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CGT muestra su solidaridad con Fran Molero, un preso político más del Estado español y sus leyes mordazas

CGT critica que solo los pobres pisen las cárceles mientras verdaderos delincuentes con corbata pueden comprar su libertad con el dinero expoliado a la ciudadanía.

La Confederación General del Trabajo (CGT) manifiesta su solidaridad con el activista y compañero del SAT, Fran Molero, tras haber ingresado este miércoles en prisión para cumplir una condena de 5 años por haber participado en las manifestaciones de ‘Rodea el Congreso’ de 2013 en Madrid.

La organización anarcosindicalista considera que este es un nuevo montaje-chantaje del gobierno y de la policía contra un trabajador que estaba ejerciendo su legítimo derecho a manifestarse contra la situación extrema que se vivía (y se continúa viviendo) en el Estado español.

Fran Molero ha sido acusado de participar en los incidentes derivados de las manifestaciones que tuvieron lugar el 25 de septiembre de 2013 en Madrid. Sin embargo, el joven malagueño ha defendido siempre su inocencia, alegando haber tenido un proceso injusto después de que trascendiera, a través de cientos de imágenes y vídeos, que en aquellas manifestaciones había agentes de policía infiltrados con el único objetivo de identificar y detener a los activistas sociales que participaban de aquellas importantes protestas.

CGT además ha recalcado que siempre son las mismas personas las que terminan en las cárceles, “gente pobre, sin recursos, activistas o sindicalistas que han salido en algún momento a la calle a defender sus derechos y libertades, en un país en el que cada vez existen menos garantías democráticas”.

CGT también explica que el Estado español y su clase política, económica y judicial se ha blindado gracias a leyes cuyo único fin es perseguir la disidencia política, acallar la protesta y perseguir a quienes como Fran han tenido el valor de enfrentarse a las mismas.

Desde CGT se lanza un mensaje de solidaridad y apoyo, ya no solo con Molero, sino también con todas aquellas personas que están siendo en estos momentos perseguidas y procesadas por pelear contra las injusticias de este sistema, cada día más corrupto.

Gabinete de prensa del Comité Confederal de la CGT

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Ante desaloxo da Insumisa

Ante o violento desaloxo do Centro Social Okupado Autoxestionado “A Insumisa”, a CGT da Coruña quere manifestar o seguinte:

a) Declaramos que a chamada “Comandancia de Obras” é un espazo público abandonado durante anos e que foi recuperado polo CSOA “A Insumisa” para o desenvolvemento de actividades para o pobo, sen aproveitamento persoal e sen ánimo de lucro. Non é esta actuación unha usurpación, senón unha okupación lexítima ante a desidia das chamadas institucións.

b) Rexeitamos absolutamente os métodos violentos utilizados pola policía no desaloxo, que provocaron numeros@s ferid@s entre @s presentes nas concentracións de apoio e no propio desaloxo. Neste sentido, amosamos o nosa solidariedade co@s afectad@s.

c) Denunciamos a incapacidade do goberno municipal para atopar solucións pactadas alternativas á xestión institucional e o desaproveitamento dunha oportunidade única para que a xestión do que é de tod@s fose compartida por tod@s e non monopolizada polo poder político.

A Coruña, 29 de maio de 2018

O Comité Local da CGT da Coruña

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“¿Se han ido ya los puercos y puercas de seguridad del Estado?”

Esta es una de las frases que Evaristo Páramos, el cantante de Gatillazo, lanzaba antes del comienzo de uno de sus conciertos, concretamente en el que tuvo lugar en Leganés (Madrid) a finales de octubre de 2017.

Yo estuve por allí, cubriendo para Rojo y Negro Televisión, la tele de CGT, dos días de actuaciones de grupos punk-rock en el Festival Akubierto. Era la primera vez que veía en directo a Evaristo y también la primera vez que iba a poder tratar el tema de la libertad de expresión con personas que llevan toda su vida profesional plantando cara al sistema a través de la música.

En aquella entrevista que realizamos entre ensayo y ensayo Evaristo nos contaba que en realidad nunca, hasta ese momento, había tenido que enfrentarse a “movidas judiciales” por el contenido de sus letras y que los “mayores problemas” a los que había tenido que hacer frente solo pasaban por las típicas paradas o registros en controles policiales antes o después de conciertos. “Nos paraban no por pertenecer a un determinado grupo de punk o por lo que decíamos cuando cantábamos, sino porque nos consideraban gente rara”.

Evaristo Páramos lleva más de 30 años subiéndose a escenarios. Sus letras han sido la banda sonora de varias generaciones que han crecido siendo conscientes de la mentira democrática en la que vivimos. Los mensajes de sus canciones, y esto es lo realmente triste, siguen estando de actualidad. Paro, precariedad laboral, machismo y violencia institucional contra las mujeres, desahucios, recortes de derechos y libertades, expolio y desmantelamiento de los servicios públicos para costear los privilegios de una clase política, empresarial, judicial y religiosa totalmente desconectada de la población a la que dicen “representar”.

Evaristo es un artista comprometido. No ha dejado de serlo a lo largo de toda su vida profesional y jamás ha tenido complejos a la hora de decir lo que siente por políticos, curas, empresarios y aristócratas de este país. Especialmente le ha dado “caña” a ese brazo armado del Estado, conformado por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, que están al servicio de gobernantes que a su vez lo están al de los más ricos. Evaristo jamás ha escondido su animadversión por los uniformes y ha criticado, a través de sus letras, el “trabajo” que estos hombres y mujeres realizan en nuestra sociedad cuyo único objetivo es reprimir a quienes luchan contra las injusticias, y en los últimos tiempos, a quienes muestran una clara disidencia contra las instituciones del Estado, como la monarquía, el poder judicial, los gobiernos, el ejército o la policía.

En relación a los últimos acontecimientos en los que se ha visto envuelto el vocalista de Gatillazo o de la Polla Rércords, somos muchos y muchas las que compartimos puntos de vista similares a los de Evaristo. Por eso nos sentimos identificados con las letras de sus canciones que reproducimos y  compartimos constantemente, porque a través de ellas nos hemos unido soportando un poco mejor la compleja realidad social en la que nos ha tocado nacer y sobrevivir. También somos muchas y muchos quienes, en algún momento de nuestras vidas, hemos sido testigos de algún abuso policial, y cómo algunas de estas personas, “antes hombres y ahora polis”, se han dejado llevar por el “poder” de una placa para imponer su particular justicia. Entiendo perfectamente que Evaristo Páramos lance su mensaje antipolicial desde su tribuna particular, los escenarios en los que lleva más de tres décadas, y espero que no deje de hacerlo en mucho tiempo.

A pesar de todo, existen también muchas personas que actualmente, después de las decenas de vídeos que en los últimos años han dado la vuelta al mundo a través de las redes sociales, siguen negando la existencia de “montajes policiales” y por lo tanto niegan estar sufriendo las consecuencias de vivir en un “Estado policial”, con restricciones en derechos fundamentales como el de la libertad de expresión o la libertad de información. Las leyes mordazas se han encargado de que decenas de músicos, artistas, tuiteros y periodistas estén siendo perseguidos, y en algunos casos procesados, por ejercer derechos supuestamente reconocidos en la Constitución Española de 1978.

En este sentido, resulta paradójico que la  “identificación” de Evaristo Páramos por agentes de la Guardia Civil en el festival jerezano ‘Primavera Trompetera’, se haya producido a pocos días de conocer que el rapero mallorquín Valtonyc ha tenido que huir de este país (en teoría un país democrático) por hacer canciones críticas con la monarquía española. No es el único músico que pasa por lo mismo. Pablo Hasel, César Strawberry (Def con Dos) o los raperos y raperas del colectivo ‘La Insurgencia’ también han sido juzgados y juzgadas por el contenido de sus canciones y andan a la espera de que los jueces decidan si entran en la cárcel por estos hechos o no. En cualquier caso, el simple hecho de pasar por un tribunal a consecuencia de un tuit, un poema, un artículo o una canción es inadmisible, pero es una realidad que está ocurriendo con demasiada frecuencia y que todavía muy poca gente comprende y por lo tanto asimila.

Volviendo a la entrevista que hicimos a Evaristo para Rojo y Negro Televisión hace apenas seis o siete meses, el cantante nos decía que “la garra del sistema llega y captura un muñeco y a mí todavía no me ha tocao. Lo que llamamos ‘poder’ funciona de una forma sencilla. Hay unos señores arriba y un mogollón de gente abajo. Y abajo tenemos distintos niveles de distracción que utilizan para tenernos divididos”.

Parece que le llegó el turno a Evaristo Páramos. El sistema ya ha puesto sus ojos en él y esto solo acaba de comenzar. ¿Qué será lo próximo? ¿A quién le tocará medir sus palabras la próxima vez?