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Factor de sostenibilidad: una nueva vuelta de tuerca a las pensiones

Hay una solución para la sostenibilidad de las pensiones: fallecer. Si se hace en masa es mucho mejor. “Dense prisa en morir”, dijo el primer ministro japonés, Shinzo Abe, a sus mayores en 2013. Para todo lo demás está el factor de sostenibilidad de las pensiones que, casualidad o no, se diseñó y aprobó en España aquél mismo año y que comenzará a aplicarse en 2019. Sí, está a la vuelta de la esquina.

El factor es el resultado de la siguiente fórmula: la cuantía de la pensión que corresponde cobrar, multiplicado por el resultado de dividir la esperanza de vida a los 67 años en 2012 entre la esperanza en 2017. Lo lógico es que se viva más años, por tanto, el resultado será menor que uno, lo que significa que la pensión bajará.

La esperanza de vida se calcula cada cinco años. Para 2019 se ha optado por el periodo 2012-2017, dejando 2018 libre para resolver la fórmula. Todavía no se conoce el resultado, pero la cifra del 0,5%, centésima arriba o abajo, genera un cierto consenso. “El primer año la pensión disminuirá un 0,45%”, matiza y concreta Enrique Devesa, profesor de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Valencia y uno de los miembros del comité de expertos convocados por el Gobierno en 2013 y que inspiró la última reforma del sistema.

El 0,45% es una estimación. En eso y en lo “oscuro” del cálculo incide Victoria Portas, portavoz de la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones. “A día de hoy ya se están haciendo muchas reclamaciones por cálculos mal hechos. No se incluyen complementos a mínimos y otras cuestiones. Ahora, con el factor de sostenibilidad, las reclamaciones aumentarán”.

Dando por buena la cifra del profesor Devesa, un trabajador con derecho a una pensión de 1.000 euros cobrará 995,50 euros si se retira en 2019. Si lo hace en 2020, la paga le menguará hasta los 991 euros mensuales. Se irá añadiendo un 0,45% año a año hasta el sexto, cuando se volverá a hacer el cálculo. Para entonces “creemos que se obtendrá un valor muy próximo a ese 0,45%, con lo cual, al cabo de diez años, en 2028 la disminución será del 4,5%”.

La fórmula afecta al cálculo de la pensión inicial “porque pensábamos que era lo menos gravoso”, argumenta Devesa. Sin embargo, para el miembro de Economistas Frente a la Crisis y Profesor de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Autónoma de Madrid, Borja Suárez, detrás hay “una justificación implícita: el convencimiento de que nuestro país no puede permitirse pagar unas pensiones públicas ‘tan generosas’ como las que perciben en la actualidad los pensionistas”. Lo dice en el artículo El factor de sostenibilidad: ¿el caballo de Troya del sistema público de pensiones?.

Ya en conversación con El Salto, Suárez habla de medidas “inconstitucionales”. Se refiere tanto al factor de sostenibilidad, como a la fórmula de revalorización de las pensiones: la del 0,25%. Esa es la cantidad mínima que pueden subir las pagas mientras la salud del sistema esté resentida. El tope máximo es el IPC más un diferencial del 0,5%. “Precisamente eso, que puedan subir las pensiones por encima de los precios, no se destaca”, contesta Enrique Devesa.

Pero eso nunca ha pasado. Además, queda 0,25% para rato si se atiende a lo dicho recientemente por Pablo Hernández Cos. Para el director de estudios del Banco de España, con los últimos tijeretazos, la Seguridad Social irá reduciendo su déficit a una velocidad de una décima por año. Ese déficit es del 1,5%, así que se tardará 15 años en dejarlo a cero, condición necesaria para que las pensiones aumenten más de lo que lo llevan haciendo los últimos años.

La suma de los dos elementos conlleva una reducción de las cantidades cobradas “que nadie discute y que provoca que haya pensionistas pobres”, sostiene Suárez. Según cálculos del Fondo Monetario Internacional, una revalorización del 0,25% anual a los jubilados de hoy reduciría su poder adquisitivo en un 30% en 2050. El factor de sostenibilidad supone que un trabajador que hoy tenga 48 años sufrirá un recorte del 10% en la pensión inicial cuando se jubile sólo por el factor de sostenibilidad, siempre según el organismo con sede en Washington.

EL BABY BOOM: UNA FUENTE DE PREOCUPACIONES

Entre 1957 y 1977 nacieron en España algo más de 14 millones de criaturas. De media son 668.277 al año. La última vez que se superó siquiera el medio millón fue en 2008, y la penúltima en 1982.

Toda esa gente, la generación del baby boom, querrá jubilarse, y lo hará, pero con un factor de sostenibilidad que le restará cuantía a su pensión porque, dicen quienes lo defienden, son muchos y además viven más.

Esta preocupación ya quedaba recogida en la reforma que se aprobó en tiempos de Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La de 2011 planteaba un factor de sostenibilidad del sistema que tuviese en cuenta que el Estado debe pagar durante más años las pensiones.

Pero aquella reforma tendría en cuenta la esperanza de vida a los 67 años a partir de 2027 con impacto en 2032 (en pleno proceso de jubilación de la generación del baby boom), y no a partir de 2012 con impacto en 2019, como hace la última. Tampoco la primera impedía que el ajuste se hiciese del lado de los ingresos en lugar de en las pagas, como indica Borja Suárez. Eso se traduciría en “un incremento de las cotizaciones sociales (más plausible a medio plazo) o el recurso a fuentes alternativas de financiación complementaria”. Sin embargo, la última reforma, ya de tiempos de Mariano Rajoy, ajustó directamente por el lado de los gastos.

La reforma del Partido Socialista contemplaba recortes en las pensiones provocados por el retraso paulatino de la edad de jubilación desde los 65 hasta los 67 años, o el aumento, también progresivo, del periodo de cálculo de la pensión de los 15 a los 25 años. Hay otra diferencia: el primer gran tijeretazo al sistema lo firmaron junto al Gobierno, las patronales CEOE y CEPYME y los sindicatos UGT y CC OO.

“Había que mirar el contexto del momento”, dice Anatolio Díez, secretario general de la Unión de Jubilados y Pensionistas de UGT. “Quizá lo miras ahora y a lo mejor piensas que no lo hubieras firmado. Aunque es verdad que aquella reforma incrementó la edad de jubilación y los periodos de cotización, pero no es menos cierto que las pensiones se revalorizaron con el IPC”.

Ese es uno de los grandes ajustes de 2013: subidas del 0,25% de las pensiones mientras el sistema no alcance el equilibrio y un nuevo factor de sostenibilidad. Todo añadido a los recortes de 2011.

El nuevo tijeretazo sí contó con el rechazo de los sindicatos aunque, en el comité que elaboró el informe que inspiró la ley, el representante de CC OO, Miguel Ángel García, votó a favor. Sólo dos miembros de doce votaron diferente. Abstención el representante del PSOE, Miguel Ángel García; y no el de UGT, Santos Ruesga.

Enrique Devesa dijo sí y hoy defiende el resultado de aquél trabajo, incluido el factor de sostenibilidad, cuyos efectos se pueden “compensar” retrasando la edad de jubilación de forma voluntaria. “Hay unos coeficientes que dicen que si retraso un año la jubliación, puedo ganar hasta un 4%, así que compensa”.

Pero, o bien porque no se quiera trabajar pasada la edad ordinaria de jubilación o bien porque no se pueda, las estadísticas no parecen apoyar esa idea. La tasa de actividad en personas de 65 o más años supera ligeramente el 2% a cierre de 2017. Solo 186.400, de una población de 8,6 millones, trabaja o está dispuesto a hacerlo.

Además, algunos pueden evitar el factor de sostenibilidad con un método opuesto: jubilándose antes. Ya. En 2018, a meses de que entre en vigor.

Es una cuestión que se está dando entre los funcionarios, y, en concreto, entre los que todavía cotizan en Clases Pasivas, un régimen en extinción que conserva ventajas para quienes permanecen en él como la de poder retirarse de forma voluntaria a los 60 años si se tienen 30 años de servicios reconocidos al Estado.

Según UGT a partir de los datos del Ministerio de Hacienda, los retiros voluntarios de estos servidores públicos se disparan en 2012 hasta los 13.972, desde los 5.647 del año anterior. El máximo se alcanza en 2013, año de la reforma del PP, con 15.788. Salvo el registro de 2014, desde entonces no ha bajado de 15.000.

Falta por conocer el dato de 2017, aunque desde la Federación de Servicios Públicos de UGT calculan que seguirá siendo alto y este año “se superarán con toda seguridad las 15.000 jubilaciones voluntarias”, dice su secretario de Administración General del Estado, Carlos Álvarez. “Esa perspectiva es superior por el inicio de la aplicación del factor de sostenibilidad, que genera la incertidumbre de no saber cuánto van a caer las pensiones”.

NO HAY DINERO

Estaba previsto que todas las pensiones se revalorizasen este año el 0,25%, como ocurre sin excepción desde 2013. Pero las mínimas, las de viudedad y otras hasta los 860 euros subirán entre un 1 y un 3% si se aprueban unos Presupuestos Generales del Estado que ha presentado recientemente el Gobierno sin tener todavía los apoyos parlamentarios necesarios.

Quienes se oponen frontalmente a esas cuentas sacan una misma conclusión: las medidas demuestran que si se quiere, se encuentra dinero. “Es evidente que sí hay dinero y que es posible actualizar las pensiones al IPC”, dijo Irene Montero, portavoz de Unidos Podemos en el Congreso de los Diputados, tras la aprobación del proyecto de presupuestos en Consejo de Ministros. “Rajoy decía, cuando planteamos una subida de las pensiones conforme al IPC, que era una tomadura de pelo. Ahora se ve que la tomadura de pelo no es tal. Si fuera el caso, sí hay posibilidades presupuestarias”, dijo esa misma tarde Manuel Escudero, secretario del Área de Política Económica y Empleo del PSOE.

Sin embargo, una subida puntual de ciertas pensiones puede convivir con el mensaje que unos días antes dejó el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el debate monográfico que se celebró en el Congreso. “Les propongo seguir avanzando sobre lo ya construido y no dar marcha atrás en ninguna reforma. En ninguna. Cuando digo en ninguna, me refiero a las de 2013, 2011 y a todas las que se han hecho los últimos años”.

¿Motivo? “El gasto en pensiones es el mayor de las Administraciones Públicas, y eso nos obliga a actuar con responsabilidad para hacer sostenible el sistema”. O sea, no hay dinero.

Las agrupaciones de jubilados consultadas no ven tampoco que la oposición señale el camino hacia ese remanente necesario para revertir la situación. “Salí muy defraudado de aquél debate”, dice Anatolio Díez. “Se dicen cosas que todo el mundo sabe. Claro que todos sabemos lo que ha subido la luz o la cesta de la compra. Se debió ir con otra serie de planteamientos”.

“La propuesta del PSOE nos pareció muy pobre”, dice Victoria Portas. Se refiere al impuesto que plantean los socialistas para la banca y cuyos fondos irían destinados al pago de las pensiones. “Un poco más acertados estuvieron en Unidos Podemos, aunque no concretaron mucho”. Portas alaba que el grupo presidido por Pablo Iglesias presentase un proyecto de ley unos días antes que incluyese una subida de las pensiones correspondiente al IPC.

“No veo ningún intento de acercar posturas. Lo veo muy complicado”, dice Saturnino Álvarez, de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados.

Entonces ¿hay o no hay dinero? Para comprobarlo quizás convenga salir del Parlamento y revisar toda la baraja, todas las opciones para, al menos, componer una lista más rica que la que se ofreció en el debate. En esa lista cabe, claro, lo más conocido: propuestas que dan por agotado el sistema. El FMI augura décadas de revalorización de las pensiones a razón de 0,25% por año. Sin posibilidad alguna de aumentos superiores, el Fondo propone como alternativa los planes privados, unos instrumentos sobre los que no se advierte que también se puede perder poder adquisitivo.

A veces pasa. Según la patronal Inverco, los fondos de pensiones en España acumulaban una rentabilidad a 20 años del 48,6%, mientras que los precios habían crecido en ese periodo —desde febrero de 1998 hasta febrero de 2018— un 53,7%, según el INE.

Atendiendo a lo que argumentan muchos organismos internacionales y el propio Gobierno, parece imposible aumentar las pagas conforme al IPC, como se hizo hasta 2013.

Sin salir de la ortodoxia económica, cabe la posibillidad de revalorizar por encima del 0,25% si el sistema dejase de pagar las pensiones de viudedad u orfandad. Son cuestiones que ya discute el Pacto de Toledo. Si esas pagas se financiasen vía Presupuestos Generales del Estado, la Seguridad Social soltaría lastre, y, en consecuencia, “el Índice de Revalorización pasaría en dos años a ser de entre el 0,5% y el 0,7% en lugar del 0,25%”, calcula Devesa.

“La solución pasa por derogar todo lo que se ha hecho. Se han recortado pensiones a la clase obrera. No hay ni una sola medida para incrementar ingresos”, señala Victoria Portas. Tanto la Coordinadora Estatal Por la Defensa del Sistema Público de Pensiones como los sindicatos miran el lado de los ingresos. Desde CGT consideran que los gobernantes “mienten” y que las causas del “desfalco” se encuentran en las subvenciones de cuotas a la Seguridad Social de las empresas, las tarifas planas, las horas de trabajo no declaradas y no pagadas o los topes máximos de cotización, dicen en un comunicado.

UGT y CC OO hacen números. Calculan que por el fin de las ayudas a la contratación a costa de la caja de las pensiones se ahorrarían 3.000 millones de euros. Además, entrarían 7.000 millones en la caja si los sueldos por encima de 3.400 euros mensuales pagaran cotizaciones. Por último, si los gastos de personal de la Seguridad Social los asumiese directamente el Gobierno, se ahorraría otros 4.000 millones. “Con estas tres propuestas sumamos 14.000 millones, mientras que el déficit de 2017 fue de 18.000 millones”, indica Anatolio Díez.

Para Stuart Medina, lo relevante es el empleo y su calidad. “Hemos creado una generación perdida de jóvenes. No están trabajando, no adquieren competencias y tendrán menos productividad”. Este economista cuestiona los escenarios que se plantean a futuro. “A lo mejor dentro de 30 años, la productividad es tan alta que basta con que trabaje una persona por cada pensionista”.

Un informe de Economistas Frente a la Crisis también cuestiona las proyecciones. Su autor, Antonio González, critica que se dé por hecho que en los próximos 30 años la población caiga permanentemente y el PIB esté estancado, y alude a otro escenario que contempla incluso la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), el policía del déficit impuesto por Bruselas. Ese supuesto alternativo dice que la población crecerá al ritmo que lo está haciendo ahora, lo mismo que la ocupación. Eso da como resultado que, en 2050, el gasto en pensiones equivaldría al 11% del PIB incluso revalorizando las pagas conforme al IPC. Una cifra “asumible”, dice el informe y sólo dos décimas superior al gasto final en Pensiones del periodo 1994-2017.

Pero Medina propone no entretenerse en esos números. Como defensor de la Teoría Monetaria Moderna, sostiene que el déficit de la Administración Pública es un simple “apunte contable” y que implica transferencias a un sector privado muy endeudado.

Por eso aboga por eliminar el sistema de Seguridad Social y que sea el Presupuesto General del Estado el que transfiera las pensiones directamente a los jubilados. “El Estado es emisor de moneda y no se le puede acabar nunca, así que ese ‘no hay dinero’ no es más que una mala excusa”, sostiene. Los impuestos, según esta postura, no financian al Estado, “aunque sea una visión extendida”, simplemente sirven para que la población acepte la moneda.

Esa moneda de curso legal en España se llama euro y conlleva la aceptación de limitar el déficit, algo que esta lectura de la economía ve como el arma apropiada para combatir los tiempos de vacas flacas y no como un problema. “Se está restringiendo la capacidad de creación de dinero de los Estados, lo que resta capacidad de actuación frente a la crisis”, apunta Medina.

Y así es como se compone una lista de ideas más amplia que la que solemos conocer. Mientras, lo expuesto como “la única solución posible”, conlleva que en unos meses comience a hacer efecto el factor de sostenibilidad de las pensiones.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensiones/factor-de-sostenibilidad-una-nueva-vuelta-de-tuerca-a-las-pensiones

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Acción Social Libros

«Anarquismo frente a los nacionalismos»


Autores: Manel Aisa Pàmpols, Miquel Amorós, Octavio Alberola, Juan Pablo Calero, Pep Castells Casellas, Rafael Cid Estarellas, Miguel Gómez, Tomás Ibáñez Gracía, José Ramón Palacios García, Fernando Ventura Calderón, Laia Vidal Juanola, Julio Reyero González.

¡Que ardan todas las patrias!

«A veces uno sabe de qué lado estar

simplemente viendo quiénes están del otro lado.»

Un sector del anarquismo, al apoyar a los nacionalistas, ha perdido la trabazón con los obreros, pero parece haber encontrado un lazo bastante sólido con la clase media y el nacionalismo. El derecho laboral se ha hermanado con la libertad de los pueblos, y las papeletas electorales, con la acción directa. Queremos denunciar cómo el nacionalismo ha sido asimilado por la izquierda política y ha contribuido a distraer a los trabajadores de los problemas reales de corrupción, privatizaciones, falta de derechos civiles y laborales, etc. El movimiento obrero desde tiempos de la Primera Internacional siempre ha pretendido ser internacionalista, como sinónimo de cosmopolita o universal. Internacionalismo entendido como la superación de todo tipo de barreras culturales y nacionales que separan a las gentes, a los pueblos, en identidades subjetivas. El socialismo se adhirió a un internacionalismo obrero para hacer frente a las nuevas injusticias sociales que salieron de las llamadas revoluciones liberales, revoluciones burguesas, ante todo. Cuando alguien mezcló el socialismo con el nacionalismo parió el fascismo, para frenar el avance del movimiento obrero y defender los intereses capitalistas, en nombre de un falso anticapitalismo. El anarquismo había vivido siempre en simbiosis con el movimiento obrero, al que había proporcionado ideales y cambios sociales. Cualquier anarquista habría dicho que el nacionalismo no era sino un intento de la burguesía de dividir al proletariado; que el conflicto nacionalista era un falso conflicto (Madrid-Cataluña-Pais Vasco) y que había que combatirlo incluso con armas en la mano, tal y como se aprobó en el Congreso de CNT celebrado en el teatro de La Comedia en 1931.

«El nacionalismo de los de arriba sirve a los de arriba.

El nacionalismo de los de abajo sirve también a los de arriba.

El nacionalismo, cuando los pobres lo llevan dentro,

no mejora: es un absurdo total»

Bertolt Brecht

Fundación Anselmo Lorenzo / Madrid, 2018 / 190 págs.; rústica; 21×15 cm / ISBN 9781234567897

Enlace web: http://larosanegraediciones.com/…/978-anarquismo-frente-a-l…

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Acción Social Internacional

La autorreproducción y la Comuna de Oaxaca

En 2006, una sublevación popular en masa barrió el estado sureño de Oaxaca, México, movilizando a cientos de miles de participantes de la región y destituyendo al poder estatal de la capital y decenas de municipios. Durante casi seis meses no hubo policía en la ciudad de Oaxaca y, en un momento dado, el paisaje urbano se vio transformado por hasta 3.000 barricadas.

Después de años de gobierno represivo y autoritario de la mano del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el gobernador Ulises Ruiz, el levantamiento estuvo motivado por el desalojo violento de una acampada de maestros en la plaza del zócalo durante una huelga anual del sindicato Sección 22 el 14 de junio. Miles de oaxaqueños se lanzaron a las calles para tomar la plaza de manos de la policía y surgió una insurrección espontánea en la que las autoridades estatales fueron desalojadas y los participantes en la protesta ocuparon plazas, edificios gubernamentales, medios de comunicación y autobuses urbanos.

El movimiento formó un organismo organizativo central horizontal, la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO), que exigía la destitución de Ulises Ruiz. Durante siete meses, uno de los estados más pobres de México trató de reorganizar la sociedad sin un gobierno estatal ni instituciones sociales capitalistas. Cuando las emisoras de radio ocupadas comenzaron a cerrar con el eslogan “Transmitiendo desde la Comuna de Oaxaca”, a las comparaciones que se hacían con la histórica Comuna de París se les contestaba con: “La Comuna de París duró 70 días. ¡Nosotros hemos durado más de 100!”.

La Comuna de Oaxaca terminó el 25 de noviembre de 2006, después de que el movimiento perdiera las calles tras un asedio violento y brutal de la policía federal y los paramilitares apoyados por el gobierno. Hacia el final del levantamiento, cientos de personas había sido arrestadas y decenas desaparecidas o asesinadas.

EL DÍA A DÍA EN LAS BARRICADAS

No se puede separar la creación de la Comuna de la organización social de su actividad diaria. La Comuna de Oaxaca no se formuló a partir de los medios del levantamiento —las barricadas, las ocupaciones—, sino a partir de las relaciones sociales generadas para organizar la vida cotidiana que reproducirían dichos medios. En lugar de estar aislada en las casas, la reproducción de la vida cotidiana se reorganizó para desobedecer la lógica capitalista de una división del trabajo por género, así como para dar lugar al reparto de recursos, la pertenencia y la vida comunales como ámbitos de lucha.

Mientras que la APPO proporcionaba una alternativa formal al gobierno estatal como organismo político, la increíble longevidad del levantamiento de Oaxaca y la toma de la capital implicó que las cuestiones de la vida cotidiana y la economía informal se convirtieron en ámbitos de contestación clave y en un proyecto de imaginación política de pleno derecho. Durante el levantamiento, el movimiento de mujeres formuló directamente algunas de estas cuestiones y también demostró que es necesaria una confrontación consciente con la división social del trabajo para construir una comuna que realmente desafiara al poder estatal a través de la desmercantilización de los recursos comunes y la desprivatización del trabajo doméstico y reproductivo.

Una contradicción central de la Comuna de Oaxaca, como veremos, giró en torno a las cuestiones sociales, políticas y estratégicas que surgieron cuando los hombres trataron de mantener la división del trabajo por género y forzar a las mujeres a volver al hogar.

Las barricadas que conformaron el paisaje urbano de la Comuna de Oaxaca no eran sólo lugares de defensa física contra los ataques militares, sino también el hogar de una miríada de actividades reproductivas en las que el trabajo históricamente feminizado se convirtió en la base para la transformación de las relaciones sociales. Las barricadas eran lugares donde la gente de Oaxaca dormía, cocinaba y compartía la comida, tenía relaciones sexuales, compartía noticias y se reunía al terminar el día. Los recursos como la comida, el agua, la gasolina y los medicamentos se reapropiaban y redistribuían y, del mismo modo, el trabajo reproductivo era reapropiado desde la esfera del hogar y se convertía en el medio más importante para reimaginar la vida social y los lazos colectivos.

En lugar de volver a casa por la noche y encender la televisión, los oaxaqueños volvían a las barricadas y escuchaban a las retransmisiones de las emisoras de radio ocupadas juntos antes de irse a las camas improvisadas a partir de cartones y mantas. A todas horas había café que se traía de las casas o los comercios, se hacía en un fuego en la barricada y se pasaba a los demás. Se enviaban mensajes románticos y de reconocimiento entre los participantes de distintas barricadas a través de la radio ocupada.

Las tareas del día a día en las barricadas, desde la distribución de comida de un camión de Doritos que había sido reapropiado tras haberlo detenido en la autovía hasta organizar talleres educativos, recrearon una infraestructura comunitaria que se suele naturalizar como trabajo femenino en el hogar o en el barrio. La gente pertenecía a la Comuna simplemente porque formaba parte de esta reproducción de la vida cotidiana —desde cocinar en las barricadas, acercar café de las casas o los comercios, traer y llevar noticias, fabricar cócteles molotov, apilar piedras o simplemente compartir historias.

El sostener las barricadas a partir de sostener la vida cotidiana en las barricadas socavó la idea del “hogar” y el trabajo que las mujeres llevan a cabo en éste como lugar de trabajo aislado y no reconocido, reformulando tales actividades como relaciones públicas y colectivas de la lucha. La organización social del trabajo reproductivo en las barricadas comenzó a erosionar la división capitalista del trabajo por género, en la que el trabajo reproductivo genera valor o capacidad de trabajo en otros ámbitos para su extracción capitalista. La colectivización y generalización de las actividades reproductivas le permitieron al movimiento hacerse cada vez más “autorreproductivo” y, como tal, una amenaza cada vez mayor del orden social.

La autorreproducción, o la capacidad del movimiento de reproducirse directamente en el día a día sin la mediación de una división del trabajo por género o de una fuerza de trabajo invisibilizada de mujeres haciendo todas las tareas necesarias para sostener la vida de manera que el movimiento pudiera sobrevivir, significó que el levantamiento de Oaxaca se reprodujera como Comuna. La autorreproducción forjó una subjetividad colectiva desde las barricadas como experiencia compartida de la vida cotidiana.

Cuando la gente comenzó a identificarse como barricadistas y, después, según barricadas específicas (“Soy de la Barricada de Cinco Changos”, o “Soy de la Barricada de Sonora”), hubo un cambio claro en la identificación subjetiva que se alejaba de roles asignados por el trabajo asalariado (“Soy médica” o “Soy estudiante”) u otras subjetividades organizadas por el capitalismo. En este sentido, la Comuna forjó sujetos que no se identificaban según la mercantilización de su trabajo, sino por la colectivización de relaciones cotidianas y los medios de autorreproducción en las barricadas.

Debido a la necesidad de la Comuna de surgir a partir de su capacidad de autorreproducción, no sorprende que fuera común encontrar en su mayoría a mujeres en las barricadas, o que en muchas de las barricadas todas fueran mujeres. Las mujeres consideraron que el ámbito de lucha se encontraba precisamente en las relaciones informales que se requieren para mantener unidas las comunidades. Las barricadas también tendían a proteger los campos de batalla primarios en los que se forjaban las relaciones de la Comuna, en los barrios y en las ocupaciones de los medios.

Conforme pasaban los meses de insurrección y aumentaba el número de asesinados y desaparecidos, las mujeres participaron en la protección de las barricadas a través de patrullas nocturnas y defensas contra las caravanas de la muerte: las camionetas de los paramilitares que con frecuencia disparaban a las barricadas. Las mujeres comenzaron a asumir el tipo de actividades políticas revolucionarias que históricamente se han definido como masculinas.

LA OCUPACIÓN DE LA TELEVISIÓN DE LAS MUJERES

El punto álgido de la Comuna de Oaxaca, y lo que se entendió como el surgimiento de un movimiento de mujeres, fue la decisiva toma de la televisión y la radio estatales, Canal Nueve, por miles de mujeres el 1 de agosto de 2006. Enfurecidas con los medios por la difusión de mentiras sobre el movimiento, una marcha de mujeres convocó una cacerolada a las puertas de la emisora y exigió 15 minutos de emisión. Cuando se les denegaron, las mujeres forzaron su entrada en la emisora y la ocuparon de forma espontánea. Las mujeres enseguida se enseñaron a sí mismas a utilizar los equipos y comenzaron a emitir a través de la televisión y la radio.

Aunque en agosto la APPO había estado retransmitiendo desde dos emisoras de radio de la capital, cuando las transmisiones de alta potencia de la televisión y radio estuvieron en manos de las mujeres de Oaxaca se abrió un horizonte de posibilidades más amplio de lo que nadie había imaginado. Colectivizar los medios de comunicación y generar contenidos de manera comunal era necesario para reclamar la vida cotidiana en términos de lo que estas mujeres llamaron sus “verdades”. Muchas mujeres de las que ocuparon la emisora se referían repetidas veces a presentar la “verdad” como motivación para ocuparla y, como bien expresó una mujer, “para presentar un poco de tanta verdad que existe”.

Estas “verdades” que las mujeres buscaban desvelar en la radio y la televisión eran una descripción de las condiciones económicas y sociales experimentadas por las comunidades más vulnerables a los efectos socialmente destructivos del ajuste estructural neoliberal y de la hegemonía racista y represiva del PRI. La privatización de los recursos públicos no sólo tiene profundos efectos neocoloniales sobre los grupos indígenas, que conforman el 70% de la población del estado de Oaxaca, sino que los cercamientos capitalistas de recursos y servicios como la educación, la sanidad y la infraestructura básica de la comunidad han supuesto una sobrecarga para las mujeres en particular, ya que tales problemas tienden a estar profundamente “feminizados” y mistificados como “trabajo de mujeres”.

Las transmisiones de las mujeres, por tanto, reunieron a grupos indígenas, a los pobres de las zonas urbanas y a las amas de casa en la tarea de analizar dichas realidades cotidianas en todo el estado, y sirvieron para movilizar a la gente para participar en la insurrección. La capacidad de las “masas” para comunicarse en masa no sólo reveló un sufrimiento colectivo, sino un deseo colectivo de continuar en la lucha. Puede que la Comuna no se hubiera conocido a sí misma de no haber sido por las imágenes y las voces de muchos otros y por las verdades colectivas que se transmitieron desde la emisora ocupada.

CONTRADICCIONES DE GÉNERO

La tensión por mantener la división social del trabajo por género conformó un límite fundamental para que la Comuna de Oaxaca produjera una identidad colectiva en la lucha. Dicha contradicción surgió en la ocupación de Canal Nueve y continuó en las barricadas. Cuando las mujeres tomaron el control de la reproducción social en las barricadas y en los plantones (las plazas ocupadas), al renunciar a limitar sus contribuciones al movimiento a la esfera privada, toda la estructura de la comuna así como la capacidad de las mujeres de permanecer en las calles se vieron perjudicadas por la violencia doméstica, las amenazas y el rechazo de los hombres a colectivizar el trabajo doméstico. Como explicó Ita, una participante de la toma del Canal Nueve:

“Hubo camaradas que se quejaban de que desde el 1 de agosto (la toma del Canal Nueve), mi mujer no me sirve a mí. Hubo muchas mujeres que sufrieron violencia doméstica por estar en las ocupaciones y en las marchas, algunas veces sus maridos incluso intentaron divorciarse o separarse. Los maridos no llevaban bien la idea de que las mujeres abandonaran el trabajo doméstico para participar en política. No ayudaban en las tareas de casa, como ocuparse de los niños o lavar la ropa, para que las mujeres pudieran seguir en la emisora”.

El número de mujeres de la ocupación del Canal Nueve disminuía poco a poco puesto que las mujeres no tenían otra opción que volver al hogar y cuidar de los hijos o desempeñar otras labores domésticas. El 21 de agosto, después de tres semanas de ocupación del Canal Nueve, los paramilitares se aprovecharon del reducido número de personas en la emisora para disparar a los transmisores de la red, inutilizándolos. Aun así, las mujeres no se dieron por vencidas: salieron a la calle de nuevo al día siguiente y lideraron un movimiento para ocupar diez emisoras de radio diferentes, cuatro de las cuales permanecieron en manos de la Comuna por un extenso periodo de tiempo.

Mientras que la tarea doméstica hizo que muchas mujeres volvieran a sus casas, la mayoría de ellas no se sometió a la violencia y amenazas patriarcales. Una mujer continuó defendiendo la barricada incluso después de que un hombre le rompiera el brazo para evitar que ella siguiera en las calles. Como señaló Eva, un ama de casa: “Nadie vino a casa a sacarnos diciéndonos, ‘vayan a la lucha’. Al contrario, nos dijeron: ‘dejen de irse, cálmense’— nos reprimieron. Pero los desafiamos”.

Las mujeres eran tan conscientes de las contradicciones de género que iban a surgir a raíz de su participación en el levantamiento, que colgaron una pancarta en el estudio de televisión ocupado que aparecía en la pantalla durante las primeras transmisiones, que decía: “Cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede”. Así, las mujeres trataron de apelar a un sentimiento de pertenencia de clase, sugiriendo que el movimiento de mujeres era un avance para la clase en su totalidad. Sin embargo, la tensión por la participación de las mujeres en el movimiento nunca se resolvió por favorecer cuestiones estratégicas mayores o por el proyecto político de la Comuna. Como indicó Eva: “Seguimos luchando en dos frentes diferentes —contra el sistema y contra los hombres dentro de nuestro movimiento”.

El trabajo reproductivo suponía a la vez un límite para la participación de las mujeres así como una fuerza movilizadora de la autonomía de las mujeres y la organización colectiva. El poder de la comunicación y la sociabilidad a la hora de identificar y forjar luchas colectivas no sólo ocurrió en las transmisiones de los medios ocupados, sino también en las discusiones informales que tenían lugar entre las mujeres del Canal Nueve. Cuando, por primera vez en sus vidas, las mujeres tuvieron un espacio autónomo ajeno a los hombres, se encontraron con que el régimen autoritario del estado y la economía se extendía a su experiencia de la división social del trabajo y la vida cotidiana en el hogar. Como expresó Ita: “Lo bello que ocurrió allí fue que, por las noches, todas nosotras empezábamos a contar nuestras vidas, y de ahí fue de donde sacamos más rabia para continuar en la lucha —no sólo para derrocar al gobierno, sino también para organizarnos como mujeres y enfrentarnos a lo que la mayoría de nosotras estamos viviendo”.

Por tanto, ser parte de la Comuna no sólo significó que las mujeres generalizaron su participación política junto con los demás, sino que además entendieron su participación conforme a su lucha contra la división social del trabajo y la mercantilización del capitalismo del trabajo reproductivo del trabajo en el hogar. La tensión por mantener la división social del trabajo significó que, para las mujeres que se enfrentaban tanto al gobierno como al trabajo reproductivo, ambas luchas devinieron la misma.

Revolucionar la vida cotidiana a partir de la recuperación de los espacios y los recursos mercantilizados y privatizados era un principio central de la Comuna de Oaxaca. En él se basó la evolución del movimiento desde su exigencia esencial de destituir al gobernador hacia una articulación de cómo sus políticas habían mantenido la invasión del capitalismo en todas las esferas de la vida pública. Pero fue la articulación de la explotación en el hogar que llevaron a cabo las mujeres lo que realmente llamó a una reorganización de la vida diaria fuera de la lógica capitalista.

PROCESOS INFORMALES DE COLECTIVIZACIÓN

Tal y como el trabajo reproductivo y no asalariado suele ser informal, las relaciones sociales informales y los gestos cotidianos de solidaridad y apoyo mutuo dentro de la Comuna constituyeron un imaginario más allá —y en ocasiones sin— las representaciones formales del movimiento, la APPO.

Al analizar el levantamiento de Oaxaca, la izquierda se ha centrado sobre todo en la APPO en sus intentos de describir y justificar los asombrosos siete meses de insurrección contra el capitalismo y el estado. Pero este foco de atención sobre las estructuras de organización del movimiento puramente formales en cierto modo imita la división capitalista del trabajo, en la que el trabajo sólo se produce en una esfera formal, dejando pasar desapercibidos los aspectos sociales de organización que se dieron paralelamente a las exigencias políticas y las organizaciones públicas. Mientras que la APPO fue descrita como un movimiento de movimientos, y las demandas políticas que salieron de la APPO —principalmente la destitución del partido en el poder— abarcaban un deseo político colectivo, su descripción no sirve para englobar los procesos informales de colectivización que lidiaban con la cuestión de la reproducción del día a día.

El sentido de identidad colectiva que destacó en la Comuna de Oaxaca no fue sólo la identificación con la APPO. De hecho, muchos participantes —en especial amas de casa y pobres urbanos— se identificaban como militantes del levantamiento pero no como parte de la APPO. Sería necesario llevar a cabo una investigación sociológica para entender todas las razones por las que los participantes en el levantamiento no se identificaban con la APPO, o cómo la APPO no logró englobar a todos los sectores demográficos del levantamiento en sus estructuras particulares de organización y representación; sin duda, las mujeres lucharon sin éxito por una participación más igualitaria en la APPO, dando lugar a otra contradicción de género del levantamiento. Hasta noviembre, siete meses después de que comenzase la insurrección, la APPO no consideró expresamente la representación igualitaria de géneros, e incluso entonces, con la trascendental participación del movimiento de mujeres, tampoco tuvo en cuenta la paridad.

En última instancia, la experiencia de la vida cotidiana que formuló la Comuna de Oaxaca y las articulaciones de las mujeres participantes respecto a las limitaciones de la Comuna nos ayudan a expandir nuestra comprensión de la lucha como confrontación con formas en las que el capitalismo ha mercantilizado el trabajo reproductivo y lo ha convertido en una esfera feminizada —en la que cualquier movimiento anticapitalista serio debe lidiar directamente con la lógica de género de la reproducción de la vida social colectiva.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/mexico/la-autorreproduccion-la-comuna-de-oaxaca

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Acción Sindical Feminismos

Trabajadoras del hogar, desprotección laboral

He visto a compañeras ir a trabajar con la pierna recién escayolada, a otras a las que se las despedía al quedarse embarazadas, sin finiquito ni una mínima indemnización. He visto compañeras internas a las que sus empleadores les han prohibido salir de casa o les han negado la comida… Y, aunque parezca mentira, he visto incluso a compañeras que han sufrido gritos, insultos, malos tratos físicos y psicológicos, acoso y condiciones de semiesclavitud. A nivel global, se estima que el 14,4% de las personas trabajadoras cuenta en su casa con el apoyo de trabajadoras del hogar regular. En total somos aproximadamente 2 millones, pero solo 435.000 de nosotras estamos afiliadas a la Seguridad Social.

El Parlamento Europeo y los Estados miembros, llevan mucho tiempo siendo conscientes de la necesidad de abordar la situación de desprotección y precariedad que sufren muchas trabajadoras del hogar. Es un sector que necesita salir de la informalidad y que se garantice una protección social, salario mínimo, seguridad social y mayores inspecciones laborales.

Aunque ya existe el Convenio 189 sobre las Trabajadoras y los Trabajadores domésticos de la Organización Internacional del Trabajo, el marco jurídico internacional que regula el sector. Sin embargo, España no lo ha rectificado.

Por otro lado, con la entrada en vigor de la Ley 27/2011 de 1 de agosto sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de Seguridad Social, se aprobó la inclusión en el Régimen General de Trabajadores de las empleadas de hogar. Con esta reforma las empleadas domésticas cotizaban desde la primera hora trabajada a través de un sistema de tramos de cotización.

Posteriormente el gobierno del PP modifica esta reforma a través del Real Decreto Ley 29/2012 de 28 de diciembre, de Mejora de la gestión y protección social en el Sistema Especial para empleadas de hogar, que entró en vigor el 1 de abril del 2013.

Desde Territorio Doméstico estamos en contra de esta reforma y denunciamos:

  • Esta reforma es un gran paso atrás en cuanto a la equiparación de las trabajadoras de hogar con el resto de trabajadores/as, ya que recaen sobre las empleadas domésticas obligaciones extra que no son soportadas por el resto de afiliados al Régimen General.
  • Esta reforma es también un paso atrás en el fortalecimiento público de los cuidados: el Estado se retira y son las mujeres inmigrantes, en su gran mayoría, las que asumen los costes de los cuidados al cotizar a la Seguridad Social de forma mayoritaria como medio para renovar sus papeles.
  • Promueve la economía sumergida en un contexto de crisis y de desmantelamiento de servicios públicos. Al tener que pagar una cuota mayor, muchas empleadas se abstendrán de hacerlo, máxime si sus papeles no dependen de ello.
  • También denunciamos su afán recaudatorio: la base mínima de cotización ha sido aumentada de los 90,90 euros de 2012 a 147,68 euros, que en trabajos de pocas horas puede hacer que sea superior la cuota a pagar al salario realmente percibido.
  • Esta reforma supone un importante retroceso para los derechos de las mujeres.

Mientras los Estados piensan si el sector merece unas condiciones de trabajo dignas, las mujeres que se dedican al trabajo doméstico han decidido no esperar y se han organizado en cooperativas como es el caso de “Territorio Doméstico”, con su lema “sin nosotras no se mueve el mundo”, y cuya reivindicación inicial es el reconocimiento de sus derechos como trabajadoras del hogar en un sistema que devalúa los cuidados, los invisibiliza y precariza, pero que son imprescindibles en el sostenimiento de todas nuestras sociedades.

Gracias a esta cooperativa “Territorio Doméstico”, mujeres que trabajan en el sector han encontrado su espacio de lucha donde pueden formarse, cuidarse y establecer cadenas de apoyo. En este trabajo de ámbito privado es importante organizarse porque ahí estamos juntas, luchamos por derechos y conseguimos que este trabajo sea visibilizado y reconocido. Analizamos en conjunto por qué no tenemos derechos laborales y por qué son las mujeres las que siempre se dedican a los cuidados.

Estamos organizadas desde 2006 porque pensamos que juntas podemos garantizar nuestros derechos como trabajadoras del hogar, y nos empoderamos. Sí se puede.

Fuente: http://coordinacionbaladre.org/noticia/trabajadoras-del-hogar-desproteccion-laboral

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Acción Sindical Huelga

CGT muestra su solidaridad y apoyo al sindicalismo combativo francés en lucha contra la privatización del ferrocarril público

La Confederación General del Trabajo (CGT) ha mostrado su apoyo y solidaridad a través de un comunicado a las personas trabajadoras que están luchando en el Estado francés contra la privatización del transporte ferroviario.

Tras el anuncio del gobierno del “socialista” Emmanuel Macron de llevar a cabo una importante reforma de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles (SNCF) que implicaría la liberalización del empleo público y numerosos despidos colectivos, se han convocado 36 jornadas de huelga para protestar contra esta medida.

La organización anarcosindicalista ha explicado en un comunicado “conocer a la perfección” esta situación porque en el Estado español ya se ha vivido con la fragmentación de las empresas públicas que gestionaban el transporte ferroviario y la privatización de sus servicios, que dieron lugar a un aumento de los precios del transporte público, un menor desarrollo del mismo en aquellas zonas que son menos rentables al capital y un empeoramiento de los servicios.

Las movilizaciones que se han estado dando en el Estado francés en los dos últimos días han logrado visibilizar la importancia de la lucha obrera organizada. Por eso, desde CGT se ha lanzado un mensaje de apoyo y solidaridad a las compañeras y compañeros que están protagonizando esta huelga, y recuerda que la concienciación de la población usuaria del transporte es tan fundamental como la solidaridad y la lucha sin fronteras.

Gabinete de prensa del Comité Confederal de la CGT

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Acción Social

CNT Santander se concentra en apoyo a los encausados en el #NoCaso14N

CONCENTRACIÓN
EN LA DELEGACIÓN DE GOBIERNO DE SANTANDER
A LAS 20.00 HORAS
EN APOYO A JORGE Y PABLO

El próximo lunes 9 de abril, alas 20.00 horas en Delegación de Gobierno, el sindicato de Santander expresará públicamente su apoyo a los sindicalistas de CNT juzgados en base a un montaje en la Huelga general de 2012.

Pablo Alberdi y Jorge Merino, militantes de la CNT de Logroño, se enfrentan este  lunes, cinco años y medio después, al esperado juicio por su participación en la huelga del 14N, en la que fueron detenidos y acusados de diversos delitos por su participación en la manifestación. A Jorge le piden dos años de cárcel por desórdenes públicos por inducción, aunque en un principio le pedían nueve, a Pablo, siete por desórdenes públicos, atentado contra la autoridad y lesiones.

Ellos están tranquilos, y esperan que, si se trata de un juicio con garantías, todo quede atrás: llevan cinco años esperando este momento, con la interrupción que eso supone para sus vidas, la intranquilidad y la incertidumbre. Y es que esperan que se demuestre que ha sido todo un montaje que ha tratado de cargar sobre estos militantes de CNT la combatividad que se desató en Logroño en la huelga general.

La defensa de Jorge y Pablo se centrará en siete vídeos grabados aquella noche en los que se pueden ver las cargas policiales e incluso el momento de la detención de Pablo… ya que, en ese momento, Jorge estaba ya en su puesto de trabajo. En cambio, la Policía Nacional no podrá presentar los vídeos que dicen que se grabaron aquella noche porque fueron borrados por considerarlas “ineficaces desde la perspectiva policial”, según indicaron.

Jorge y Pablo declararán el primer día del juicio, este lunes 9 de abril, y toda la CNT estará con ellos. A lo largo del resto de las sesiones (tres en total) será el turno de los testigos, tanto los que grabaron los vídeos como el compañero de trabajo de Jorge que estaba con él en la fábrica en el momento de los hechos, o diferentes personas que estuvieron presentes aquella noche.

Antes, el sábado 7 de abril, se ha convocado en Logroño una gran manifestación de apoyo a la causa a la que acudirán personas de todo el Estado, en autobuses fletados para la ocasión.

En Cantabria ya conocemos lo que es un montaje, como ocurrió con Preguntar no es delito. Confiamos en que se haga justicia y se deje de criminalizar las protestas y de hacer de personas combativas, chivos expiatorios.

Fuente: http://www.briega.org/es/noticias/cnt-santander-se-concentra-apoyo-a-encausados-nocaso14n

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Acción Social

Concentración en apoyo a los presos saharauis


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Acción Social Internacional

¿Qué hacen tropas y misiles españoles en suelo turco?

La senadora Sara Vilà expone que el Gobierno mantiene las tropas en un país que «ha invadido Siria y asesinado a Samuel (Prada León), un español que había destacado por defender los valores democráticos y combatir el fanatismo de Daesh»

Mucho hermetismo y pocas palabras sobre la presencia de militares y misiles españoles en suelo turco. En concreto, en la ciudad de Adana, fronteriza con Siria. Todo se remonta al diciembre del 2012 cuando la OTAN desplegó una misión en la zona sur Turquía por petición del gobierno de Ankara, que consideraba que su espacio aéreo estaba amenazado por el conflicto sirio, tanto por las tropas del régimen de Bachar al Asad como de los yihadistas del Estado Islámico, que en ese entonces ocupaban buena parte del norte del país.

La misión se conoce bajo el nombre de Active Fence y, en un primer momento, se desplegaron seis baterías de antimisiles Patriot de Holanda, Alemania y Estados Unidos. Ahora bien, a partir de enero del 2015, España sustituyó a Holanda. Desde entonces, el gobierno del Partido Popular ha aprobado diferentes prórrogas de los militares que, en principio, volverán en diciembre de este año. En concreto, hay 149 efectivos desplegados, además de una batería de misiles Patriot. Estos militares son relevados cada seis meses.

Recientemente, la senadora de Catalunya Sí que es Pot, Sara Vilà, entró una pregunta escrita en el Senado sobre esta cuestión. El Gobierno español, a finales de marzo, indicó en una escueta respuesta que ha decidido prorrogar en reiteradas ocasiones su misión en suelo turco y hasta finales del 2018 “como prueba de nuestro compromiso con las misiones de la Alianza y solidaridad con los restantes aliados”.

“El Gobierno no dice nada acerca de la misión que cumplen soldados españoles en Turquía, se limita a decir que es una misión que se desarrolla en el marco de una operación de la OTAN, cosa que ya sabíamos”, detalla Vilà a El Salto.

La senadora, además, indica que los militares españoles “corren riesgos en un país con una preocupante involución democrática”. Una buena muestra de ello es que en julio del 2016 se intentó hacer un golpe de Estado al presidente, Recep Tayip Erdogan, y la represión ha sido brutal. Un año después, el gobierno había detenido a 174.000 personas (entre ellos 269 periodistas), despedido a 138.000 funcionarios, 4.424 jueces y fiscales fueron expulsados, clausuró 2.099 universidades o colegios y cerró 149 medios de comunicación.

En opinión de Vilà “el Gobierno español ejerce el papel de tonto útil de la OTAN, brindando un apoyo político a Erdogan que otros países han rehusado ejercer”. De hecho, en 2015 se retiraron los misiles Patriot alemanes de la provincia de Andana y en 2017 los 250 efectivos germanos que permanecían en Incirlik, una base militar en esta región, tras diversas disputas entre Berlín y Ankara.

Además, la senadora también pone de relieve que Turquía “se ha atrevido a invadir territorio sirio, cometiendo, según diversas fuentes, crímenes de lesa humanidad”.

Los kurdos, con apoyo internacional, consiguieron expulsar al Estado Islámico del norte del país y de ciudades como Raqqa, donde habían instaurado la capital de su califato. El gobierno turco, contrario a que se hiciera una mayoría kurda en la frontera con su país, emprendió el 20 de enero de este año la operación Rama de Olivo, para romper con la hegemonía de este pueblo. En este contexto, Ankara empezó a bombardear ciudades claves kurdas como Afrín, mientras grupos de milicianos locales iban ganando terreno. Al final, tras dos meses de combate, tomaron la ciudad el pasado 18 de marzo.

La muerte del combatiente español Samuel Prada León

Paradojas del destino, en un bombardeo turco en Afrín murió el español Samuel Prada León, un joven gallego residente en Andorra, que decidió sumarse a las filas de las milicias kurdas de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) para combatir al Estado Islámico. Tras haber luchado contra los yihadistas en Deir ez-Zor y Raqqa, Prada murió el pasado 10 de febrero por una bomba turca. De hecho, este joven gallego se convirtió en el primer español muerto en Siria combatiendo con los kurdos.

Una cuestión sobre la que también preguntó Vilà al Gobierno para ver qué gestiones se habían hecho para repatriar el cuerpo. En este sentido, el Ejecutivo respondió que se había puesto en contacto con la Embajada de España en Damasco (con sede en Beirut, Líbano) que a su vez contactó con fuentes del YPG, que les remitieron un comunicado de los milicianos donde se anunciaba la muerte de Prada.

También, el consulado de España en Andorra la Vella se puso en contacto con la madre, Beatriz Prada, para “asesorarlapara que, a través de todos los canales existentes, se proceda a la identificación efectiva del cuerpo del fallecido y así poder confirmar que se trata de su hijo Samuel”, destaca la respuesta del Ejecutivo. Según explicó la madre en ese entonces, los milicianos kurdos le habían alertado que el cuerpo seguía en Afrín, pero que no podían sacarlo porque a raíz de los bombardeos turcos podían poner en riesgo los cadáveres y la vida de la gente que los tenía que transportar.

Además, el Gobierno explica que una de las posibilidades es que el traslado del cuerpo se haga a través de Ebril, Irak, una vía que suelen utilizar los kurdos para sacar los combatientes muertos en Siria. “La Embajada de España en Bagdad ha sido alertada para auxiliar en ese caso a la familia de la Sra. Prada en todo lo relativo al traslado del cuerpo, de confirmarse la identidad del fallecido, en coordinación con el Encargado de Negocios ad interim en Damasco y con los servicios centrales del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación”, especifica el Gobierno en el escrito. Según la madre, el cuerpo del combatiente ya estaría en Ebril, una información que no ha confirmado el ministerio de Asuntos Exteriores de España.

“Echamos de menos una crítica hacia el ejército turco, quien ha invadido Siria y asesinado a Samuel, un español que había destacado por defender los valores democráticos y combatir el fanatismo de Daesh», expone Vilà.

Y es que mientras España continúa teniendo sus tropas en Turquía, Ankara sigue siendo criticada por no respetar los derechos humanos en su país ni las convenciones internacionales. Una buena muestra de ello es que el 28 de febrero hizo caso omiso a la petición del Consejo de Seguridad de la ONU para que las partes implicadas en el conflicto sirio hicieran un alto al fuego. En vez de eso, siguió bombardeando Afrín, la ciudad donde 18 días antes su ejército había matado a Samuel Prada León.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/gsnotaftershave/que-hacen-tropas-y-misiles-espanoles-en-suelo-turco

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Acción Social

El Plan Presupuestario del reino de España mandado a Bruselas para 2018 en octubre del 2017 y los PGE 2018 presentados en abril en el Congreso: ¿Contradicción o simplemente economía política?

Desde los gobiernos neoliberales de toda Europa y sus políticas autoritarias y de recortes impuestas a las clases asalariadas, desde hace 10 años, en nombre de la economía y el crecimiento, se ha transformado de manera radical la mal llamada “sociedad del bienestar” o el denominado “modelo social europeo”, hasta convertir la estructura social de dichas sociedades, en un mero “mercado de todo”, incluidas las personas, desapareciendo de su estructura valores constitutivos de la sociabilidad: la equidad, la redistribución de la riqueza, la solidaridad, la libertad y la búsqueda de la igualdad como señas de identidad de lo que se suele denominar justicia social.

Las clases asalariadas de las sociedades como la griega, la irlandesa, la inglesa, la portuguesa, la italiana, la francesa, la del Estado español, hemos soportado, a través de políticas presupuestarias comunes de la U€ para los 28 estados miembros, que desaparecieran derechos laborales: empleo y salarios dignos, no ser despedidas sin causa, negociación colectiva y libertad de hacer huelga…que desaparecieran derechos sociales esenciales para la vida: vivienda, hábitat para la existencia diaria, pensiones suficientes, prestaciones sociales en los casos de desempleos, dependencias, etc. y que nuestra salud sea atendida siempre y en todo momento…que desaparecieran las libertades esenciales inherentes a todos los seres humanos: libertad de expresión y crítica, de manifestación, de huelga real, de desobediencia…
Como consecuencia de esas “políticas presupuestarias comunes a toda la U€”, las sociedades europeas, de manera más aguda en las sociedades del sur (Estado español, Grecia, Portugal…), se han convertido en sociedades muy desiguales, donde las grandes corporaciones (transnacionales) y sus ejecutivos y consejeros, a la vez que las oligarquías y sus políticos y políticas que les representan o se han “mudado a sus Consejos de Administración”, no solamente han acaparado cotas de mayor riqueza que antes de su estafa que comenzó en el 2007, sino que dicha “acaparación” se ha incrementado porque han expoliado los recursos públicos de todos y de todas: energía, agua, pensiones, suelo, espacio, transportes, comunicaciones, tierra…
Que el PP, partido político neoliberal y nada “democrático”, que ha hecho “carrera” política y sus miembros y miembras, sobre el engaño, la mentira, el cohecho, la financiación “ilícita”, el clientelismo, la utilización de miles y miles de millones públicos para beneficio del empresariado que manda en el Estado español (empresas del Ibex 35) y de las burguesías nacionalistas, presente los “PGE 2018” como los del “reparto para quienes son los más desfavorecidos –pensionistas y asalariadas con rentas de menos de 18.000 €” y quiera chantajear a la sociedad (una vez más) para “convencer” de que ahora van a defender el interés general y no solamente el de las oligarquías y de ellos mismos, supone simplemente una gran burla y desprecio hacia las clases asalariadas y tratar de mantener a toda la clase política, en ese “reino de la impunidad jurídica” que han construido con el beneplácito de todos los poderes (judicial, policial y legislativo).
Los PGE 2018, si algo garantizan son los compromisos con Bruselas: el pago de los intereses y del principal de una deuda ilegítima que el Estado Español asumió de “los estafadores de los banqueros”, a la vez que garantizan que cumplirán con el déficit comprometido con Bruselas para el 2018, pues el gasto (techo de gasto) no sólo no crece respecto a lo que hace “la economía”, sino que decrece, en 62.000 millones de € respecto al “gasto” del 2010.
Si estos gobiernos y esta clase política, no contaran con “aliados interesados” cuando pactan acuerdos de estado (como el techo de gasto, o la subida del salario mínimo, o el acuerdo de rentas y empleos de las Administraciones Públicas, o el Pacto de Pensiones/Pacto de Toledo…)  y fuera la calle, que el 8 de marzo y días posteriores se llenó de indignación e impugnó todas las políticas neoliberales…, el régimen no aguantaría.
Para la CGT, volver a mentir, engañar, cuando se hace desde el poder, es atentar contra la dignidad y el interés general de la mayoría social y no vamos a parar mientras no consigamos una sociedad igualitaria y autogestionada por las personas para poder VIVIR con dignidad y con respeto al medio donde habitamos.

Secretariado Permanente

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Acción Social

Yay@s a la calle: las pensiones sí son sostenibles

Y claro que lo son. Otra cosa es que haya que cambiar los modelos productivos, la producción y el tipo de empleo, así como los modos de financiación pública, impuestos y otras cuestiones. Pero M. Rajoy y sus peperos no están de acuerdo que se haga así. Y todo, al dictado de los poderes financieros que acogotan al PP y a C´s para que solo apoyen las pensiones en el futuro que sean asistenciales (paupérrimas) y los planes privados con autofinanciación de ahorros propios y aseguradoras. Un gran negocio para las élites bancarias.

El Gobierno de Rajoy debería cavilar sobre las multitudinarias protestas de hace unos días de los pensionistas indignados en más de 100 localidades. Han sido movimientos sociales ciudadanos, transversales, más allá de los partidos y sindicatos. Pero el PP se ha mostrado torpe y lento en este tema como en otros. Una crisis muy dura y las sangrientas y represivas recetas económicas enarboladas por la anterior mayoría absoluta del PP no han solucionado el equitativo reparto de los beneficios de la etapa de recuperación. Ese falso y tan cacareado crecimiento económico del que alardean el PP y el Ibex 35, pero que no llega a la mitad de los españoles al menos. Esta recuperación no ha sido tan próspera ni en salarios ni en crecimiento. Y después de las innumerables manifestaciones feministas del 8M, nos queda el desagradabilísimo dato: casi un millón y medio de mujeres españolas mayores de 65 años no reciben ninguna pensión.

¿De qué se extrañan en el PP, que nuestros pensionistas acaben por inundar las calles de España y se lleven por delante el actual modelo económico? En las próximas semanas las concentraciones aumentarán y se sumarán cientos de miles y miles de nuestros mayores. La Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones advierte al Gobierno que “todo esto no terminará hasta que sus hijos y sus nietos les acompañen en solidaridad con su situación y sean conscientes de que sus abuelos están en la calle luchando por sus propios derechos y, sobre todo, luchando por ellos”.

¿El PP y el PSOE pueden quedarse fuera de juego? Lo dudo; aguantarán el tipo estoica e hipócritamente. Pero caerán poco a poco en la insignificancia electoral si no ponen remedio al problema de la sostenibilidad de las pensiones de una forma justa y sensible.

Pedro Sánchez sigue errático, perdido, buscando dónde agarrarse para no desaparecer en el precipicio de la nadería. Le han advertido numerosas veces que se vaya a la derecha (pacto tripartito con PP y C´s ), o que de un giro al socialismo de más de 180º. O sea, se manifieste claramente en contra de las políticas peperas de recortes y de la reforma laboral, ley mordaza, territorialidad, Estado Federal, Educación, Sanidad, Pensiones y Dependencia. Las mareas ciudadanas se lo van a tragar (a Pésanchez), si no hace nada significativo en ese sentido. Posiblemente se divida aún más el socialismo, pues muchos de sus dirigentes de ahora son sociatas conversos al neoliberalismo, burgueses en ideología y en barrigas cerveceras, y visitantes frecuentes de puertas giratorias y de consejos de Administración del Ibex 35.

Rajoy, los expertos y los medios de comunicación –afines al PP, claro– nos dicen que tal como está el actual sistema es insostenible, que no tenemos recursos para ello (y lo farfulla el gallego registrador medio llorando).

Sí hay soluciones. Y sí son sostenibles las pensiones, aunque el Gobierno y algunos poderes financieros y mediáticos maquillen engañosamente los datos de la sostenibilidad. Las sucesivas subidas del 0,25% son presentadas por el Gobierno pepero como si fueran un privilegio que nos concede graciosamente. El rescate bancario que hemos pagado entre todos (más de setenta mil millones de euros) es el principal responsable de que se haya reducido de forma drástica la hucha de las pensiones. El Gobierno de Mariano Rajoy es insensible a estos argumentos. Solo hay una salida a esta situación: la movilización social por nuestras pensiones y las futuras de nuestros hijos y nietos. Una vez más en la calle defendiendo nuestros derechos ciudadanos pisoteados por los políticos que no saben hacer su trabajo. Pero, ojo, no nos dejemos engatusar por los cánticos de sirena y promesas típicas del bipartidismo (PP-PSOE) acercándose las elecciones. De todas formas, “Las pensiones no son ni sostenibles ni insostenibles; son un derecho constitucional».

Las reformas en el sistema de 2011, impulsada por el PSOE, y de 2013, impuesta por el PP, añadieron precariedad, crearon un agujero en la hucha de la Seguridad Social y recortaron en capacidad adquisitiva de los jubilados. El modelo neoliberal ha incidido en la necesidad de recortar el gasto público, es decir, las prestaciones. Sin embargo, es necesario poner sobre la mesa la capacidad del Estado de aumentar sus ingresos con diversas medidas, entre las que se incluye una reforma fiscal profunda y redistributiva.

La subida mínima anual del 0,25% y el ajuste según la esperanza de vida que se aplicará a partir del próximo año recortarán las pensiones de forma progresiva, desde un 8% en 2021, un 18% en 2030, hasta un 35% en 2050.

Falta respuesta institucional a la crisis de las pensiones, pues los actuales pensionistas pierden poder adquisitivo ante el incremento de los precios al consumo. Eso sí, en los años 2019 y 2020, con un clima electoral, el Gobierno del PP nos prometerá el oro y el moro, que si rebajas del IRPF selectivas, que si gaitas y tamboril. Solo nos consideran mercancía electoral.

Que no nos engañen con migajas insignificantes y ridículas.

Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/club_infolibre/librepensadores/2018/04/05/yay_calle_las_pensiones_si_son_sostenibles_81342_1043.html