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RNtv 33. Sociedad: ¿Laica o confesional?

En el último programa de la temporada de Rojo y Negro Debate, vamos a hablar de cómo es la sociedad en la que vivimos: ¿Laica o confesional?

Para hablar de este tema contamos con la presencia de las siguientes invitadas:
• Javier Baeza, párroco de San Carlos Borromeo
• Rocío Ballesta, participante en la manifestación del Santisimo Coño Insumiso de Sevilla
• Juanjo Pico, de Europa Laica
• Coral Gimeno, Abogada del Gabinete Jurídico Confederal de la CGT

Presenta: Rut Garrido @RutGarridoRN

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Acción Sindical Comunicados Internacional

Por el derecho universal a la huelga ante sus propuestas de limitarnos. Ni un paso atrás

Desde la Confederación General del Trabajo nos unimos al llamamiento a la movilización internacional que ha hecho la SAC para responder a la investigación que el Gobierno Social Demócrata Sueco está desarrollando estos días para proponer limitar el derecho de Huelga en Suecia.

La propuesta del gobierno que se está perfilando plantea que si un sindicato acuerda en una negociación colectiva que se restrinja el derecho a la Huelga, esta limitación se haga extensiva a todos los demás sindicatos presentes en el centro de trabajo, obligando al resto de sindicatos a asumir lo que acuerde uno solo, en detrimento del derecho de Huelga y de los derechos sindicales.

En CGT conocemos muy bien las traiciones que las grandes centrales sindicales hacen a la clase trabajadora, firmando convenios colectivos que merman derechos laborales de las plantillas y, por lo tanto, no podemos quedarnos impasibles ante estás avanzadillas en la limitación de los derechos sindicales que se pretenden plantear entre nuestras compañeras vecinas.

Solamente a través de las huelgas y las movilizaciones de la clase trabajadora hemos logrado tener un mínimo de derechos laborales, que si bien nos parecen claramente insuficientes, no queremos dejar que nos roben ni uno solo. Y para defenderlos y proponer nuevas conquistas, la Huelga General es una herramienta básica de lucha.

Por ello, nos sumaremos a las respuestas internacionales que en su defensa se planteen, y hacemos extensivo el llamamiento a la Huelga General en Suecia el 25 de agosto de 2018 y a la Manifestación en columnas el mismo día en Estocolmo.

POR EL DERECHO A LA HUELGA,

CONTRA EL MONOPOLIO DE LAS GRANDES CENTRALES SINDICALES.

SOLIDARIDAD, APOYO MUTUO, INTERNACIONALISMO Y HUELGA GENERAL.

Madrid, 13 de junio de 2018

Secretariado Permanente

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Acción Sindical Comunicados

La fresa amarga

A partir del año 2006, la patronal fresera de la provincia de Huelva empieza a contratar mujeres marroquíes en origen para la recogida de la fresa. Ese año se pone en marcha el programa de Gestión Ética de la Inmigración Temporera y se firma el convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de Cartaya y la ANAPEC (Agencia Nacional para la Promoción del Empleo y las Competencias de Marruecos).

La situación de esclavitud e indefensión que rodea la contratación de las temporeras marroquíes que realizan la campaña de recogida de la fresa en Huelva, la impunidad con la que actúan los titulares de las explotaciones y los abusos continuados por parte de los mismos y sus manijeros amparados en la opacidad y la falta de control de la Administración, nos lleva a denunciar el sistema de esclavismo y abusos sexuales en el que viven estas mujeres, que no conocen el idioma y viven prácticamente encerradas en las fincas, sin posibilidad de ejercer sus derechos ni de denunciar su situación por miedo a que las devuelvan a su país.
La CGT exige a la Administración que actúe y para ello demandamos los siguientes puntos que nos parecen imprescindibles para acabar con el régimen de violencia laboral, patriarcal y colonial al que están siendo sometidas las temporeras:
– Revisión y seguimiento sobre cómo se contrata a estas mujeres. Por un lado, qué es lo que se les ofrece en sus países de origen, en qué condiciones y bajo qué premisas. Y por otro lado, qué es lo que se encuentran una vez que pisan Andalucía.
– Tras eso, creemos que es primordial una revisión de los convenios colectivos del campo. En este caso ha tocado a Huelva, pero no hay que olvidar convenios que para nada favorecen la inclusión y la dignidad de las mujeres jornaleras y temporeras. Es necesario que las trabajadoras eventuales puedan celebrar elecciones sindicales para tener representación ante la patronal. Un derecho que ahora no existe. Hace falta una revisión con perspectiva de género de la legislación laboral si realmente queremos acabar con la desigualdad en los tajos.
– Creemos que las Inspecciones de Trabajo son fundamentales para poder controlar que no se produzcan situaciones de desamparo, respetándose los derechos laborales dentro de nuestros espacios de trabajo. Es fundamental facilitar a las trabajadoras, desde el origen, mecanismos y contactos para su autodefensa contra la explotación sexual.
– Por último, exigimos a la patronal de la fresa, a organizaciones como Interfresa y Freshuelva que, para que limpien el nombre de sus productos, intervengan directamente sobre estos empresarios que atentan contra la dignidad de las mujeres y las trabajadoras, y que son los verdaderos responsables de lo que allí ocurre.
No vamos a permitir los abusos de un sistema heteropatriarcal y colonial que explota a las mujeres, cualquiera que sea su origen geográfico o étnico.

POR LA DIGNIDAD DE LAS MUJERES TRABAJADORAS

Madrid, 13 de Junio de 2018
Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT

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Acción Sindical Huelga

El 85% de la plantilla de los almacenes secunda la huelga indefinida de H&M

Más de 250 trabajadoras de la multinacional del textil H&M han secundado la primera jornada de huelga en el almacén logístico de Torrejón, desde el que sale toda la ropa que la marca distribuye a cientos de tiendas en España y Portugal.

Solo 50 de las 318 personas que componen la plantilla de los almacenes de H&M de Torrejón de Ardoz han entrado a trabajar durante la primera jornada de huelga indefinida convocada en el centro logístico de la multinacional sueca del textil. De los 50, especifica Isabel Morales, del Comité de Empresa de H&M, 18 son cargos de la empresa. Según CGT, ningún camión ha salido esta mañana de los almacenes de Torrejón.

La plantilla en huelga se ha manifestado en la puerta del centro logístico de la ciudad del corredor del Henares, desde donde sale toda la ropa y complementos distribuida en las tiendas de España y Portugal. El paro indefinido se produce después de que ayer se rompieran las negociaciones entre la empresa y los sindicatos.

“La gente se ha quemado”, Isabel Morales resume el estado de ánimo de la plantilla ante la posición de la empresa. Pese a las huelgas del 30 de abril y el 3 de mayo, la multinacional ha propuesto una equiparación a la baja de los derechos de los trabajadores. La reivindicación de una subida salarial para los contratados ha sido contestada por la empresa recientemente con la pretensión de que aquellas personas con mejores condiciones se bajen los sueldos hasta 3.000 euros.

Los sindicatos reclaman que se reconozcan las categorías laborales. También denuncian que la empresa se niega a reconocer el origen profesional de algunas enfermedades. Dolencias en la columna o episodios de estrés y depresión son los más frecuentes en las trabajadoras de una plantilla compuesta en un 80% por mujeres.

La huelga indefinida que comienza hoy sigue a una primavera de movilizaciones que surgieron por el impago de salarios atrasados por parte de H&M. Como explicó Isabel Morales a Lorena Cabrerizo en Poder Popular, la empresa adeudaba complementos de los años 2016 y 2017 a la plantilla.

Tras ponerse al día con esos retrasos, la empresa propuso la bajada de sueldos de las trabajadores con mejores convenios para equiparar las diferencias entre la plantilla. La negativa a aceptar esa “tomadura de pelo”, en palabras de Morales, ha dado comienzo a una huelga que comienza hoy y que plantea extenderse hasta que la multinacional textil acepte las reivindicaciones de la plantilla.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/laboral/85-por-ciento-plantilla-almacenes-de-handm-secunda-huelga-indefinida

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#0Contenciones


La contención mecánica consiste en atar a una persona a la cama con correas, sujetándola de la cintura, muñecas y tobillos, para impedir que se mueva libremente. La persona puede permanecer atada durante horas o incluso días. La contención en el estado español se suele practicar de forma opaca y no controlada. Reclamamos normativas que prohíban su uso con un carácter permanente. Exigimos también que cese la impunidad en los casos en los que se producen daños de cualquier índole causados por esta práctica.

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Acción Sindical Ferroviarios

CGT pide la dimisión de los presidentes de ADIF y RENFE

Para el SFF-CGT, la deplorable situación actual de las empresas ADIF y RENFE es fruto directo de las políticas aplicadas desde los distintos ministerios y cuyos responsables principales son los distintos gobiernos nacionales y por prolongación, los actuales presidentes de las dos entidades públicas. Una vez que el gobierno del PP ha cesado en sus funciones, queda solicitar la dimisión de los actuales presidentes de RENFE y ADIF, por lo que desde este sindicato consideramos una pésima gestión.

Desde la aprobación de la ley de Sector Ferroviario, pasando por la aprobación de las Directrices europeas (la última, aplicación del IV paquete ferroviario) y sobre todo el seguidismo de las actuales políticas económicas y de adaptación a una realidad demandada por Europa que no es cierta, han colocado a Renfe y Adif en una situación de absoluto desmantelamiento: endeudamiento insostenible de Adif y Adif AV, cercana la quiebra de Renfe Mercancías, continua privatización de los servicios de Renfe Fabricación y Mantenimiento, abandono y falta de inversiones en las líneas que no sean AVE -con la estudiada falta de concreción de las OSP-, externalización paulatina de todos los servicios propios de la actividad de las empresas ferroviarias, etc.

En lo que respecta a los aspectos laborales; en ADIF: continua pérdida de poder adquisitivo, desmantelamiento de servicios prestados por personal propio que se privatizan día a día, nulo avance de las negociaciones (clasificación profesional, jubilación parcial, movilidad, etc.) insuficiente potenciación la Seguridad en la Circulación, pilar básico en el ferrocarril y de los sistemas de Seguridad, falta de formación del personal vinculado a la seguridad en la circulación, etc.

En el Grupo Renfe: continua y constante externalización de los servicios que presta el personal ferroviario, creación de distintas escalas salariales que introducen la precariedad, los desequilibrios salariales y las diferencias en el sistema de promoción, pérdida de poder adquisitivo a lo largo de los años, incumplimientos constantes de los acuerdos firmados (desconvocatorias de huelga, desvinculaciones, etc.), acumulación progresiva de problemas en la prestación de los servicios por dejadez empresarial, falta de formación continua en los distintos puestos de trabajo e insuficiente en los nuevos ingresos y ascensos, etc.

En definitiva, un modelo de ferrocarril basado en los rendimientos económicos y las cuentas de resultados, en macro-inversiones cuya rentabilidad social queda en entredicho pero que sin embargo, beneficia a las grandes constructoras. Un ferrocarril que se mantiene alejado de las necesidades de la mayoría ciudadana, de sus necesidades de movilidad y del carácter de un servicio público de calidad.

Debemos también recordar, que ambos presidentes se han negado a cumplir con lo mandatado por el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, en cuanto a la publicación de los salarios de todo el personal de dirección fuera de los Convenios Colectivos de las dos empresas, llegando a recurrir por vía judicial este mandato y que supone de facto, la negación de la transparencia y el incumplimiento de sus respectivos Códigos Éticos de empresa. A todo lo anterior, debemos sumar la imputación del actual presidente de ADIF en el caso Lezo, y pendiente de las conclusiones de la investigación de la empresa Madrid Calle 30, de la que era consejero el actual presidente del Grupo Renfe y que se encargaba del mantenimiento de la M-30 en Madrid.

SFF-CGT

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Acción Sindical

CGT presenta un recurso en el Tribunal de Estrasburgo por el ERE de RTVV

El pasado 30 de abril, la Confederación General del Trabajo presentó recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra la sentencia del Tribunal Supremo Español, de 24 de octubre de 2017, en la que confirmaba la de la Audiencia Nacional que declaraba «ajustado a derecho» el Expediente de Regulación de Empleo presentado por RTVV.

CGT fue el único sindicato no firmante de aquel ERE de extinción y el único que presentó las posteriores demandas ante las instancias nacionales. El único sindicato que continúa luchando ante un ERE injusto e arbitrario que pagaron únicamente los trabajadores.

El cierre realizado por el PP, fue avalado por el gobierno supuestamente progresista del Botànic con su defensa en la Audiencia Nacional, un Botànic que estando en la oposición hacía una defensa de los trabajadores y se comprometió con ellos en revertir el ERE.

No sólo se incumplió aquella promesa, también la que hicieron de esclarecer dónde habría ido a parar cada euro en la gestión del PP. No se ha abierto una comisión de investigación para averiguar dónde fueron a parar los 1300 millones del saqueo de Radiotelevisión Valenciana, ni este gobierno se ha personado en los casos que siguen abiertos en diferentes juzgados gracias a las denuncias de la CGT.

El maltrato a los trabajadores de RTVV por parte del Botànic, muchos de los cuales accedieron a su puesto por medio de unas pruebas selectivas que ahora se trata de desprestigiar, les ha llevado a hacerlos únicos culpables tanto de la mala gestión como de la manipulación informativa. La generosidad que se ha tenido con otros colectivos como los trabajadores del hospital de la Ribera, Divalterra o la Fundación Deportiva Municipal entre otros, no se ha aplicado a los trabajadores de RTVV, a los que se ha tratado como auténticos apestados.

Después de todo esto, el gobierno del Botànic va a abrir en breve una nueva radio y televisión sin contar con los ex trabajadores (sólo de una manera provisional), empezando de cero, y con un modelo privatizado, donde sólo serán servicio público los informativos. El resto estará gestionado por empresas privadas con la precarización laboral que ello supone. Eso no es el servicio público que defendían estando en la oposición. Este modelo es el mismo que el ahora detenido Zaplana intentó en el año 2002, o el que en su última etapa también intentó el PP por medio de Alberto Fabra, intentos ambos que fueron paralizados en los tribunales.

El recurso presentado en Europa hace hincapié principalmente en el incumplimiento de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, que declaraba nulo el despido colectivo aplicado por el grupo RTVV. La aprobación de la ley de caso único 4/2013 por mayoría absoluta del PP y que permitió el cierre, supone una vulneración del derecho a un proceso equitativo, ya que tuvo como único objetivo no aplicar una sentencia firme.

Este hecho, entre otros, atenta en nuestra opinión contra los derechos de los trabajadores y vulnera el Convenio Europeo de Derechos Humanos, por lo que esperamos que aunque sea a largo plazo, una revisión del caso y de sus irregularidades permita una sentencia que haga justicia con los trabajadores de RTVV después del cruel maltrato al que han sido sometidos por gobiernos de diferente signo.

La lucha continúa.

Antigua Sección Sindical de CGT en RTVV

7 junio de 2018

Equip Comunicació i Gabinet de Premsa CGT-PV

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Feminismos Huelga Mujer

CGT celebra la decisión del TSJA que ha declarado la nulidad de los servicios mínimos de la Junta de Andalucía ante la huelga del 8M

El tribunal andaluz considera en su fallo que el gobierno socialista y obrero de Susana Díaz vulneró el Derecho a Huelga, reconocido en el artículo 28 de la Constitución.

La Confederación General del Trabajo (CGT) ha mostrado su satisfacción tras conocerse la sentencia que ha declarado nulos los servicios mínimos establecidos por la Junta de Andalucía para la Huelga General Feminista del pasado 8 de marzo.

CGT-A interpuso un recurso contra la orden de servicios mínimos decretada por la Consejería de Salud que debían prestar los trabajadores y trabajadoras del sector sanitario y el personal de transporte, limpieza y mantenimiento durante la jornada de Huelga General convocada para el Día Internacional de la Mujer.

En este sentido, la CGT ya había mostrado su rechazo a la fijación de estos “servicios mínimos” establecidos en un 100% considerándolos “desproporcionados” porque impedían a las personas trabajadoras ejercer su derecho constitucional a la huelga.

La Fiscalía ya se había mostrado de acuerdo con el planteamiento de CGT alegando que “la resolución recurrida contiene unas indicaciones genéricas, de las que se deducen los criterios valorativos empleados para resolver sobre los servicios mínimos que consideren necesarios, adoleciendo de falta de exposición de cuáles hayan sido los factores y criterios ponderados para determinar de ese modo tan extenso los servicios mínimos”.

CGT se plantea la posibilidad de actuar contra la Junta de Andalucía por presunta prevaricación y manifiesta que continuará velando por los derechos y libertades fundamentales de la clase trabajadora, sin olvidar el motivo fundamental de esta Huelga General del 8M en la que reivindicábamos la igualdad social, laboral y salarial de las mujeres.

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Acción Social Internacional

Autobús a Gijón para recibir a la Flotilla Rumbo a Gaza


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Acción Social Feminismos Internacional

Las zapatistas: rebeldes entre los rebeldes

En las montañas del sureste mexicano las mujeres zapatistas tejen su propia lucha. Dos de ellas, nacidas en diferentes generaciones, comparten un poco de su historia. Sus relatos muestran los avances en la igualdad de género y las batallas que han librado en un país en el que se asesina a siete mujeres cada día.

Caracol Morelia, Altamirano, Chiapas. Al interior del alzamiento indígena zapatista hay otra rebelión: la de sus mujeres. Y esa lucha, como dicen ellas, avanza según su modo, su lugar y su tiempo.

“La rabia por las chingaderas” desde hace siglos cometidas por colonizadores y mestizos las llevó al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Y la desigualdad, que no termina, las mantiene en inconformidad.

Antonia y Mayra, separadas por tres décadas de vida, encarnan la subversión de lo cotidiano. Ellas y otras 2 mil zapatistas se reunieron con unas 5 mil mujeres de todo el mundo, del 7 al 11 de marzo pasado, en las montañas del sureste mexicano.

Apartaron a los hombres de sus días, se alejaron de sus comunidades, ciudades y rutinas. Crearon un mundo pasajero en el Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan, convocado por las zapatistas.

Cada mujer y cada comunidad de mujeres pudo comparar los avances, obstáculos y formas de lucha por la igualdad de género. Muchas calificaron el encuentro como histórico. Nunca antes, a llamado de una organización opositora al capitalismo, se había concentrado tal cantidad de mujeres de tantas partes del mundo.

La reunión se llevó a cabo en el Caracol Morelia. Un caracol zapatista es una unidad de autogobierno, el centro administrativo de una región de municipios autónomos. Hasta ahora se han conformado cinco: además de Morelia, La Realidad, La Garrucha, Roberto Barrios y Oventic.

La convocatoria, emitida en diciembre de 2017, subrayaba que los hombres no estaban invitados. A pesar del aviso, muchos se presentaron, así que acamparon en las afueras. No pudieron ingresar a la vasta sede, conformada por auditorios, aulas, escenarios, cocinas, galerones que sirvieron de dormitorios, baños, regaderas y una explanada.

También estuvieron fuera del caracol los hombres zapatistas, quienes se dedicaron a cocinar los alimentos para sus compañeras. El primer día se les quemó el arroz.

La victoria de las zapatistas

Las indígenas de Chiapas llevan más de 500 años soportando vejaciones, desde la colonización, cuando sus cuerpos fueron utilizados para crear el mestizaje. Luego, a pesar de la emancipación de los mexicanos, ellas seguían sirviendo a caciques, gobiernos y, a veces, hasta a los suyos.

La rebelión zapatista ofrecía a los indígenas luchar por tierra, alimentación, salud, educación, independencia, justicia y paz. Pero las indígenas pronto se dieron cuenta que el movimiento les podría dar también libertades que no habían experimentado antes.

Así que, ya como zapatistas, exigieron facultades: “Queremos que no nos obliguen a casarnos con el que no queremos. Queremos tener los hijos que queramos y podamos cuidar. Queremos derecho a tener cargo en la comunidad”, reclamaron en marzo de 1993.

En aquel año se discutían las leyes zapatistas en el Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI). Debatían, por ejemplo, la legislación agraria, la del trabajo o la de justicia. Las normas eran necesarias para su organización y debían estar listas antes del levantamiento armado de 1994.

La asamblea transcurría sin mayor dificultad, hasta que tocó el turno de la ley de mujeres. El subcomandante Marcos, ahora Galeano, ha relatado que muchos de plano se oponían a consentirla. Entonces, ellas amagaron con no aprobar la ley agraria.

Su estrategia funcionó. El 1 de enero de 1994, cuando el movimiento indígena en Chiapas salió a la luz y sorprendió a medio mundo, las zapatistas tenían ya una ley que les reconocía derechos hasta entonces negados.

“Ninguna mujer podrá ser golpeada o maltratada físicamente ni por familiares ni por extraños. Los delitos de intento de violación serán castigados severamente”, dice la octava regla. Sí, era necesario ponerlo en ley.

Las rebeldes iniciaban la guerra contra el gobierno con una victoria sobre sus propios compañeros. El mandato iba incluso contra los usos y costumbres de sus comunidades: “Las mujeres tienen derecho a elegir su pareja y a no ser obligadas por la fuerza a contraer matrimonio”, establece la séptima norma.

Antonia, de 52 años, recuerda que para esa ley se consultó antes a muchas mujeres, como ella. Ahora siente “felicidad en el corazón” porque una mujer es la vocera del Congreso Nacional Indígena (CNI): María de Jesús Patricio, Marichuy.

El CNI, que entre sus organizaciones miembro está el EZLN, eligió a Marichuy como su representante cuando intentaron participar en las elecciones presidenciales de este 2018, cosa que no lograron.

Antonia, mala mujer

En las casi tres décadas que Antonia lleva en el zapatismo ha lidiado con gobiernos injustos, un marido alcohólico y un yerno que “regaña” a su hija.

Se casó a los 17 años. A los 23, cuando tenía dos hijos, su esposo le habló de una organización en la que lucharían para que a los indígenas ya “no nos trataran mal”.

Había notado que su marido iba a reuniones de las que nada contaba, pero no se atrevía a preguntar. “No me daba valor. Callada me quedaba”. Era 1989 y el movimiento aún estaba en la clandestinidad. Según relatan otras zapatistas, los hombres no les querían revelar el secreto “porque decían que las mujeres somos chismosas”.

Pero una noche, mientras su esposo tomaba café, le confesó que él ya era integrante de aquella organización de indígenas. “Nomás me preguntó: ‘¿también quieres estar con nosotros?’. Yo le dije que sí, ni modo que lo dejara solo”.

Los meses posteriores al levantamiento en enero de 1994 los pasó llena de angustia, “temiendo que el Ejército Mexicano se llevara a mi esposo, o a los compañeros”, recuerda. Aunque él no participó en la toma de San Cristóbal de las Casas y otras cuatro cabeceras municipales, realizó actividades de vigilancia y bloqueo en una comunidad.

Esta delgada mujer era parte de las bases de apoyo cuando el EZLN se alzó contra el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. También cuando en San Andrés Larráinzar se pactaron acuerdos sobre derecho y cultura indígenas, mismos que las autoridades no cumplieron.

Sin embargo, hubo un periodo en que salió de la organización. “Mi marido tenía carrera alcohólica”, y en las comunidades autónomas zapatistas las drogas y el alcohol están prohibidos. “Poco dinerito que ganaba, lo echaba en trago. A nosotros nos dejaba con hambre”. Ella sola tenía que cuidar a los siete hijos que tuvieron, atender los quehaceres domésticos, sembrar milpa y soportar los maltratos de un hombre embrutecido por el alcohol.

“El alcohol los pone tontos de su cabeza, o sea que no siempre saben”, intenta justificar. Lo mismo pensaban las autoridades municipales, pues aprovechaban cuando su esposo estaba tomado para tratar de afiliarlo a programas sociales del gobierno.

Los zapatistas rechazan la ayuda gubernamental, pues ha sida utilizada para condicionar el voto, y porque es un paliativo que no resuelve el problema de la pobreza. Así que Antonia siempre andaba al pendiente y nunca pudieron inscribirlo.

Pero bien que procuraron. Alguna vez, refiere, el alcalde les envió tabiques para construir su casa. Ella, a nombre de su esposo, repudió la dádiva no solicitada, a pesar de que en ese momento se habían separado del zapatismo. Entonces, el político los mandó llamar. “Dijo que nos daba un mes para que lo pensáramos”.

Al cabo de ese lapso representantes del edil fueron por la respuesta. “No estaba mi esposo, andaba por allá, en el trago. Les dije que no”. En represalia, les cortaron el paso del agua y la electricidad. Antonia tenía más trabajo: acarrear el líquido desde muy lejos.

Defenderse de las presiones del gobierno, hacerse cargo de toda la familia y aguantar la violencia de su esposo no era vida. Y no se resignó. Tal como todos los zapatistas dijeron en 1994: “¡Basta!” a los abusos de autoridades y caciques, ella proclamó un “basta” a esa situación.

Internó a su marido en el centro de ayuda para adictos más cercano, en un pueblo a cinco horas de su casa. Él se escapó dos veces y ella lo llevó de nuevo. Hace casi 15 años que ya no toma ni una gota de alcohol.

“Me dicen que soy mala mujer porque no dejé que siguiera con su carrera alcohólica. Me tenía que aguantar, creen. Pero no es cierto, por algo acá en la organización dicen que a las mujeres no nos deben malhablar”, explica.

De sus siete hijos e hijas sólo una es parte del movimiento rebelde, y está casada también con un miembro de esa comunidad autónoma. “Hay veces que la miro bien, hay veces que no, es que su marido la regaña”.

Antonia les sugiere platicar, pero antes “que contenten su corazón. Le digo que no deje la regañe. Ya nosotras las mujeres no nos dejamos como antes. Pero ella debe hablar bien, sin coraje su corazón.”

La hija de Antonia eligió al hombre con quien está casada. Antonia no, sus padres arreglaron el matrimonio sin su consentimiento.

“Ya no se hace así”, asegura Mayra, una joven de 24 años. “Mis papás no me dicen ‘cásate’. Tampoco me dicen ‘no te cases’. Es cuando yo quiera y orita no quiero”, dice y se echa a reír.

En la apertura del encuentro de mujeres, la capitana Erika enuncia bajo un sol intenso: “Lo que vemos, hermanas y compañeras, es que nos están matando. Y que nos matan por ser mujeres, como que es nuestro delito y nos ponen la sentencia de muerte”.

En la explanada del Caracol Morelia, también llamado “Torbellino de nuestras palabras”, revolotea esa declaración. En particular le da vuelta a las mexicanas, porque las cifras oficiales de asesinatos de mujeres en el país es de siete en promedio cada día.

Pero el aire trae para todas otra voz, también de la capitana. Sugiere que, cuando pregunten a qué se llegó en el encuentro, “ustedes digan: Acordamos vivir. Y como para nosotras vivir es luchar, pues acordamos luchar cada quien según su modo, su lugar y su tiempo”.

Mayra escucha el pacto desde la entrada al caracol, le tocó resguardarla. Se muestra feliz porque está con miles de mujeres. Es una gran ocasión, así que adornó sus ojos cafés con delineador negro, y con rímel se hizo unas pestañas de abanico. Su vestido tradicional de la cultura tojolabal es un arcoíris plisado.

En enero de 1994, cuando el EZLN se levantó en armas, ella aún estaba dentro de su madre. Y su madre dentro del movimiento. A los pocos días vino al mundo. “No conozco qué es vivir de otra manera, nací zapatista”, afirma con orgullo.

Y en ese desconocimiento de otras formas de vida hay algo completamente ajeno a ella: “He oído que en México, bueno, allá en lugares, matan siete mujeres diario”, dice con extrañeza, como si hablara de otro país y no del suyo. “En el territorio autónomo donde vivo eso no pasa”.

Cuando Mayra platica casi siempre sonríe, o eso parece, la máscara le tapa casi toda la cara. Sólo se pone seria cuando toca el tema de las muertes. Es una joven curiosa. “¿Tú has visto eso de la violencia feminicida?”, cuestiona. “¿De dónde eres?, ¿de tan lejos?, ¿cuántos años tienes?, ¿ya conocías aquí?, ¿no quieres ir a La Realidad?”.

Ella vive en el Caracol La Realidad, en la frontera con Guatemala. También se le nombra “Caracol madre de los caracoles del mar de nuestros sueños”, fue el primero de los cinco espacios autonómicos. Se creó en 2003. “Hay hospitales, escuelas, está grande”, describe la joven.

Es la tercera de cuatro hermanos, dos mujeres y dos hombres. Los varones ya se casaron, así que ahora sus esposas les hacen de comer. “Antes nosotras (ella, su mamá y su hermana) les hacíamos”.

Cuando Mayra tenía 21 años tuvo un novio, “pero luego ya no”, confía en entrevista. “Orita no quiero novio”, y su risa franca le da seriedad a su declaración. Un día se casará, admite, pero ahora decide estar soltera. Hace unos años era inusual que a una mujer no la hubieran casado a esa edad.

Apenas comienza a contar que le gusta mucho bailar, como cualquier zapatista que se precie de serlo. Pero en ese momento llega una compañera suya. La llama desde la reja del caracol. Mayra se despide sonriendo con los ojos y dice: “Nos miramos luego, cuando vayas a La Realidad”.

Fuente: http://www.pikaramagazine.com/2018/05/las-zapatistas-rebeldes-entre-los-rebeldes/