios posibles y deseables. Sin los movimientos, o sea la gente común organizada para promover o impedir cambios, nada de lo que sucedió en América Latina en las tres o cuatro últimas décadas sería igual. La camada de gobiernos progresistas y de izquierdas que surgieron desde 1999, son producto indirecto de estos movimientos. Indirecto porque no tenían ese objetivo específico, no se propusieron llevar a tal o cual persona o partido al gobierno, aunque en muchos casos los apoyaron, incluso antes de que fueran gobierno.

El asunto es que no hay unanimidad, ni puede haberla, en cuanto a la valoración de estos gobiernos ni en relación a la actitud hacia ellos. Hay movimientos que apoyan al progresismo y otros que se oponen, y unos cuantos tienen posiciones intermedias y oscilantes según las coyunturas. Lo que no resulta adecuado es quitarle legitimidad cuando toman caminos que no se comparten. Se trata de explicar las razones por las cuales hacen lo que hacen, en vez de sentenciar que se convirtieron en agentes del imperio o cosas similares, que recuerdan el período estalinista cuando todo opositor era tachado de “agente del enemigo”.

-¿Consideras que cabe una “tercera vía”?

El término “tercera vía” no me gusta. Pero entiendo que te refieres a un camino propio de los movimientos, que no necesariamente pase por la estrategia estatal o partidaria. Creo que ese sería el camino a explorar, algo que en los últimos años hemos denominado autonomía. Que pasa por diseñar estrategias propias que, en determinado momento, pueden establecer lazos con algunos partidos o con el Estado, pero que en su conjunto no se subordinan a ninguno.

Sin embargo, una estrategia de este tipo no es sencilla porque supone la constitución de sujetos colectivos sólidos, bien plantados en el escenario político y, sobre todo, capaces de crear y sostener una cultura política propia. Esto es muy excepcional en todo el mundo, y en América Latina lo encuentro en muy pocos movimientos, en particular en el zapatismo y en los sin tierra de Brasil, aunque ambos transitan caminos diferentes. Una estrategia propia sólo puede construirse pensando en la larga duración, para no quedar entrampados en coyunturas políticas o electorales que suelen des-potenciar las capacidades de los movimientos.

-En un reciente artículo publicado en La Jornada, afirmabas que la pugna estratégica entre Estados Unidos y China estaba fracturando América Latina. ¿Qué posición ocupa Venezuela?

En ese artículo recojo un análisis de dos economistas latinoamericanos, que tienen la enorme virtud de darle densidad material a los conflictos en la región, rehuyendo las consabidas letanías ideológicas. El punto de partida es que hay una fractura entre Sudamérica, volcada hacia China, y Centroamérica y el Caribe, volcados hacia Estados Unidos. Para llegar a esa conclusión aportan datos sobre comercio exterior y endeudamiento, y establecen que el epicentro de la fractura es Venezuela.

-¿En qué consiste el conflicto que mencionas?

El eje del conflicto es geopolítico más que social, aunque este tiene su importancia. En todo el mundo hay una pugna entre la potencia decadente y la potencia emergente, o sea Estados Unidos y China. En realidad, la geopolítica explica algunas cosas y es una “ciencia” de carácter imperial, antipática y detestable, pero ayuda a posicionarse si uno rehúye la tentación de creer que las alternativas al imperialismo yanqui son los chinos o los rusos. Se trata de potencias que disputan hegemonías y no de fuerzas emancipatorias, como creen algunos analistas de izquierda. Son opresoras, no liberadoras. Lo que está sucediendo, y esto puede ser positivo, es que la pelea entre potencias puede, sólo puede, abrir espacios a las luchas de los abajos. No más, ni menos.

-¿Cómo se concreta este razonamiento en el caso de Venezuela?

En base a este escenario, lo que veo en Venezuela es un país rebosante de riquezas, de hidrocarburos y minerales, y una geografía que mira hacia el Caribe desde Sudamérica. Es un país bisagra entre dos subcontinentes, al igual que Colombia. Por eso son espacios estratégicos, donde las líneas de fricción entre imperios se convierten en fallas tectónicas en las que emergen los conflictos.

Lo que resulta aleccionador, es que apenas termina la guerra en Colombia, una guerra de seis décadas, se abre la posibilidad de guerra en Venezuela. Creo que se está configurando una guerra interna más que una invasión, aunque los paramilitares parecen estar operando desde Colombia. Venezuela puede convertirse en la Siria de América Latina, lo que llevaría a una profunda y sistémica desestabilización de todo el continente. Una tormenta, en el lenguaje zapatista.

-Tras recordar su acompañamiento crítico a la Revolución Bolivariana, el sociólogo Boaventura de Sousa Santos afirma que las conquistas sociales de los últimos veinte años “son indiscutibles”. ¿Qué le responderías?

Hay que precisar qué se entiende por conquistas sociales. Si se trata de la reducción de la pobreza y el aumento del consumo, estaría de acuerdo. Sin embargo, yo no las llamaría de ese modo, ya que no estamos ante cambios estructurales, como la reforma agraria o la urbana, sino ante la mejora de indicadores puntuales o coyunturales.

En los países con gobiernos progresistas y de izquierda hubo políticas sociales, inspiradas en las políticas del Banco Mundial pero más extensas, que aliviaron la situación de los sectores más pobres y los incluyeron en el consumo. En algunos países parece haberse avanzado en relación a la desigualdad, pero no en todos como lo muestran los estudios en Brasil y Uruguay que analizan los ingresos del 1% durante los gobiernos del PT y el Frente Amplio. Ahí la desigualdad siguió creciendo.

-No hubo cambios…

Lo que no hubo son cambios estructurales. Las vendedoras ambulantes y de los mercados, los recogedores informales de basura, esas mayorías pobres que son el 60% de nuestro continente, tienen ahora ingresos mayores, pero siguen ocupando los mismos lugares en la estructura social, cultural y productiva. Eso se relaciona con la hegemonía de la acumulación por despojo, que se ha agravado en la última década, que desindustrializa o impide la industrialización.

En cada país esto se manifiesta de modos diferentes. En Brasil hubo un avance del agronegocio y un retroceso de la industria. En Venezuela se profundizó el rentismo petrolero. Lo más grave es que se difundió una ideología que hace creer que el mundo deseable se basa en el reparto y no en el trabajo. Esto abre las puertas a la corrupción, que es inherente a la acumulación por despojo.

Por el contrario, creo que estamos en un período de transición muy similar al que vivimos durante nuestras independencias, en la primera mitad del siglo XIX. Fue la lucha, a muerte, entre una clase dominante peninsular (los llamados godos) y una clase emergente de criollos. Una clase en decadencia y otra ascendente que necesitaba el poder estatal para consolidar su riqueza, que era producto de la apropiación violenta de la tierra. Ambos sectores, y muy en particular los criollos, apelaron al pueblo (indios, negros, mestizos y blancos pobres) para inclinar la balanza a su favor, pero en cuanto vencieron les dieron la espalda. La opresión bajo las repúblicas fue incluso más violenta que con las monarquías.

-¿Cómo valoras la derrota electoral del gobierno de Cristina Kirchner, en Argentina, y la “caída” de Dilma Rousseff en Brasil? ¿Supone una involución o la apertura de un periodo con nuevas oportunidades?

Siento que son manifestaciones de lo que llamamos como fin de ciclo. Algo se terminó, más allá de que haya gobiernos de un color o de otro. Lo que llegó a su fin, fue un tipo de gobernabilidad tejida en base a los elevados precios de las exportaciones y una paz social lubricada con alzas sostenidas de salarios y prestaciones sociales, posibles precisamente por esos precios altos del petróleo, el gas, los minerales y la soja.

El fin del ciclo supone el triunfo de las derechas en el corto plazo, pero sobre todo un período de ingobernabilidad en el cual nadie, ni siquiera los progresistas, tienen posibilidades de gobernar en calma. Las clases medias se han hecho muy conservadoras y aprendieron a luchar en las calles. Los sectores populares despiertan de la siesta progresista y se disponen a retomar las calles para defender lo que consideran sus derechos. En tanto, la economía sigue su caída libre en un clima de confusión política.

-¿Qué escenario se otea en la región más allá del análisis cortoplacista?

Si levantamos la mirada hacia el mediano plazo, podemos ver que se abre un nuevo período para los movimientos, con la posibilidad de zafar de la tutela que significaron la izquierda y el progresismo. Eso puede permitir que algunos movimientos hagan una opción por un proyecto propio, aunque creo que la mayoría seguirán prisioneros de la vieja cultura política que coloca a los caudillos en un lugar central y el acceso al Estado como clave de bóveda de los cambios.

No soy muy optimista respecto a que seamos capaces de mirar más lejos que los períodos electorales, aunque unos cuantos movimientos de mujeres y de jóvenes, que son los más activos en este momento, parecen querer rehuir esa perspectiva.

-¿Qué movimientos sociales regidos por los principios de la asamblea, la autonomía y la autogestión observas actualmente con mayor pujanza en el continente?

Los movimientos de carácter comunitario, aunque no existan comunidades formales. Tengo gran confianza en el zapatismo, pero también en franjas del movimiento mapuche, en movimientos locales urbanos en Ciudad de México y en el estado de Lara (Venezuela), donde se registran experiencias notables que congregan decenas de miles de personas.

En todo caso, creo que los movimientos indígenas siguen siendo los más avanzados, aunque en los últimos años ganaron fuerza los movimientos negros en Brasil y Colombia, donde los jóvenes y las mujeres viven bajo una constante persecución policial y estatal.

-¿Qué podría aprender, a tu juicio, la izquierda occidental del zapatismo?

Ética. El zapatismo es una inmensa escuela de ética. Se despegaron de la agenda estatal-partidaria, abandonando los focos de atención mediáticos, al precio de hundirse durante meses en el silencio y la falta de noticias sobre lo que hacen. Pero eso les ha permitido crear una agenda propia, que es uno de los rasgos mayores de su autonomía.

En cierto momento se preguntaron qué tipo de militante nacería de la opción de no tomar el poder estatal, o sea de no pelear por cargos, puestos y remuneraciones dentro del sistema. El resultado es esa nueva generación de jóvenes de las comunidades que luchan con múltiples armas, incluyendo la música, la danza, el teatro y los conocimientos científicos. La clave en este punto es la creación, que simboliza la creación de un mundo nuevo.

Entre los siete principios zapatistas figura “bajar y no subir”, lo que es un rasgo básico de una nueva cultura política que va a contrapelo de la vieja cultura de nuestras izquierdas que busca ventajas, incluso individuales, dentro del sistema y del Estado.

-Has propuesto una mirada diferente sobre el “narcotráfico”, más allá de la de desaforados criminales que asesinan a diestro y siniestro. Podría aplicarse a países como México o Guatemala. ¿En qué consiste?

Intento responderme la pregunta de qué función cumple el narcotráfico. Porque si es exitoso, si avanza de forma exponencial en nuestras sociedades, no puede ser sólo porque resulta económicamente exitoso. Es evidente que cumple también funciones sociales y culturales. La segunda pregunta sería: qué sucedería con los jóvenes de los sectores populares, que son sus principales adherentes y víctimas, si no existiera el narco.

Observando las realidades micro en barrios de nuestro continente, creo que el narco es hoy el control social en la zona del no-ser, por usar conceptos que provienen de Fanon. Recordemos que Deleuze plantea que las sociedades disciplinarias dieron paso a las sociedades de control, o sea pasamos del encierro al control a cielo abierto. En su análisis el principal modo de control es el endeudamiento, algo que funciona en las zonas del ser (donde la humanidad de los seres es respetada), pero en las zonas del no-ser (donde la dominación se ejerce por la violencia) no hay capacidad de endeudarse. Ahí la masacre, los paramilitares, el narco y los feminicidios aparecen como modos de control de los sectores no integrables.

Por el reverso, podemos preguntarnos qué sucedería con los jóvenes y las jóvenes si no existieran esos modos de control/represión/genocidio. Sin duda se levantarían contra un sistema que los condena a la marginación y les cierra todo futuro. Estarían en el mismo lugar que estuvimos las generaciones de los 60 y 70, peleando aún a riesgo de perder la vida para poner fin al sistema capitalista.

Creo que sobre este asunto debemos investigar y trabajar seriamente.

-En mayo de 2017 Lenín Moreno sustituyó a Rafael Correa en la presidencia de Ecuador, después que éste ocupara durante una década la presidencia. ¿Consideras que pude producirse algún tipo de viraje?

Ya se produjo. Moreno tomó distancias de Correa y en el horizonte se puede ver una crisis que afectará de lleno al gabinete y al partido que sostiene al gobierno, Alianza País. Moreno tiene un estilo bien diferente al de Correa, me refiero a lo personal, al carácter, ya que busca conciliar con los movimientos y no confrontarlos, por eso le cedió a la CONAIE la sede que le corresponde. Pero también tiende a conciliar con los empresarios y la derecha, de modo que su gobierno aunque más tolerante es a su vez más moderado, en una situación de crisis económica aguda y de déficit que hereda del gobierno anterior.

-Por otro lado, en países como Argentina se ha discutido mucho sobre la figura del Periodista “militante” y si es coherente con los principios de rigor, búsqueda de la verdad y contraste de las fuentes. ¿Te consideras un periodista e investigador “militante”? ¿Qué opinas de esta polémica y la que enfrenta a periodistas con comunicadores populares?

Me siento militante, tanto periodista como investigador militante. Pero lo hago partiendo de un hecho básico: no es un título o un lugar que avale un sentimiento de superioridad, moral o intelectual, sino como mera exigencia ética, de rigor y de compromiso.

El rigor se relaciona con decir la verdad en todo momento, aunque sea incómoda. Lo que no quiere decir que uno no se equivoque. Todo el tiempo nos equivocamos y hay que tener el valor de reconocerlo.

En cuanto al compromiso, desde que viví en Perú en los 80, durante la guerra de Sendero Luminoso, me ilumina una frase de Emil Cioran: “Uno debe ponerse del lado de los oprimidos en cualquier circunstancia, incluso cuando están equivocados, sin perder de vista, no obstante, que están hechos del mismo barro que sus opresores”.

Es difícil admitir que unos y otros estamos amasados con el mismo barro, pero es el modo de abrirnos a un sentimiento de compasión, que pone un límite a la intransigencia del revolucionario que, muy a menudo, cree que los que están dispuestos a dar su vida por una causa son seres especiales, como sostuvo Stalin.

Categorías
Acción Social

Los ciudadanos griegos no ven la luz al final del túnel

«Ya hemos dejado atrás las peores etapas de la crisis». Panaghiota Mourtidou, la jovial fundadora de un grupo de voluntarios, le ha dado muchas vueltas a esta afirmación, pronunciada días atrás por el primer ministro griego. Aunque ya han pasado unos días desde que Alexis Tsipras considerara oportuno hacer estas declaraciones, la voluntaria sigue mostrando su desconcierto. «Es obvio que los políticos no conocen la realidad de la calle –afirma–, porque lo cierto es que la situación no podría ser peor».

Han pasado cuatro años desde que the Guardian habló por primera vez con Mourtidou. En esa ocasión, preparaba paquetes de comida en el Club Solidario donde ella y otros ciudadanos concienciados ayudaban como voluntarios. Se ponían delante de la sede local del Partido Syriza. Por aquel entonces, la voluntaria, votante de izquierdas, creía que Tsipras y Syriza, un partido que era considerado radical, eran los únicos que podían salvar Grecia y evitar el colapso económico.

Tsipras prometió poner fin a las medidas de austeridad. Su puño en alto y su discurso apasionado consiguieron conectar con el sentimiento de justicia de la mujer. En el verano de 2013, cuando faltaban casi 18 meses para que ganara las elecciones, el político era «la gran esperanza, la gran promesa de un futuro mejor».

Sin embargo, el cambio radical de Tsipras y el hecho de que haya impulsado algunos de los recortes presupuestarios más drásticos desde el inicio de la crisis griega, así como el hecho de que haya subido los impuestos, han fulminado las esperanzas que  Mourtidou había depositado en él. Ahora, el Club Solidario ya no tiene su sede delante de la sede de Syriza sino en un local que había sido un supermercado. Y el estado de ánimo de ella oscila entre la decepción y la rabia. «¿Cómo se supone que alguien puede sobrevivir con un salario mínimo de 490 euros y pagar semejantes impuestos?», pregunta mientras apila paquetes de arroz, pasta y legumbres. Todos los días proporciona alimentos a personas necesitadas. «En estos momentos, 51 familias dependen de nosotros y muchas están desesperadas. De acuerdo, Grecia ha conseguido evitar la quiebra y ha mejorado su relación con los mercados pero ¿podría ser que este proceso haya dejado a muchos ciudadanos en la más absoluta de las bancarrotas?».

Con sus muebles de llamativos colores, su política de puertas abiertas y un lema del filósofo William James sobre la importancia de ayudar a los demás, el Club Solidario es una muestra de la resistencia de los griegos cuando están bajo presión. La crisis de la deuda griega, con la consiguiente deflación interna para evitar la salida del euro y muchas medidas de austeridad, ha entrado en su octavo año. El Club Solidario tiene su sede en uno de los distritos sacudidos por la crisis. No se trata de uno de los barrios más pobres de Atenas, uno de esos barrios donde los vecinos siempre han tenido problemas para llevar un plato de comida a la mesa. Esta organización de voluntarios tiene su sede en Koukaki, un barrio donde viven aquellos que quieren estar cerca de la Acrópolis pero que no se pueden permitir un vivienda cerca de la avenida que la rodea.

El drama de las pensiones

Chryssa Christodoulaki y su marido Anestis viven en Koukaki desde hace casi cincuenta años. Con la llegada de la crisis y la subida de impuestos, ella se vio obligada a cerrar su peluquería. Esta peluquera, formada en Francia, había cotizado a la seguridad social durante 45 años y su pensión tenía que garantizarle unos ingresos más que decentes. «En un inicio, mi pensión de jubilación tenía que ser de 1.750 euros al mes», explica. Los recortes presupuestarios hicieron que esta cifra bajara. «La pensión pasó a ser de 1.430 euros mensuales y ahora es de 960 euros mensuales», lamenta: «Anestis también ha sufrido las consecuencias de la crisis. Siempre trabajó para una empresa y tampoco percibe la jubilación que esperaba».

Es difícil verbalizar lo ocurrido. Grecia se vio sacudida por una dictadura militar y la vida de los griegos mejoró con la llegada de una democracia que se ha consolidado durante 43 años. Ahora, Chryssa Christodoulaki y su marido ya no están seguros de pertenecer a la clase media. Su sueño de vivir en Creta tras su jubilación se ha desvanecido. Muy probablemente tengan que seguir trabajando.

«A menudo hablamos sobre nuestra situación», explica la mujer, de 68 años, que sigue peinando a clientas para poder llegar a fin de mes. «Se supone que la clase media tiene una vida confortable. Nosotros nos hemos empobrecido y tenemos hijos adultos que no encuentran trabajo, que no quieren irse del país y que dependen de nosotros. Es la peor parte; una generación entera que solo ha conocido la crisis y que tal vez nunca encuentre un trabajo y no pueda formar una familia o construir una vida».

Como muchas otras ciudades, Atenas ha sufrido los peores efectos de una crisis que ha hecho que el rendimiento económico del país disminuyera en un 26%. Según un estudio del thinktank DiaNeosis, en 2015 los ingresos del 15% de la población, es decir, de 1.647.703 personas, se situaron por debajo del umbral de la extrema pobreza, en comparación con el 2,2% registrado en el año 2009. Durante ese mismo periodo, según el Banco de Grecia, los hogares griegos vieron cómo el valor de su patrimonio disminuía un 40%. El desempleo, el efecto más pernicioso de las medidas de austeridad, es del 22%; el más alto de la Unión Europea, a pesar de que en los dos últimos años ha bajado un 5%.

Lo peor ya ha pasado, es cierto

Aunque si hablamos de ajuste fiscal es cierto que lo peor ya ha pasado, son pocos los que creen que Grecia podrá evitar un cuarto rescate. Probablemente no consiga evitarlo aunque haya recuperado el acceso a los mercados cuando el programa auspiciado por la UE y el FMI termine en agosto del año próximo.

«Resulta difícil imaginar que el país pueda recuperar el control de la situación y conseguir la suma de dinero necesaria para refinanciar su deuda», indica Kyriakos Pierrakakis, director de investigación en DiaNeosis: «Muy probablemente necesitará una nueva línea de crédito, un rescate, y este llegará acompañado de nuevas condiciones».

En este contexto, resulta difícil creer al gobierno cuando asegura que el país se está recuperando. La afirmación de Tsipras se basa en el hecho de que Grecia ha podido cumplir con los pagos del mes de julio gracias a que la semana pasada el Eurogrupo alcanzó un acuerdo para desbloquear 8.500 millones de euros tras lograr un acuerdo para cerrar la segunda revisión del rescate.

Al sur de la capital, en la localidad de Kaisariani, un feudo del Partido Comunista, las autoridades locales se preparan para el invierno. En el Ayuntamiento, un gigantesco edificio de cemento que fue construido en la década de los sesenta, el departamento de servicios sociales ha preparado eventos para recaudar fondos, como conciertos y obras de teatro, para comprar alimentos. Hasta ahora eran los supermercados y los colmados de la localidad los que donaban comida a los más necesitados pero se han visto superados por la situación. «La cifra de personas que necesitan comida se ha multiplicado», explica Marilena Christodoulou. En una pared de su despacho ha colgado un letrero con el lema «la pobreza no es un delito».

El empobrecimiento de los ciudadanos ha provocado pesimismo pero también olas de solidaridad. En Keraneikos, al otro lado de la Acrópolis, el padre Ignatios, de la Iglesia Ortodoxa, dirige el Centro Galini, que en un inicio servía «sopas» pero que en la actualidad proporciona refugio a las personas sin techo, asistencia dental gratuita y grupos de estudio para los niños.

Los «pobres invisibles»

Los usuarios del centro son «pobres invisibles»; personas que todavía tienen una casa pero que están desempleadas o tienen deudas y ya no pueden pagar sus facturas. «Muchos de ellos son personas de clase media que no quieren que se sepa que están en esta situación porque están avergonzadas», lamenta. «La situación está empeorando, necesitamos ayuda, mucha más ayuda».

Desde el inicio de la crisis, los voluntarios que trabajan con el Padre Ignatios han cocinado diariamente para 350 personas. Sin embargo, cada vez son más los que llaman a las puertas del centro y cada vez tienen más dependencia económica de la conocida organización de distribución de alimentos Boroume.

Fundada por Xenia Papastavrou en 2011, esta organización humanitaria ha proporcionado 14 millones de raciones de comida. Aunque ha tenido un éxito sin precedentes, Papastavrou asegura que sus voluntarios no pueden bajar la guardia. Han pasado cuatro años desde que the Guardian la entrevistó por última vez, y desde entonces la crisis se ha transformado en un gran monstruo que ha atacado de forma cruel e inaudita a los griegos de clase media.

«Esta crisis ha tenido varias etapas», indica Papastavrou, que ahora dirige la iniciativa Giving for Greece de la Fundación Bodossaki. «Cada etapa ha representado un nuevo reto para la sociedad y este reto solo puede ser abordado si la iglesia, el gobierno y el sector privado colaboran para que los recursos no se pierdan por el camino, lleguen a las personas que más lo necesitan y los grupos solidarios tengan el mayor impacto posible».

El gobierno de Syriza presume de haber ayudado a los más afectados por la crisis. Les ha proporcionado cupones de alimentos y ayudas para el pago del alquiler y comidas escolares gratuitas. También ha garantizado la atención sanitaria gratuita a 2,5 millones de personas que carecían de un seguro médico.

«Para los más pobres entre los pobres, la llegada de Syriza al poder ha sido beneficiosa», indica Mourtidou. «Sin embargo, no ha hecho lo que quería la gran mayoría de griegos y esto es muy peligroso. En un inicio, Tsipras supo calmar a los ciudadanos. Ahora, ya no hay otro Tsipras que nos pueda prometer un mundo mejor y me da miedo que la tierra empiece a temblar. La extrema derecha podría ser la siguiente alternativa».

No es la única que lo piensa. Los griegos han hecho frente a la crisis con una actitud resistente pero impera la incertidumbre. En este contexto de ira y decepción, a muchos les preocupa que la crisis de lugar a nuevos monstruos.

«La incertidumbre ha pasado a ser normal», señala el profesor de psicología Fotini Tsalikoglou: «podría degenerar en apatía, violencia, más incertidumbre…todavía no lo sabemos».

Traducido por Emma Reverter

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/Crisis-deuda-griega-ciudadanos-final_0_670883593.html

Categorías
Acción Social

Movilización internacional el #6Agosto por la liberación de las 43 personas presas en Hamburgo

Llamada para una campaña que conduzca a una manifestación internacional en Hamburgo para solicitar la liberación de todas y todos los que aún se encuentran en las cárceles alemanas después de las jornadas del G20.

Pasadas más de dos semanas después del G20, el tiempo de detención de los presos de Hamburgo se alarga cada día más. No hay ninguna intención por parte del tribunal ordinario de celebrar procesos a corto plazo – se habla de un máximo de seis meses. La fiscalía ha impedido cualquier solicitud de libertad bajo fianza y arresto domiciliario aludiendo al peligro de fuga.

Mientras reacciona con la violencia brutal a la que nos tienen habituados, el brazo armado del poder ha sido puesto en jaque por parte de la totalidad de las prácticas de los manifestantes durante las jornadas del anti G20. Por eso, el lazo de la represión ahora se cierne en torno a los cuerpos de los presos.

Durante estos días, han llegado las primeras cartas por parte de los detenidos. A la primera, la de Riccardo, ha seguido el testigo de Maria, compañera de Feltre presa durante la mañana del 7 de julio y detenida en Billwerder.

La reproducimos a continuación:

“Viernes, 14 de julio de 2017

Tal día como hoy, hace dos siglos, el pueblo alzado en armas asaltaba la Bastilla. Hoy, los que celebran esta fecha de la fundación de las democracias actuales, levantan nuevas Bastillas por todas partes. Nadie tiene que estar aquí dentro. Nunca más. Es demasiado para una persona sola. Hay menores, mujeres embarazadas, mujeres con bebés y mujeres que tendrían que estar en un hospital, todas con los mismos monos grises. Sé que estáis haciendo todo lo posible para sacarme fuera de aquí y os lo agradezco. Siento haceros estar preocupados. Aquí tengo vuestro telegrama, en realidad esperaba salir hoy y agradecéroslo en persona. Pero aquí estoy de nuevo, la apelación no se confirmó. Aunque seguramente ya sabréis algo más cuando os llegue esta carta.

Éramos cinco en la misma situación aquí en mi ala. Las dos alemanas salieron el miércoles, hoy ha salido la chica venezolana, pero con una fianza de 10.000 euros. Sí, diez mil. Quedamos una chica kurda y yo. ¡Ella es tan fuerte…! Siempre positiva, a pesar de tener dos hermanos muertos por luchar en Kurdistán. La única cosa positiva aquí son las relaciones que se crean. Son todas tan amables, altruistas. Todas están dispuestas a darte un abrazo. Sobre el resto ya no tengo ninguna ilusión. El otro día nos hicieron salir a las tres con la excusa de tener que hablar con un abogado, en realidad querían sacarnos el ADN. Aquí hay que esperar siempre lo peor, y no es ésa mi naturaleza.

La primera prisión en la que nos habían metido era un edificio prefabricado con cuartuchos de 10 metros cuadrados. Allí dentro éramos 5 durante 2 días sin nada, sin ventanas, teniendo que pedir permiso para beber y para ir al baño a un guardia que te vigila. Prácticamente sin comer. Aquí es un poco mejor, por lo menos tengo una cama y un baño.

Ya sabréis que he acabado presa sólo porque me he retrasado para ayudar a una chica con el pie roto. Roto de verdad, con el hueso afuera y con el pie agarrado sólo por una mitad. No creo que consiga nunca quitármelo de la cabeza. Como tampoco a la policía que pega a mano desnuda. Y no pensaba que pudiera ser posible acabar en prisión por esto, por no haber hecho nada de verdad. Aunque todas aquí están presas por tonterías. Robos sobre todo.

Compañeros, escribid algo sobre lo que está pasando, por favor. No os quedéis en silencio. Si queréis, publicad lo que os escribo. Además, no sé nada de Fabio, le he escrito y no me ha respondido. Tendría que estar en la misma cárcel que la mía. Si tenéis noticias suyas, escribidlas y escribidme también. Si podéis, meted dentro un sello para que pueda responder. Yo por lo menos hasta el miércoles estaré aquí. Después, ya no sé.

Os quiero mucho, a todos vosotros. Un abrazo, espero volver pronto.”

Maria no sabe que Fabio está detenido en Jork, a treinta kilómetros al este de Hamburgo, que está bien y que él también tiene una buena relación con los demás detenidos. A él también le ha sido denegada la libertad bajo fianza por la fiscalía de Hamburgo tras la propuesta del tribunal.

No sabe tampoco que, a diferencia de ellos, Alessandro, Orazio, Emiliano y Riccardo están juntos en el ala masculina de su misma cárcel, Billwerder (los últimos dos son vecinos de celda).

Estas son las palabras de un habitante de Feltre que está en contacto con las familias de Fabio y Maria, el pasado 24 de julio:

“Hoy hemos llegado a Hamburgo y nos hemos visto con sus madres. Parecen bastante serenas a pesar de que la situación no ha cambiado. Fabio esta mañana estaba mejor que el miércoles pasado. Hay algunos comités que han hecho una manifestación a favor de los presos y que intentan enfrentarse a la situación. Los abogados están trabajando mucho pero la justicia alemana está haciendo de todo para complicar la situación. Mañana iremos a la cárcel para llevar ropa y algún libro a Maria. A ver cómo va.”

Hasta ahora ha sido difícil entregar a los detenidos libros, ropa, y otros efectos personales. Pero es importante escribirles usando las direcciones publicadas por la campaña “Escríbeme”.

Muchas son las iniciativas: las concentraciones en las embajadas alemanas en Italia; la solidaridad entre compañeras y compañeros cercanas a los compañeros italianas, en contacto desde los primeros días; las informaciones en las emisoras de radio. Además de las diversas concentraciones y manifestaciones en apoyo a las presas del G20 desde Bilbao a las ciudades alemanas, entre las cuales una muy concurrida precisamente en Hamburgo, en la zona del Rote Flora.

El próximo 6 de agosto, por otro lado, se ha convocado una nueva concentración frente a la cárcel de Billwerder.

Todo esto es muy importante, pero no suficiente.

Por ello, estamos abiertos a recoger artículos, ideas y propuestas en pos de una gran manifestación internacional en Hamburgo para la liberación de todas y todos. Para que nadie se quede sólo, para que nadie se quede atrás.

¡Libertad para todas y todos!

Las compañeras y los compañeros del espacio autogestionado PostaZ de Feltre.

Para contactarnos: postaz@bastardi.net

Texto publicado en @cgtnafarroa
https://www.cgt-lkn.org/blog/archivos/3783

Categorías
Acción Sindical RNtv Videos

#RNtvLucha21


21º programa Rojo y Negro Lucha:

  • Conflicto de la estiba: El Gobierno al servicio de las multinacionales.
  • Trabajadoras del teleférico de Montjuic en lucha por la firma del convenio.
  • Bicing Barcelona: la empresa explota a las trabajadoras, el ayuntamiento mira para otro lado.