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80 ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN: MUJERES LIBRES

La guerra civil española, y la revolución social, que se desencadenó en julio de 1936 tuvo muchos componentes: social, político, cultural, militar, etc. En ese “etc” se encuentra el componente de género que estuvo presente en el conflicto bélico y también en el proceso revolucionario que el anarquismo puso en marcha en España. Las mujeres, que habían mejorado con lentitud su situación de marginación y subordinación sistemática (mejora acelerada en el aspecto jurídico durante la II República), se jugaban mucho en el proceso de guerra-revolución y se lanzaron decididas a no permitir el retroceso que supondría la victoria del bando insurrecto.

Mujeres Libres, tanto la revista en mayo, como la organización entre julio y septiembre de 1936, nació en guerra, nació en revolución. Las mujeres que formaron parte de esta red de cordialidad (Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada, Amparo Poch, Soledad Estorach, Pepita Carpena, Concha Liaño, Pilar Granjel, Nicolasa Gutierrez (Nic), Apolonia y Felisa de Castro, María Cerdán, Elodia Pou, Áurea Cuadrado y otras muchas), como la llamó Lucía Sánchez, se lanzaron a contribuir al éxito de la emancipación social y de género. Partiendo de las dos primeras agrupaciones, la de Madrid y la de Barcelona, la organización se extendió y llegó a tener alrededor de 20.000 afiliadas y 147 agrupaciones con incidencia especial en el Centro (15 agrupaciones más 13 en barriadas de Madrid) y en Cataluña (40 agrupaciones más las 6 en barriadas de Barcelona), seguidas de Aragón (14 agrupaciones de las que solo se han localizado 5), Valencia (28 agrupaciones) y Andalucía (dos agrupaciones: en Granada y Almería).

Bh_i-7ICcAAFW9f“Mujeres Libres”, que se expresó a través de la revista del mismo nombre, fue la única organización que en la década de 1930 se propuso luchar por la liberación de la mujer con autonomía de su propio entorno libertario y con objetivos de género propios a los que no renunció por ganar la guerra o por ganar la revolución, conscientes de que sin la liberación de género no habría victoria posible.

Muy pronto  quedó claro que la guerra no sería breve, y que requería el sostén de la retaguardia  y el concurso de las mujeres, nadie dudó de la necesidad de que se movilizaran, especialmente en las zonas donde la revolución acompañó a la guerra. Las mujeres accedieron al espacio y a las responsabilidades públicas y se produjo una inversión de los roles tradicionales.

El conflicto bélico  constituyó una experiencia de libertad y de responsabilidad sin precedentes para las mujeres. La mayor parte de las trabajadoras tomaron conciencia de sus capacidades y valoraron su nueva independencia económica. Sabemos poco de la naturaleza íntima de la guerra pero sí conocemos que se produjo un crecimiento de las tasas de ilegitimidad durante el conflicto. Y es que la gran novedad fue que la mujer tenía que vivir sola, salir sola y asumir las responsabilidades familiares sola, algo que siempre se había considerado imposible y peligroso. Las mujeres conquistaron la libertad de movimientos y de actitud en la soledad y el ejercicio de responsabilidades: libres del corsé, de los vestidos largos y ajustados, de los sombreros molestos y, a veces, de los moños y las trenzas, aparecieron los peinados de las mujeres masculinizadas, el uso del pantalón con el que el cuerpo femenino podía moverse, podían salir solas, explorar la sexualidad y, a veces, decidir la vida propia. Lucía Sánchez es el ejemplo más claro de esta ruptura de estereotipos en esa imagen en la que camina al lado de Emma Goldman con el pelo corto, pantalones y corbata, pero no es un caso único. En Barcelona las mujeres de los ateneos, antes de la guerra, eran tachadas de prostitutas por atreverse a llevar pantalones  -incluso pantalones cortos- y cortarse el pelo.

Su grado de conciencia feminista llevó a estas mujeres a cuestionar el sistema patriarcal y a vincular la emancipación femenina con la transformación revolucionaria. Con una gran modernidad de planteamientos asentaron la libertad femenina a partir del desarrollo de la independencia psicológica y de la autoestima, solo factible poniendo en valor, además de la lucha social, la lucha individual, la llamada “emancipación interna” de la que hablaba la anarquista Emma Goldman. De este modo, las mujeres se convertían en sujetos de su proceso de liberación, que no solo se basaba en la independencia económica, sino en el empoderamiento y la afirmación de la personalidad femenina.

Liquidada la revolución y perdida la guerra, el triunfo del bando insurrecto propició una dictadura con rasgos fascistas que supuso una derrota de género de grandes dimensiones unida a la derrota política, social, económica y cultural. El nuevo régimen fue un duro correctivo para estas mujeres que, o marcharon al largo exilio, o vivieron un auténtico exilio interior intentando mantener una lucha constante por negar la sumisión femenina impuesta por el franquismo.

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80 años de la revolución española. VIVIR la utopía


“Lo universal es lo local sin muros”
(Miguel Torga)

En la actualidad resulta  un lugar común entre muchos historiadores resaltar el extraordinario número de publicaciones existentes sobre la Guerra Civil Española de 1936-1939, a pesar de su carácter nacional. Hasta el punto de que no pocos estudiosos advierten que, en términos relativos, existe más bibliografía sobre esta contienda que de las dos guerras mundiales habidas durante el siglo XX. Como explicación de la aparente “anomalía” se aduce el carácter polisémico que tuvo aquel enfrentamiento en la península ibérica. Ciertamente, algunos trabajos se han centrado en destacar el elemento fratricida de la guerra. Otros han puesto el foco en  la lucha de clases que entrañaba. Y han sido también numerosas las investigaciones referidas a la vertiente internacional, analizando la intervención de Mussolini y de Hitler a favor del bando franquista, y de Stalin por el republicano. Incluso, como corolario, tampoco han faltado textos referidos a la ola de solidaridad que despertó la defensa de la Segunda República frente al alzamiento militar entre muchos demócratas del mundo, apoyo visualizado en la creación de las Brigadas Internacionales.

Seguramente a este inusitado interés contribuyó en buena medida la presencia en el campo de batalla, como enviados de distintos medios informativos o como simples combatientes, de conocidos escritores e intelectuales. Una larga nómina que engloba a figuras como Ernest Hemingway, W. H. Auden, John Dos Pasos, Arthur Koestler, Kim Philby, Stephen Spender,  Ilya Ehremburg, Mijail Koltsov, André Malraux, Saint-Exupéry, Octavio Paz, Simón Weill o Georges Bernanos, entre otros muchos de parecido relieve que han dejado relatos sobre aquella experiencia (existen más de 2.000 novelas con temática centrada en la guerra).  Aparte de otras personalidades que andando el tiempo adquirirían notoriedad en la política mundial, como el italiano Pietro Nenni, el alemán Willy Brand o el yugoslavo Josip Broz Tito.

cnt-tramAún así no fue hasta bien entrada la década de los sesenta cuando se empezó hablar de la “revolución española” y de la decisiva participación que en su desarrollo tuvo el “movimiento libertario”, episodio social que había sido postergado en la narración convencional, habitualmente monopolizada por el relato de las maniobras militares y las intrigas partidarias. Antes de esa “ruptura epistemológica”, en líneas generales la guerra de España era tratada como un conflicto armado donde confrontaron por vez primera las ideologías fascista y comunista, atribuyéndose a esta última la representación casi exclusiva del “antifascismo”. Sin tener demasiado en cuenta, por parte de esta tendencia bibliográfica entonces mayoritaria, que el Partido Comunista de España (PCE) era prácticamente inexistente en los años inmediatos a la guerra, siendo por el contrario el sindicato anarcosindicalista CNT (Confederación Nacional del Trabajo) la organización obrera más numerosa y arraigada del país.

Esta visión sectaria y discriminatoria de “matonismo intelectual”  se debilitó al aparecer trabajos “políticamente incorrectos”, hasta entonces marginados por la hegemonía ideológica-cultural de la estela dejada por la exitosa Revolución Rusa. Autores como George Orwell, Burnet Bolloten, Noam Chomsky, Gastón Leval, John Brademas, Vernon Richards, Frank Mintz, Hans Magnus Enzensberger, Xavier Paniagua o Walter L. Bernecker, no solo discutían el liderazgo político-social de los contendientes comunistas sino que llegaban a señalarles como parte del problema y no de la solución, complejizando la mainstream sobre la guerra. La historiografía disidente, que nació de la necesidad de los vencidos por hacer oír su voz, sacó a la luz aspectos poco tratados o directamente silenciados por los escritores de la crónica  oficial. Seguramente fue la aparición en 1969, dentro de la editorial parisina Ruedo Ibérico, de la obra de José Peirats La CNT en la revolución española, el primer referente en cuestionar  de manera solvente la “epopeya comunista”.

Se trata de un texto canónico cargado de claves sobre ese “vivir la utopía” que significaba la gesta libertaria en la práctica, como dejó bien patente el espléndido documental del mismo nombre (https://www.youtube.com/watch?v=-uSIYJxknS4). Primero, porque el libro de Peirats solo alcanzó a ver la luz en un sello comercial dieciséis años después de haber sido publicado internamente por la propia central anarcosindicalista en el exilio francés, y ello una vez la revuelta de mayo del 68 “redescubriera” las ideas anarquistas para las nuevas generaciones. Y en segundo lugar, debido a la propia personalidad de su autor. Que fuera precisamente un obrero manual autodidacta, de oficio alpargatero, y no un intelectual  erudito o un historiador profesional, quien escribiera el texto más importante sobre la contribución de la CNT  a la guerra, resulta elocuente de lo que aquella tragedia representó como choque cultural y de la tergiversación efectuada por nazi-fascistas y comunistas abusando de su mayor relevancia mundial. Una interferencia que se convertiría en funesta complicidad cuando, apenas cinco meses después de concluir la Guerra Civil Española, los ejércitos de Hitler y Stalin de la mano invadieron Polonia y los Balcanes, desencadenando con ello la Segunda Guerra Mundial.

El pacto de no agresión germano-soviético (en realidad un pacto de agresión contra los países del entorno) es uno de los episodios más bochornosos de la historia contemporánea, porque ha permitido una interpretación unilateral, viciada y descontextualizada sobre unos hechos que tuvieron un origen diametralmente opuesto. Al privilegiar el resultado de aquella guerra, con una URSS vencedora al lado de las potencias antifascistas, sorteando el impacto que sobre el estallido del conflicto tuvo la alianza bélica entre Hitler y Stalin (1939-1941), se distorsionaba la realidad de los hechos, contribuyendo a potenciar el imaginario izquierdista de que en determinadas latitudes aún goza el comunismo. Afrenta intelectual que se mantuvo hasta los trabajos pioneros de Hannah Arendt revelando una misma identidad totalitaria en ambos regímenes. Gracias a la alianza secreta con la Alemania nazi, Stalin pudo anexionarse por la fuerza seis naciones con las que compartía fronteras por su flanco oeste.

Sin embargo, los hechos de la Guerra Civil Española ya prefiguraban esa impostura despótica e imperialista por parte de Moscú. En pleno 1937, cuando los agentes del Komintern  acosaban a las fuerzas situadas a la izquierda del PCE que, como la CNT y el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), mantenían viva la llama revolucionaria, las purgas estalinistas hacían estragos en el Kremlin. Los llamados “procesos de Moscú”, que culminaron con el asesinato de una parte de la vieja guardia bolchevique y diezmaron a la cúpula del Ejército Rojo, tenían como objetivo último  borrar pistas sobre la extraña fraternidad que desde 1917 ligó a la URSS con Alemania. Aparte de sembrar el terror para imponerse como líder único, Stalin utilizó las purgas para eliminar testigos incómodos de su agenda oculta.

Un oscuro expediente que en realidad encerraba un relicario de pactos secretos habidos a lo largo de más de dos décadas. En el primero, la plana mayor del ejército alemán financió el viaje de Lenin en un tren sellado desde su exilio en Suiza a la estación de San Petersburgo en Leningrado, donde el 3 de abril de 1917 llegó dirigente  bolchevique para encabezar  la Revolución de Octubre. El segundo, como si consistiera en una especie de devolución de favor, consistió en la firma del tratado Brest-Litovsk, el 3 de marzo de 1918, acuerdo por el que la Rusia soviética salía de la Primera Guerra Mundial al sellar la paz por separado con el Imperio Alemán, cediendo Finlandia, Polonia, Besarabia, Estonia, Lituania, Ucrania, Livonia y Curlandia al capitular ante los imperios centrales. Y el último  acto se escenificó en 1922 en la localidad italiana de Rapallo, cuando plenipotenciarios de ambos gobiernos acordaron utilizar el territorio soviético para entrenamiento del embargado ejército alemán, saboteando así los Tratados de Versalles que imponían la desmilitarización y el desarme de Alemania. Muchos revolucionarios de primera hora y militares de graduación eliminados por orden de Stalin habían colaborado en esos operativos que culminaron con el pacto entre los dos dictadores. En el libro Tierras de sangre, Timothy Snyder hace una descripción rigurosa de esa confluencia criminal.

Todo eso ocurría en Moscú mientras las potencias democráticas contemplaban en silencio la masiva asistencia soviética en armas y asesores militares para ayudar al proletariado español  (en realidad se pagó con todas las reservas de oro del país) en su lucha contra el fascismo. Porque el Estado que el general Francisco Franco quería derribar con el alzamiento militar del 18 de julio era una <<república democrática de trabajadores de toda clase>>, según el artículo 1 de la Constitución de 1931. Estamos hablando de una guerra que duró tres años en uno de los países menos desarrollados de Europa, en su costado mediterráneo y a escasos kilómetros del norte de África, mar Mediterráneo por medio. Esa España cuya guerra conmovió al mundo era en los años treinta del siglo pasado una nación con una economía atrasada, fundamentalmente agrícola, con escasa infraestructura industrial, radicada sobre todo en el norte catalán y vasco, y una población de unos 24 millones de personas con altos índices de analfabetismo. En ese contexto, dominado por una oligarquía latifundista y una iglesia profundamente retrógrada, tuvo lugar el choque entre “las dos Españas”, la conservadora e integrista y la que porfiaba por una democracia social avanzada ahondando en la senda liberal abierta por las Cortes de Cádiz de 1815 y en los brotes verdes de la abortada experiencia federalista de la Primera República de 1873.

Como de lo que se trata aquí es de señalar el aliento libertario que inspiró la guerra civil, no vamos a hacer un relato exigente de lo que significó la contienda en el plano bélico, cosa más propia de los libros de historia, pero sí de aquellos pasajes que jalonaron su impronta revolucionaria. En síntesis esa perspectiva se refleja en cuatro grandes momentos: el rechazo de la tentativa golpista en Madrid y Barcelona; la entrada de la CNT en el gobierno republicano; la represión estalinista de mayo del 37; y la puesta en marcha de las colectividades.  Episodios todos ellos que permiten desenmascarar la confabulación de la mentalidad totalitaria contra la facticidad de la democracia directa y radical implícita en todo proyecto autogestionario, solidario y emancipatorio a escala humana. Volveremos a ello más delante.

La sublevación militar liderada por el general Franco contra la Segunda República fue frenada en seco en las dos ciudades más importantes del país, Madrid y Barcelona,  nada más producirse “el alzamiento”, lo que haría que la guerra se prolongara durante tres largos años. Ese fracaso inicial fue posible por la movilización espontánea de una gran parte de la población  que se unió a las fuerzas leales al régimen, derrotando a los amotinados antes incluso de que lograran salir de sus cuarteles para ocupar los centros de poder. Y fueron principalmente los afiliados y simpatizantes de la central anarcosindicalista  CNT y de la socialista Unión General de Trabajadora (UGT) quienes, ante inacción de las autoridades, asumieron desde el minuto uno el protagonismo de la defensa de aquella Constitución de trabajadores. El relato de aquella gesta popular fue efectuado por el periodista libertario Eduardo de Guzmán, testigo directo de los hechos, en el libro Madrid Rojo y Negro.

De este modo, fue el pueblo en armas integrado por milicianos y soldados quien desde el primer instante cargó con la responsabilidad de parar al fascismo en la calle. Un  protagonismo que tuvo en el conjunto del movimiento libertario (Confederación Nacional del Trabajo, Federación Anarquista Ibérica y Juventudes Libertarias) tanto al músculo como al cerebro de la contraofensiva, dado que al producirse el pronunciamiento franquista solo la organización cenetista contaba ya con cerca de un millón de afiliados fogueados en la dura lucha sindical. Esa relativa hegemonía libertaria, destinada por mérito propio a condicionar los primeros meses de la contienda, sería lo que los comunistas españoles a las órdenes del Komintern sabotearían más adelante, controlando a los mandos del ejército imponiendo “comisarios políticos”  y recabando para sus cuadros los puestos de mayor relieve en la administración republicana como fedatarios de “la ayuda” recibida de Stalin. Para ello hicieron campaña contra las milicias anarquistas acusándolas de que al <<hacer la revolución al mismo tiempo que la guerra>> favorecían al enemigo.

Ante la atonía del primer ejecutivo republicano salido de las urnas que dieron el triunfo al Frente Popular en febrero 1936, se procedió a formar un nuevo gobierno de concentración nacional capaz de dar una respuesta eficaz al desafió fascista. El gabinete entrante, constituido en noviembre de ese mismo año, estuvo presidido por el socialista Francisco Largo Caballero y contó con la novedad de incluir entre sus miembros a cuatro destacados militantes de la CNT y de la FAI (Federación Anarquista Ibérica). Algo que chocaba frontalmente con la identidad antiautoritaria del anarquismo y que nadie había previsto cuando en el IV Congreso de la CNT celebrado en Zaragoza dos meses antes de estallar la guerra fueron ratificados sus tradicionales principios de no colaboración gubernamental. Federica Montseny, en la cartera de Sanidad; Juan López en Comercio; Juan García Oliver en Justicia; y Joan Piero en Industria, fueron las personas designadas por el Comité Nacional de la CNT para pilotar esa coyuntura histórica.

A pesar de tratarse de un gobierno de guerra en una situación excepcional, el acuerdo provocó fisuras en los órganos confederales y fue vehementemente discutido por unas bases que creían ver en los nombramientos una operación encubierta para diluir el proyecto revolucionario del anarcosindicalismo. No obstante, había un cierto grado de coherencia entre el hecho de entrar en un gobierno de emergencia nacional y la circunstancia de que la central cenetista hubiera contribuido a la victoria del Frente Popular al dejar libertad de voto a sus afiliados en las elecciones. Por lo demás, en los escasos seis meses que duró el equipo de Largo Caballero, los ministros de la CNT-FAI dieron prueba de su capacidad de gestión plasmando en leyes algunas de sus reivindicaciones programáticas. Especialmente notable fue la labor de Federica Montseny en terrenos hasta entonces tabú como la interrupción del embarazo en hospitales públicos, la protección integral de la infancia o los liberatorios de prostitución. Por su parte, García Oliver, uno de los hombres claves en la defensa de Barcelona contra los fascistas, eliminó las tasas judiciales para hacer efectiva la justicia gratuita; destruyó los registros de antecedentes penales;  derogó la Ley de Vagos y Maleantes; elevó a categoría legal la teórica igualdad entre hombres y mujeres; cerró las cárceles clandestinas de los partidos políticos; y prohibió las excarcelaciones extrajudiciales, evitando que “las sacas” fueran utilizadas para eliminar prisioneros y adversarios políticos.

Los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona no solo significaron el ocaso del gobierno de Largo Caballero sino también el ascenso político del PCE en la dirección de la guerra y en el dominio de los órganos de decisión. La excusa fue el ultimátum de los comunistas para que las milicias cenetistas desalojaran la sede de la Telefónica en la ciudad, bajo su control desde que derrotaran en las calles a los sediciosos. Cuando, después de cinco días de duros enfrentamientos, los comunistas con ayuda de los Guardias de Asalto lograron su objetivo, se hizo visible que lo que aquellas jornadas de “guerra civil en la guerra civil” encubrían era el propósito de los emisarios de Stalin de yugular la revolución española. Lo que se tradujo en una encarnizada persecución contra anarquistas y trotskistas del Partido de Unificación Marxista (POUM), uno de cuyos dirigentes, Andrés Nin, desapareció víctima de los sicarios estalinistas sin que hasta la fecha se hayan recuperado sus restos. El escritor inglés George Orwell, que trabajaba como corresponsal de guerra en las filas del POUM,  describió puntualmente esos hechos en el libro Homenaje a Cataluña, una obra que se ha convertido en testigo de cargo de la acción contrarrevolucionaria del comunismo. Aquella experiencia le inspiraría más tarde dos de sus obras más famosas, la sátira del estalinismo Rebelión en la granja y la distopía futurista 1984, donde Orwell muestra los mecanismos de dominación totalitaria ejercidos a través de la propaganda y del control de la información.

Pero la piedra de toque de la revolución libertaria, el locus donde se visualizaba el ideal anarquista por antonomasia, estuvo en las colectividades. Nunca hasta ese momento ningún país había realizado un proyecto de transformación social de esa magnitud. Millones de hombres y mujeres movilizados, decenas de miles de hectáreas de territorio afectadas en varias regiones distintas, retrataban a un proletariado militante comprometido en hacer realidad un mundo nuevo al mismo tiempo que luchaba contra los golpistas franquistas. Una experiencia inédita en los anales de la emancipación que descansaba sobre el hecho incontrovertible de que solo aquellos que defienden lo que siente suyo pueden aspirar a cambiar la vida y no limitarse a soportarla. Reto que aplicaba a la realidad diaria, en momentos de extrema dificultad, el clásico dicho castellano <<predicar con el ejemplo>>. Aforismo afín al del <<apoyo mutuo>>, inscrito en el código ético del movimiento libertario que, en su aceptación más cabal, ha inspirado la  lógica de la <<propaganda por el hecho>>.

El fenómeno de la colectivización de la producción que se implantó durante la Guerra Civil Española se puede analizar desde muchos puntos de vista. Pero merecería la pena acercarnos a su definición más sencilla y elocuente porque demuestra que el esfuerzo hecho por ese <<vivir la utopía>> no significaba otra cosa que plasmar en la práctica social la definición académica del concepto “economía”. Esa que el neokeynesiano Paul A. Samuelson, en su clásico manual Curso de Economía Moderna, describe como <<el estudio de la manera en que los hombres y la sociedad  utilizan –haciendo uso o no del dinero- unos recursos productivos escasos para obtener distintos bienes y distribuirlos para su consumo presente o futuro entre las diversas personas y grupos que componen la sociedad>>. Recursos escasos, susceptibles de usos alternativos, para satisfacer necesidades humanas. Eso y nada más es lo que representaron las colectividades. Una obra constructiva de reparto equitativo de los bienes comunes que, por la pureza de su planteamiento, implicaba una revolución. Un nuevo paradigma que amenazaba los principios inequitativos de la sociedad de la época y de todos los sistemas políticos jerárquicos basados en el dominio y la explotación, a diestra y siniestra. Tal era su grado de subversión.: la autogestión del bien común.

En este contexto parece pertinente recoger lo que sobre la experiencia colectivista en la Guerra Civil Española dijeron algunos de los historiadores emblemáticos de la corriente “revisionista”. Para el francés Gastón Leval fue el momento en que se plasmó el ideal anarquista de <<la libertad como base, la igualdad como medio, la fraternidad como fin>> (Colectividades Libertarias en España, p. 17). Según el inglés Vernon Richards supuso <<un experimento social más interesante que cualquier otro, más aún que el ruso; porque fue un movimiento improvisado y espontáneo del pueblo>> (Enseñanzas de la revolución española, p.117). En opinión del alemán Walter L. Bernecker se trató de un intento de <<transformar en praxis en la base de la sociedad una democracia llena de contenido social>> (Colectividades y revolución social, p.447). Y, finalmente, el español José Peirats precisaba así sus características: << Este sistema tenía por base la explotación en común por los trabajadores de las fábricas, empresas y fincas abandonadas o incautadas. Los patronos dispuestos a colaborar eran incorporados como otros tantos colectivistas, o bien –caso de los pequeños propietarios y artesanos- se les permitía la explotación individual de sus industria o de la parte capaz de cultivar por su solo esfuerzo familiar, a condición de no emplear mano de obra asalariada>> (La CNT en la revolución española , tomo 1, p. 274).

Vemos en estas notas  definidas algunas de las principales señas de identidad del fenómeno colectivizador. A saber: que su actividad, con diversa intensidad, se extendió a todos los ramos de la actividad productiva, (agricultura, ganadería, industria, servicios y empresas); que existió una voluntad inicial de conjugar los principios libertarios con la imperiosa necesidad de atender las necesidades de la población; y que se intentó evitar que la fórmula  colectivizadora fuera utilizada para un ajuste de cuentas contra los “enemigos de clase”, reduciendo al mínimo las expropiaciones forzosas. Quizás porque existía la experiencia histórica de lo ocurrido en Rusia, donde se procedió al despojo violento de las tierras por el Ejército Rojo, provocando el rechazo del mundo campesino y los años de hambruna consiguientes ante la ineficacia de los burócratas soviéticos para poner en rendimiento las tierras. Curiosamente, eso no evitó que fueran precisamente los “hombres de Moscú” en el gobierno quienes instigaran la ofensiva contra las colectividades, intentando granjearse el favor del pequeño y mediano empresario rural desafecto.

Cataluña, Aragón, la región levantina (Valencia y Murcia) y las dos Castillas fueron las zonas donde las colectivizaciones tuvieran mayor presencia. Un total de más de tres millones de personas y cerca de 2.000 colectividades estuvieron involucradas en el empeño. Y si bien la CNT fue su principal elemento dinamizador, también hubo colectividades gestionadas por la UGT y, en muchas menor medida, por miembros del PCE. Especialmente significativo fue lo sucedido en las tierras aragonesas, donde unos 600 pueblos colectivizados pusieron en práctica su plan de transformación social y de “apoyo mutuo”, sirviendo además a las necesidades de avituallamiento del frente, bajo la dirección técnica-administrativa del Consejo de Aragón. De la simbiosis revolucionaria que se estableció entre el pueblo en armas y en las colectividades, como consigna el profesor Alejandro R. Díez Torre, da idea el hecho excepcional de que Aragón fue <<el único caso de territorio reconquistado a los sublevados contra la República>> (Trabajan para la eternidad, p. 12).

El balance que este autor hace del trabajo en esas colectividades contiene la refutación de uno de los mitos principales del capitalismo, el de que solo la propiedad privada de los medios de producción y la competencia aseguran riqueza social. Así podemos leer que <<el paisaje agrario colectivo cambió cuando centenares de arados mecánicos, segadoras y trilladoras poblaron los campos y -en el plazo de solo un año- elevaron la mecanización de labores campesinas al 50%>>, dándose <<incrementos agrícolas, durante 1937, del 20% sobre años precedentes>>.  Todo ello en plena guerra y  sometiendo las decisiones estratégicas al consenso de las asambleas en régimen de democracia directa. Unknow-how comunitario y sostenible que se vería ratificado a nivel científico en los estudios de Elinor Ostrom sobre las instituciones de acción colectiva, investigaciones que merecieron el Premio Nobel de Economía en el año 2009.

Las colectividades puestas en funcionamiento durante la Guerra Civil Española no eran solo unidades de explotación económica. Junto a esa actividad central existía la comuna, un espacio donde se expresaba la sociedad civil sin autoritarismos degradantes. Además de facilitar suministros para el frente, servir  a las tropas para recuperarse de la fatiga de guerra, el autogobierno de las familias allí congregadas creó sus propias normas de solidaridad y convivencia. Hasta podría hablarse de que en su seno se impulsaron medidas precursoras de lo que luego se llamaría “Estado de bienestar”.  El salario familiar; la exención de trabajar a los menores de 15 años y mayores de 60; la pensión para las viudas; el mantenimiento de los huérfanos; el cuidado de los inválidos, entre otras medidas sociales, eran estipulaciones frecuentes en muchos estatutos de las colectividades agrarias. También la abolición el dinero como medio de pago interno. Un esbozo de cosmopolitismo sostenible, erigido desde el eslabón de la democracia de proximidad, que recuerda el enunciado del gran escritor portugués Miguel Torga <<o universal é o local sen paredes>>.

Y es que, aparte de la organización horizontal cooperativa, las colectividades se estructuraban además sobre un eje vertical ascendente y confederal que aportaba coherencia solidaria y apoyo técnico al conjunto. Los Consejos Municipales y Comarcales parecían responder al principio colaborativo de <<uno para todos y todos para uno>>, favoreciendo las transferencia de conocimiento y la asistencia mutua entre las diferentes unidades económicas de cada zona. Esta red de nodos productivos y convivenciales a escala humana, de abajo arriba, ha sido también objeto de interés por parte de algunos sociólogos y economistas que objetan al modelo de concentración económica y política que rige en el capitalismo como un factor de desigualdad e ineficacia. Incluso algunas de las propuestas más innovadoras en este ámbito se inspiraron en la experiencia de las colectividades. Es el caso del austriaco Leopold Kohr,  Premio Nobel Alternativo de 1983 y autor de la célebre expresión <<lo pequeño es hermoso>>, utilizada para denunciar la ideología del gigantismo. Un concepto  que le fue inspirado por el estudio de las colectividades de Aragón durante su estancia en España como corresponsal de guerra independiente. Su heredero intelectual, Fritz Schumacher, alcanzó reconocimiento mundial en 1970 con un libro del mismo título, en la actualidad considerado vademécum de la economía sostenible.

Desconocemos qué futuro esperaba a las colectividades libertarias porque las mataron sus  adversarios ideológicos mucho antes de que lo pudieran hacer los propios franquistas. En su camino para acaparar todo el poder para el partido, el PCE instrumentalizado por la URSS se impuso como objetivo acabar con esa experiencia antiautoritaria poco después de haber conseguido borrar del mapa a sus antagonistas del POUM. Aunque en esta ocasión no bastó con la acción soterrada de pistoleros y checas, siendo preciso movilizar a las unidades del ejército republicano bajo su influencia para dar el tiro de gracia a aquella experiencia histórica de revolución social. El dudoso honor de desmantelar las colectividades y reintegrar las tierras en explotación a sus antiguos propietarios fascistas correspondió a Enrique Lister, dirigente estalinista formado militarmente en la Academia Frunze de Moscú, quien al frente de la XI División disolvió el emblemático Consejo de Aragón y detuvo a sus dirigentes con las mismas prácticas mafiosas. Culminaba de esta forma la ola reaccionaria iniciada meses atrás en Cataluña con el golpe de mano anticenetista.

En este punto es donde suelen acabar habitualmente las historias sobre las colectividades. Pero eso supone mostrar solo la parte emergida del iceberg. Lo que constituyó el principio activo de la revolución española no se puede avistar en toda su integridad analizando solo los efectos. Es preciso remontarse a las causas primeras para conocer qué lo hizo posible, cuál era su aliento vital. Como escribió el sabio Carlos Linneo <<natura nom facit saltus>> (la naturaleza no da saltos), y pensar que la transformación social que emprendió  una parte del pueblo español en armas contra el fascismo fue un acto sobrevenido o improvisado incide en la categoría del pensamiento mágico. Los hombres y mujeres de la quinta  del 36  eran el último eslabón de un proletariado militante forjado en el racionalismo crítico, el apoyo mutuo y la apuesta libertaria. Gentes que, como dijo Buenaventura Durruti al periodista canadiense Von Passen en el frente de batalla, <<llevan un mundo nuevo en sus corazones que crece a cada instante>>.

El humus que dinamizó aquel espíritu indómito se incubó gracias a la emergencia de una sociedad paralela al Estado y la Iglesia promovida por el espíritu librepensador, cuyo punto álgido estuvo en la fundación en Barcelona de la Escuela Moderna, por Francisco Ferrer y Guardia en 1901, sobre la pauta de <<una educación racionalista, secular y no coercitiva>>. Fue medio siglo de cultura y acción anarquista,  sembrando “la Idea” a través de los múltiples ateneos y asociaciones de todo tipo, con actividades que iban desde la instrucción obrera al feminismo, para impulsar la autonomía personal frente a la delegación suplantadora de la propia experiencia. Conferencias, debates, cursillos, escuelas diurnas, cursos nocturnos, lecturas, bibliotecas, periódicos, revistas, libros, folletos, veladas artísticas, excursiones campestres, naturismo, nudismo o enseñanza del esperanto, figuraban en el plantel de extensión cultural  del universo libertario para la plena emancipación.

Una forma de ser en el mundo que entroncaba con los dos principios rectores  establecidos  en la Primera Internacional. Aquel que primaba <<la emancipación de los trabajadores ha de ser obra de los trabadores mismos>>, y su complementario <<no más deberes sin derechos ni más derechos sin deberes>>. Igualdad, libertad, fraternidad y responsabilidad a través de la herramienta política del autogobierno como proyecto de una auténtica democracia social y humanista. Según el estudio realizado por el investigador Francisco Javier Navarro Navarro, solamente en la comarca levantina durante la Segunda República operaban 54 ateneos libertarios: 16 en Valencia-Ciudad, 16 en Valencia-Provincia; 17 en Alicante-Provincia; y 5 en Castellón-Provincial (Ateneos y Grupos Ácratas, pp.583 a 584).

Todo lo expuesto no significa ocultar ni excusar la parte negativa de la tragedia humana que asoló a España durante un trienio a causa del golpe militar. También la izquierda cometió errores, excesos y  se dieron situaciones totalmente reprobables. Por acción y por omisión.  Y no solo al dar rienda suelta, en este caso con especial incidencia en el sector ácrata, a su visceral anticlericalismo, que en ocasiones alcanzó a convertirse en persecución religiosa. Ahí no hay nada para vanagloriarse, sino todo por rectificar. Desmanes y hostilidades, en cualquier caso, muchas veces utilizados como válvula de escape por las humillaciones y privaciones a que las clases populares se vieron sometidas durante generaciones por el poder caciquil y sus correligionarios  institucionales. No hay nobleza en la guerra, ni honor, aunque sea en defensa propia. Toda guerra siempre es incivil.

Para finalizar, y solo como apunte de perfil filosófico. Hacer notar que el proyecto de las colectividades permitió explorar uno de los nudos gordianos del anarquismo: la dificultad del sujeto autónomo en una sociedad holísticamente heterónoma. Y lo hizo demostrando en la práctica que el proceso transformador es viable si está en la cabeza de las personas, si se produce una nueva conciencia en el individuo como <<zoon politikón>> (de abajo arriba), y nunca al revés, como pretendieron los bolcheviques, imponiendo prácticamente por decreto la mentalidad revolucionaria desde el aparato del poder (de arriba abajo). En el primer caso se sigue el modelo cooperativo de Bakunin <<soy libre solo cuando todos los seres humanos que me rodean son igualmente libre>>. En el segundo entra en acción la fórmula delegativa de Lenin que, al considerar la libertad de uno en competencia con la libertad de los otros, reproduce  la ideología liberal y con ello la necesidad del Estado como árbitro supremo. Precisamente la deriva tomada por la Guerra Civil España al imponerse la doctrina heterónoma comunista demostró el fracaso de ese planteamiento. Se abortó la revolución social y se perdió la guerra.

Visto con la perspectiva que ofrece el ochenta aniversario de la Revolución Española, la pregunta pertinente sería cuál es el legado del “positivismo libertario” que reflejaban las colectividades, y la respuesta es que ha sobrevivido más allá de las siglas y las coyunturas como un anarquismo nómada, incrustado en el quehacer diario de la gente. Fenómenos como la rebelión de los indignados del 15-M y su capacidad expansiva, prueban la vitalidad del antiautoritarismo mientras la otra gran ideología de la familia socialista, la autoritaria del proclamado “socialismo científico”, ha pasado al álbum de la historia. Hoy el anarquismo sigue vivo pero sin denominación de origen, ni clichés, ni carnets, y aparece polinizándolo todo como la principal alternativa vital al oxímoron de la <<democracia capitalista>>. Tanto a nivel colectivo como en el ámbito individual, el activismo emancipatorio se han instalado en la vida real, hermanando redes de apoyo mutuo, acción directa y autogestión que <<crecen a cada instante>> para constituir un nuevo imaginario social a escala humana.  Aún a riesgo de caer en el vicio del presentismo, podría decirse que ese aliento vital ha terminado contagiando a otras tradiciones culturales, teóricamente distintas y distantes, como las “primaveras árabes “. Un amotinado egipcio de la Plaza de Tahrir razonaba así su experiencia en un blog:<<Nos dimos cuenta que de hecho la organización estatal era la desorganización máxima, porque se basaba en la negación de la facultad humana de organizarse>>.

El nuevo  anarquismo existencial, que en el crisol del 36 era sobre todo militante, obrerista y agresivo, se ha hecho proactivo, disidente, multiforme y cotidiano, que surge por doquier como por generación espontánea. Un exponente de este anarquismo antagonista lo encontramos en el insólito gesto del artista Santiago Sierra, uno de los creadores españoles de mayor reconocimiento mundial,  representante en la Bienal de Venecia, al renunciar públicamente al Premio Nacional de Artes Plásticas 2010 concedido por el gobierno español en protesta por las barbaries y atropellos del Estado y del Capital. Con este rotundo argumentario ético: <<Este premio instrumentaliza en beneficio del Estado el prestigio del premiado. Un Estado que pide a gritos legitimación ante un desacato sobre el mandato de trabajar para el bien común sin importar qué partido ocupe el puesto. Un Estado que participa en guerras dementes alineado con un imperio criminal. Un Estado que dona alegremente el dinero común a la banca. Un Estado empeñado en el desmontaje del Estado de bienestar en beneficio de una minoría internacional y local. El Estado no somos todos. El Estado son ustedes y sus amigos. Por lo tanto, no me cuenten entre ellos, pues yo soy un artista serio. No señores, NO. Global Tour. ¡Salud y Libertad!>>.

La utopía libertaria se reinventa en el mundo globalizado como Demo-Acracia

(Nota. Este trabajo ha sido publicado en el número 29 de la revista brasileña VERVE, del mes de mayo de 2016).

Rafael Cid

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Acción Social

Durruti. El mito rojo y negro

Roja y negra es la bandera de la CNT. Rojo y negro es el mito de Durruti. Un hombre con una vida apasionada que murió prematuramente, con 40 años cumplidos, en un episodio lleno de misterio. No queda rastro de la casa en la que vio la luz, con un sonoro llanto vital, el líder anarquista aquel 14 de julio de 1896.

El rollo de Santa Ana desapareció bajo la piqueta en los años 80 y, entre los escombros, la humilde vivienda de Santiago Durruti y Anastasia Domínguez, el padre de origen vasco-francés y la madre de ascendencia catalana. Le bautizaron José por gusto y Buenaventura porque era el santo del día. Una costumbre de la madre.

Pepe, así le llaman en la familia, era el segundo de los ocho retoños del matrimonio: Santiago, Pepe, Rosa, Castorio Vicente, Pedro Catero, Benedicto, Pedro Marciano y Manuel. El padre era curtidor y participó junto a su hermano Ignacio en la huelga que este gremio protagonizó en 1903 en León para reivindicar la jornada de 10 horas.

El mito rojo y negro –

El abuelo Lorenzo, que abrió una cantina en la calle Renueva tras llegar de Aiherre (Laburdi), Francia, en los años 60 del siglo XIX, prófugo de las tropas de Napoleón III, tuvo que cerrar el establecimiento por la solidaridad que mostró con los huelguistas. Y también se hizo curtidor. Tiempos difíciles y violentos. «La gente se piensa que la jornada de ocho horas, las pensiones y todo lo demás vino de bobilis-bobilis…», reflexiona José Buenaventura Durruti, un célebre ferroviario que dedica su jubilación a cuidar las máquinas y la historia de los caminos de hierro, y que es sobrino del mito revolucionario.

La huelga dejó a la familia tocada económicamente y los chicos pasaron de la escuela de la calle Misericordia a las aulas, más humildes, que regentaba el maestro Ricardo Fanjul en la calle El Cid. Muy cerca de allí, en el asilo de ancianos que estaba en la actual audiencia, dio Durruti su primer mitin. O por lo menos una soflama.

Pepe se sintió muy impresionado por las condiciones de vida de aquellos hombres que recogían colillas del suelo para fumar, tal y como relató su hermano Santiago a Julio Llamazares. Durruti se puso a trabajar en una una huerta de Santa Ana y vendió los melones con los que le pagaron (y alguno más que apartó con un amigo) para comprarles tabaco.

Les llevó las cajetillas y en presencia del maestro cuentan que proclamó: «Lo más triste de un hombre es trabajar toda la vida y llegar a viejo sin recursos y tener que ir a un asilo de mendicidad para vivir malamente. Yo, como soy chico, pido a mis maestros que me eduquen como mejor sepan para poder ser útil a los trabajadores» (Ceranda. 1979). La entrevista es recogida en el libro Los Durruti. Apuntes sobre una familia de vanguardia de José Antonio Martínez Reñones (Lobo Sapiens).

Una de las figuras clave del anarquismo en España y a nivel internacional y uno de los principales protagonistas de la revolución obrera y campesina en Cataluña y Aragón posterior al golpe militar del 18 de julio de 1936, el carismático miliciano que se lanzó con la columna Durruti al frente de Aragón y fue llamado para impedir la caída de Madrid, se vio un rebelde desde crío.

Iba a la catequesis con los franciscanos, pero no quiso comulgar y a un fraile le dio con su tirador. Dicen que era despierto y travieso y que cayó en gracia al obispo Gómez de Salazar. Cierto día, el obispo, que visitaba a los enfermos con un carro, se paró frente a un puesto de huevos donde estaban Buenaventura y su hermano Santiago con otros chavales. Andaban descalzos y el prelado les llevó a un comercio de la plaza Mayor para comprarles unos zapatatos. «Pero cuando estábamos en el comercio mi hermano le preguntó: «Oiga, señor obispo, ¿usted es comunista?», relató Santiago.

La curiosidad tenía su explicación. La mujer de Santiago Eguiagaray —apellido con el que están emparentados los Durruti y que también viene del País Vasco francés a León—uno de los patrones de los talleres de curtidos, había prometido a los chavales que les daría unas peras de las que se caían al suelo si llamaban comunista al obispo.

«¡Tacaña!», habría replicado Buenaventura. «Por lo menos, dénoslas del árbol». Gómez de Salazar quiso salir por la tangente y dijo que no sabía qué es ser comunista; pero Durruti insistió: «Mira, muchacho, si ayudar a los pobres es ser comunista entonces aquí tienes a un obispo comunista».

A los 14 años, empezó a trabajar en el taller de Melchor Martínez. Allí se inició en la mecánica y en el socialismo. Su hermana Rosa contaba que «venía con un real a casa y decía: «Madre, mire lo que la traigo; mientras ellos se enriquecen mire usted lo que la traigo», relata Wenceslao Álvarez Oblanca en la Historia del anarquismo leonés.

Ingresó en la Unión de Metalúrgicos de la UGT y en 1913 trabajó en las obras del lavadero de la compañía Anglo-Hispana de Matallana de Torío como operario de los talleres mecánicos de Antonio Mijé. Allí fue testigo de una huelga de mineros por el trato de uno de los ingenieros y mandó parar a los mecánicos para no perjudicar el paro obrero.

1083083_1A los 20 años, en 1916, ingresó en el Depósito de Máquinas del ferrocarril e cuando su hermano Santiago fue llamado al servicio militar. Poco le duró aquel empleo fue despedido tras la huelga de 1917. Hubo 200 detenidos en toda la provincia y de los mil ferroviarios que se presentaron a trabajar tras terminar la huelga, sólo fueron admitidos 600.

A partir de este momento su vida es un peregrinaje, de país en país y de cárcel en cárcel. José Buenaventura Durruti se estrenó como presidiario en León. «Estuvo quince días en la cárcel vieja, de donde salió al interceder su padre ante Fernando Merino Villarino», el conde consorte de Sagasta y el más influyente de los caciques leoneses.

Marchó a Asturias y al poco tiempo a Francia para no hacer el servicio militar. Regresó en 1919 y se afilió a la CNT estando empleado como mecánico en La Felguera. Uno de sus contactos fue El Toto, Gregorio Martínez Garmón, de Santa María del Páramo, que le informó de los progresos del sindicato en la provincia con Laurentino Tejerina a la cabeza, mientras otro leonés, Ángel Pestaña, impulsaba su expansión en Barcelona.

«Un obrero de cada dos estaba afiliado a la Confederación», señala Abel Paz, autor de Durruti en la revolución española. Quizá por eso no es tan extraño que ahora aparezca el carné cenetista de Paco Martínez Soria, el actor y empresario que prosperó durante la época franquista.

Durruti vuelve a su tierra a apoyar las huelgas mineras en La Robla y, camino de Ponferrada, donde le habían encargado hacer un sabotaje es detenido por la Guardia Civil. Descubren su deserción y le someten a un consejo de guerra en San Sebastián. Logra fugarse y huir de nuevo a Francia. En 1921 se encuentra con Ascaso —uno de los dirigentes más célebres del movimiento anarcosindicalista junto con Federica Montseny, Durruti y Juan García Oliver— en Zaragoza.

Durruti ya forma parte de Los Solidarios —luego los Justicieros— grupo al que se atribuye el asesinato de Fernando González Regueral en León, en la calle Cervantes, en 1923. «Mi tío no tuvo arte ni parte, estaba en la prisión de San Sebastián y luego le trasladaron al hospital militar de Burgos porque tenía una hernia», asegura su sobrino Manuel Durruti Cubría.

«Dicen que nosotros matamos a Regueral y a Regueral le mató su actuación como gobernador civil de Bilbao», proclamó en León años después durante el mitin que dio en el campo del Petardo en 1931 de León (actual plaza La Inmaculada) cuando vino al entierro de su padre.

La fama hizo que Buenaventura Durruti cargara con muchos sucesos a sus espaldas. Unas veces como «autor intelectual» y otras como material. O ambas cosas, como el asalto al Banco de España en Gijón el 1 de septiembre de 1923 en el que fue tiroteado el director Luis Azcárate Álvarez. Dicen que Durruti «era el hombre de la voz ronca» que se abalanzó sobre uno de los asaltantes al grito de ‘canalla’.

El juez miliar de Oviedo dijo que tenía una cicatriz de bala en la mano derecha, pero no se pudo «demostrar fehacientemente que Buenaventura Durruti hubiera participado en el atraco», aprecia Reñones. Sin embargo, se exilió desde desde entonces hasta 1931, cuando la II República declara la amnistía.

Argentina, México, París, Bruselas, Berlín… Son algunos de los países y ciudades en los que reside Durruti. En 1926 es detenido en Francia y encarcelado. Sus cartas dejan constancia de las ideas que le mueven: «Las Navidades son tan solo para los ricos, que la celebran con el sudor del trabajador (…) Las juergas de los ricos son hijas de las miserias de los pobres. Pero pronto esto terminará. La revolución pondrá fin a este desorden social», escribe a su familia, hablando a su hermano Clateo (sic), desde la cárcel de París a su familia en León.

En el exilio conoce y se enamora de Èmmiliene Morin., Mimi. Su compañera y la madre de su única hija, Colette que aún vive en la Bretaña francesa. La niña nació en 1931 en Barcelona, poco antes de la muerte del padre. Tras una visita, Rosa confesó su angustia por las condiciones en que vivían: «Un par de sillas, una mesa y una cama sin colchón, sobre cuyo somier se extiende una manta que sirve para dormir mi cuñada, embarazada…». No quiso dinero ni para un colchón, le dijo tras anunciarle que tendrían un hijo hermoso: «¿Qué podía hacer yo? Mi hermano será siempre un incurable optimista».

Durruti estaba en una lista negra y no encontraba trabajo, así que su compañera se empleó de acomodadora en un cine. Y él se ocupaba de la casa. Barría, cocinaba y cambiaba los pañales a su hija con la misma facilidad que cogúa el fusil.

La imagen de Durruti en delantal simboliza para los jóvenes anarquistas de hoy, y también para su familia y quienes le han estudiado, la figura del «hombre nuevo». «Vivió adelnatado a su tiempo», sentencian sus sobrinos.

Y era extremadamente honesto. «Una vez mi madre fue a verle a Barcelona y en una zona de viñedos se puso a coger racimos de uva. Mi tío le llamó la atenciín y le recordó que esos frutos pertenecían al sudor de quien cultivaba la tierra», comenta Manuel Durruti. «Respetaba la propiedad», recalca. Algo que no firmarían los terratenientes que eran expropiados en la España revolucionaria.

«¿Cómo van a salir mis hijos si mi padre era igual?», solía decir Anastasia, según cuenta de su abuela José Buenaventura Durruti, el sobrino ferroviario, a quien bautizaron con el mismo nombre porque nació 1 año, 1 mes y 1 día después de que Durruti muriera en el Clínico de Madrid tras recibir un disparo el 19 de noviembre de 1936 cuando subía al coche.

A Manuel Durruti Cubría le pusieron el nombre de otro tío que fue abatido en 1934 en el puente de San Marcos y murió posteriormente en el hospital. Otro hijo de Anastasia y Santiago, Pedro Marciano, que sufrió cárcel en Madrid con José Antonio por falangista fue fusilado en el monte de El Ferral en 1937 por los fascistas. Bonifacio Durruti, un primo que era maestro, también fue pasado tras el golpe militar.

sangre caliente

«Desde mi más tierna edad lo primero que vi a mi alrededor fue el sufrimiento, no sólo denuestra familia, sino también de la de nuestros vecinos. Por intuición, yo ya era un rebelde. Creo que entonces se decidió mi destino», escribió a la familia el 31 de octubre de 1931. Era la respuesta a otra misiva de su hermano Perico —Pedro Marciano, que era falangista— quien le pedía que abandonara la vida que llevaba en Barcelona.

«Los Durruti son gente de sangre caliente, con una idea utópica de la sociedad, una familia apasionante», afirma José Antonio Martínez Reñones. Pero la figura de Buenaventura Durruti, añade, requiere una «historia grande y más neutral» que aún no se ha acometido pese a las decenas de libros y artículos que ha inspirado el personaje y el hombre.

Tampoco hay apenas rastro de la figura del leonés más universal en su patria chica. Una calle en Trobajo del Camino y una escultura de Diego Segura en la plaza de Santa Ana, promovida por la CGT, son la única memoria pública de uno de los personajes más controvertidos del siglo XX.

A su familia no le preocupa los nombres ni los monumentos. «Sólo me importa que se le recuerde como un hombre honesto, adelantado a su tiempo y desprendido, que dio hasta su vida», afirma su sobrino Buenaventura Durruti.

«Las calles no me importan, pero es lamentable que la Universidad de León no haya aprovechado para crear una cátedra del anarquismo a nivel mundial», afirma otro sobrino de la singular saga. Manuel Durruti Cubría, bioquímico de formación y botánico por pasión y conocimientos.

La CNT de León también se opone a los símbolos para recordar al mito. Están seguros, dicen, de que «él no lo hubiera aprobado» aunque su imagen se multiplica en el local de la organización en la calle Fruela II y el 120 aniversario de su nacimiento va a servir como telón de fondo de la presentación del Grupo de Investigación y Memoria Viva de la CNT en León, con la proyección de un documental sobre su figura el día de su cumpleaños, 14 de julio. El 20 harán una comida fraternal en La Candamia. Para ellos es el «compañero universalmente conocido», «un ejemplo de coherencia», el paradigma de «hombre nuevo», adelantado a su tiempo, y «no sólo un hombre de acción» que nunca se olvidó de su tierra natal.

«Pepe, siempre que podía, venía por casa a ver los padres. Venía con frecuencia pero estaba poco, un día o dos, y aprovechaba para arreglarse un poco, porque venía con la chaqueta toda rota. Mi hermano Catero le decía: «Oye, eres un gandul, siempre vienes igual» Y les miraba con una risa… Andar, que vosotros habéis cobrado la ´grati´, comprarme una chaqueta», contaba su hermana Rosa.

Era un hombre jovial y disfrutó de los buenos momentos con alegría, como se ve en las numerosas fotos que guardan memoria de su vida. Incluso cuando estuvo deportado en Canarias aprovechó para hacer deporte. «Cuando estaba en casa se sentaba ahí y cantaba a mis hermanos, a los pequeños, a Manolín y a Pedro. Si decía mi madre: ¡pero este hombre está tonto, hasta cantares saca de su organización!», es otro de los testimonios de Rosa,

«Es el leonés más universalmente conocido», recalca su sobrino. Todos están convencidos de que a Durruti «le mataron», no fue un accidente. Y sospechan de Manzana, un sargento que tenía como lugarteniente y de cuyo fusil salió el disparo que le rozó el corazón, tenía algo importante que ocultar para perderse en el exilio en México tras la guerra civil.

«No era un doctrinario, era un ‘condottiero’, un tipo atrevido y valiente. También se le podía encontrar como una encarnación del guerrillero español». escribió Pío Baroja, quien le conoció personalmente.

La familia nunca olvidó al hombre. La madre solía decir que «cada tantos años nace un revolucionario y éste ha sido mi hijo». Después de la guerra fue a Barcelona con una vecina a visitar la tumba de su hijo en el cementerio de Monjuic: «Podríais decirme donde están las tumbas de los revoltosos, uno que dicen Ascaso y otro Durruti?» Cuando volvió a casa le dijo a su hija: ¿Sabes, Rosa? Están llenas de flores».

http://www.diariodeleon.es/noticias/afondo/mito-rojo-negro_1083083.html

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Acción Social Internacional

«Honduras es el país más peligroso del mundo para ser ecologista»

El cadáver de la activista Lesbia Yaneth fue encontrado el pasado miércoles 6 de julio en el vertedero municipal de Marcala (La Paz, Honduras). Yaneth había desaparecido el martes, tras salir de su casa en bicicleta alrededor de las 17:00. El cuerpo presentaba un trauma cráneo-encefálico abierto, producido por un objeto cortante.

copinh-lenca-people-at-river-in-hondurasEl asesinato de Yaneth es el segundo de una activista por los derechos indígenas y de la naturaleza que se produce en el país en cuatro meses, tras el de Berta Cáceres a principios de marzo.

Al igual que Cáceres, Yaneth formaba parte del Consejo Cívico de Organizaciones populares e Indígenas de Honduras (COPINH,) como lideresa indígena, oponiéndose a un proyecto hidroeléctrico sobre el río Chinacla, que cruza por poblaciones de indígenas lencas del oeste de Honduras.

En un comunicado, el COPINH responsabilizó «directamente» del asesinato de Yaneth «al gobierno de Honduras, a cargo de Juan Orlando Hernández, a las fuerzas militares y policiales y a todos las instituciones gubernamentales que deben cumplir con la protección de todas y todos los defensores de derechos humanos y de los bienes comunes de la naturaleza, de igual forma a la señora Gladys Aurora López, vicepresidenta del Congreso Nacional, y su esposo Arnold Castro por ser fuente permanente de amenazas y conflictos por la construcción de proyectos hidroeléctricos en el departamento de La Paz».

El Consejo también destacó el carácter de «feminicidio político» del asesinato de Yaneth, por entender que se busca «callar las voces de las mujeres que con coraje y valentía defienden sus derechos en contra del sistema patriarcal, racista y capitalista, que cada vez más se acerca a la destrucción de nuestro planeta».

Para Alejandro González, coordinador de la ong Amigos de la Tierra, los asesinatos de Cáceres y Yaneth prueban que «Honduras es el país más peligroso del mundo para ser ecologista».

González asegura a Diagonal que en apenas cuatro meses se ha repetido el mismo patrón, en el que figuran el asesinato de una activista, los intereses de una hidroeléctrica que opera en Honduras con capital extranjero y la connivencia del gobierno. «Lo más terrible es la sensación de impotencia e impunidad. Tras el asesinato de Cáceres se produjo una fuerte respuesta internacional que consiguió hacer daño al proyecto contra el que ella luchaba», recuerda González, quien pide que se dote de recursos potentes a las investigaciones.

Amigos de la Tierra exige a la comunidad internacional la toma de medidas para evitar «esta barbarie que desde 2010 ha acabado con la vida de más de un centenar de activistas».

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/global/30956-asesinato-lesbia-yaneth-honduras-pais-mas-peligroso-mundo-para-ecologistas.html

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Acción Social Ferroviarios

Los 3.500 millones que secaron Pajares

La inauguración estaba inicialmente prevista para 2009, pero el pasado 9 de junio la consejera asturiana de Infraestructuras, Belén Fernández, aseguraba que el Ministerio de Fomento “no maneja plazos ni soluciones para las numerosas deficiencias y errores que tienen prácticamente paralizadas las obras de la variante ferroviaria de Pajares”. Las previsiones más positivas hablan de 2017, aunque la fecha es más que dudosa. Ni siquiera está claro que uno de los dos túneles gemelos vaya a estar operativo alguna vez.

La larga historia de desastres en la llegada del AVE a Asturias tiene de todo, y los continuos retrasos no son lo más preocupante: sobrecostes camino de triplicarse, empresarios en los papeles de Bárcenas, adjudicaciones en tiempo récord, destrucción de todo un ecosistema en el corazón de la cordillera cantábrica, túneles inundados, ríos desecados, acuíferos drenados, pueblos sin agua en la España húmeda, corrimientos de tierra, grietas en viviendas… El listado de calamidades es amplioy el relato va para largo.


La variante de Pajares es el acceso de la alta velocidad a Asturias desde Castilla y León, entre La Robla (León) y Pola de Lena (Asturias). Está compuesta por un tramo de 49,7 kilómetros que contiene una serie de túneles entre los que se encuentran dos gemelos de 24,6 km, los séptimos más largos del mundo.

tuneles_pajares_lavagoneta_blogspotEl coste inicial previsto en 2004 fue de 1.410 millones de euros. Doce años después se han gastado más de 3.500 millones del erario público y todo apunta a que la cuantía aumentará, ya que los problemas técnicos distan de controlarse. Y quien dice problemas técnicos dice una veintena de acuíferos, además de varios arroyos, vertiendo sus aguas en los túneles, y una ladera en la zona del Argayón (‘argayu’ en asturiano significa corrimiento de tierras), entre Sotiello y Campomanes, que se desliza y que aún no se ha conseguido contener.

Cascos, Bárcenas y obras

Cuando comienza esta historia, Francisco Álvarez-Cascos era el ministro de Fomento. “Llegaba el final del ciclo electoral y parecía que iban a perder las elecciones. Cascos lo que hizo fue una licitación rápida y chapucera para llegar antes de las elecciones y conceder la obra en packs para que todas las empresas que luego aparecen en los papeles de Bárcenas como donantes ilegales del PP tengan un pedazo”, indica Héctor Piernavieja, secretario general de Podemos en Mieres y diputado autonómico.

La práctica totalidad de las grandes constructoras del país ha participado en las obras, subdivididas en cuatro lotes. Entre la docena de ellas que se relacionan con los papeles de Bárcenas y su ‘contabilidad b’, que dieron lugar a la investigación sobre las donaciones ilegales a la formación, se encuentran adjudicatarias de los trabajos en Pajares como Constructora Hispánica (Grupo Essentium), FCC, Sacyr u OHL.

“Huele muy mal, por eso una de las primeras cosas que vamos a hacer en el Congreso es abrir una comisión de investigación que permita identificar y conseguir la información que nos falta y, sobre todo, depurar responsabilidades”, apunta este diputado asturiano. “Si esta obra la hizo el PP para beneficiar su propia financiación, habría un escándalo que debería tener consecuencias graves”.

El expresidente de FCC Construcción, José María Mayor Oreja –hermano del exministro Jaime Mayor Oreja– reconocía en 2013 ante el juez que filiales del grupo entregaron 60.000 euros en 2011, aunque negaba los donativos reflejados en los ‘papeles de Bárcenas’. Sí admitía pagos a cambio de adjudicaciones públicas el antiguo dueño de Hispánica, Alfonso García-Pozuelo, pero en el marco de otro de los grandes casos de corrupción estatal: Gürtel.

Sin estudio previo

Tal como afirma Piernavieja, en la declaración de impacto ambiental inicial se omitió el estudio hidrogeológico de la zona, “algo elemental cuando haces un túnel, porque lo lógico es que se drenen los acuíferos de la zona”, apunta por su parte Beatriz González, geóloga e integrante de Ecologistas en Acción Asturias.

mapa_TunelEl colectivo en el que esta activista militaba a principios de los 2000, Aedenat, realizó entonces una alegación exigiendo dicho estudio cuando el proyecto estuvo en exposición pública. “¿Cuándo se hizo?, cuando se empezó a perforar y de repente un día llegó un caudal de agua impresionante”, denuncia González. Y es que la sabiduría popular a veces es superior a la ingeniería: entre las nevadas cumbres bajo las que pasan los túneles está la peña conocida como Sobrelagua.

Así, el túnel del AVE ‘pinchó’ una veintena de acuíferos, principalmente de la vertiente leonesa, que todas las fuentes consultadas para este reportaje dan ya perdidos para siempre. Pero aún quedan los ríos. “Lo que están haciendo ahora es intentar impermeabilizar de nuevo algunos arroyos, algo que, de hecho, ya hicieron previamente, aunque toda la impermeabilización colapsó”, explica esta geóloga. Para ella, esto es “una solución que no es solución, porque los ríos no son canales de agua. Están conectados, tienen una serie de ecosistemas asociados, y lo que se está haciendo ahora es una auténtica chapuza”.

Magnitud desconocida

Mientras está por ver que la nueva impermeabilización funcione y rebaje el nivel de agua drenada, la magnitud de las consecuencias de este desastre también se desconoce. Las filtraciones constantes que llegaban a los túneles –principalmente al oeste–llegaron a superar los 600 litros por segundo, cifra que se ha rebajado a unos 300. Para más inri, el caudal drenado no acaba en la cuenca del Duero, sino que fluye hacia Asturias, secando la vertiente leonesa de la cordillera, lo que afecta al caudal que llega a Portugal.

Varias poblaciones de la zona de Villamanín (León) tienen problemas de abastecimiento de agua. “En Rodiezmo han tenido que traerla de un pueblo a 10 kilómetros”, remarca Carlos González-Antón, abogado de la Federación Leonesa de Entidades Locales Menores, la asociación Lacerta, pedanías del valle de La Tercia y Arbás (León) y la asociación de vecinos de Campomanes (Asturias), colectivos que han presentado una denuncia ante la Comisión Europea por los daños causados por las obras y por incumplimiento del derecho comunitario. Exigen reparar la zona y compensaciones. Este letrado, experto en derecho ambiental, destaca que en la ejecución de los trabajos ha habido “un flagrante incumplimiento” de tres normativas comunitarias.

 

En primer lugar, “las declaraciones de impacto ambiental deberían haber prevenido y poner medidas correctoras a las obras en el tema de los acuíferos, afectación a las poblaciones y a la red Natura 2000, a la que pertenece la zona”. Además, recuerda que la Directiva Marco del Agua obliga a proteger y mejorar el estado hidrológico de todas las masas de agua. “Aquí directamente se las han cargado”. Por último, denuncia que las obras incumplen la directiva Hábitats, que crea la red Natura 2000 y protege los espacios integrados en ella. “Los proyectos que afectan a esta red exigen medidas compensatorias además de las correctoras, lo que significa que si hago una mina a cielo abierto y afecto a 85 hectáreas, además de recuperar las 85, tendría que, por ejemplo, reforestar 45”.

El procedimiento, admitido ya por la Comisión, podría acarrear a España una multa de “40 o 50 millones de euros, como ha sido en casos similares”, valora González-Antón. Este letrado ha presentado también quejas ante diferentes instancias estatales. “Vamos a recopilar todo lo hecho y, en caso de que haya inactividad de las administraciones, iremos a los tribunales españoles para que condenen a las administraciones a actuar”.

Las denuncias vecinales recopilan toda una serie de problemáticas que no han tenido respuesta. Plataformas como El Mesqueiru llevan años denunciándolas, y a las derivadas del drenaje de acuíferos y ríos (secado de fuentes y abrevaderos en una zona ganadera, pérdidas para las casas rurales, abastecimiento de agua…) se unen las grietas en las viviendas, el deslizamiento de tierras, la aparición de material de obra en el agua corriente por la inyección de materiales para sellar las grietas en la montaña o el ruido generado por las máquinas durante años.

Para González-Antón, “esto es un problema económico esencialmente, si te cargas el agua en una zona de montaña, como tengas dos años de poca nieve o sequía tienes el corazón de la cordillera cantábrica sin agua. Es de locos que un pueblo en la España húmeda tenga que ser suministrado con cisternas de agua como en los Monegros”.

Siete minutos a Oviedo, mil millones

El tramo Pola de Lena-Oviedo hoy sólo es una idea. Un estudio valora su coste entre 968 y 1.117 millones y la obra plantea tres nuevos túneles, uno de ellos de 12 km, “por una zona afectada por minería de carbón y mercurio, con bolsas de gas grisú y una hidrología muy similar a la de Pajares”, apunta Piernavieja, “todo para ahorrar siete minutos”. Por ello, Podemos apuesta por dejar el AVE en Lena y mejorar la red FEVE y Cercanías, una opinión que comparte Beatriz González: “Lo que necesitamos es que ese dinero se invierta en Cercanías”. La asociación Asturias en Tren cifra en 20 millones al año los pasajeros de AVE en el Principado frente a los 400 de Cercanías.

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/global/30910-3500-millones-secaron-pajares.html

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Archivada la causa de un activista de PAH por insultar al alcalde de Alcorcón

El Juzgado de Instrucción número 6 de Alcorcón, Madrid, ha archivado la causa contra un activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), acusado de un delito de injurias por el alcalde de este municipio. Según explica el auto, hecho público hoy, no ha quedado “debidamente justificado la perpretación del delito”, por lo que ha decidido sobreseer y archivar la causa. El texto del juzgado señala que las expresiones dirigidas por el activista al alcalde de Alcorcón “no tienen entidad suficiente para ser consideradas delito menos grave al tratarse de expresiones genéricas que a lo sumo constituirían una falta de injurias destipificadas en la actualidad”.

maxisequeda_pahalcorcon2“El alcalde, a través de la policía municipal, puso una denuncia por injurias a partir del desahucio de Maxim”, explica Manuel, de PAH Alcorcón. El desahucio de Maxi y sus cinco hijos tuvo lugar el 30 de junio tuvo lugar por motivo de una deuda de 2.000 euros con el propietario del inmueble. La familia acampó durante una semana frente al Ayuntamiento de esta localidad para reclamar una vivienda de emergencia social, pero, a pesar de que también están en lista de espera del IVIMA, el desahucio tuvo lugar sin que se les diera alternativa habitacional y con un dispositivo policial de decenas de agentes de la Policía Nacional.

A raíz del desahucio, el alcalde de Alcorcón, David Pérez, denunció a un activista de la PAH por haberle llamado “criminal” o “genocida” en redes sociales, términos que el juzgado de instrucción ha señalado que no constituyen delito de injurias.

Tras su desahucio, Maxi inició una huelga de hambre, que finalizó el 12 de julio tras ser ingresada en Urgencias por deshidratación y desnutrición.

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/global/30981-archivada-la-causa-por-injurias-al-alcalde-activista-pah-alcorcon.html

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Acción Social

Actividades Semana Pozona Fest 2016


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LUNES 18 de JULIO. 19 horas en La Libre
Itinerario urbanístico por la historia del Cabildo de Arriba y la Calle Alta.
Comenzará el próximo lunes 18 de julio a partir de las 7 de la tarde con salida en la puerta de La Libre (C/ Rampa Sotileza nº1).
Junto con Miguel Angel González Sugasaga gran conocedor de la evolución urbana de Santander, recorreremos Ruamayor, la calle Alta y parte del mal llamado Cabildo de Arriba (Cuesta del Hospital, Calle San Pedro, plaza Juan José Ruano y alrededores) Iglesia de la Consolación, Parlamento (Hospital de San Rafael) y Tabacalera (antiguo Convento Santa Cruz) y mural de Sotileza.

JUEVES 21 de JULIO. 20 horas en La Libre
Charla-debate: Gamonal, estrategias de lucha, el barrio y lo que queda de aquel conflicto
Estarán con nosotrxs vecinxs del barrio Gamonal de Burgos con una charla sobre el conflicto ocurrido en el barrio burgalés en el año 2014.

VIERNES 22 DE JULIO, 18:00 horas en el Centro Cívico de la Calle Alta
Charla-debate: Luchas Obreras
Estaran con nosotrxs representantes de distintas luchas obreras entre ellas los mineros de León que protagonizaron recientemente una huelga de hambre…

SÁBADO 23 DE JULIO, 12:00 horas en el Anfiteatro situado en la Plaza de los Derechos Humanos, frete al Centro Cívico de la Calle Alta
Charla-debate: Charla debate sobre temas urbanísticos en Santander y Torrelavega
Estarán con nosotrxs la Asociación de Vecinxs de Antonio Cabezón y Francisco Giner, Plataforma El Pilón, Asamblea en Defensa de las Excavadas, Paltaforma Prado San Roque, Vecinxs de la Calle Lasaga Larreta, 33, Plataforma Deba y Espacio Argumosa.

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Mujer

Mujeres kurdas y Estado Islámico

Pasó inadvertida la noticia de que organizaciones y activistas pro derechos humanos iraquíes exigieron la puesta en libertad inmediata de las más de tres mil mujeres yazidíes de la región de Shingle (norte de Irak) secuestradas por el grupo terrorista Estado Islámico para su venta como esclavas sexuales. «Cuanto más tiempo permanecen secuestradas más horrible es su vida, las compran, las venden, las violan brutalmente, arrancan a sus hijos de sus entrañas», denunció por su parte la investigadora de derechos de la mujer Skye Wheeler.

0f003428a44939143a8d3a400137cbe5_articleHace unas semanas, diecinueve mujeres yazidíes fueron ejecutadas por integrantes del EI: les prendieron fuego en Mosul. Las mujeres llegaron en celdas de hierro al centro de la ciudad, murieron envueltas en llamas «por negarse a tener sexo con los milicianos del EI», según testigos anónimos. La situación de las mujeres yazidíes, desde el año 2014, en que el grupo terrorista se hizo con el poder en Shingle, es desesperante. Desde que el EI comenzó su campaña de conquista en Irak y Siria, cientos de miles de yazidíes, a quienes consideran traidores a su población, han tenido que abandonar sus hogares. Y en esa guerra sin cuartel, la gran mayoría de las mujeres capturadas han sido abusadas sexualmente o forzadas a casarse con combatientes. De ello informó al mundo Human Rights Watch.

Hay quienes interpretan estos hechos aberrantes como cuestiones «culturales» o «religiosas». Incluso fomentan el racismo hacia los musulmanes por intereses económicos de intervención militar en países en conflicto, venta de armas, etcétera. Evidentemente, no se trata una cuestión religiosa o cultural. Semejantes crímenes son considerados como genocidio hasta para aquellas culturas en las que el fundamentalismo es la regla. La cuestión es que estos terroristas han de ser juzgados por genocidio, que se ha de terminar con el negocio de la venta de armamento por parte de algunos estados europeos y resto del mundo que se consideran «democrátas».

Desde la Confederación General del Trabajo compartimos la petición de los organismos de derechos humanos iraquíes de que se ponga en libertad inmediata a las más de tres mil mujeres secuestradas. Hacemos también un llamamiento a la sociedad en general a nivel internacional a organizar campañas de denuncia y presión con el objetivo de acabar de una vez con este genocidio.

Cecilia López

CGT-La Safor

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Acción Social

La Pozona Fest II. Fiestas Populares y Alternativas de Santander


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VIERNES 22 de JULIO. 21 horas en la Plaza de los Derechos Humanos (C/ Alta, Santander)

Concierto y Circo: La Baba del Caracol, Malabaracirco y Jarcia Suciu.

También habrá actuación de circo con Malabaracirco.

SÁBADO 23 de JULIO. En la Plaza de los Derechos Humanos (C/ Alta, Santander)

10:00. Mundialuco contra el racismo. En las pistas del Colegio Ramón Pelayo y la Peña del Cuervo.

14:00: Comida popular

Desde las 17:00: Actividades y juegos para niños

Desde las 20:00: CONCIERTO:

-Smooth Beans –> http://www.smoothbeans.es/
-Mi pequeña Venganza –> http://www.mipequenavenganza.net/
-Trato Facto –> https://www.facebook.com/tratofacto.raps
-De Perdidos Al Monte –> https://www.facebook.com/deperdidosalmonte/

Las actuaciones son gratuitas y habrá barra con precios populares.

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Fotos concentración Atento Santander

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Otro jueves más los trabajadores y trabajadoras de Atento en Coruña, Madrid, Sevilla, Valencia, Barcelona, Santander y Bilbao se concentraron a las puertas de sus centros de trabajo para exigir la retirada inmediata de las salvajes sanciones de hasta 60 días que Atento ha impuesto a 4 trabajadores y trabajadoras y para dar a conocer la grave represión que están padeciendo. Esta nueva concentración convocada por la CGT se encuadra en el calendario de movilizaciones iniciadas el 23 de junio para exigir la retirada de todas las sanciones.

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