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Quiénes somos

Ojalá fuera tan directo y sencillo explicar qué y quiénes somos apelando tan solo a la calidad moral de cuantas personas formamos hoy la CGT. No lo es, pero a buen seguro que uno de los argumentos que te han acercado a nosotros y nosotras o que han motivado tu curiosidad es la práctica que llevan a cabo quienes hoy constituimos la CGT.

Somos, la CGT, una organización de muchos años pero con un nombre todavía muy reciente. Pleitos de familia y decisiones judiciales nos privaron un día, allá por abril de 1989, de nuestras originales siglas, las de la CNT, aunque las sigamos llevando en el corazón y sigamos tratando de merecerlas con nuestra actuación y de colocarlas en el lugar que exigen los tiempos que vivimos.

Herederos y herederas por voluntad de una historia, no por ello pensamos que ésta haya de ser intocable. Todo lo contrario, se apolillaría si no tratáramos cada día de extraer de ella lo mejor y de adaptarla a lo que demanda la sociedad actual.

Lo primero que hemos de decir es que somos una organización de personas que tratan de cambiar una sociedad que no les gusta por desigual, injusta, autoritaria y, en las más de las veces, irracional. Para ello trabajamos en muy diversos campos de lo cotidiano, de lo sindical a todo lo que tenga que ver con lo social, luchando por reparar a cada instante las injusticias que nos rodean. Somos conscientes de la dificultad de la tarea de un cambio radical del actual estado de cosas, pero nos aprestamos a ello en la confianza en lo inmediato, en nuestras condiciones de vida y forma de cuantos participan en ella en un espíritu diferente, rebelde y transformador de cuanto sufrimos y de cuanto no creemos justo.

No somos las únicas personas dispuestas a cambiar las cosas a mejor. Nos diferencian de otras sobre todo los medios para lograrlo. Así, nuestro principio es la autonomía. La autonomía no es otra cosa que pensar y actuar conforme al criterio de que sólo actuando juntas con independencia absoluta, la clase trabajadora y cuantas personas se sienten explotadas podremos lograr algo. Se decía que la emancipación de los y las trabajadoras sería obra de ellas mismas o que, de lo contrario, no lo sería.

Esto que decimos significa muchas cosas. Una, que estamos al margen de partidos, poderes y doctrinas distintas de la que nos hemos dotado, y que no dependemos para nada de ninguno de ellos. Que cuanto hacemos responde a la suma de espíritus particulares de cada persona, y no a mandatos, imperativos o estrategias ajenas.

Pero otra cosa que significa es que nuestra voluntad es la de hacer las cosas por nosotros y nosotras mismas. Vivimos un mundo cada vez más organizado y cuadriculado, donde las posibilidades reales de la persona de hacer cuanto le pide una voluntad respetuosa con los derechos de las demás, es cada vez menor. Por eso instamos y estipulamos la participación de todas y cada una en la vida interna y externa de nuestra organización, en sus asambleas, en las luchas, en la responsabilidad a la hora de asumir tareas o cargos. Una organización que depende de las personas más listas, de las más entregadas, de las que más tiempo tienen o de las que trabajan a su servicio, es una organización muerta, sin posibilidades. Cada persona debe implicarse en la tarea de todas, en la medida de su disponibilidad, voluntad y entusiasmo. Pero lo que no se consigue por una misma o por la contribución a lo colectivo de una misma, de poco sirve. En la antigüedad decían también aquello de que “si hay pastores es sobre todo porque hay ovejas”, si hay una persona que manda es porque otras han abandonado la responsabilidad que tenían en la marcha de sus propios asuntos.

Si por encima de todo ponemos la libertad individual y la igualdad de cuantas personas componemos esta organización, no podemos sino hacer lo propio con las entidades que constituimos. La organización de abajo hacia arriba, el federalismo, es lo que nos caracteriza. Según ello, y en el terreno sindical, diversos niveles actúan con total autonomía y se coordinan entre sí para ser más eficaces. La afiliación se organiza primero en su sindicato que constituye el núcleo básico y soberano de la organización. Dentro del sindicato se forman las secciones sindicales que agrupan a la afiliación de una empresa o sector. Los sindicatos de una misma localidad constituyen la Federación de ese lugar. Las Federaciones Locales de cada territorio (Andalucía, Cataluña, Asturias…) forman las correspondientes Confederaciones Territoriales. Las Confederaciones Territoriales y las Federaciones de Rama de los distintos sindicatos (Metal, Sanidad, Administración Pública…) junto con el Secretariado Permanente conforman el Comité Confederal de la CGT, máximo organismo de gestión entre Congresos. Como ves, una Organización que desde el núcleo original del Sindicato se estructura en dos niveles de intervención: el territorial y el sectorial.

En cada uno de los niveles se actúa independientemente. Se toman las decisiones que comprometen a esa sección, sindicato, federación de rama, confederación territorial o lo que sea, sin directrices ajenas. Así, la autonomía sólo se encuentra limitada por la pertenencia voluntaria a una organización confederal de espacio más amplio, que obliga por decisión propia a ser fiel a los acuerdos y compromisos comúnmente adquiridos.

Ello no evita la existencia de conflictos o de tensiones. Aunque resulte incómodo, la CGT tiene más que ver con la difícil diversidad que con la monótona, aburrida y sencilla coincidencia. Quizás sea porque el espíritu libre tiene por fuerza que da lugar a discrepancias y disidencias, y porque nuestro estilo no es ahogarlas mediante disciplinas o resoluciones de ninguna ejecutiva interna. Los conflictos entre nosotros y nosotras los procuramos arreglar con sentido común y con respeto a las partes discrepantes. Muchas veces lo conseguimos, otras no.

Y es que nos reclamamos de ese espíritu y tradición libertaria, anarquista. Por eso hablamos de y tratamos de hacer posible la relación federal, la autogestión o el que cada cual sea capaz de resolver lo suyo, la solidaridad cuando la fuerza propia no es suficiente, la acción directa para solucionar sin intermediaciones nuestros problemas, la autonomía respecto de partidos e iglesias, el respeto -¡cómo no !- a las diferentes opiniones que conviven en la organización, la necesidad de llevar y compartir nuestras ganas de lucha con el mundo entero, y la voluntad realmente transformadora de esta sociedad injusta. Todo eso, y alguna cosa más, es lo que anima a las personas libertarias, a las anarcosindicalistas, a las sindicalistas revolucionarias, a las rebeldes. De esas somos nosotras, nosotros.

Una última cuestión: ¿cuál es el escenario de la lucha por cambiar las cosas? No lo hay porque lo es todo. Allí donde está la injusticia hay que intervenir. Y se señala esto porque, como gustamos de decir aquí, somos más que un sindicato. Somos, en la CGT, básicamente un sindicato, una organización que actúa en el mundo del trabajo. Pero ni todos los problemas están sólo en ese mundo, ni sólo la persona trabajadora clásica -si eso existe ya- tiene un sitio entre nosotros y nosotras. Personas sindicalistas, insumisas, antiautoritarias, con oposición al sexismo, ecologistas, …, cada una en su papel, sin especializaciones revolucionarias, conscientes de que la labor transformadora está en todas partes.

Con estas pocas líneas no se pretendía -ni se consigue- sino un primer acercamiento a la CGT. Las definiciones suelen servir de bien poco, y por eso no nos alargamos más. Por encima de lo que digamos de nosotros y nosotras mismas, somos lo que somos, lo que viene a decir que la CGT no es más que la suma de éste, de aquélla, del otro, … y de ti misma, si te animas.

EL TIEMPO QUE VIVIMOS.

Pero más allá de las presentaciones, vivimos una actualidad que merece algún comentario. Tiempos de cambio, ciertamente, instalados sobre unas posibilidades tecnológicas nuevas, sobre un agresivo discurso por parte de quienes tienen el poder, el dinero y la capacidad de decisión, sobre una pasividad preocupante por parte del sindicalismo oficial, y sobre una resignación que se extiende por el conjunto social.

Vivimos una sociedad cada día más rica y cada día con un mayor número de personas pobres.

Cada día con más posibilidades materiales de mejorar la vida de la mayoría, pero en la realidad, cada día más amenazante de esas condiciones de vida. Se ha impuesto un discurso -ese que llamamos neoliberal- que establece la productividad y la ganancia como únicas razones, despreciando las conquistas sociales o la necesidad de proporcionar unos mínimos vitales para la gente. La fría lógica económica se ha comido lo social. Ahí tenemos la política de privatización de empresas y servicios públicos, los recortes sucesivos a las prestaciones por desempleo, la disminución y privatización del sistema de pensiones o el retroceso y depreciación de la sanidad o de la escuela pública.

Por desgracia, el sindicalismo no es ajeno a todo ello. Las todavía recientes firmas de la nueva reforma laboral o del acuerdo para la modificación del sistema de pensiones dejan bien a las claras cómo el sindicalismo oficial, el de CCOO y UGT, está dispuesto a aceptar todo lo que le pongan delante y a tener por único horizonte el gestionar las migajas que le deja Don Dinero. Nada de movilizar a la clase trabajadora, nada de hacer valer su fuerza social. Y si acaso se les moviliza, ahí tenemos el ejemplo de las y los trabajadores de la función pública hace pocos meses: unos fuegos artificiales para justificarse esos sindicatos y aquí paz y después … congelación salarial.

Desde luego que hay otra manera de hacer las cosas, y a ella te invitamos a sumarte. Hay que hacerse valer, demostrar la fuerza que tenemos. Hay que responder a la política neoliberal que nos domina. Pero hay que hacerlo no en los discursos ni en las fotos, sino en la movilización de fuerzas que nos disponga en mejores condiciones ante la negociación. Hay que recuperar la solidaridad social, esa voz que siempre nos ha dicho que tenemos que ver en todos aquellos asuntos donde se litiga el bienestar de la mayoría. Que no hay pleitos propios y ajenos, que lo mío no acaba en las cuatro paredes de mi empresa. Que la lucha de allí es mi lucha, que las pensiones son la lucha también de la juventud, que la lucha contra el paro lo es también de las y los trabajadores más o menos estables.

En ésas estamos y a ésas te invitamos. CGT no te propone la comodidad de tener la vida arreglada a cambio de una cuota y un carnet. Nuestra oferta se limita a presentarte un espacio sindical y social desde el que defender tus derechos en compañía y apoyo de otros y otras como tú. Nada más que eso. Y nada menos.

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Acción Sindical

CGT fuerza a CCOO y UGT a reconocer que el convenio colectivo que firmaron hace un año en el sector del Telemarketing es en parte nulo

– Los padres podrán disfrutar del permiso de lactancia aun cuando las madres se encuentren trabajando

– CCOO y UGT condenaron, con esta firma, a 100.000 trabajadoras a continuar manteniendo una situación de precariedad económica y laboral hasta el 2020

La Confederación General del Trabajo (CGT), que había denunciado hace un año la situación en relación con el disfrute de los permisos de lactancia por parte de los trabajadores en el Sector del Telemarketing, ha anunciado que los sindicatos del régimen (CCOO y UGT) han tenido que reconocer que el convenio que firmaron, haciéndole el juego a la patronal y a las empresas del sector, ha resultado nulo.

CGT ha explicado que el juicio por este conflicto estaba fijado para el 17 de julio del presente año y justo ahora CCOO y UGT, junto a CIG, han acordado con la patronal y bajo la presión de la demanda de CGT, eliminar una frase del convenio firmado con vigencia desde el 1 de enero de 2015 a l 31 de diciembre de 2019.

CGT celebra que su lucha sindical haya tenido como resultado la “reconsideración” por parte de estos sindicatos de un derecho fundamental de las personas trabajadoras. En este sentido, la organización anarcosindicalista también ha explicado que gracias a la campaña puesta en marcha por CGT entre las personas trabajadoras del Contact Center, el Tribunal Supremo ha emitido una sentencia que reconoce el derecho de estas personas a cobrar los incentivos en vacaciones desde el 1 de enero de 2013.

CGT recuerda que también esta batalla se ha ganado con los dos grandes sindicatos en contra, que han estado dedicados a buscar, como de costumbre, su propio beneficio a costa de la Clase Trabajadora a la que no dudan en vender.

Gabinete de prensa del Comité Confederal de la CGT

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Acción Social

IV AENC de CEOE, CEPYME, CC.OO y UGT: Los agentes sociales vuelven a cumplir con su “función constitucional” de garantizar la tasa de ganancia del capital

Los Sindicatos del régimen vuelven de su “incomparecencia” en los años de la Gran Estafa y lo hacen al estilo de siempre: Pacto Social interclasista, con quienes fueron son y serán los ejecutores de todas las políticas de destrucción de derechos laborales y sociales, la clase empresarial.

Este “consenso”, llamado Paz Social o espíritu de la Transición, como le gusta decir a la nueva Ministra de Trabajo, ha sido desde 1977, con los Pactos de la Moncloa, lo que ha anclado las relaciones laborales a tres pilares básicos: la flexibilidad laboral, la moderación salarial y la libertad empresarial sobre la fuerza de trabajo.

Desde el Estatuto de los Trabajadores, en el año 1980, hasta las últimas Reformas Laborales del 2010 (del PSOE) y del 2012 (del PP), los “Sindicatos del sistema” han garantizado que los Pactos Sociales firmados con la Patronal, los harían cumplir disciplinando a la clase obrera, actuando como verdaderos “agentes sociales”, para garantizar el crecimiento de la economía, es decir la tasa de ganancia del capital o los beneficios del capital.

El contrapoder de la clase obrera, el conflicto y la lucha solidaria, fue garantía de derechos laborales y sociales. Abandonado el conflicto laboral y social, la clase empresarial ha ido asumiendo todo el control sobre la organización del trabajo, tanto en el acceso (contrataciones), como en la permanencia en el trabajo (condiciones laborales), como en la salida (despidos).

Hoy tenemos una clase obrera no solo precarizada y empobrecida, sino desmovilizada (a excepción de ciertos sectores, los más precarizados, que estallan puntualmente), e indefensa para revertir la inseguridad jurídica y social que padece cuando la contratan (el fraude en las contrataciones, tanto en los mercados privados, como en los públicos, es la norma); para tener un mínimo de dignidad en sus condiciones laborales (salarios, salud, negociación colectiva, derecho de huelga y libertad sindical) y para frenar la “libertad absoluta” del capital cuando nos echan a la calle. Este crimen social, el del despido libre y muy barato, es el reino de la impunidad jurídica empresarial que asienta el modelo social de injusticia en que vivimos.

Las subidas salariales “pactadas”, que son solo recomendaciones, es decir, “oraciones a la virgen de Lourdes”, lo mismo que recomendar un salario mínimo de Convenios en 14.000 € en tres años y que los convenios (gran parte de ellos ya están “liquidados”) conserven la vigencia mientras se negocia, o que se deje de abusar de las “contratas y subcontratas” como factor de empeoramiento de las condiciones salariales…, no son producto del conflicto de millones de asalariados y asalariadas, sino que es un mandato del BCE, la OCDE, el FMI y la Comisión Europea, que quieren asegurar que el “crecimiento de la economía producido desde el 2014”, es decir, el crecimiento de la Tasa de Ganancia y Explotación (los beneficios empresariales se encuentran en cifras superiores a los mejores años de la década de especulación de la economía del ladrillo y los servicios), pueda continuar.

Clases asalariadas que “no consumen” porque se les ha robado “generosamente”, tanto en sus salarios directos (salarios), como en los indirectos (prestaciones de desempleo y pensiones) y en sus derechos sociales (salud, educación y cuidados…) y claro, el sistema, para seguir acumulando, necesita desposeer a la mayoría social, bien directamente (plusvalías), bien indirectamente a través del consumo, pero si esa mayoría social tiene la “faltriquera” casi vacía, el capital se “enfada” y, o bien mete sus excedentes en “fondos” o bien simplemente deslocaliza a otros “mercados”.

El PSOE, sus Ministras, las económicas y las de trabajo, han dejado algo claro: cumpliremos con Europa, el déficit es sagrado y no vamos a derogar Reformas Laborales, sino a “instar a los agentes sociales” a pactar un nuevo Estatuto de los Trabajadores, donde la flexibilidad laboral, el control salarial, es decir la moderación salarial y los “despidos libres”, continúen rigiendo las relaciones laborales… eso sí, “con consenso y espíritu de la Transición”.

Renunciaron al conflicto y estuvieron desaparecidos durante esos diez largos años de la “crisis-estafa”, por eso ahora las consecuencias se miden en pérdida de libertad para el trabajo, eliminación de casi todos los derechos laborales y pérdida de derechos sociales fundamentales para la vida.

Reaparecer en escena ahora con el IV AENC, no es sino acudir a la llamada de Empresarios y de las clases poderosas (políticos incluidos), para garantizar la tasa de ganancia del capital.

La clase obrera, la mayoría social, solo recuperando el conflicto laboral y social, tendrá alguna garantía de recuperar y avanzar en sus DERECHOS.

SECETARIADO PERMANENTE DE LA CGT

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Acción Social Feminismos Mujer

Sexualidad múltiple y reciprocidad

En el siglo pasado, Wilma Scott (1921-1985) se dispuso a demoler la etiqueta de género que pende de muchas profesiones con esta frase: “Los únicos trabajos que no puede hacer ningún hombre son ser una incubadora humana o amamantar, y el único trabajo que no puede hacer ninguna mujer es ser donante de esperma”.

Lo que me hace retroceder a la frase de Wilma es que en su intento de restar importancia al género lo estaba reetiquetando de nuevo. El camino para el cambio no puede ser normalizar. La normalización es un proceso de resistencia propio del sistema.

Hoy por hoy, gracias a la visibilidad de los colectivos LGTBIQ+, podemos asegurar que hay mujeres que pueden donar semen y hombres incubadora.

Desde el feudalismo hasta ahora los mercados «autorregulados» dominan al mundo.

La sociedad es gestionada en tanto que auxilia al mercado. En lugar de que la economía se vea marcada por las relaciones sociales, son éstas quienes se ven encasilladas en el interior del sistema económico y laboral. «El lucro es un móvil específico de la producción destinada al mercado», decía Aristóteles.

Para el capital es imprescindible sexualizar, racializar, colonizar e imperializar los nichos de mercado y explotación. Para ello se valen del Estado, de la religión y del miedo.

El armario siempre ha sido un instrumento político de etiquetado y confinamiento. El inicio del relato del «cambio» sale de un sitio oscuro escondido, recóndito. Da igual que ese armario sea secreto, de cinco puertas o de puertas de cristal. El heteropatriarcado necesita parcelar nuestros deseos e identidades sexuales, es esa dominación de las infelicidades como factor de ganancia la que han llevado a la práctica durante siglos.

Hace poco Aizole Araneta, sexóloga y activista trans, a través de las redes hacía una pregunta potenciadora: “¿Cuándo elegiste tu género?”

Dado que el sistema nos construye con una identidad necesaria y mediatizada a la medida de sus intereses, aún no se había desarrollado nuestra consciencia cuando ya estábamos aleccionados por el factor género y todas sus etiquetas. Quizás la ceguera funcione un tiempo pero, cuando ves expoliada tus parcelas de libertad y felicidad, el único proceso consciente de supervivencia es la deconstrucción social, ética, moral y cultural.

Este proceso de manera colectiva toma las calles como en el 8M, desarrolla movimientos como el #metoo y nos organiza para buscar nuevos horizontes. Hay muchas feministas que piensan que los colectivos LGTBIQ+ no están suficientemente implicados en la revolución que acaban de descubrir las feministas y, quizás sea justo la perspectiva contraria, que desde los movimientos feministas debamos reconocer como resistencia y revolución, a veces invisible a los ojos de patriarcado, toda la diversidad sexual y social que como una abanico multicolor se despliega con orgullo.

La revolución sexual y social que afortunadamente se está llevando a cabo, está pulverizando las etiquetas y preconceptos sobre la sexualidad y las relaciones humanas. Así mujeres en edad productiva deciden no tener descendencia como opción consciente y vital, con independencia de la orientación de su sexualidad. La sexualidad sufre un desdoblamiento, se vuelve múltiple y al mismo tiempo impar. La heteronormativiad es cuestionada y las sensibilidades se multiplican, enriqueciendo la colectividad diversa de las siglas LGTBIQ+ que comienza a ser una maravillosa partitura de jazz que todas debíamos entonar, practicar y promulgar.

Este cambio discursivo de conducta y sociabilización se traduce en nuevos modos de vida y de economía. El modelo de mercado de simetría centralizada se tambalea. La diversidad es esa arma de deconstrucción masiva a la que el capital, el estado y el patriarcado temen. La conquista de la igualdad está exponenciada por esta revolución identitaria que nos llevará a la reciprocidad entre personas. Faltan derribar muchos tótem y tabús para llegar al orgasmo «democrático» de género, pero es la clave del cambio de la igualdad efectiva y afectiva entre personas.

La reciprocidad se sustenta en un modelo simétrico de organización.

“La uniformidad es la muerte, la diversidad es la vida” (Bakunin)

Secretaría de la Mujer del Secretariado Permanente del Comité Confederal

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Concentración Coordinadora Cántabra por unas Pensiones Públicas y Dignas


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Se vende sanidad pública

Entrevista con Juan Antonio Gómez Liébana, coordinador del libro Se Vende Sanidad Pública. Un libro colectivo, donde se relatan las luchas de los últimos años por un sistema de sanitario de calidad, contadas por sus propios…

Fuente: http://www.briega.org/es/audios/se-vende-sanidad-publica

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Acción Sindical Acción Social

CGT denuncia que la recuperación económica es una ilusión del Estado para continuar difuminando la realidad de muchos hogares

Los salarios, el tipo de empleos y la sobreexplotación impiden que las personas más jóvenes puedan construir un proyecto de vida propio.

La Confederación General del Trabajo (CGT) ha emitido un nuevo comunicado en el que analiza los datos de diferentes encuestas relativas a la situación económica que atraviesan los hogares.

Según la organización anarcosindicalista, estas encuestas siguen mostrando las consecuencias de la “crisis-estafa” que solo ha beneficiado a las clases poderosas y al propio Estado.

CGT considera que la mal llamada “recuperación” solo ha beneficiado a las grandes empresas y a los banqueros, quienes han logrado conseguir dinero “barato” para continuar comprando deuda al Estado que le ha regalado cientos de miles de millones públicos.

En cuanto al análisis que se realiza de la economía española, CGT apunta que la misma sigue sentándose sobre la explotación de las rentas territoriales, con el auge del turismo y el mercado inmobiliario.

La clase trabajadora encuentra empleos precarios, en los que la explotación impide emprender ningún proyecto de vida emancipador. En este sentido, la organización anarcosindicalista ha señalado que 7 de cada 10 personas entre 16 y 30 años viven con sus padres, y 805.100 hogares donde los hijos e hijas de más de 25 años conviven con sus progenitores de más de 65 años.

Respecto al tipo de mercados de trabajo, CGT ha manifestado que el Estado español mantiene una serie de leyes que solo aportan beneficios a los capitalistas. En concreto, de cada 100 personas asalariadas solo 26 tienen contratos temporales y 16 a tiempo parcial.

CGT continúa denunciando que el mal reparto de la riqueza condena a 13 millones de personas asalariadas a malvivir con salarios que no superan los 850 euros mensuales. Además, el 34% de las familias españolas no pueden disfrutar de unos días de vacaciones al año, el 38% de los hogares no pueden consumir carne y pescado al menos una vez por semana, el 8’3% padece pobreza energética, el 37’3% no puede hacer frente a gastos imprevistos y el 9’3% no llega a final de mes nunca.

Por todo ello, la CGT ha vuelto a recalcar que la única salida a toda esta situación pasa por la movilización popular.

Gabinete de prensa del Comité Confederal de la CGT

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Acción Social Comunicados

Todo sigue siendo un caos bajo las estrellas de la recuperación

Las distintas encuestas relativas a los hogares, que “fotografía” de manera “media” las condiciones de vida de las personas, en cuanto las rentas salariales y patrimoniales que perciben, nos sigue mostrando que el tiempo que se abrió en el 2008 por el estallido de la “gran estafa” del capitalismo, es un tiempo de precariedad estructural que se incorporó a la realidad social como modo de vida por las clases poderosas y el Estado.

Lo que llaman recuperación (crecimiento de la economía a niveles macro a una media del 3% desde el 2014), no deja de ser “poco más que oxígeno artificial bombeado por las políticas monetarias expansivasa escala europea”, donde grandes corporaciones empresariales y banqueros, vuelven a conseguir dinero barato o prácticamente a 0% de interés, para seguir cobrando pingues beneficios en esa perversa estafa de comprar deuda a un estado que les ha regalado cientos de miles de millones públicos.

Lo que llaman economía “española” (se olvidan de la economía de la Vida, la de los cuidados, la de la reproducción…, sin la cual la “economía oficial” jamás podría funcionar), sigue sentando sus bases sobre la explotación intensiva de rentas territoriales, donde el turismo y la atracción de capitales –inversores y fondos buitres-, vuelven a “calentar” el mercado inmobiliario, y las clases asalariadas, encuentran empleos “sobradamente cualificados” en los servicios de consumo, pagados a precios “de sobreexplotación”, es decir, exiguos y sin poder garantizar ningún proyecto de emancipación autónoma como personas.

De esta manera nos encontramos que 7 de cada 10 personas jóvenes de 16 a 30 años, tienen que vivir con los padres.

En 805.100 hogares, donde la pareja tienen más de 65 años, conviven hijos e hijas de más de 25 años. Y si abrimos el campo de edad de las parejas, es decir entre los 55 a 64 años, nos encontramos con otros casi 500.000 hogares donde viven hijos e hijas de más de 25 años.

No sólo los salarios de mierda y de sobreexplotación condicionan el “no-futuro” de las personas jóvenes, sino que el empleo (tenerlo o no tenerlo), comporta el hecho de tener que seguir en el hogar. Si en el 2007 estaban empleadas 4,9 millones de personas menores de 30 años, en el 2017 solamente se encuentran empleadas prácticamente la mitad, es decir, 2,5 millones.

El tipo de mercados de trabajo existentes en el Estado Español, con esa “especialización en la economía de servicios”, requiere de unas leyes donde se pueda garantizar a los capitalistas sus beneficios, y así nos encontramos que de cada 100 personas asalariadas, 26 tienen contratos temporales, 16 contratos a tiempo parcial y el 17% de la Población Activa se encuentra parada.

Las estadísticas, en cuanto son números, pueden manipularse fácilmente y no mentir, es decir, las estadísticas de la Encuesta de Condiciones de Vida relativa al 2017, considera que la Tasa relativa de Riesgo de Pobreza general ha bajado 0,7 décimas en el 2017, hasta situarse en el 21,6% de toda la población. A la vez, considera que los hogares españoles aumentaron un 3,1% sus ingresos medios anuales, hasta los 27.558 €.

Seguimos denunciando que el “no reparto” de la riqueza que producimos la mayoría social (clases asalariadas) y su “robo legal” por parte de una minoría (empresarios, banqueros, ejecutivos, directivos…), que permite por ejemplo que unos 500 ejecutivos o personal de Alta Dirección perciban una media de casi 1,8 millones de euros, es lo que posibilita que más de 13 millones de personas asalariadas estén ocupadas y empleadas en esa “economía de servicios de consumo” y sus salarios no lleguen a los 850€. Esta es una sencilla explicación de “las medias estadísticas”.

La inmensa mayoría de la población no puede tener unas condiciones de vida aceptables, cuando se les va la vida en el enfrentamiento con el sistema que les engulle tiempo y energía y destruye lo más fundamental y básico: el cuidado y los cuidados de las personas.

Hogares (llenos de personas), donde el 34% no puede ni irse una semana de vacaciones; el 38% no puede realizar al menos una comida cada tres días donde la carne y el pescado estén en su dieta; el 8,3% padece pobreza energética, es decir, no puede tener en condiciones de bienestar su vivienda, el 37,3% no puede hacer frente a gastos imprevistos y el 9,3% no llegan nunca a final de mes.

Para CGT, solo hay un camino en la recuperación de la dignidad y los derechos: la movilización social contra la explotación, el patriarcado y por la justicia social.

LA ÚNICA SOLUCIÓN ES LA MOVILIZACIÓN

Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT

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Acción Social

Resolución del Comité Confederal


El Comité Confederal de la Confederación General del Trabajo (CGT), reunido en Plenaria el 21 de Junio de 2018, acuerda por unanimidad la siguiente:

RESOLUCIÓN

• La CGT  lucha y, siempre lo ha hecho, contra todas las desigualdades sociales y, especialmente, contra las de género y las violencias machistas en todas sus manifestaciones. Lo ha demostrado durante toda su trayectoria y lo ha recalcado en momentos recientes, junto a las organizaciones feministas. Ello forma parte de nuestras señas de identidad.

• La CGT es una organización autónoma y soberana para tomar sus propias decisiones, desde sus estatutos, acuerdos y mecanismos orgánicos de funcionamiento, aprobados en sus Congresos y en sus diversos comicios, a través de fórmulas de democracia directa, tras los oportunos debates y la consiguiente toma de decisiones por las personas afiliadas, los sindicatos y los demás entes que la integran.

• No vamos a permitir que otras organizaciones, grandes o pequeñas, nos pretendan impartir lecciones y, mucho menos, nos condicionen para resolver nuestros problemas internos, ni en esta cuestión ni en ninguna otra. Quien esto intenta, además de evidenciar su enemistad e inquina con la CGT, deberá asumir la contundencia de nuestra respuesta confederal, pues CGT jamás se ha inmiscuido en los conflictos internos de ninguna organización o colectivo.

• Entre nuestros mecanismos de debate, toma de acuerdos y resolución de problemas, no está hacerlo a través de las redes sociales, en los tweets, facebook, webs, etc… de entes de CGT. Tenemos foros, protocolos, comicios, comisiones de garantías y órganos suficientes para abordarlos internamente, sin intrusiones ajenas que siempre son perversas e interesadas.

• Contamos con Acuerdos orgánicos para que las personas y entes que forman la CGT no utilicen estos espacios públicos para difundir nuestros conflictos internos, y para que respeten los acuerdos y mecanismos de los que nos hemos dotado, o bien asuman las consecuencias que se establecen en nuestros estatutos.

• Desde este Comité Confederal se insta a todos los entes que forman la CGT para que impidan estas dinámicas en sus ámbitos, así como el uso incorrecto de nuestras siglas y anagramas por entes y personas a quienes no corresponde hablar ni actuar en nuestro nombre.

viernes, 22 de junio de 2018